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Alejandro A. Tagliavini

Investments & Private Banking/ Columnista de opinión

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Vuelve fuerte la apatía inversora, empeoran los augurios

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

La riqueza de los multimillonarios globales aumentó en US$ 900.000 M durante 2018, mientras que, los ingresos de la mitad más pobre, cayó 11 % según Oxfam que promueve aumentar los impuestos a los ricos y derivarlos para “achicar desigualdades”. Pero así enriquecerían a los políticos, y aumentaría la pobreza.

Los impuestos -y todo peso fiscal-, aunque sean dirigidos a los ricos, éstos los derivan subiendo precios, bajando salarios o cortando inversiones. Así, lo que cobra el gobierno llega, sobre todo, desde los pobres, y los políticos se enriquecen al quedarse con parte en sueldos siendo lo que vuelve a los de menos recursos inferior a lo que se les quitó. Por esto, los países de mayor peso estatal tienen más pobres. Por cierto, la presión fiscal se ejecuta con el monopolio de la violencia – el poder de policía- y, como toda violencia, destruye.

El endeudamiento estatal, por su lado, encarece el crédito, y aumenta la inflación -exceso de oferta de moneda en tiempo real- ya que absorbe demanda. Por eso, por las altas tasas del BCRA- la inflación en 2018 -47,6%- superó al crecimiento de 35% de la base monetaria: cayó la demanda casi 13%. Y la inflación es otra vía estatal para quitar dinero -emitir para gastos quitando valor a la moneda- perjudicando más a los más pobres; los ricos suben precios

Mientras que la inflación en 2018 fue del 47,6%, los precios para consumos de los indigentes aumentaron 53,5% y 52,9% para los pobres. Así resulta lógico que en noviembre las ventas en supermercados cayeran 12,5% en volumen, 14,7% en autoservicios y en shoppings 16,3%. La peor caída del año, pero el oficialismo, en Davos, pronosticó que, con más exportaciones y consumo, el PBI crecerá 4% en el cuarto trimestre y 0% en todo 2019: imposible, ya que crece la presión fiscal en relación con el PBI privado. De hecho los datos empeoran: el EMAE de noviembre cae 7,5%, la mayor caída de la era Mcri.

Por cierto, Davos es el foro del “establishment” que, a pesar del falaz discurso “promercado”, trata de mantener el satu quo y no avanzar hacia la libertad económica. Un clásico allí es cómo recaudar más beneficiando a la marea de políticos y burócratas presentes y a los “empresarios” -favorecidos por leyes estatales- que escoltan al capitalismo de amigos. Shawn Donnan escribió en Bloomberg que en “Davos las elites se apresuran a las barricadas… (con) Una prioridad…: defender el orden global”.

“Orden” que mantiene cerrado al gobierno en EE.UU. Unos 800.000 los empleados afectados, 40% de la Administración federal, el mayor empleador nacional superando en 500.000 a Wal-Mart, la empresa privada que más empleados tiene. Según Paul Light, de la Universidad de Nueva York, la cantidad de trabajadores afectados de empresas privadas contratistas llega a 1,2 M.

Para Bloomberg, el cierre cuesta U$S 200 M diarios a estas empresas y el 0,25% del PBI en el primer trimestre, dejando al crecimiento debajo del 2%, y aumentando la posibilidad de recesión. La curva de tasas en EE.UU. estaría reflejando una desaceleración lo mismo que el VIX, el índice de aversión al riesgo que mide la volatilidad de los futuros que se hacen sobre el SP 500, hoy rondando 20 pero podría llegar a 35.

“Orden” que hoy se pelea rencorosamente en Venezuela aunque, aun así, es creíble la caída del petróleo a mediano plazo, porque cada vez se usa menos, dadas las alternativas y la tecnología que ahorra consumo y porque, gracias al shale oil, EE.UU. es el mayor productor global con 11,8 M de barriles diarios superando hoy a Arabia Saudita que podría producir 12 M a su máxima potencia, pero en 2019 EE.UU. alcanzaría los 12,9 M superando al potencial saudí.

Además, está la guerra comercial que, en rigor, no es el problema de fondo, sino que China creció solo 6,6% en 2018. Pero no es culpa de Trump, desde 2015 el crecimiento del PBI bajó del 7% por primera vez desde 1990. Y las predicciones son que siga cayendo en la primera mitad de 2019 y luego suba para terminar el año entre 6 y 6,3%. Como señala Michael Schuman, según el BIS, la deuda total china en relación con el PBI llegó al 253% en 2018, desde el 140% de la década anterior. No hay economía emergente desde los 90 que haya provocado semejante expansión sin entrar en crisis financiera.

Para sumar incertidumbre los británicos no consiguen aclarar el Brexit. Entonces, la economía global se desaceleraría en 2019 zafando España, entre otros. Y así, los mercados globales parecen apáticos. Europa pinta un poco mejor aún con los augurios a la baja del BCE que decidió mantener la tasa de interés en 0%.

A pesar de que IBM, U. Technologies, P&G y otras compañías superaron las previsiones en sus buenos resultados, la flojedad de Wall Street evidenciaría un agotamiento comprador con una ecuación rentabilidad/riesgo, poco atractiva que encuentra un suelo fiable en los mínimos de Navidad, 11% debajo de los niveles actuales, y una resistencia hasta la que sólo hay 3% de subida. Así, el rendimiento de los Treasury Bonds cae y se achata la curva evidenciando la desconfianza inversora global.

Y la Bolsa porteña… sube ciclotímicamente -sin fundamento en el largo ni siquiera el mediano- debido a que su pequeño volumen varía fuerte con la entrada de cualquier “mosca” del exterior.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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¿Resistirán los mercados a la dura realidad?

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El FMI, que yerra bastante, proyecta para la Argentina una caída de 1,7% del PBI en 2019 y un repunte de 2,7% en 2020, mientras que el gobierno corrigió hacia un crecimiento nulo en 2019, desde la caída de 0,5 proyectada. Demasiado optimistas. Mientras Macri, desesperado por fondos, “embarra la cancha” institucional con la “extinción de dominio” que, más allá de la intención, es fuertemente contrario al espíritu de la Constitución.

Por su lado, la economía global crecería 3,5% en 2019 y 3,6% en 2020, dos y una décima, respectivamente, debajo de su anterior pronóstico, entre otras cosas, por el alto endeudamiento público y privado. Zafaría España, entre otros, de esta rebaja.

En cualquier caso, sí parece cierta una desaceleración global y la curva de tasas de interés en EE.UU. la estaría reflejando lo mismo que el VIX, el índice de aversión al riesgo global más usado que mide la volatilidad de los futuros a 30 días que se hacen sobre el SP 500, hoy debajo de 20 pero podría llegar a 35. El cierre de Gobierno de EE.UU. para los analistas, según Bloomberg, durará hasta marzo y costará 0,25% del PBI en el primer trimestre, dejando al crecimiento abajo del 2%, y aumentando la posibilidad de recesión.

Una buena es la probable caída del precio del petróleo en el mediano plazo. No solo porque cada vez se usa menos, dadas las alternativas y la tecnología que ahorra consumo, sino porque gracias al shale oil EE.UU. es el mayor productor global (11,8 M de barriles diarios) superando hoy a Arabia Saudita que podría producir (12 M) a su máxima capacidad llegando a la cima, pero en 2019 EE.UU. alcanzaría los 12,9 M superando al potencial saudí.

Además, está la guerra comercial que, en rigor, no es el problema de fondo. Por cierto, como señala Mark Niquette, Trump recauda con los nuevos aranceles a productos chinos, US$ 8.000 M hasta diciembre, pero irónicamente los que pagan son los consumidores de EE.UU.

El problema de fondo es que China creció 6,6% en 2018 dato que, pese a superar las expectativas oficiales (6,5%) es el peor desde 1990. Pero no es culpa de Trump, ya en 2015 el crecimiento del PBI bajó del 7% por primera vez desde 1990. Y las predicciones son que siga cayendo en la primera mitad de 2019 y luego se estabilice para terminar 2019 entre 6 y 6,3%.

Ahora, como escribió Michael Schuman de Bloomberg, China ya está en crisis: “completa, con bancos destripados, compañías en bancarrota, y rescates estatales”. Según el BIS, la deuda total en relación con el PBI llegó al 253% en 2018, desde el 140% de la década anterior. Ninguna economía emergente desde los 90 ha provocado una expansión tan grande y ha escapado a una crisis financiera.

Para sumar incertidumbre, los británicos no consiguen aclarar el Brexit. Y así, mientras que los mercados en EE.UU. no abrieron ayer lunes, bajaron las principales bolsas europeas en tanto que la porteña viene “trepando” en lo que va de 2019 más de 13,5% en pesos y más de 17,5% en dólares, encima incluso del 8,3% de la Bolsa de San Pablo, del 6,5% del S&P 500, del 4,7% del Ibex 35 en Madrid, del 2,8% en Frankfurt y del 2,2% en Tokio.

Entretanto se discute en Davos, foro del “establishment” si los hay que a pesar del engañoso discurso “promercado”, es un encuentro para el satu quo y no para avanzar realmente hacia la libertad económica. En las 48 ediciones anteriores se han ocupado por cómo recaudar más impuestos, lo que resulta coherente con la cantidad de políticos presentes, acompañados por “empresarios” que han hecho su fortuna -a veces exagerada- en base a privilegios estatales.

Así, quizás no estaba tan errado el ultraconservador sitio online Breitbart al describir a Davos como “un colectivo de élites izquierdistas y sus compinches corporativos que debaten sobre configurar las agendas globales para dividir el botín”. Uno de los participantes, Bill Gates, por caso, ha hecho su fortuna en base a las leyes de “copyright” que no son sino un monopolio intelectual. Los derechos de autor deberían ser el resultado del acuerdo voluntario dentro de un mercado libre, y no impuestos por el gobierno.

Por caso, según los historiadores más serios, Thomas A. Edison era un ‘patentador’ serial para enriquecerse. La lámpara incandescente solo fue perfeccionada por él y patentada en 1879. Pero muchos lo consideran un destacado inventor porque patentó más de mil inventos… demasiados. El alemán Heinrich Goebel fabricó lámparas tres décadas antes, mientras que Joseph Swan obtuvo la primera patente de una lamparita en Gran Bretaña, antes que la de Edison que se la plagió a Swan, y este lo llevó a las cortes británicas que le dieron la razón.

Aunque, nunca fue a Davos, un íntimo y socio de Gates, Warren Buffet es otro ejemplo de fortunas exageradas a espaldas del mercado. En las últimas elecciones en EE.UU., financió un referéndum -que ganó- para que el gobierno de Nevada mantenga el monopolio eléctrico de su empresa NV Energy, contra la liberalización que abarataría las tarifas dada la competencia.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Más allá de la guerra comercial, ¿se hundirán los mercados?

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

China divulgará hoy, lunes, los datos oficiales del crecimiento de su PBI del cuarto trimestre de 2018 y del año entero, con cierta incertidumbre sobre si será capaz de cumplir con su objetivo (6,5%), que ya significaba una desaceleración económica. Este dato es de vital relevancia para los mercados y la economía global.

Las señales no son buenas: la provincia de Cantón, uno de los principales centros exportadores del país, no fue capaz de alcanzar su objetivo de crecimiento para este año (7,5%), quedándose en 6,5%. La excusa de muchos es la guerra comercial, pero lo cierto es que la desaceleración comenzó en 2014, antes de Trump, porque la nueva dirigencia china desaceleró el camino promercado.

Julian Evans-Pritchard, de la consultora británica Capital Economics, opina que la reciente presión a la baja de la economía se verá finalmente reflejada en un “ligero debilitamiento” del crecimiento del PBI durante el último trimestre: “El crecimiento continuó desacelerándose durante el último trimestre, y otros índices, como el de la producción manufacturera, también indican la ralentización. Quizá las cifras oficiales no vayan a ser tan duras, pero el crecimiento realmente ha sido menor en este periodo”.

Aunque los analistas chinos parecen algo más optimistas: según un estudio del Bank of Communications, una de las principales entidades bancarias del país, el dato del último trimestre se situará en el 6,4%, lo que implicaría un acumulado anual del 6,6%. La misma cifra para 2018 estimada por el FMI y ligeramente por encima del 6,5% anual que prevé el BM; ambos organismos, sin embargo, rebajaron sus expectativas para 2019 al 6,2%. Además, China ya revisó a la baja su crecimiento de 2017, hasta el 6,8%.

De cualquier manera, el cumplimiento del objetivo del 6,5% que se marcó Pekín para 2018 sería una nueva constatación de la desaceleración de la economía china: en 2015, el crecimiento del PBI bajó del 7% por primera vez desde 1990, situándose en el 6,9%. Desde entonces, registró un 6,7% en 2016, aunque al año siguiente remontó y batió las expectativas con un 6,8%, a pesar de la revisión a la baja de ese año tras un dato preliminar superior.

Este año, a falta del acumulado anual hasta hoy, son los registros trimestrales los que marcan una tendencia descendiente: 6,8% en el primero, 6,7% en el segundo y 6,5% en el tercero. Y las predicciones son que el crecimiento del PBI siga cayendo en la primera mitad de 2019 y que se estabilice en la segunda para llegar a una cifra de entre un 6 y un 6,3%.

Ahora, como escribió Michael Schuman en Bloomberg, lo que pasa desapercibido es que China ya está en crisis. “No, no es el tipo de colapso que EE.UU. tuvo en 2008 o las sorpresas feroces que experimentaron las economías de los tigres asiáticos en 1997. No obstante, es una crisis completa con bancos destripados, compañías en bancarrota, y rescates estatales”. Dado que los chinos, continúa Schuman, distinguen su modelo de capitalismo de Estado como “socialismo con características chinas”, llamemos a esto “crisis financiera con atributos chinos”.

De acuerdo con el Banco de Pagos Internacionales, la deuda total en relación con el PBI chino llegó al 253% a mediados de 2018, desde solo el 140% de la década anterior. Ninguna economía emergente desde la década de 1990 ha tenido una expansión de deuda tan grande y ha escapado a algún tipo de calamidad financiera. China tendría que desafiar la historia para esquivar un desastre de deuda.

Veremos cómo responden las bolsas hoy, si a esto le sumamos que el cierre del gobierno de EE.UU. ya costaría el 1% del PBI en el primer trimestre según la Fed. Sobre todo, qué pasará con la Bolsa porteña que subió, en lo que va del año, 13% en pesos y más de 17% en dólares, superando incluso al 8,5% de mejora de la Bolsa de San Pablo con Bolsonaro y todo, al 6,5% del S&P 500, del 4,9% del Ibex 35 en Madrid, el 3,4% en Frankfurt y casi el 2% en Tokio.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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In spite of everything (including politicians)

 

By Alejandro A. Tagliavini *

The cosmos is ordered. The sun comes out every day at a predetermined time, it rains regularly providing water to the plants which grow and feed the animals so that they can develop themselves. Thus, nature has an order directed to the development of life and man cannot avoid it or change it, cannot even hide the sun when the heat is unbearable.

You can only study its secrets and use them to enhance your life, as when you discover how to fly to travel farther. But pride reaches the point where there are people who think they can change the development of nature. The politicians, by case, with their “laws”, coercively imposed via the monopoly of state violence, want to divert the natural, spontaneous development of the cosmos towards life.

As Aristotle pointed out, violence is precisely what is extrinsic to the natural order that hinders its spontaneous course. Like when a thief keeps the money of a person who would not give it to him naturally. And so, it destroys because it prevents the spontaneous development of life. Like governments when they charge taxes, that people did not intend to pay, creating poverty because companies, for example, pay those by lowering wages or raising prices.

Julius Probst, historian at the University of Lund, based on the book “Factfukness” by Hans Rosling, says that according to the empirical evidence the world improves. And tells the truth since it is evident that the cosmos progresses, by itself, despite the fear that leads us – as a primary reaction – to be violent, such as by asking for repression for the criminals that frighten us, instead of proposing a realistic solution to crime.

Probst says that, during the Industrial Revolution, the average life expectancy in Europe was 35 years due to diseases that were incurable, among other things. Today, is over 80 years old. USA and Europe grew around 2% annually during the last 150 years, so personal income doubled every 36 years. China and India have been growing during the last decades at a higher rate.

Every day, continues Probst, some 200,000 people in the world come out of poverty. Today “half of the world population can be considered middle class”. And there are fewer and fewer conflicts. “… the first half of the twentieth century was especially bloody, with two world wars … (but now) for the first time in history there have been no wars or conflicts in Western Europe during the last three generations,” summarizes Probst.

Now, as his study claims to be only empirical -without proposing a coherent thesis to explain it- he makes some errors in the description of reality. To begin with, he assures that the birth rate is falling, and he supposes that to be good. According to the UN, the world population will stabilize at around 11,000 million at the end of the 21st century.

But the projection of the UN is not credible, and the implicit theory is incoherent. Progress is measured in improvement -development- of life, so it is contradictory to affirm that this development entails a “stabilization” in life. And, of course, there is nothing to worry about, because the planet produces more food than necessary and production increases, according to the FAO. Hunger is due to problems of distribution created, precisely, by politicians and their unnatural obstacles to trade and transport.

 

* Member of the Advisory Board of the Center on Global Prosperity, Oakland, California

@alextagliavini

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A pesar de todo (y de los políticos)

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El cosmos está ordenado. El sol sale todos los días a hora predeterminada, llueve con regularidad proveyendo de agua a las plantas, que crecen y alimentan a los animales que se desarrollan. Así, la naturaleza tiene un orden dirigido al desarrollo de la vida y el hombre no puede evitarlo ni cambiarlo, no puede ni siquiera esconder el sol cuando el calor resulta insoportable.

Solo puede estudiar sus secretos y usarlos para potenciar su vida, como cuando descubre como volar para viajar más lejos. Pero la soberbia llega al punto en que hay personas que se creen capaces de modificar el desarrollo de la naturaleza. Los políticos, por caso, con sus “leyes”, coactivamente impuestas vía el monopolio de la violencia estatal, quieren desviar el desarrollo natural, espontáneo, del cosmos hacia la vida.

Como señalaba Aristóteles, la violencia es, precisamente, aquello extrínseco al orden natural que entorpece su curso espontáneo. Como cuando un ladrón se queda con el dinero de una persona que no pensaba dárselo naturalmente. Y así, destruye porque evita el desarrollo espontáneo de la vida. Como los gobiernos cuando cobran impuestos que las personas no pretendían entregar creando pobreza ya que las empresas, por caso, los pagan bajando salarios o subiendo precios.

Julius Probst, historiador de la Universidad de Lund, en base al libro “Factfukness” de Hans Rosling, asegura que según la evidencia empírica el mundo mejora. Y dice la verdad ya que resulta evidente que el cosmos progresa, de suyo, a pesar del miedo que nos lleva -como reacción primaria- a ser violentos, como al pedir represión para los delincuentes, que nos asustan, en lugar de buscar una solución realista y de fondo al delito.

Dice Probst que, durante la Revolución Industrial, la esperanza de vida promedio en Europa era de 35 años debido a enfermedades entonces incurables, entre otras cosas. Hoy, se superan los 80 años. EE.UU. y Europa crecieron alrededor de 2% anual durante los últimos 150 años logrando que los ingresos personales se duplicaran cada 36 años. China e India, vienen creciendo durante las últimas décadas a un ritmo más alto.

Cada día, continúa Probst, unas 200.000 personas en el mundo salen de la pobreza. Hoy “la mitad de la población mundial puede ser considerada clase media”. Y cada vez hay menos conflictos. “… la primera mitad del Siglo XX fue especialmente sangrienta, con dos guerras mundiales… (pero ahora) por primera vez en toda la historia no ha habido guerras ni conflictos en Europa Occidental en tres generaciones”, resume Probst.

Ahora, como su estudio pretende ser solo empírico -sin una tesis coherente que lo explique- comete algunos errores en la descripción de la realidad. Así, asegura que el índice de natalidad está cayendo y eso sería bueno. Según la ONU, la población mundial se estabilizará en unos 11.000 millones a fines del Siglo XXI.

Pero la proyección de la ONU no es creíble, y la teoría implícita es incoherente. El progreso se mide en mejoramiento -desarrollo- de la vida, entonces es contradictorio afirmar que este desarrollo conlleva una “estabilización” en la vida. Y, por cierto, no hay de qué preocuparse, porque el planeta produce más alimentos que los necesarios y la producción aumenta, según la FAO. El hambre se debe a problemas de distribución creados, precisamente, por los políticos y sus trabas antinaturales al comercio y el transporte.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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¿Se pincha la burbuja en las Bolsas?

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Según habíamos anticipado se desinfla el mercado inmobiliario. En un año, el precio de las propiedades cayó 10,2% en dólares, según el Colegio de Escribanos de la CABA. Y caería más de no ser por propietarios que no venden por no contabilizar pérdidas, aunque muy probablemente es cierto que los precios siguen altos y seguirán bajando. Digo esto porque es un termómetro importante, pero ahora nos ocupa la subida de los mercados bursátiles en el inicio de año.

Las Bolsas globales suben con fuerza en 2019. Pero el lunes, demostrando que el problema de fondo no es la guerra comercial -que parece mejorar-, bajaron por datos sobre el crecimiento global. En diciembre, se produjo la mayor caída (-4%) en dos años de las exportaciones, y también las importaciones de China que, aun así, en 2018 tuvo un superávit comercial récord con EE.UU.

El PBI chino desde 2014 -antes de Trump- crece menos del 7% y, según Reuters, Pekín rebajará las previsiones para 2019 a entre 6 y 6,5%, la peor en tres décadas, aunque muy arriba de la pésima perfomance del macrismo. En lugar de recurrir a la obra pública, según JP Morgan, China recortaría impuestos -por US$ 300.000 M; 1,2% del PBI- y aranceles a la importación. Medidas auspiciosas si, en el conjunto, efectivamente suponen un achicamiento del peso asfixiante del Estado.

Además, la producción industrial de la Eurozona en noviembre tuvo la mayor caída en tres años: -1,7%. Y el PBI de Alemania creció 1,5% en 2018, el dato más débil en cinco años. A esto hay que agregarle el cierre parcial del Gobierno de EE.UU. por el que se pierden US$ 1200 M semanales, según S&P Global. Irónicamente, en dos semanas más el costo superará los 5.700 M para la construcción del muro que desató el conflicto.

Trump amenaza con mantener el cierre por meses o declarar emergencia nacional, y los demócratas apelarían iniciando una batalla incierta. Así, en mi opinión, se está minimizando el hecho de que EE.UU. está gobernado con un alto nivel de irracionalidad y el mundo parece no advertirlo evidenciando que todo el globo está en manos de improvisados.

Ayer, martes, las Bolsas globales retomaron la suba alentados por la probable derrota del Brexit en el parlamento británico. Derrota que se confirmó abriendo dos escenarios posibles: el más creíble es la postergación del Brexit con lo que las bolsas podrían abrir eufóricas, hoy miércoles; el segundo, por el contrario, es un Brexit sin acuerdo, caótico.

Por otro lado, las tasas de interés siguen bajas y algunos papeles cayeron exageradamente en 2018. Por caso, el Ibex 35 cotiza a un PER de 12 veces, 15,7% menos que su media histórica y 4% menos respecto a la zona euro. Según FactSet, entre las acciones españolas, destacan los potenciales de ArcelorMittal (del 66%), Sabadell (44%), Ence y Meliá (ambos del 40%).

Ahora se está desarrollando la temporada de resultados en EE.UU. y 46 multinacionales del S&P 500 lanzaron avisos negativos sobre sus ingresos -muchas debido a la ralentización china- superando la media de los últimos cinco años. Aunque en los beneficios por acción el número de compañías que realizaron algún tipo de profit warning asciende a 72, debajo de la media histórica.

Más allá del último cuarto trimestre -que podría estar marcando una tendencia- en 2018 los beneficios del S&P 500 habrían crecido 20,3%, su mejor marca desde 2010, y los ingresos 8,9%, su mayor expansión desde 2011. Pero, según S&P Capital IQ, los beneficios por acción medios de los componentes del S&P 500 crecerán solo 5,6% en 2019.

Entretanto Argentina parece ser la reina de la burbuja. En 2019 el riesgo país cae más de 100 pb, con una fuerte recomposición de los bonos. Mientras tanto, el S&P Merval ganaba un 10% y la pregunta es si seguirá o caerá incluso a niveles peores que en 2018, en términos reales. En cuanto a los ADR, el volumen promedio de 2019 saltó un 17% contra el promedio de los últimos 30 días. En estos 15 días de enero, la renta fija argentina es la que mejor performance muestra en la región.

Ahora, la deuda estatal sube, la recaudación cae, la inflación no para, las tasas bajan poco y la caída del PBI prevista por los analistas -optimistas en mi opinión- llegaría al 1,9%. Y se dan situaciones bizarras como que habiéndose revaluado el dólar 105% en 2018, ahora el BCRA compra para bajarlo al tiempo que baja la tasa de referencia. Por cierto, estas compras supusieron una emisión de casi $ 6000 M, a lo que hay que sumarle el efecto de la adjudicación de Leliq que, solo el lunes, generó un efecto de expansión de $23.000 M y el BCRA seguiría inyectando pesos, azuzando la inflación.

Así, con un Estado que expolia al sector productivo -por vía de impuestos, inflación y endeudamiento/tasa altas- el PBI cae y Argentina se desinvierte: según la Fundación Capital, en el último trimestre de 2018 la inversión se contrajo 22,7% interanual, cayendo 4,9% en todo 2018, y durante 2019 se contraería 8%, bajando del 20,4% del PBI en 2017 a menos del 19% en 2019. Con lo que el rally alcista de la Bolsa de inicio de año no tiene asidero y se empieza a ver.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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El único “muro” impermeable es el de Chile

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Los políticos necesitan construir muros, se diría que quieren contener a sus esclavos. Unos, para evitar que entren “extraños” a usufructuar el “estado de bienestar” coactivamente impuesto -y financiado- a sus súbditos. Y, entre estos políticos, Trump ha dicho que “si no les gusta el cemento, lo haremos de acero… será… más fuerte”.

El presidente está enfrentado con los demócratas, hoy mayoría en la Cámara Baja, porque quiere incluir US$ 5.600 millones en el proyecto de presupuesto para financiar el muro. Y, a falta de presupuesto aprobado, se ha producido el cierre del Gobierno más largo de la historia, unos 20 días, con 800.000 funcionarios sin recibir su paga.

Los demócratas califican de “inmoral” el muro, pero, políticos al fin, solo permiten destinar US$ 1.300 millones para la frontera, y podrían aceptar una “valla de acero”. Trump ha esgrimido la posibilidad de declarar una emergencia nacional “y construirlo muy rápido”, sin necesidad de pasar por el Congreso.

Ahora, también están los construyen para que la gente no salga -al estilo del de Berlín- como en la ciudad egipcia de Roseta, donde el mar del que partían las barcazas con emigrantes “ilegales” ha sido salvajemente amurallado. El primer ministro austriaco felicitó por un trabajo “ejemplar” a un militar egipcio, Al Sisi, que accedió al poder tras un golpe de Estado. “Desde 2016 ha impedido que los barcos partan hacia Europa y, cuando han zarpado, los ha devuelto”, alabanza que secundó el presidente del Consejo Europeo.

A pesar del autoritarismo de Al Sisi y la grave crisis económica, para obtener el apoyo europeo el régimen esgrime el puño de hierro, como contra con una oposición interna hoy encarcelada o desterrada y para sofocar la libertad de prensa. El especialista egipcio Mohamed el Kashef, desde su exilio, asegura que “no es cierto que hayan reducido a cero los flujos… han cambiado sus rutas… siguen apareciendo cuerpos egipcios en Libia”.

Y los hay quienes quieren construir “muros legales”. Ciertamente la Unión Europea (UE) tiene mucho de burocracia inservible, pero el Brexit, del modo en que se plantea, significa nuevas restricciones, como al movimiento de ciudadanos europeos en Gran Bretaña y la inversa. De momento, en el Parlamento, conservadores y laboristas se han unido, propinando al Gobierno una derrota, respaldando una enmienda a la Ley de Presupuestos que bloquea la capacidad económica -impide el eventual aumento de impuestos- del Ejecutivo para una salida sin acuerdo con la UE, el “Brexit duro”.

En fin, sin dudas el único “muro” eficaz ha sido el de Chile. Cuando era niño, el comentario generalizado en mi país, Argentina, era que los ciudadanos chilenos, muy pobres en aquel entonces, cruzaban ilegalmente la frontera. No había modo de detenerlos, llenaban las “villas miseria” y eran los principales delincuentes, decía el vulgo.

Hoy este flujo no solo que se ha detenido, sino que más bien son los argentinos los que quieren cruzar hacia Chile. Construyeron el mejor muro, el de la bondad: la paz, la libertad. Al contrario de los muros de acero y hormigón, Chile disminuyó sensiblemente la injerencia del Estado -el monopolio de la violencia- en el mercado, liberando la creatividad de sus ciudadanos y estableciendo la paz y la cooperación voluntarias en lugar de la coacción estatal. Así, se ha enriquecido al punto que es el segundo inversor extranjero en Argentina.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Cuidado, no es la “guerra comercial” el problema

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

No es el enfrentamiento entre EE.UU. y China la base de los problemas en la economía global, de modo que no es de esperar una mejoría aún si se llegara a un acuerdo en las conversaciones en Pekín -este 7 y 8 de enero- para evitar el fin de la tregua, el 1 de marzo. El problema es otro, básicamente el aumento del peso de los Estados sobre el sector privado.

El déficit fiscal de EE.UU. ascendió a US$ 970.000 M en 2018 -4,6% del PBI- y rondaría US$ 1 B en julio de 2019, cuando termine el año fiscal. Nivel récord que lo cubren con deuda estatal que sube sideralmente quitando recursos al mercado. Aunque así, de momento, la economía “crece” -inflada- al 3,5% anual en 2018

La segunda locomotora mundial, China va por el mismo camino. Según datos oficiales, en el primer trimestre de 2018 el país creció 6,8%, en el segundo 6,7% y en el tercero 6,5% y el cuarto pintaba peor. En septiembre, los ingresos del impuesto al consumo subieron 16,3%, pero cayeron en octubre y diciembre, 62 y 71%.

El gobierno chino está pensando en medidas que profundizarán la crisis: créditos e inversión en infraestructuras, financiadas por bancos y compañías estatales. Es decir, mayor peso del Estado abultando la ya estratosférica deuda del país, que ronda el 300% del PBI. Zhang Weiying, de la Universidad de Pekín ya había advertido que los problemas comenzaron antes de Trump. “Avanzar hacia un sector estatal más grande… llevará la economía al estancamiento”, escribió.

Por las mismas razones -sector privado cada vez más estrangulado- y con estas locomotoras en frenado, los emergentes vivieron un complicado 2018. Cayeron los precios de la mayor parte de los commodities, subieron las tasas en EE.UU. aumentando la rentabilidad de la deuda pública estadounidense absorbiendo flujos de capital y apreciando al dólar.

Muchos expertos -optimistas en mi opinión- creen que lo peor quedó atrás. “En las Bolsas emergentes los niveles de valoración son atractivos tras las fuertes ventas de 2018”, dicen en Bankinter, pero “la recomendación es selectiva, Brasil e India y condicionada… (en tanto que) los países frágiles… Turquía y Argentina, están en riesgo de ahondar sus crisis”. Y parece que tienen razón.

Durante noviembre, la construcción (el ISAC) cayó 15,9% interanual en tanto que el EMI bajó 13,3%, y parece que va para peor. Los Credit Default Swap (CDS) para los bonos argentinos exhiben una pendiente marcada, mostrando una prima de riesgo de 352 puntos para los contratos a 6 meses, 646 para el 2020, y se estabiliza en los 740 puntos para los contratos de 2 años en adelante.

Y esto no se debe solo al riesgo político, más bien al aumento descontrolado de la deuda a la vez que caen los recursos. “Ambiente” que afecta al país en general: la cuota de los créditos indexados, desde la devaluación de agosto, creció 27,8%, más que los sueldos y promete empeorar mientras siguen los “tarifazos”, digitados por el gobierno desconociendo al mercado y sin que se devuelvan los impuestos con los que se solventaban los subsidios.

Así va el mundo y los analistas aconsejan ser selectivos y cautos a la hora de invertir. En 2018 los beneficios empresariales crecieron y las Bolsas cayeron. Así el PER se abarató y, aunque los márgenes empresariales quizás estén cerca de sus máximos, podrían ir por más. Solo en el tercer trimestre de 2018 se repartieron en el mundo US$ 354.2000 M y la previsión para 2019 es que la retribución al accionista alcance un récord de US$ 1,35 B, según Janus Henderson.

En particular, todos esperan que Amazon en 2019 supere US$ 1 B de capitalización, y un incremento de 40% en sus beneficios, crecimiento superior incluso al de sus títulos. Fedex, KLA-Tencor, UPS, Walgreens Boots Alliance, IBM, Essex Property, AmerisourceBergen, Tyson foods, CH Robinson y Altria están entre los diez valores seleccionados por Goldman Sachs para inversores conservadores en 2019 y -muy optimista, en mi opinión- prevé que el S&P 500 acabará el año en 3.000 puntos -2.980 es la media estimada por los analistas, según Bloomberg- 20% arriba desde los niveles actuales.

En cuanto a los fondos, según una encuesta de Expansión y Allfunds Bank, los expertos apuestan por los de retorno absoluto y productos flexibles de renta fija a corto plazo para sus cestas conservadoras, mientras que prefieren los productos de Bolsa, sobre todo internacional, para sus carteras arriesgadas. Los conservadores: Merian Global Equity Absolute Return, Pimco Income, Carmignac Sécurité, Capital Group New Perspective,  Gesconsult Corto Plazo, BlackRock Strategic Funds – Fixed Income Strategies Fund y BMO Real Estate Equity Market Neutral, un fondo de retorno absoluto neutral al mercado, que destina 55% a la renta variable, con preferencia por el sector inmobiliario.

En cuanto a los fondos arriesgados, prima la Bolsa y es el activo más recomendado para el largo plazo, así los fondos recomendados son el Groupama Avenir Euro, el First Eagle Amundi International, el DPAM Invest Equities New Gems Sustainable, el Invesco Pan European Structured Equity Fund y el Bl-Equities Japan.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

www.alejandrotagliavini.com

“Banzai” Akihito, the emperor of truth

By Alejandro A. Tagliavini *

 

On December 23rd, Akihito, the emperor of Japan who will abdicate on April 30th, celebrated his 85th birthday and greeted a crowd from the palace while a speech was given three days before. Undergoing cardiac surgery and treatment to fight cancer, he will become the first emperor to abdicate in more than two centuries. With just a thread of voice and very excited, was heard he who is probably the most respected leader in the world: his righteousness, kindness and empathy, is recognized even by the opponents of Japan.

“It gives me consolation that the ‘Heisei Age’ – title of his reign – is coming to an end free of war in Japan” said the Emperor of the Rising Sun who reigned during an age of peace, harmony and great technological and, consequently, economic development. Avoiding explicit political messages, Akihito launched his undisguised preoccupation with the growing military and nationalist discourse sustained, among others, by Prime Minister Shinzo Abe.

Meanwhile Putin warns that the risk of a nuclear war is underestimated, and a few days ago presided over the trial of the hypersonic missile Avangard – that traveled 6000 km between the Urals and Kamchatka – which, according to the Russian government, can overcome the US anti-missile shield. “We are the first to have this type of weapon,” Putin said. USA it has no defenses against hypersonic weapons that China also develops. Moscow has studied American vulnerabilities, and so it prefers speed and systems that do not trace predictable trajectories.

In another part of the world, the detention in Vancouver of Meng Wanzhou, vice president and daughter of the founder of Huawei – the largest global telecommunications provider – has unleashed a diplomatic storm. On December 11, she was granted conditional freedom while the extradition requested by the US attorney’s office that accused her of avoiding sanctions against Tehran is resolved. In retaliation, Beijing has arrested at least two Canadians.

In any case, there is a strong suspicion in the sense that the Chinese giant is in the sights of Washington and some of its allies because the company leads the rally in the development of 5G technology. In addition to the Chinese Huawei and ZTE, the other dominant companies in this technology are the European Ericsson and Nokia and the Japanese NEC.

“We are losing (…). Whoever dominates the 5G market will have a tremendous advantage for information, “says the US National Security Council. By the way, China for “security reasons” and to defend its state companies, published new rules for companies, foreign and Chinese, privately or state owned, which contain a “negative list” of four types of prohibited companies and other 147 categories that need government permits.

All this reminds me of the cases of Snowden and Assange. Let’s see. Information – the truth – is the most efficient “weapon” to achieve peace and economic development. For this reason, modern states – which base their “authority” on the monopoly of violence – seek to control and limit information and truth, because it leaves them unarmed. The greatest army is useless against a single citizen capable of knowing and advancing its movements and, then, avoid it or jeopardize it.

Termo heika banzai! – Ten thousand years of life to the emperor! – of peace, truth, and the development of his people.

 

* Member of the Advisory Board of the Center on Global Prosperity, Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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