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Alejandro A. Tagliavini

El columnista de opinión basado en Argentina más publicado en el mundo

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Cuando el lavado de cerebro no es tan sutil

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

En los últimos años el gobierno chino ha detenido a más de un millón de miembros de minorías étnicas como los kazajos y, especialmente, uigures que son una minoría de origen túrquico y mayoritariamente musulmana compuesta por más de 10 millones de personas, la más grande del país, que tienen su propia lengua y mantienen una cultura distinta a la china.

Estos detenidos son enviados a centros de “entrenamiento vocacional voluntario” que, en realidad, son “campos de concentración, más aterradores que las prisiones”, que promueven “arrepentimiento y confesión”, donde las violaciones, el lavado de cerebro y la tortura son recurrentes, y los sedantes usuales.

Esto se desprende de unos documentos clasificados entregados a un grupo de medios de comunicación -el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), una red con base en Washington- cuyos contenidos coinciden con lo que testigos que pasaron por allí ya habían relatado y con las imágenes satelitales obtenidas.

Los uigures y miembros de otras minorías encarcelados están regidos por reglas estrictas que regulan, por ejemplo, el tiempo para bañarse y reciben un puntaje que determinará sus posibilidades de ser liberados según que tan bien han aprendido el chino mandarín, entre otras “enseñanzas”.

China implementó estrictas medidas de seguridad, y el control religioso, con la excusa de contener un auge del terrorismo. Cientos de uigures y chinos han muerto en ataques terroristas y represalias del gobierno. Las cámaras de seguridad diseminadas por toda China y una serie de datos como rezar y la solicitud de pasaportes extranjeros, son analizados por unas computadoras capaces, como en ningún otro lugar del mundo, de enviar a prisión al sospechoso.

Por su parte, Nicolás Maduro ordenó difundir las “ideas bolivarianas” en escuelas y universidades de Venezuela. “No seremos nada si no mantenemos vivo a Bolívar en la comunidad, en las calles, en las comunas… Se acabaría todo el sueño y vendría nuevamente el tiempo de la desesperanza, de la traición y de la derrota”, dijo.

Ahora, es tiempo de sincerarse porque lo cierto es que Maduro solo pretende enseñar la historia oficial como hacen todos los Estados. Por poner un caso, durante el gobierno de Perón en Argentina se introdujo en las escuelas un texto para niños que aseguraba que: “Perón es un buen gobernante, manda y ordena con firmeza. El líder nos ama a todos. ¡Viva el líder!”

Aunque a los “peronistas” esto les parece muy acertado, para el resto no lo es. Sin embargo, prácticamente todos están de acuerdo en que se enseñe de manera obligatoria que San Martín -el general que lideró la guerra de la Independencia argentina- es el “Santo de la Espada” como si la verdadera santidad y la espada no fueran incompatibles. O se lo llama el “Padre de la Patria” y parece exagerado, aunque sea solo en lenguaje coloquial ya que, de otro modo, sería idolatría desde que el Padre de la patria es exclusivamente Dios para la teología tradicional.

En cualquier caso, no se entiende por qué esta “educación” tiene que ser obligatoria, por qué todos tienen que creer que San Martín era un “santo” y “padre de la patria”. ¿Qué utilidad puede esto tener en el desarrollo de la vida personal y laboral de los niños? Y, aunque fuera importante, a qué viene esta violación del derecho humano de la libertad de enseñar -o no- o decir o pensar lo contrario.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

 

El suicido de la derecha (y de Chile)

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

La confusión ideológica hoy provoca la ironía de que los propios ciudadanos apoyan medidas en su contra y, sin dudas, la derecha política ha tenido gran culpa porque se ha adueñado de las palabras “libertad” y “libre mercado”, cuando en realidad las defiende solo en la medida en que sirven a ciertos sectores del “establishment” como, muchas veces, el sistema bancario asociado al Estado, y el FMI. Este “orden”, basado en la represión, es impotable para el resto de la ciudadanía que, por tanto, rechaza semejante “libertad” y renuncia al mercado cuando el mercado realmente son ellos mismos, la libertad es la libertad de cada persona.

En 1975, el PBI per cápita en Chile era menor al de México, Argentina y Perú, pero hoy los supera llegando a US$ 15.130. La pobreza bajó al 8,6 %, y aumentaron los salarios reales. Todo gracias a que se fue liberalizando el mercado, o sea, se fueron devolviendo a los ciudadanos su libertad de crear y producir. Pero no lo suficiente.

Debido a regulaciones que impiden la libre y natural distribución de los ingresos, Chile tiene alta desigualdad cuando el mercado naturalmente tiende a nivelar hacia arriba a todos los ciudadanos evitando la pobreza y las fortunas exageradas: el 10 % de los chilenos gana 7,8 veces más que el 90 % restante. Estas regulaciones incluyen monopolios y oligopolios que benefician a empresarios, enriqueciéndolos a costa del resto.

Por caso, el sistema privado de pensiones ha sido enormemente exitoso en la formación de capital productivo, pero es obligatorio. Es decir, que los empresarios cuentan con un oligopolio –aportantes cautivos–, realizando exageradas ganancias, mientras la mayoría se jubila con haberes inferiores a US$ 400. Los trabajadores deberían tener la libertad de no aportar y dirigir sus ahorros a inversiones más rentables.

Y llegó Piñera. Al no entender la libertad, no encontró la salida adecuada. Entre los errores chilenos está el no privatizar y desregular la empresa que explota el mayor recurso de Chile, el cobre, porque es la gallina de los huevos de oro de los militares. Así, el presupuesto del Gobierno depende de sus exportaciones de cobre. Pero ahora, a la típica corrupción e ineficacia de toda empresa estatal que no responde a la eficiencia del mercado sino a intereses políticos, se le suma la flojedad en los precios del cobre, dificultando al gobierno equilibrar sus libros.

Y Piñera no supo evitar el aumento de la presión fiscal sobre el mercado, los ciudadanos. Según ‘Libertad y Desarrollo’, desde 2007 los impuestos promediaron el 18,31% del PIB, pero en 2018 subieron al 19,6 %. Y el crecimiento de Chile se ralentizó, para 2019 se esperaba que creciera entre 2,4 y 2,9% y entre 3,0 y 3,5% en 2020, pero ahora se espera alcanzar el 1,5% este año y el 1% el próximo, contra el 3,3 % promedio desde 2010. La tasa de desempleo subió al 8,3 % en septiembre, encima del promedio de los últimos 10 años de 7,7 %.

En Chile, algunos gastan el 30 % de su sueldo para viajar al trabajo. Cuando Piñera quiso elevar el pasaje de metro 3,75 % unos estudiantes salieron a protestar. La represión fue brutal, indignando a los ciudadanos, ya mal predispuestos por el bajón económico. Y salieron en masa, desbordando a la policía y dando lugar a saqueos y acciones muy violentas. El saldo de las protestas hasta hoy es de 33 muertos y hasta el oficialismo reconoce violaciones a los derechos humanos.

Dice la ciencia que existe un orden natural, un orden universal, que el cosmos está ordenado: el sol sale todos los días, energiza a las plantas y animales que la lluvia alimenta y los árboles proveen de oxígeno… La naturaleza tiene un orden infinitamente sabio, de hecho, lo único que hacen los científicos es estudiar ese orden que, de no existir, ellos no existirían porque no habría nada que estudiar.

Dice también que la violencia es aquello que, precisamente, pretende desviar el curso espontáneo de la naturaleza, como cuando un ladrón arrebata algo que el poseedor no tenía intención de entregar o como cuando se asesina a una persona impidiendo que siga desarrollando su vida naturalmente.

Por tanto, la violencia es contraria al orden natural, es acientífica de modo que resulta una incoherencia insalvable el que los Estados -ya sea en economía o en cuestiones sociales- pretendan imponer un “orden” de manera violenta. Por esto sabemos que los problemas de la libertad -de la ausencia de coacción estatal- se solucionan con más libertad -con menos coacción- jamás con represión, cosa que la derecha política no entiende como la izquierda tampoco comprende que el orden o es libre o es desorden.

La derecha está ralentizando el crecimiento de sus países y dando lugar a un caos que aprovechan grupos de izquierda violentos. Y proponen “ordenar” con represión argumentando incoherentemente que se reprime para “defender la libertad”. El monopolio en el uso de la fuerza entregado al Estado, se justifica la derecha, es controlar la violencia entre sectores de una misma sociedad. O sea, para evitar delincuentes viola la naturaleza del cosmos.

Siempre existirá la violencia, pero debe quedar claro que es destructiva -desde que desordena- y, por tanto, quien más rápido la disminuya más ganará porque hasta en los casos de defensa propia y urgente son los pacíficos los únicos métodos eficientes.

Y como era esperable, la derecha vencida por la realidad se mimetiza con quienes cree son sus vencedores, la izquierda, adoptando medidas contrarias a la libertad individual. Impensable hace pocas semanas, Chile aprobó la convocatoria a un proceso constituyente a desarrollarse durante buena parte del 2020, reforma que inició la expresidenta Bachelet.

Piñera, cuya popularidad es de apenas el 13%, ahora dice que los reclamos de los manifestantes son “justos” y, lo más irónico del caso, es que esta reforma constitucional, si va como parece hacia profundizar el estatismo –es decir, mayor represión estatal- no terminará con la violencia, sino que, en todo caso, la traspasará al Estado y aumentará la pobreza.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Germany, from Nazi xenophobia to the request of immigrants

By Alejandro A. Tagliavini *

 

From December 16 to 18, the UN Refugee Agency held a “historic summit” in Geneva, the first World Forum. Incredible, they gathered to break the stigma that labels refugees as a threat, not as an opportunity, as governments do not want to understand that they are people with a great capacity to overcome.

Hard to belive that it is still being discussed whether States have the obligation or not to lift coercive restrictions – which they impose in use of their monopoly of violence – against the movement and establishment of human beings. It is unbelievable that, in the 21st century, we continue to discuss whether violence can be useful, in some cases, when science has said that it is always destructive and that, even in cases of self and urgent defense, it is counterproductive, being the peaceful the only efficient methods of defense.

Science says there is a natural order, a universal order, that the cosmos is ordered: the sun rises every day, energizes the plants and animals that the rain feeds and trees provide oxygen … Nature has an order infinitely wise, in fact, the only thing that scientists do is study that order that, if it did not exist, they would not exist either because there would be nothing to study.

Science defines violence as, precisely, that what aims to divert the spontaneous course of nature, such as when a thief snatches something that the possessor had no intention of delivering or as when a person is killed preventing him from continuing to develop his life naturally.

Therefore, violence is contrary to the natural order, is against science so that it is an insurmountable inconsistency that States – whether in economics or in social matters – intend to impose an “order” violently. And this is why, as we know, problems of freedom – of the absence of State coercion – are solved with more freedom – with less coercion – never with repression, something that the political right does not understand as the left does not understand either that order is either free or It’s messy.

Freedom for immigrants is not only not dangerous, but that it is a benefit because, in a free society, it means that more people arrive to work and build a better country. Germany will liberalize immigration because it has 1.4 million uncovered jobs, which could lead business to leave. According to the Chambers of Commerce and Industry, 56% of employers consider the lack of workers the main risk factor for their businesses.

Although there are already 2.5 million Europeans working in Germany, extra-Europeans are needed as immigration has been declining. A year ago, the UBS bank already warned that if the influx of immigrants fell below half a million – today it is around 400,000 – growth would moderate, and that is happening.

If there is unemployment, it is due precisely to labor laws coercively imposed by governments, such as the minimum wage law which, in practice, means banning from working those who earn less. And the solution is more freedom in the labor market. The way to raise salaries is not with violence. Precisely, because of this shortage of workers, and given the free market supply and demand, up to € 9,000 a month offers Vivantes, which manages the hospitals in Berlin, to get employees.

 

* Member of the Advisory Board of the Center on Global Prosperity, of Oakland, California

@alextagliavini

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Alemania, de la xenofobia Nazi al pedido de inmigrantes

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Del 16 al 18 de diciembre la Agencia de la ONU para los Refugiados realizó en Ginebra una “cumbre histórica”, el primer Foro Mundial. Insólitamente, se reunieron para romper el estigma que etiqueta a los refugiados como una amenaza, no como una oportunidad, ya que los gobiernos no quieren entender que son personas con una enorme capacidad de superación.

Es increíble que todavía se esté discutiendo si los Estados tienen la obligación o no de levantar las restricciones coactivas -que imponen en uso de su monopolio de la violencia- contra la circulación y radicación de seres humanos. Es increíble que, en pleno siglo XXI, se siga discutiendo si la violencia puede ser útil, en algún caso, cuando la ciencia ha dicho que es siempre destructiva y que, hasta en los casos de defensa propia y urgente, es contraproducente, siendo los pacíficos los únicos métodos eficientes de defensa.

Dice la ciencia que existe un orden natural, un orden universal, que el cosmos está ordenado: el sol sale todos los días, energiza a las plantas y animales que la lluvia alimenta y los árboles proveen de oxígeno… La naturaleza tiene un orden infinitamente sabio, de hecho, lo único que hacen los científicos es estudiar ese orden que, de no existir, ellos no existirían porque no habría nada que estudiar.

Dice también la ciencia que la violencia es aquello que, precisamente, pretende desviar el curso espontáneo de la naturaleza, como cuando un ladrón arrebata algo que el poseedor no tenía intención de entregar o como cuando se asesina a una persona impidiendo que siga desarrollando su vida naturalmente.

Por tanto, la violencia es contraria al orden natural, es a científica de modo que resulta una incoherencia insalvable el que los Estados -ya sea en economía o en cuestiones sociales- pretendan imponer un “orden” de manera violenta. Por esto sabemos que los problemas de la libertad -de la ausencia de coacción estatal- se solucionan con más libertad -con menos coacción- jamás con represión, cosa que la derecha política no entiende como la izquierda tampoco comprende que el orden o es libre o es desorden.

La libertad a los inmigrantes no solo que no es peligrosa, sino que es un beneficio porque, en una sociedad libre, significa que llegan más personas para trabajar y construir un país mejor. Alemania liberalizará le inmigración ya que tiene 1,4 millones de puestos de trabajo sin cubrir, lo que podría provocar una fuga de empresas. Según las Cámaras de Comercio e Industria, el 56% de los empresarios considera la falta de trabajadores el principal factor de riesgo para sus negocios.

Aunque ya hay 2,5 millones de europeos trabajando en Alemania, se necesitan extraeuropeos ya que la inmigración ha venido bajando. Un año atrás el banco UBS ya alertaba de que si la entrada de inmigrantes bajaba del medio millón -hoy ronda los 400.000- el crecimiento se moderaría, y eso está ocurriendo.

Si existe desocupación se debe a las leyes laborales coactivamente impuestas por los gobiernos, como la ley del salario mínimo que, en la práctica, significa prohibir que trabajen los que ganarían menos. Y la solución es más libertad en el mercado laboral. La forma de aumentar los sueldos no es con violencia. Precisamente, por esta escasez de trabajadores, y dada la libre oferta y demanda, hasta € 9000 al mes ofrece Vivantes, que administra los hospitales de Berlín, para conseguir asalariados.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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“The Irishman” and the “mafia” State

By Alejandro A. Tagliavini *

 

The successful Netflix film tells the story of the Irishman Frank Sheeran (Robert De Niro), who after serving in World War II – and getting used to homicides as something “natural”, “legal” and even “necessary” – leaves his trucker work to become a mafia soldier under the orders of “Chief” Russell Bufalino (Joe Pesci).

Frank will be a character who, by comiting some notable murders, will interfere in US history. Kennedy’s rise as president and his murder, the CIA-financed invasion in the Bay of Pigs, the Watergate scandal and the mysterious disappearance of trade unionist Jimmy Hoffa (Al Pacino), are facts that serve as a framework for a captivating plot and , without a doubt, with great historical accurance.

In large part thanks to the censorship – in fact – of governments and their ability to hide actions, it is believed that the mafia is a clandestine organization that exercises its power through blackmail, violence and crime. However, as the film shows, this organization seems not to conflict with the interests of the State and operates rather within the government. Violence and crime made available to politics and, therefore, the union bureaucracy that responds to political power.

Now, perhaps due to excessive prudence or not to argue with the political authorities, they forget to say that the monopoly of violence today is exercised by the State – the politicians – so that the existence of violence is not understood if it does not arise from the government. For example, how do you explain that being the US the country with the best “defensive” armed forces at the same time is where more “illicit” drugs are consumed? That is, how do you explain so many traffickers without “authorization” from politicians?

And it’s the same all over the world. These days thousands of people took to the streets in Valletta, the capital of Malta, to request the immediate resignation of the prime minister, with photos of Daphne and shouting “mafia!” Daphne Caruana Galizia, the most famous journalist in Malta was killed with a car bomb on October 16, 2017. She had 53 years old and information with which she uncovered several complex corruption scandals. Had received numerous threats. When killed, she was investigating a plot in which one of the main businessmen of the country was involved.

The prime minister announced his resignation, but the fact that his departure is only effective after January 12 threatens to prolong the crisis, as it fuels the suspicion that he may interfere in the investigation given, according to the journalist’s family, “The involvement of his right hand [and chief of staff until a few days ago], in the murder of his main critic.”

This businessman, very rich thanks to government concessions, is suspected of financing the murder and was arrested. He asked for immunity, in exchange for giving information, and involved the head of Cabinet and left serious doubts about the police work and the independence of the judges.

Anyway, among other politicians, delegations of the Council of Europe have visited Malta to review the situation finding “serious irregularities”… it would only be necessary to send Frank Sheeran who, like Raskolnikov in “Crime and Punishment” of Dostoyevsky, at the end of the story, with his actions and face shows a deep sense of guilt that no penalty can ever erase.

 

* Member of the Advisory Board of the Center on Global Prosperity, of Oakland, California

@alextagliavini

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“El Irlandés”, y el Estado “mafia”

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

La exitosa película de Netflix cuenta la historia del irlandés Frank Sheeran (Robert De Niro), quien luego de servir en la Segunda Guerra Mundial -y acostumbrarse a los homicidios como algo “natural”, “legal” y hasta “necesario”- deja su trabajo de camionero para convertirse en soldado de la mafia a las órdenes del “Jefe” Russell Bufalino (Joe Pesci).

Frank será un personaje que a fuerza de algunos notables asesinatos se inmiscuirá en la historia de EE.UU. El ascenso de Kennedy como presidente y su asesinato, la invasión financiada por la CIA en La Bahía de Cochinos, el escándalo de Watergate y la misteriosa desaparición del sindicalista Jimmy Hoffa (Al Pacino), son hechos que sirven de marco para una trama atrapante y, sin dudas, con gran acierto histórico.

En buena parte gracias a la censura -de hecho- de los gobiernos y su capacidad de ocultar acciones, se cree que la mafia es una organización clandestina que ejerce su poder mediante el chantaje, la violencia y el crimen. Sin embargo, como muestra la película, esta organización parece no entrar en conflicto con los intereses del Estado y opera más bien dentro del gobierno. La violencia y el crimen puestos a disposición de la política y, por ende, de la burocracia sindical que responde al poder político.

Ahora, quizás por excesiva prudencia o por no polemizar con las autoridades políticas, se olvidan de decir que el monopolio de la violencia hoy es ejercido por el Estado -los políticos- de modo que no se entiende la existencia de violencia si no surge del gobierno. Por caso, ¿cómo se explica que siendo EE.UU. el país con las mejores fuerzas armadas “defensivas” sea a la vez donde más drogas “ilícitas” se consumen? Es decir, ¿cómo se explican tantos traficantes sin “autorización” de los políticos?

Y es lo mismo en todo el mundo. En estos días miles de personas salieron a la calle en La Valeta, capital de Malta, para pedir la renuncia inmediata del primer ministro, con fotos de Daphne al grito de “¡mafia!” Daphne Caruana Galizia, la más famosa periodista de Malta fue asesinada con un coche bomba el 16 de octubre de 2017. Tenía 53 años e información con la que destapó varios y complejos escándalos de corrupción. Había recibido numerosas amenazas. Cuando la mataron investigaba una trama en la que estaba envuelto uno de los principales empresarios del país.

El primer ministro anunció su dimisión, pero el hecho de que su salida solo sea efectiva a partir del 12 de enero amenaza con prolongar la crisis, ya que alimenta la sospecha de que pueda interferir en la investigación dada, según la familia de la periodista, “la implicación de su mano derecha [y jefe de Gabinete hasta hace unos días], en el asesinato de su principal crítica”.

Este empresario, muy rico gracias a concesiones del gobierno, está sospechado de financiar el asesinato y fue detenido. Pidió inmunidad, a cambio de dar información, e implicó al jefe de Gabinete y dejó serias dudas sobre el trabajo policial y la independencia de los jueces.

En fin, entre otros políticos, delegaciones del Consejo de Europa han visitado Malta para revisar la situación encontrando “serias irregularidades” … solo faltaría que lo envíen a Frank Sheeran que, al igual que el Raskolnikov de Crimen y Castigo de Dostoyevski, al llegar el final de la historia, develará en sus acciones y en su rostro un profundo sentimiento de culpabilidad que ninguna condena podrá jamás borrar.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Peace or the girl Greta

By Alejandro A. Tagliavini *

 

Beyond the ridiculous proposal of this girl – who looks like a television bestseller – since, among other things, I don’t see how all transoceanic flights could be replaced by boat trips, it is very dangerous the level of violence and potential conflicts proposed.

A column from the ABC of Madrid tells us that, after more than 20 days of traveling on the «La Vagabonde» catamaran, the girl has to travel the route from Lisbon to Madrid to reach the Climate Summit, COP25. The options were the train or the electric car and the Government of Extremadura offered the second, but the young woman preferred the train.

In any case, the Platform Save the Mountain of Cáceres, which opposes the construction of a lithium mine, asked to reject the car because it carries the polluting lithium battery. Greta would travel in the electric Train Hotel Lusitania, but it turns out that on a 100 kilometer stretch it uses a diesel locomotive.

Thus, the best thing this girl could do is to stay at home and dedicate herself to her family, work and study instead of proposing young people to leave schools, jobs and their families to “demonstrate” in the streets asking for more violence .

Let’s see, there are three versions about the “climate change”. Nonexistent. The most credible, that it is true but, as Susan Allan Block – who has studied permaculture and belongs to an old family of farmers – points out it is not new, but rather the earth has always warmed up – glaciers melted, dinosaurs disappeared- and seems very egocentric to pretend that human beings can jeopardize the immense and wise nature.

And finally the official “scientific” affirmation – of the UN – that Greta assumes and that ensures that climate change is serious and caused by human beings. Like any arrogant attitude, which insists that it is “scientific” precisely because it is not, it does not accept other versions and not even “the benefit of the doubt.” What they say is the “only truth” and, therefore, must be imposed violently, using the armed forces of the States.

That is, they propose to create conflicts and violently overwhelm those who oppose their proposals. Immorality is undeniable. Adam Ferguson wrote in Institutes of Moral Philosophy that “The fundamental law of morality … is prohibitive and outlaws bad behavior.” That is, even if the officials had the “only truth” violent imposition is not acceptable, violence is not acceptable.

“It is never lawful, even for very serious reasons, to do evil, so that good may come … even if it is done with the intention of safeguarding … individual, family or social goods,” says Paul VI in Humanae vitae. And John Paul II, in Veritatis Splendor, denounces the theory of lesser evil: “For some, behavior … would be right or wrong depending on whether or not it could produce a better state of affairs … therefore would be right if it is capable of ‘maximizing’ the goods and ‘minimize’ the evils … ” underlining that evil is always evil and can never be justified to the point that this “finds a particularly eloquent confirmation in the fact of Christian martyrdom, which has always accompanied … the life of the Church.”

To top it off, ironically, the armed forces with which they would impose “actions against climate change,” as specialist Jorge Amador assures, are the most polluting corporations on the planet.

 

* Member of the Advisory Board of the Center on Global Prosperity, of Oakland, California

@alextagliavini

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La niña Greta o la paz

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Más allá de lo ridícula que resulta la propuesta de esta niña -que parece a un best seller televisivo- ya que, entre otras cosas, no veo cómo podrían reemplazarse todos los vuelos transoceánicos por viajes en barco, es muy grave el nivel de violencia y conflictividad que propone.

Cuenta una columna del ABC de Madrid que, tras más de 20 días de viaje en el catamarán «La Vagabonde», a la niña le quedaba el trayecto de Lisboa a Madrid para llegar a la Cumbre del Clima, la COP25. Las opciones eran el tren o el coche eléctrico y la Junta de Extremadura ofreció la segunda, pero la joven prefería el tren.

En cualquier caso, la Plataforma Salvemos la Montaña de Cáceres, que se opone a la construcción de una mina de litio, pidió que rechazara el coche porque lleva la contaminante batería de litio. Greta viajaría en el eléctrico Tren Hotel Lusitania, pero resulta que en un tramo de 100 kilómetros utiliza una locomotora diésel.

Así, lo mejor que podría hacer esta niña es quedarse en su casa y dedicarse a su familia, trabajar y estudiar en lugar de proponer a los jóvenes que dejen las escuelas, los trabajos y sus familias para “manifestarse” por las calles pidiendo más violencia.

Veamos, son tres las versiones sobre el “cambio climático”. Que no existe. La más creíble, que existe, pero, como señala Susan Allan Block -que ha estudiado permacultura y pertenece a una antigua familia de agricultores- no es nuevo, sino que la tierra se ha calentado siempre -se derritieron los glaciares, desaparecieron los dinosaurios- y parece muy soberbio pretender que el ser humano sea capaz de poner en jaque a la inmensa y sabia naturaleza.

Y finalmente la afirmación “científica” oficialista -de la ONU- que asume Greta y que asegura que el cambio climático es grave y ocasionado por el ser humano. Como toda actitud soberbia, que insiste en que es “científica” precisamente porque no lo es, no acepta otras versiones y ni siquiera “el beneficio de la duda”. Lo que dicen es la “única verdad” y, por tanto, debe imponerse violentamente, utilizando las fuerzas armadas de los Estados.

Es decir, proponen crear conflictos y avasallar violentamente a quienes se opongan a sus propuestas. La inmoralidad es innegable. Adam Ferguson escribió en Institutes of Moral Philosophy que “La ley fundamental de la moralidad… es prohibitiva y proscribe el mal comportamiento”. O sea, aun cuando los oficialistas tuvieran la “única verdad” no es aceptable la imposición violenta, no es aceptable la violencia.

“Nunca es lícito, ni siquiera por razones gravísimas, hacer el mal, para que venga el bien… aunque se haga con la intención de salvaguardar… bienes individuales, familiares o sociales”, asegura Pablo VI en Humanae vitae. Y Juan Pablo II, en Veritatis Splendor, denuncia la teoría del mal menor: “Para algunos, el comportamiento… sería recto o equivocado según pueda o no producir un estado de cosas mejor… seria recto el comportamiento capaz de ‘maximalizar’ los bienes y ‘minimizar’ los males…” afirmando que el mal es mal y jamás puede justificarse al punto de que esto “halla una confirmación particularmente elocuente en el hecho del martirio cristiano, que siempre ha acompañado… la vida de la Iglesia”.

Para remate, irónicamente, las fuerzas armadas con las que impondrían “acciones contra el cambio climático”, como asegura el especialista Jorge Amador, son las corporaciones más contaminantes del planeta.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Nothing more hypocritical than governments

By Alejandro A. Tagliavini *

The crimes that most concern global public opinion are those of drug trafficking and terrorism, what no one says is that governments carry an enormous responsibility in this … if they are not the creators.

Drug trafficking would disappear – as in Portugal – by just ending the prohibition of those “illegal” drugs, very harmful, indeed, but which cause fewer deaths than alcohol and tobacco. Only that, of course, it would mean leaving traffickers without a great business and many politicians, judges and police officers without the bribes they recieve.

As for terrorism, governments should start by stopping feeding and encouraging it. Shall we put aside the fact that many of the terrorist factions confronted, ironically, use the same Western weapons, and let us focus on the origin.

Most likely, Saudi Arabia is the main exporter of terrorism. Due to the nationality of the leaders and “combatants”, the origin of the financing, but above all because of the prevailing fanaticism that causes, on the one hand, that the beheadings are “normal” – hundreds are “executed” annually under this absolutist monarchy – and that many prefer to immolate themselves rather than continue living under these circumstances of marginalization and semi-slavery.

The assassination of Jamal Khashoggi by Saudi agents, last year, triggered the world condemnation “pour la galerie”, because then Western governments continued to finance, support and, so, encourage repression under Prince Mohammed.

Thus, encouraged by the support of their governments, many investors and executives who canceled visits after the murder have returned to the Saudi kingdom. And this tyranny, far from being frightened, continues with its fanaticism and violent repression.

In an interview last year, Mohammed ironically described the arrests as a small price to pay to “rid the kingdom of extremism and terrorism without civil war, without stopping the country’s growth.” And many Saudis express their enthusiastic support for the crown prince and his plan, called “Vision 2030” … or live in fear, observing his words carefully.

Saudi Arabia government arrested at least eight intellectuals in mid-November, when it extended an offensive against political dissent. Among those arrested were Fouad Al-Farhan, a prominent blogger; Abdulmajeed al-Buluwi, writer and political analyst; and Wa’ad al-Muhaya, an enthusiast of self-taught philosophy.

Many of the detainees were once active on social networks or websites and supported the revolutions of the Arab Spring of 2011, which the Saudi monarchy considered a threat. However, they had stopped writing years ago and maintained low profiles, after starting small businesses or even joining the government.

In order to try to distend the unbearable internal situation, in recent years the government has granted women a few new rights and has loosened some regulations. However, freedom of expression is increasingly compromised. Hundreds of people – activists, academics, businessmen and clerics – have been detained since 2017.

In short, as far as Western governments finance and support – in fact – these fanatics, they will get terrorism in return … and they can sell them weapons.

 

* Member of the Advisory Board of the Center on Global Prosperity, of Oakland, California

@alextagliavini

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