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Alejandro A. Tagliavini

"Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones. ", J.L. Borges

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La suba del IPC es el “blanqueo” de la inflación

Por Alejandro A. Tagliavini*

              A partir del fuerte poder de propaganda que tienen los gobiernos y los políticos, interesadamente porque ello les permite continuar con sus políticas de gasto excesivo, se ha instalado la idea de que la inflación es lo mismo que la suba del IPC, calculada según algún método “aceptable” de los muchos que hay con resultados diferentes. La idea está tan masificada que, incluso aquellos que saben de este error, se dejan arrastrar y terminan viéndolo igual.

            Los precios se mueven permanentemente y esto es una mecánica básica del funcionamiento del mercado natural ya que este movimiento es imprescindible para la eficiencia, esto es, para la mejor asignación de recursos en pos de la mayor producción y distribución -empezando por los que lo necesitan con más urgencia- de las mercaderías y servicios.

              Ahora, por otro lado, llama la atención cuando se produce una enorme catarata en el aumento de precios de manera desordenada. Pero esto no es inflación, es lo que vimos, valga la redundancia, un aumento de precios en catarata desordenada. La pregunta es por qué se produce esto. Y eso intentaremos analizar.

            De un lado de la ecuación están los bienes y servicios y del otro el peso. No es posible pensar que los bienes y servicios puedan variar su cotización propia de esa manera salvo que ocurra una catástrofe externa de magnitud extraordinaria, como una feroz guerra nuclear, ya que es un principio de la naturaleza el de la evolución por maduración y nunca por revolución, es decir, las cosas en la naturaleza se modifican solo paso a paso. De modo que, el problema debe estar en el peso.

           La clásica curva de oferta y demanda es incontestable, es una simple lectura de la realidad: cuanto más bajo es el precio, más gente quiere comprar y, cuanto más alto, más gente quiere vender. O las inversas. Y las contrapartes, esto es, cuánta menos oferta existe de un bien o servicio, más se cotiza y cuánto más oferta, más se desvaloriza. Entonces, con el peso ocurre, pues eso: cuanta más oferta, más se desvaloriza. Así, un exceso de oferta monetaria por sobre la demanda provoca la inflación real, la desvalorización del peso.     

           Entonces, en Argentina ¿suben los precios? ¿Sube el IPC? ¿O se desvaloriza el peso? Veremos. Comparemos la desvalorización del peso con la suba del IPC.

            En un mercado tan distorsionado -por ende, ineficiente- como el argentino, en donde el Estado permanentemente interfiere artificialmente, es muy difícil encontrar patrones confiables, por ejemplo, es muy difícil estimar cuánto se desvaloriza el peso. Así las cosas, el mejor patrón para estimar estas devaluaciones es el dólar blue, ya que es el parámetro más libre -con menos interferencias artificiales del gobierno- para evaluar la devaluación, la inflación, del peso. Y el siguiente gráfico publicado por El Cronista muestra el movimiento del blue:

                     Como se observa en el gráfico, el movimiento del blue se disparó en 2020 y pero en lo que va de 2021 se ha tranquilizado y variado mucho menos que el IPC, como se deduce de la siguiente figura de Invecq que marca la “inflación” -la suba del IPC, en rigor- promedio mensual:

            En esta curva podemos destacar que el promedio mensual en 2020 es menor al del 2021. Comparando ambos gráficos, llama la atención que el blue se dispara en 2020 cuando el IPC está más tranquilo y el IPC se dispara ahora que el blue está más calmo. Es que el aumento del IPC actual es solo el blanqueo de la inflación, como veremos.

             La emisión monetaria del 2020 ha sido estrafalaria. En diciembre del 2019 la cantidad total de dinero en poder del público -efectivo, cuentas corrientes, cajas de ahorro y plazos fijos- llegaba a los era de $ 3,7 B pero en junio de 2021 ya alcanzaba a $ 8,5 B, un aumento del 126% mientras el IPC subía “solo” un 70% acumulado. La diferencia es enorme y eso es un IPC reprimido, no inflación reprimida ya que no puede reprimirse desde que es intrínseca, es decir, si se imprime demás necesariamente perderá valor independientemente de que los precios se fijen.

             En cambio, este año 2021 se estaba -veremos cómo sigue porque pareciera acelerarse- emitiendo relativamente poco. Cuenta Roberto Cachanosky -y lo dibuja en el gráfico siguiente- que el BCRA en lo que va del año ya emitió $ 1,11 B, el 70% en los últimos 3 meses. Pero 1,11 B significa una expansión de alrededor del 13% de la base monetaria, a lo que hay que descontarle el aumento de la demanda de moneda que solo el mercado conoce, pero, en principio, debería darse por el (débil) rebote del PBI y porque la suba del IPC -la “inflación”- supone la demanda de más moneda para comprar el mismo producto.

              El IPC de septiembre 2021 tuvo una variación mensual del 3,5%, interanual del 52,5% y acumulada en lo que va del año del 37%. Notemos que la segunda categoría con mayor aumento fue “IPC Núcleo” (3,3%) y por último los Regulados, que registraron un aumento del 3%. En parte por esto, en la última semana el Gobierno ha decidido el congelamiento de precios de 1.245 productos hasta enero de 2022 con la idea de frenar la “inflación” -que confunde con el IPC- lo que va a empeorar la cosa porque lo que se está reprimiendo es a los precios que, como dijimos son fundamentales para la eficiencia económica. Ergo, esto va a perjudicar a la economía bajando la demanda de dinero, ergo, empujando a la inflación.  

             O sea, lo que aquí ha sucedido es que los precios han sido reprimidos no así la inflación que no puede contenerse ni reprimirse por mucho que se lo intenten porque eso significaría desestimar la curva de oferta y demanda como quién desestima la ley de la gravedad. Entonces, la inflación ha quedado en evidencia en el aumento del blue en 2020 mientras que la represión de los precios se mostró al no subir el IPC tanto como la inflación real.

            Esa represión ahora en 2021 está estallando y por ello el IPC sube más que el blue que marca mejor a la inflación. Y el saneo del frente fiscal incorporará un incremento tarifario, entre los “regulados” que gatillará parte de este proceso para el año próximo. Y por ello el consenso de los analistas elevó en 3 puntos su estimación para 2022, que posiciona la “inflación” -la suba del IPC en rigor- en torno al 46% para el año próximo, similar a la actual.

               Además, desde el frente cambiario, las apuestas siguen subiendo. La curva de Rofex indica que muchos estiman que el ritmo de devaluación oficial se acelerará a partir del mes de diciembre, pasadas las elecciones, y que tendrá su mayor salto en el mes de enero, con una suba cercana al 6%.

              El siguiente gráfico muestra como el dólar oficial no es más que otro precio regulado -reprimido- y que se utiliza para contener al IPC dado que muchos insumos y demás precios están en dólares.

             Obviamente, en cuanto al tipo de cambio, si bien es cierto que la devaluación oficial impacta sobre los precios, sobre el IPC, no impacta sobre la emisión monetaria, sobre la inflación. 

            Además, hay que tener en cuenta que el dólar se fortalece a nivel global -mejor dicho, se debilita menos que las otras monedas- como se ve en el gráfico siguiente y se encarecen los precios globales. El costo de la energía continúa en aumento y, según la Agencia Internacional de Energía, la actual crisis energética impulsará la demanda de petróleo en 500.000 b/d durante los próximos 6 meses, ya que los precios récord del gas, el carbón y la electricidad desencadenan el cambio de combustible.

                  Lo que, por cierto, ha ayudado a la noticia de la semana, esto es, que el Bitcoin (BTC) tocó los USD 62.940 horas después de la apertura de Wall Street el viernes pasado, al llegar la noticia de que los reguladores de la SEC, de EE.UU., estarían a punto de aprobar dos solicitudes de fondos (ETF) después de años de trámites. ETFs que tendrán futuros de Bitcoin de CME como activo subyacente, en lugar de Bitcoin en sí. Y se espera que la SEC comience a decidir el destino de los ETF “físicos” el próximo mes.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

Here is The Hidden $150 Trillion Agenda Behind The “Crusade” Against Climate Change

by Tyler Durden

We now live in a world, where bizarro headlines such as the ones below, have become a daily if not hourly occurrence:

  • *TREASURY TO STUDY IMPACT OF CLIMATE ON HOUSEHOLDS, COMMUNITIES
  • *TREASURY LAUNCHES EFFORT ON CLIMATE-RELATED FINANCIAL RISKS
  • *BRAINARD: CLIMATE-SCENARIO ANALYSIS WILL HELP IDENTIFY RISKS
  • *BRAINARD: CLIMATE CHANGE COULD HAVE PROFOUND ECONOMIC EFFECTS
  • *MESTER: FED LOOKS AT CLIMATE CHANGE FROM VIEW OF RISKS TO BANKS
  • *FED IS TAKING THE RIGHT COURSE ON MONITORING CLIMATE CHANGE
  • *FED SHOULD CONSIDER CLIMATE-CHANGE RISK TO FINANCIAL SYSTEM

Now, in case someone is still confused, none of these institutions, and not a single of the erudite officials running them, give a rat’s ass about the climate, about climate change risks, or about the fate of future generations of Americans (and certainly not about the rising water level sweeping away their massive waterfront mansions): if they did, total US debt and underfunded liabilities wouldn’t be just shy of $160 trillion.

So what is going on, and why is it that virtually every topic these days has to do with climate change, “net zero”, green energy and ESG?

The reason – as one would correctly suspect – is money. Some $150 trillion of it.

Earlier today, Bank of America published one of its massive “Thematic Research” tomes, this time covering the “Transwarming” World, and serves as a massive primer to today’s Net Zero reality. The report (which is available to all ZH pro subs) is actually a must read, interesting, chock-full of data and charts such as these…

… and handy cheat sheets…

… none of which happen to mention China’s role in the “global climate change” crisis of course (after all, can’t offend Beijing and lose the biggest revenue stream now can we) and comes at a very precarious time for the green cause, just when soaring energy prices around the globe as a result of the escalating global energy crisis, threatens to crush any grass roots support to fight “global warming.” As report author Haim Israel writes:

This is the decade of climate action and COP26 will be the tipping point of the race to reach net zero emissions – the balance of reducing and removing carbon emissions from the atmosphere. To achieve it, a transition to clean technologies in all sectors at an unprecedented pace would be required, with the steering of governments and willingness of society. This is the last decade to act. Absolute water scarcity is likely for 1.8bn people, 100mn face poverty, and 800mn are at risk from rising sea levels by 2025. Climate migration could reach 143mn from emerging markets, driven by extreme weather.

None of that is new, of course – and while it is handy to have a centralized compendium of the data, a 5 minute google search can provide all the answers that are “accepted” dogma by the green lobby.

But while we don’t care about the charts, that cheat sheets, or the propaganda, what we were interested in was the bottom line – how much would this green utopia cost, because if the “net zero”, “ESG”, “green” narrative is pushed so hard 24/7, you know it will cost a lot.

Turns out it does. A lot, lot.

Responding rhetorically to the key question, “how much will it cost?”, BofA cuts to the case and writes $150 trillion over 30 years – some $5 trillion in annual investments – amounting to twice current global GDP! 

At this point the report gets good because since it has to be taken seriously, it has to also be at least superficially objective. And here, the details behind the numbers, do we finally learn why the net zero lobby is so intent on pushing this green utopia – simple answer: because it provides an endless stream of taxpayer and debt-funded “investments” which in turn need a just as constant degree of debt monetization by central banks.

Consider this: the covid pandemic has so far led to roughly $30 trillion in fiscal and monetary stimulus across the developed world. And yet, not even two years later, the effect of this $30 trillion is wearing off, yet despite the Biden’s admin to keep the Covid Crisis at bay, threatening to lock down society at a moment’s notice with the help of the complicit press, the population has made it clear that it will no longer comply with what is clear tyranny of the minority.

And so, the establishment needs a new perpetual source (and use) of funding, a crisis of sorts, but one wrapped in a virtuous, noble facade. This is where the crusade against climate change comes in.

Much digital ink has been spilled on the philosophy and debate behind the green movement, and we won’t bore you with the details, but we will instead focus on the very clear, and very tangible financial consequences of a world where the establishment agrees, whether with democratic support or not, to allocate $5 trillion in new capital toward some nebulous cause of “fighting global warming.” Here are the highlights from Bank of America:

  • Will it be inflationary? Yes, expect 1-3% pa shock. This is for the next 30 years… over and on top of any already present inflation!
  • What are the bottlenecks? Geopolitics, climate wars and EM.
  • Do we have the resources? Nickel and Lithium are just two that could be in deficit as soon as 2024.
  • Is green technology really green? Not really (see below).

Drilling down on the absolutely staggering costs, at an estimated $150 trillion over 30 years, boosting funding sources to $5tn a year is equivalent to the entire US tax base, or 3x the COVID-19 stimulus this decade. Here are the details:

The energy transition to a net zero greenhouse gas (GHG) economy by 2050 will be a very expensive exercise, estimated by the IEA at $150tn of total investment, over a period of 30 year. At $5tn p.a, the IEA see it costing as much as the entire US tax base every year for 30 years.

Not high enough for you? Hang on then because…

BNEF has a higher estimate that the total investment needed for energy supply and infrastructure could be as high as $173tn through 2050, or up to $5.8tn annually, which is nearly three times the amount invested on an annual basis today.

Next follows the obligatory pitch from BofA which is reminiscent of a stalinist kolhoz pep talk from the 1950s, to wit:

… But it can be done, with technology, economy, markets and ESG joining forces. Exponential cost reductions in wind, solar and batteries technologies have made renewables the cheapest form of energy in areas producing >90% of global electricity. Market appetite is chipping in too. Labelled bonds and loans jumped to > $3tn this year, with $3 in every $10 of flows into global equities going into ESG, which will support climate-friendly investments, as well as funding new ones needed to further decarbonize our planet like green mining, green hydrogen or carbon capture.

We leave the best for last because at the end of the day, this was always about more debt, and more monetization, a process which by now even the shoeshine boy knows makes the rich richer and the poor poorer. Only this time the world’s wealthiest plan on robbing what little is left of the middle class under the guise of a noble crusade to defeat global warming… a crusade which will require over $500 billion in annual debt monetization by central banks each and every year, leading to hyperinflation in either risk assets or the broader economy, or both.

So if it sounds like “the crusade against climate change” is one giant con game meant to enrich a handful of kleptocrats here and now, while the nebulous benefits – and the all too certain debt and hyperinflation – of this revolutionary overhaul of the global economy are inherited by future generations, it’s because that’s precisely what it is.

Here is BofA’s startling admission of the above, as excerpted from the report’s Q&A on the Climate Change Conference (COP 26):

Q: What is the economic impact of net zero?  

A: The inflation impact of elevated net zero funding will not be insignificant but the impact looks manageable at 1% to 3% per annum depending on central bank monetization rates, particularly if government spending is targeted and contributes to accelerate the rate of global GDP growth. The IEA also has a productive outlook for their net zero scenario, where the change in the annual growth rate of GDP accelerates by somewhere between 0.3% and 0.5% on a sustained basis over the next 10 years as a result of a shift to a green economy.

So much more QE for the next 30 years, check. What about inflation? Oh, there will be plenty of that too. As BofA admits, “green bond purchases  could result in a 1% to 3% inflation p.a. shock”

To answer this question, we look at three separate cases. In our first case, the Fed, ECB and other central banks would subsidize all of the required infrastructure spending to decarbonize (translation: print the money). In a second scenario, we assume that they would absorb only half of the new bond issuance. And in a third case, we assume central banks take up only a fifth of all decarbonization spending onto their balance sheet. What is our key finding? If central banks only have to foot 20% of the bill or less, the impact of decarbonization looks fairly manageable with respect to inflation (Exhibit 108).

And just so readers know what to BofA looks “manageable” here it is: this is inflation on top of whatever inflation is already in the economy. Of course, if central banks have to “foot” 50%, 80%, or more, well… it gets much worse.

And this is where we get to the punchline: as BofA admits, it’s all about greenlighting the biggest QE episode in history!

We just see a peak of <1% additional inflation a year over a three decade horizon. Under more aggressive scenarios where central banks opt to absorb either half or the full decarbonization bills through quantitative easing, the risks of an inflation shock grow. Still, we think our third case is the most likely scenario, as it would be politically difficult to justify a much more expansive monetary impulse. True, while central bankers have expressed a desire to help green the economy, their corporate bond purchases have historically been restricted to crisis time policies through quantitative easing and remain well below purchases of sovereign debt. As such, any purchases of corporate green bonds would likely be limited both by the size of future purchase programs and their proportion relative to the overall corporate bond market, with slightly higher allocations under more progressive purchase policies that highlight environmental concerns

And there you have it: just as covid was one giant smokescreen to “allow” central banks and Treasuries to merge and lead us to Helicopter Money and MMT, creating some $30 trillion in liquidity in the process, the “Net Zero” myth is what will perpetuate this endless printing for the next 30 years, a period during which the only benefits will be bestowed upon those who benefit from QE and money printing. That would be the richest. As for everyone else, well you great grandchildren or their grandchildren may (or may not) live in a cleaner world. We really don’t know, but if we don’t start printing money now it will be too late.

If that sounds scarier and more manipulative than any religion in human history, it’s because it is.

The full 114 page report, which we recommend to anyone who wants to know what is coming, is available to pro subs in the usual place.

When This Happens the U.S. Will Be Just Weeks Away From a Debt Crisis

by Phoenix Capital Research

Friday, Oct 08, 2021 – 9:03

The market has rallied aggressively on the belief that a Debt Ceiling deal will be made. 

Celebrating a Debt Ceiling deal is like polishing the brass on the Titanic.

The U.S. has $28.8 trillion in debt. Two years ago, it was just $22.7 trillion. 

The Trump administration, despite technically being Republican, spent like socialists, running $1 trillion deficits even when the U.S. economy was GROWING. 

That deficit then ballooned up to $3 trillion when the pandemic hit. And now, the Biden administration is now looking to outdo even President Trump’s spending spree. 

By practically all measures, the U.S. economy is in recovery as it reopens. And yet, the Biden administration is looking to run AT LEAST a $3 trillion deficit this year… an amount that could potentially rise to $5 trillion or even $6 trillion if President Biden manages to get his infrastructure deal and other stimulus programs passed.

Meanwhile, inflation has ignited. 

The “inflation is transitory” argument has been thoroughly debunked to the degree that even clueless Fed officials are admitting it. The official inflation measure (the Consumer Price Index or CPI) claims inflation is 5.3%.

However, the CPI has been tweaked aggressively to understate inflation over the last 30 years. If we were to measure CPI today the same way it was measured in 1970, REAL inflation is at 14%.

Yes, 14%.

And the bond market knows this.

Even the Fed’s $960 BILLION QE program, which is designed to SUPPRESS bond yields  is failing. Bonds know inflation is roaring which is why yields are once again rising rapidly.

When they break that downward trendline, the U.S. will be just weeks away from a crisis. 

The last time the line broke in 2018, it was because the Fed was raising rates at a pace of FOUR per year while also shrinking its balance sheet buy $500 billion.

This time around, the Fed has rates at ZERO and is running $120 billion in QE per month (a record). Even if the Fed tapers QE by $15 billion soon, it will still be running over $100 billion or $1.2+ TRILLION in QE per year.

In simple terms, this time around, when bond yields begin to break out, it will be when the Fed is already pumping its brains out. 

And that’s when the End Game begins for the U.S.’s debt situation. 

The ONLY way the U.S. can continue to service its mountain of debt is if interest rates remain low. So, if interest rates are rising when the Fed is already engaged in EMERGENCY levels of intervention, it’s GAME. SET. MATCH.

When will this happen?

Put another way, when does the next crash hit?

To figure this out, I rely on certain key signals that flash before every market crash.

I detail them, along with what they’re currently saying about the market today in a Special Investment Report How to Predict a Crash.

To pick up a free copy, swing by

https://phoenixcapitalmarketing.com/predictcrash.html

How High will Silver & Gold Prices Go, Janet?!

by jhanders

Friday, Oct 08, 2021 – 16:01

Janet Yellen lied to lawmakers last week.

She is misquoting historical facts as she scaremongered listeners regarding an imminent default on the US federal government’s running liabilities.

We got some follow-up questions … 

Did the United States of America not default on its foreign creditors back in the year 1971? 

You know, back when the Nixon Administration essentially threw the 1944 supranational Bretton Woods Agreement into the fiat Federal Reserve note-laden trash can. Thereby effectively ending foreign trading partner’s sovereign national ability to swap paper US notes for physical, US gold bullion reserves. 

Remember the twelve thousand metric tonnes of gold bullion we lost, hemorrhaging out of the New York Federal Reserve vaults as the Vietnam War got underway in the late 1950s and into the 1960s?

Which math are we talking about now?

The $100s of trillions in debt and unsaved-for-promises we collectively have coming due this decade into the next?

How in the hell are we going to pay that off?!

Wait for just a second, Janet.

On your way out as fiat Federal Reserve chairman back in 2017, you had the nerve to claim there would be no more financial crisis in your lifetime.

Well, are you still going to be alive a few months from now?!

Do you still claim the most secure assets are fiat Federal Reserve melded US Treasury IOUs?

How you are publically talking, and the terrible fundamental arithmetic we’ve built up. For how much longer will this be so?

When do we go supranational IMF SDR and m-SDR bond market?

Oh, now, you will sit there with a straight face and tell us all that US price inflation is 4%?

We’ve drastically changed rules and have defaulted multiple times in our nation’s relatively short history.

Likely this next time, in response to probably the most significant financial crisis ever suffered. Possibly earthquaking confidence to the sovereign fiat reserve currency level.

Will we act slack-jawed or shocked if and when we abruptly do similar forms of drastic defaults and rule changes upcoming?

For now, and in this embedded SD Bullion Market Update video today here on ZeroHedge

We will again monitor the exploding fiat US dollar monetary base totals or fiat M0123 aggregate piles to target a conservative long-term forecast for gold and silver bullion in these coming years and decades unfolding.

Here are our last five updates below + source links.

Silver Gold Price Forecast Targets Long Term | SD Bullion

April 22, 2020 – https://youtu.be/T2hmYG5IiqI

June 26, 2020 – https://youtu.be/q4WgHTJ94pc

Dec 4, 2020 – https://youtu.be/2-qpaB7te9A

Mar 11, 2021 – https://youtu.be/YxPmliOkszI

May 7, 2021 – https://youtu.be/LwGpz6_LlEA?t=557

Google Doc spreadsheet with Data Tabs & Source Links: https://docs.google.com/spreadsheets/d/1QW7RuRNzwlVCWU3sMJpWV3dME2z6mV9g9qbNa4in7w4/

Did the United States also not default on its very own citizenry in the 1933 to 1934 gold confiscation by Executive Order?

You know, Executive fiat decree numbered 6102. Also sacrificed in 1934, the US Supreme Court also sacrificed the sanctity of private business contracts via the repealing of explicit gold clauses. Instead, we got to settle our debts in fewer sound certificates and banknotes.

This effective overnight devaluated US citizen’s savings nearly negative 70% vs. gold bullion, adding insult to injury.

Then US citizens were no longer allowed to own more than three troy ounces of gold bullion privately until 1975 began, over 40 years.

The actual amount of US Citizens who followed that 1933 gold nationalization order and turned in their gold was not that large. 

Weigh the US Mint’s all-time gold mintage figures mid1800s onwards to 1932 versus what amounts of gold coins actually got turned in and paid off at a near 60% discount to the eventual sharply reevaluated price higher a year later.

Well, just less than 2/5th of all the US gold coin supply found its way to then-Federal Reserve branches. Probably most of the flyover USA ignored the illegal and Unconstitutional decree. 

About 2,500 gold tonnes came in from the gold confiscation. The rest of our massive post-WW2 gold hoard was because we were a net balance of trade winner back then, for multiple decades running. 

By 1975, the fiat denominated price of gold had more than 5-folded in just the first half of the 1970s.

US citizens were not even free enough to take part.

Meanwhile, in late 1974, the US Treasury was busy conspiring for more gold price discovery riggings.

Never been questioned, Janet?! 

The safety of the things you keep calling a dollar or the hard debt IOUs now nearing $30 trillion?

The fiat Federal Reserve note, we hit keystrokes on a computer board to make more mass trillions.

Are they unquestionable?!

Try January 1980, back when the entire financial system maleficence got accounted for by gold’s rapidly escalating value. The same gold price that the then Federal Reserve chairman Paul Volcker asked his assistants about every day he arrived at work. The one price he called “the enemy?”

Years later, we could have gone back on a gold standard, but I guess we had fiat financialization spoils and a Cold War to win?

Here we are decades later, mass record debt levels continuing to ramp higher.

Janet, are you talking about the US constitutionally defined weight of gold dollar coin?!

If that’s the case, this former Fed Governor John Exter has a handy upside-down pyramid that shows what happens during negative financial spillover loops and liquidity events.

The safest asset without counterparty risk is bullion, gold bullion. And that is precisely why central banks like China, Russia, the EU, etc., own lots of gold bullion. Over 1 in 5 ounces ever mined are owned by governments and their central bank partners because they know financial folly history, that everything eventually fails and defaults, bullion aside.

The harm to the fiat Federal Reserve note’s value or the future fiat US dollar’s diminishing purchasing power is already embedded into this massive, unwieldy, and eventual unstable fiat financial system we have built on a foundation of cheap debts and leverage.

Your legacy Janet Yellen, is going to be accounted for by gold bullion sharply revaluing higher ahead. 

Now go watch the video embedded at the top of this post to see how much fiat currency fuel the melded fiat Federal Reserve and the US Treasury have pumped into the tank for the eventual parabolic price moon launch and gold value mania come.

We will leave backlinks to our last five long-term gold silver price target videos in the show notes and comments below.

Linked in this post above, you can learn more about the reasoning behind it being conservative and grounded in historical precedent.

There will also be a google doc link where you find running data tabs and source links.

That is all for this week’s SD Bullion market update.

As always, ZeroHedge readers, take great care of yourselves and those you love.

Why Shortages Are Permanent: Global Supply Shortages Make Fantastic Financial Sense

by Charles Hugh Smith

The era of abundance was only a short-lived artifact of the initial boost phase of globalization and financialization.

Global corporations didn’t go to all the effort to establish quasi-monopolies and cartels for our convenience–they did it to ensure reliably large profits from control and scarcity. Not all scarcities are artificial, i.e. the result of cartels limiting supply to keep prices high; many scarcities are real, and many of these scarcities can be traced back to the stripping out of redundancy / multiple suppliers of industrial essentials to streamline efficiency and eliminate competition.

Recall that competition and abundance are anathema to profits. Wide open competition and structural abundance are the least conducive setting for generating reliably ample profits, while quasi-monopolies and cartels that control scarce supplies are the ideal profit-generating machines.

The incentives to expand the number of suppliers, i.e. increase competition, are effectively zero. America’s corporations spent $11 trillion buying back their own stocks over the past decade; that’s equal to the combined GDP of Japan, Germany and Italy. If adding new suppliers to the global supply chain were profitable, some of that $11 trillion would have exploited those vast profits.

The financial reality is attempting to compete with an established cartel that has captured regulatory and political mechanisms is a foolhardy waste of capital. If firing up a new supplier of essential solvents, etc. was so captivatingly profitable, the why wouldn’t Google and Apple take a slice of their billions in cash and go make some easy money?

The barriers to entry are high and the markets are limited. A great many specialty lubricants, solvents, alloys, wires, etc. are essential to the manufacture of all the consumer and industrial products that are sourced globally, but the markets are narrow: manufacturers need X amount of a specialty solvent, not 10X.

Back in the good old days before globalization and financialization conquered the world, corporations lined up three reliable suppliers for every critical component, as this redundancy alleviated supply chain chokeholds. But to keep those three suppliers in business, you need to spread the order book among all three. Nobody will keep a facility open if it’s only used occasionally when the primary supplier runs into a spot of bother.

And so now we’re all seated at the banquet of consequences flowing from stripping out redundancy and competition, and ceding control of supply chains to quasi-monopolies and cartels. Scarcities are their source of profits, and since it makes zero financial sense to spend a fortune building a plant to make solvents, lubricants, alloys, etc. in limited quantities in markets dominated by quasi-monopolies and cartels, shortages are a permanent feature of the 21st century global economy.

The era of abundance was only a short-lived artifact of the initial boost phase of globalization and financialization; now that the consolidation is complete, shortages make fantastic financial sense.

By all means thank Corporate America for squandering $11 trillion to further enrich the top 0.1% and insiders. Alas, there was no better use for all those trillions than further enriching the already-super-rich.

Cat for hare or black for green

By Alejandro A. Tagliavini *

                The macro team at the very prestigious Nordea Bank sees a highly volatile global future. And it points out some important factors. Lower liquidity which implies, ironically, lower inflation, that is, less boost to the Wall Street bubble, “less money to drive valuations up”. Global growth is slowing, among other things, due to disruptions in the supply chain – such as delayed quarantines and other market violations – plus the latest energy problems that “could force a more negative scenario in the short term”.

                Cost / profit margin problems since everything is becoming more expensive, precisely because of inflation given the monstrous emission, since the quarantines and other market restrictions began, and the misguided policy of the Fed that intends to turn off the fire with gasoline.

               Obviously, as the SP 500 goes down the VIX rises, or vice versa, in any case, fear increases, and Wall Street goes down, as can be seen in the following graph where the inverse of the VIX is drawn:

                   The Evergande event, even though it is important in China and China is increasingly so in the world – as can be seen in the following curve – was just a scare. Then the market recovered, but fell again for the reasons we saw:

          Meanwhile, US 10-year Treasuries have risen nearly 25 basis points in just a few sessions. Evergrande attracted attention, but these bonds are still the most important asset in the world and, normally, their performance goes inversely to the shares since fear in the market causes them to take refuge in these sovereign titles by raising their price and, therefore, lowering its performance.

          However, the uncertainty and volatility have meant that, with the 10-year bond yielding 1.54% at time of writing (1.55% is a “great level”), that connection to the NASDAQ seems shaky. And by the way, the last time yields traded at the 1.55% level, the NASDAQ was 5% lower:

                 By the way, the main losers when the yield of Treasury bonds rise so much are usually the powerful technologic, those of the NYFANG index, among other things because it absorbs funds from them. As seen in the figure below, the last time the return was 1.55% things got bad for the NYFANGs:

                  As we already know, inflation – the excess of issuance over the demand for money – distorts everything in an endless vicious circle. The rise in yields in the US causes flows towards the dollar that continues its upward race in the background. Deutsche Bank analysts warn they are “modestly improving” their year-end dollar forecasts: “persistent stagflation dynamics – lower growth but an aggressive Fed – leaves little room for a downtrend in the dollar”.

                 The Commodity Futures Trading Commission (CFTC) weekly report presents a breakdown of the net positions of “non-commercial” (speculative) traders in the US futures markets. USD) and there it is seen that they increase:

                      At the same time, while asset managers also increase, leveraged funds fall:

                     In other words, what you see here is an unstable market on all sides, basically due to astronomical excess issuance by central banks with the excuse of getting out of “the pandemic”. This initially produced a general increase in the price of raw materials, but now it is causing a recession and with it the fall in prices due to lack of consumption and the strength of the dollar.

Source: IMF

               However, to make the situation worse for countries like Argentina, not all prices of raw materials fall. Energy is skyrocketing. Oil prices topped $ 80 a barrel a few days ago for the first time in three years, and natural gas and coal also climbed multi-year peaks.

                As prof. Steve Hanke pointed out, what have in common the blackouts in China, the panic at the UK gas stations and the rise in gasoline prices in Europe? that they are all the result of “green” policies and interventions. “There are no free green lunches. Just big price increases”.

                 The truth is that the “global leaders” and, with them, a huge proportion of the media and public opinion, are behaving in a very incoherent way. It is unusual that a “green culture” has spread so strongly in the world that it encourages governments to forcefully impose regulations to “prevent the destruction of the planet” by man. They sell a black cat for a green hare.

                 This is incredibly ironic, in the first place, because the State imposes these regulations based on its police power, that is, on its monopoly of violence when violence is precisely – as Aristotle already defined it – that it seeks to coercively deviate from the normal course, spontaneous of nature. That is, destroy nature. And secondly because, precisely, the most polluting organisms are the state ones, starting with the armed and police forces, which with their weapons and movements are highly harmful.

                Ergo, the first men who are destroying the planet, for their vested interests, are the international politicians and bureaucrats who directly benefit from increased budgets and state power.

              Richard Valdmanis says that, although there is a rebound in energy demand from the lows reached during the restrictions with the excuse of “the pandemic”, it is not the lack of resources that is to blame for the crisis but rather the coercive impositions of the governments, basically, to “protect nature.” In addition to current supply restrictions by OPEC -which will meet in the coming days to discuss loosening- and global transport bottlenecks due to state regulations that complicate distribution, there are countless “green” regulations.

                 Beijing has begun rationing electricity for businesses given a shortage in coal supplies caused by intensified controls at Chinese mines that dragged production down. Because Beijing sets energy prices, coal-fired power plants have not been able to operate economically with such high coal costs and are shutting down. Goldman Sachs estimated that up to 44% of Chinese industrial activity has been affected by power shortages.

                 The reason for the rising costs in Europe is a confluence of local factors, ranging from meager natural gas reserves and shipments abroad, poor production from the region’s ‘green’ windmills and solar farms, and maintenance work that has taken nuclear generators and other plants out of service. By the way, unusually, the problem in Great Britain is not the lack of gasoline, it is the lack of truckers, precisely because of state regulations such as those relating to immigration.

                Anyway, meanwhile in Argentina …

                They report from Invecq that, during August, according to Indec, exports reached USD 8,093 M, an increase of 63% compared to the same month of 2020. Strong increase due to a growth in prices of 30% and in quantities of 25%. All items increased: fuels and energy, 182%; direct agricultural products, 70%; industrial manufactures, 60%; and agricultural manufactures, 47%. In the accumulated of 2021, exports increased 35% as the main result of the jump in international prices, although there was a small increase in quantities.

               Meanwhile, imports reached USD 5,754 M, they increased 64% compared to the same month last year, because of a 33% rise in quantities and 23% in prices. All the items registered positive variations: capital goods increased 38%; intermediate goods 60%; fuels and lubricants, 223%; parts and accessories for capital goods 88% and consumer goods 19%.

               In this way, the trade balance registered a surplus of USD 2,339 M, USD 893 M higher than that registered in the same period of 2020. The balance accumulated by this exchange in the first eight months of the year reached USD 10,649 M, a level like that of last year and higher than every year since 2009.

              But now, a breakdown allows us to intuit that, given the fall in the price of agricultural raw materials and the increase in industrial products because of inflation and the rise in crude oil, the Argentine balance will be damaged while the dollar strengthens.

              The following Invecq graph shows the dynamics of the BCRA’s net international reserves. Throughout the month of August, with the large trade surplus shown by Indec, the BCRA’s net reserves fell by about USD 1,000 M, largely to contain the gap with the CCL. And, as we said, this surplus could get worse.

                     Thus, with reserves going for the worse, the exchange rate policy of devaluing the currency only at 1% per month is at risk. Above all, with the idea among a large part of the ruling party that a larger deficit is necessary to contain the electoral fall, increasing the monetary issue to finance it, that is, causing the real depreciation – beyond the official change – of the peso.

                   Since the end of last week, the BCRA has once again had to sell dollars in the official market, the intervened CCL has increased the gap with the official one, and the free “CCL” exceeded $ 190, increasing the gap in the gap. And everything could get worse, even if funds come from the IMF (at the end of the tug-of-war show, there is always an agreement because that is the business of the bureaucrats of this multi-state body).

                   It is therefore not surprising that many large investors are making a move towards the dollar. It is observed that the deposits linked to the rise in the CPI – “inflation”, according to the Indec- fell by 10% in the last month and would be turning to sovereign bonds in dollars that today have annual yield rates of more than 20%.

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

Gato por liebre o negro por verde

Por Alejandro A. Tagliavini*

                El equipo macro del muy prestigioso Nordea Bank ve un futuro global con bastante volatilidad. Y señala algunos factores importantes. Menor liquidez lo que implica, irónicamente, menor inflación, esto es, menos impulso a la burbuja de Wall Street, “menos dinero para impulsar las valoraciones al alza”. El crecimiento global se desacelera, entre otras cosas, debido a las interrupciones en la cadena de suministros -como rezago de las cuarentenas y demás violaciones al mercado- más los últimos problemas con la energía que “podrían forzar un escenario más negativo a corto plazo”.

                Problemas de costo/margen de beneficios ya que todo se está volviendo más caro, precisamente, como consecuencia de la inflación dada la monstruosa emisión, desde que comenzaron las cuarentenas y demás restricciones al mercado, y la desacertada política de la Fed que pretende apagar el incendio con gasolina.

               Obviamente, a medida que el SP 500 baja el VIX sube, o al revés, en cualquier caso, el miedo aumenta y Wall Street baja, como puede verse en el siguiente gráfico donde se dibuja la inversa del VIX:

                   Se puede observar que el evento Evergande, aun cuando es importante en China y China lo es cada vez más en el mundo -como puede verse en la curva siguiente-, fue solo un susto. Luego el mercado se recompuso, pero volvió a caer ya por los motivos que vimos:

          Entretanto, los bonos del Tesoro a 10 años de EE. UU. han subido casi 25 puntos básicos en unas pocas sesiones. Evergrande captó la atención, pero estos bonos siguen siendo el activo más importante del mundo y, normalmente, su rendimiento va inversamente a las acciones ya que el temor en el mercado provoca que se refugien en estos títulos soberanos subiendo su precio y, por ende, bajando su rendimiento.

          Sin embargo, la incertidumbre y volatilidad ha provocado que, con el bono a 10 años alcanzando un rendimiento del 1,54% al momento de escribir (1,55% es un “gran nivel”), esa conexión con el NASDAQ parece inestable. Y, por cierto, la última vez que los rendimientos se negociaron al nivel de 1,55%, el NASDAQ estaba un 5% más bajo:

                 Por cierto, los principales perjudicados cuando el rendimiento de los bonos del Tesoro sube tanto suelen ser las poderosas tecnológicas, las del índice NYFANG, entre otras cosas porque les absorbe fondos. Como se ve en la figura siguiente, la última vez que el rendimiento estuvo en 1,55% las cosas se pusieron bastante mal para los NYFANG:

                  Como ya sabemos, la inflación -el exceso de emisión respecto de la demanda de dinero- distorsiona todo en un círculo vicioso sin fin. La subida de los rendimientos en EE.UU. provoca flujos hacia el dólar que sigue su carrera alcista de fondo. Los analistas del Deutsche Bank avisan que están “mejorando modestamente” sus previsiones en dólares para fin de año: “la dinámica estanflacionaria persistente -un crecimiento más bajo pero una Fed agresiva – deja poco espacio para una tendencia bajista del dólar”.

                 El informe semanal de la Comisión del Comercio de Futuros sobre Materias Primas (CFTC por sus siglas en inglés) presenta un desglose de las posiciones netas de los operadores “no comerciales” (especulativos) en los mercados de futuros de EE.UU. (en USD) y allí se ve que aumentan:

                      Al mismo tiempo, mientras también aumentan los administradores de activos (asset managers), caen los fondos apalancados: 

                     En otras palabras, lo que se ve aquí es un mercado inestable por todos lados básicamente por astronómico exceso de emisión por parte de los bancos centrales con excusa de salir de “la pandemia”. Esto al principio produjo un aumento generalizado en el precio de las materias primas, pero ahora está provocando una recesión y con ello la bajada en los precios por falta de consumo y por la fortaleza del dólar.

Fuente: FMI

               Sin embargo, para empeorarles la situación a países como Argentina, no todos los precios de las materias primas caen. La energía se dispara: los precios del petróleo superaron los USD 80 el barril hace pocos día por primera vez en tres años, y el gas natural y el carbón también escalaron picos de varios años.

                Como señala el prof. Steve Hanke, tienen en común los apagones en China, el pánico en las gasolineras del Reino Unido y el alza de los precios de la gasolina en Europa el que todos son el resultado de políticas e intervenciones “verdes”. “No hay almuerzos verdes gratis. Solo grandes subidas de precio”.

                 Lo cierto es que los “líderes globales” y, con ellos, una enorme proporción de medios y de la opinión pública, están comportándose de modo muy incoherente. Por caso, es insólito que en el mundo se haya propagado con tanta fuerza una “cultura verde” que propicia que los gobiernos impongan de manera coactiva regulaciones para “evitar la destrucción del planeta” por parte del hombre. Venden gato negro por liebre verde.

                 Esto es increíblemente irónico, en primer lugar, porque el Estado impone estas regulaciones en base a su poder policial, es decir, a su monopolio de la violencia cuando la violencia es precisamente -según ya lo definía Aristóteles- aquello pretende desviar coactivamente el curso normal, espontáneo de la naturaleza. Es decir, destruir a la naturaleza. Y en segundo lugar porque, precisamente, los organismos más contaminantes son los estatales empezando por las fuerzas armadas y policiales que con sus armas y movimientos son altamente nocivas.

                Ergo, los primeros hombres que están destruyendo al planeta, por sus intereses creados, son los políticos y burócratas internacionales que se benefician directamente del aumento de los presupuestos y poder estatal.

              Cuenta Richard Valdmanis que, si bien existe un repunte de la demanda de energía desde los mínimos alcanzados durante las restricciones con excusa de “la pandemia”, no es la falta de recursos la culpable de la crisis sino las imposiciones coactivas de los gobiernos, básicamente, para “resguardar la naturaleza”. Además de las restricciones de suministro en curso por parte de la OPEP -que se reunirá en los próximos días para discutir un aflojamiento- y los cuellos de botella del transporte global a raíz de regulaciones estatales que complican la distribución existen infinidad de regulaciones “verdes”.

                 Beijing ha comenzado a racionar la electricidad para las empresas dada una escasez en el suministro de carbón provocada por los controles intensificados en las minas chinas que arrastraron la producción hacia abajo. Debido a que Beijing fija los precios de la energía, las centrales eléctricas de carbón no han podido operar económicamente con costos de carbón tan altos y están cerrando. Goldman Sachs estimó que hasta un 44% de la actividad industrial china se ha visto afectada por la escasez de energía.

                 La razón del aumento de los costos en Europa es una confluencia de factores locales, que van desde las escasas reservas de gas natural y los envíos al extranjero, la producción mediocre de los “verdes” molinos de viento y las granjas solares de la región, y el trabajo de mantenimiento que ha dejado fuera de servicio a los generadores nucleares y otras plantas. Por cierto, insólitamente, el problema en Gran Bretaña no es la falta de gasolina, es la falta de camioneros, precisamente, por regulaciones estatales como las relativas a la inmigración.

                En fin, entretanto en Argentina…

                Relatan desde Invecq que, durante agosto, según el Indec, las exportaciones alcanzaron USD 8.093 M, un aumento del 63% respecto a igual mes de 2020. Fuerte incremento debido a un crecimiento de los precios de 30% y de las cantidades de 25%. Todos los rubros aumentaron: combustibles y energía, 182%; productos directos del agro, 70%; manufacturas industriales, 60%; y manufacturas agropecuarias, 47%. En el acumulado de 2021, las exportaciones aumentaron 35% como resultado principal del salto en los precios internacionales, aunque hubo un pequeño aumento de cantidades.

               Entretanto, las importaciones alcanzaron los USD 5.754 M, se incrementaron 64% respecto a igual mes del año pasado, como consecuencia de una suba de 33% en las cantidades y de 23% en los precios. Todos los rubros registraron variaciones positivas: los bienes de capital aumentaron 38%; los bienes intermedios 60%; combustibles y lubricantes, 223%; piezas y accesorios para bienes de capital 88% y bienes de consumo 19%.

               De esta manera, la balanza comercial registró un superávit de USD 2.339 M, USD 893 M superior al registrado en igual período de 2020. El saldo acumulado por este intercambio en los primeros ocho meses del año alcanzó ya los USD 10.649 M, nivel similar al del año pasado y superior al de todos los años desde el 2009.

              Pero ahora, un desglose permite intuir que, dado el bajón en el precio de las materias primas agrícolas y el aumento de los productos industriales como consecuencia de la inflación y la subida del crudo, se perjudicará la balanza argentina a la vez que se fortalece el dólar.

              En el siguiente gráfico de Invecq, se observa la dinámica de las reservas internacionales netas del BCRA. A lo largo del mes de agosto, con ese gran superávit comercial que mostró el Indec, las reservas netas del BCRA bajaron en unos USD 1.000 M en gran parte para contener la brecha con el CCL. Y, como dijimos, este superávit podría empeorar.

                     Así las cosas, con reservas yendo para peor, corre riesgo la política cambiaria de devaluar la moneda solo al 1% mensual. Sobretodo, si sumamos la creencia en buena parte del oficialismo de que es necesario un déficit más grande para contener la caída electoral, aumentando la emisión monetaria para financiarlo, esto es, provocando la depreciación real -más allá del cambio oficial- del peso.

                   Desde fines de la semana pasada el BCRA ha vuelto a tener que vender dólares en el mercado oficial, el CCL intervenido ha aumentado la brecha con el oficial y el “CCL” libre superó los $ 190 aumentando la brecha de la brecha. Y todo podría empeorar, aunque lleguen fondos del FMI (al final del show del tira y afloje, siempre se acuerda porque ese es el negocio de los burócratas de este organismo multi estatal).

                   No sorprende pues que muchos grandes inversores estén haciendo una movida hacia el dólar. Se observa que los depósitos ligados a la suba del IPC – “inflación”, según el Indec- cayeron un 10% en el último mes, y se estarían volcando a bonos soberanos en dólares que hoy tienen tasas de más del 20% anual de rendimiento.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Kostin, de Goldman: S&P 500, fines 2021, en 4700. ¿Será?

David Kostin, de Goldman, repeats: S&P 500 will end 2021 at 4700

And then rise a further 4% in 2022….

Entre la “invalorable” ayuda del estatista FMI y Evergrande

Por Alejandro A. Tagliavini*

                 De repetirse los resultados de las Paso en noviembre, entre otras cosas, el oficialismo perdería seis senadores quedándose sin quorum propio y, a eso, lo consideran muy peligroso. Si no recuerdo mal, el peronismo siempre ha tenido mayoría en el Senado desde la vuelta de la democracia en 1983. Además, en mi opinión, hace mucho ruido la fuerza con que surgió inesperadamente Milei, con un discurso muy contrario a las ideas gobernantes y a los políticos. La anti política, casi anti-Estado que gana fuerza en todo el mundo.

                 Ante este shock electoral, la respuesta inmediata de los mercados fue positiva. Creo que se aplica, como nunca, el viejo dicho de comprar con el rumor y vender con la noticia: debía comprarse antes de las Paso y vender el mismo lunes posterior porque el futuro a mediano plazo no luce bien y todo apunta a una radicalización del populismo a cualquier costa, con tal de recuperar votos.

                 Como señala Roberto Cachanosky, “la economía argentina viene de una larga decadencia que… se vio afectada no por la pandemia, sino por la eterna cuarentena que impuso el gobierno de “científicos” … aumentando el gasto público financiado con emisión…  semejante locura llevaría a un estallido inflacionario…”.  O una demagogia demasiado tardía que la gente advierte y hasta podría ser contraproducente para los votos de noviembre.

                   La posición del “cristinismo” es relativamente veraz, es decir, después de subir brutalmente durante el año pasado, el gasto público viene bajando en términos reales en 2021, pero no en términos del PBI que cayó 9,9% en 2020. Y esa bajada se debió, principalmente, a la caída en términos reales de los ingresos personales, sobre todo de los jubilados -seguridad social- como se observa en la tabla de P&Q:

                 Así la vicepresidenta reclama que se cumpla con la meta de déficit fiscal del Presupuesto 2020 de 4,5% del PBI acelerando el gasto público, tal y “como está sucediendo a lo largo y a lo ancho del mundo, desde EE.UU., pasando por Europa y en nuestra región también” y tiene razón y este es el mal ejemplo de un mundo que ha perdido fuertemente el sentido común, empezando por la “pandemia”.

                 Desde la presidencia se defendían afirmando que, si bien en términos reales bajaron algunos ingresos, la caída en la actividad económica hubiera supuesto una bajada mayor en el poder adquisitivo final. El informe de la oficialista consultora PxQ que publica Ámbito Financiero dice que la alternativa hubiese sido “eliminar los subsidios a la energía”, algo que también hubiese impactado en los ingresos de las familias porque hubiera supuesto un aumento de tarifas.

                 Presidencia afirma que, entretanto, como muestra el siguiente gráfico también de P&Q, la actividad económica se recuperaba aunque todavía no llega ni siquiera los niveles del tristísimo 2019:

                En el esquema estatista del oficialismo expresado por P&Q “el éxito de ese rol contra cíclico depende crucialmente de la cantidad de reservas internacionales que el BCRA tenga en su poder y pueda efectivamente utilizar para financiar el crecimiento de las importaciones que viene asociado con la expansión el nivel de actividad”.

                El gráfico de abajo compara la situación de las reservas así definidas para los años electorales 2009, 2011, 2013, 2015 y 2021 en donde se omitieron los años del gobierno de Cambiemos:

                    La posición de reservas del BCRA de cara al año electoral 2021 era la peor que le tocó enfrentar al Frente de Todos en la historia y esto fue un obvio condicionante a la hora de poder expandir el gasto.

                    Y este es el círculo vicioso del estatismo, el querer controlar la economía, ergo, el tipo de cambio desde el Estado lleva a la necesidad de tener reservas para financiar el comercio exterior, cuando esta financiación debería correr por orden de la libre oferta y demanda del mercado. De aquí, claro, surge la “necesidad” de creer que el valor del peso depende del respaldo que tenga o, puesto en términos modernos, que para sostener un dólar atado y que la inflación no se dispare es necesario contar con las reservas suficientes para vender cuando se dispara y así bajar su precio.

                    Pero la realidad es que el valor del peso no depende del respaldo que tenga sino de la oferta y demanda del mercado.

                    Según Invecq, Cristina Kirchner está pidiendo un aumento del gasto público de aproximadamente 1,3% del PBI lo que equivale a unos $ 550.000 M (casi el 20% de la base monetaria) extra hasta fin de año. Y, según ellos, es más probable que la inyección fiscal y monetaria genere un desorden cambiario y una aceleración “inflacionaria” (del IPC en rigor) que, partiendo de niveles del orden del 50% podrían poner a la economía argentina en una senda muy peligrosa.

                 Por cierto, el Presupuesto 2022 luce muy optimista. Se estima una recuperación del PBI del 4%, no contempla el pago de vencimientos de capital al FMI, proyecta un incremento real del gasto social, reducción de los subsidios energéticos, desaceleración de casi 20 puntos en la “inflación” -aumento del IPC, en rigor- terminando en diciembre 2022 en 33%. El dólar oficial cerraría el año en $131,1.

                 Calcula Invecq que, dado que la “inflación” difícilmente pueda bajar a 33% si el gobierno no deja avanzar el dólar más allá de los $131,1, veríamos un atraso del tipo de cambio real que lo llevaría a los niveles del año 2017 cuando ocurría la mayor entrada de capitales en años. Lo que, según esta consultora, generaría expectativas devaluatorias tan fuertes que empujarían al BCRA a abandonar la trayectoria cambiaria oficial ya que no contaría con reservas netas suficientes para intervenir en el mercado o, si decidiera limitar las importaciones, entonces difícilmente la recuperación pueda ser del 4%.

                  Para 2022, se estima un déficit primario del 3,3% y un resultado financiero del 4,9% del PBI, menos de lo que ocurriría de no haberse concretado la reestructuración de la deuda en 2020 y que explicaría el nivel de reducción del déficit junto a la recuperación de los ingresos fiscales. El rojo del 4,9% se financiará con una combinación del crédito y financiamiento del BCRA, que para 2021 fue de 3,6% del PBI pero que para el próximo año se reduciría al 1,8%, en tanto que los títulos públicos sumarían un 2% del PBI.

                   Por cierto, cuenta Guillermo Laborda que el último informe de Quantum Finanzas, señala que “el BCRA debería asistir al Tesoro para financiar el déficit primario y el pago de los intereses. En total, $1,5 B entre agosto y diciembre. Una emisión promedio mensual del orden de $250.000 M”. El gobierno se apresta a emitir desde ahora hasta fin de año, $ 1B para poder cerrar las cuentas públicas. La Casa de la Moneda así deberá imprimir por mes, $250.000 M, lo que representa una impresión de $8.333 M por día, 347 M por hora, y 5,8 M por minuto.

                   Entretanto, se conoció el decreto donde se detalla el mecanismo con el uso que se le dará a los DEG (Derechos Especiales de Giro) del estatal FMI que recibiera nuestro país como parte de la ayuda del organismo internacional a todos sus países miembros por la “pandemia”. Esa ayuda que equivales a USD 4.334 M. Lo que hará el gobierno es un “rulo” que consiste en que el Tesoro Nacional recibe esos DEG pero no los usa directamente para pagar vencimientos de deuda con el organismo sino que se los vende al BCRA a cambio de pesos, los que serán utilizados para financiar el mayor gasto. Luego el Tesoro le pide al BCRA esos DEG y a cambio le entrega un papel, una deuda, una Letra Intransferible y el ministerio de Economía, con esos DEG, le paga al FMI.

                 Luego, el gobierno “aclaró” que el Tesoro destinará 422.174 M recibidos por los DEG para cancelar adelantos transitorios, o sea, confirma que van a usar la plata del FMI para cancelar adelantos transitorios al Tesoro, lo que libera la posibilidad de financiar al fisco por otros 422.000 M, “liberando” el margen de financiamiento del BCRA en unos 500.000 M si sumamos la suba del límite máximo de financiamiento en 80.000 M.

                   Cuenta Diego Giacomini que, en la Alemania de los años 20, el Banco Central durante la hiper imprimía los billetes de un solo lado para poder hacerlo más rápido. Creo que la cosa no es para tanto. Lo cierto es que la “inflación” actual -el aumento del IPC- es solo la actualización de los precios retrasados, dada la brutal emisión del año pasado que no se traslado a precios debido a las tarifas y precios congelados y al atraso cambiario, pero no a la emisión de este año que ha estado relativamente controlada y eso se ve en el blue que, no es la perfecta, pero sí la mejor medida de la inflación real desde que ésta es la depreciación del peso por exceso de emisión sobre la demanda.

                    Ahora, solo el mercado sabe cuál será la demanda de dinero en tiempo real pero intuitivamente podemos decir que debería aumentar con el IPC -la “inflación” del Indec – ya que se necesita más dinero para comprar los mismos productos y más la suba del PBI, aunque habría que descontarle la caída del consumo y la fuga de capitales ante la falta de perspectivas de inversión en el país.  

                    Así las cosas, aunque pareciera que el gobierno se apresta a acelerar la maquinita, no está claro en cuanto aumentará realmente la emisión y tampoco la demanda, de momento el dólar oficial y el blue se mantienen relativamente a raya y, en cambio el IPC, todavía tiene recorrido al punto que hoy resulta más barato -gracias al dólar oficial- comprar un móvil aquí que en Miami.

                    Así los bonos en pesos atados a la “inflación” (CER) lucen atractivos. Hay analistas que recomiendan los bonos soberanos en dólares legislación argentina ya que tienen una paridad muy baja que ronda los USD 40 o arbitrar bonos globales de ley extranjera por ley doméstica ya que el spread está en máximos. Las acciones argentinas no lucen bien ante tanto descalabro político y las magras perspectivas económicas.

                    Quedan los Cedears que cotizan en pesos, pero el precio es producto del tipo de cambio del CCL que de momento no pareciera dispararse y el activo en Wall Street. Y aquí merece un párrafo aparte el affaire Evergrande. El gigante inmobiliario declaró que se encuentra en un contexto de fuerte estrés financiero y los mercados globales se contagiaron de la volatilidad proveniente de China y los fondos buscaron cobertura en los bonos del Tesoro y el dólar.

                    Ahora, si bien el mercado inmobiliario de China sigue siendo una de las industrias más importantes a nivel global desde que representa nada menos que, directa e indirectamente, casi el 25% del PIB de China, lo cierto es que este gigante no es todo el mercado inmobiliario sino una parte.

                       Si el mercado se tambaleó inicialmente, se debe a que está sentado en una burbuja dada la fenomenal inflación -emisión monetaria- global. Pero el affaire Evergrande, en sí mismo, no debería alterar los mercados y, de hecho, luego se tranquilizaron a medida que quedó claro que los gobiernos seguirán inflando la burbuja. Hasta que estalle, pero el estallido no impactará directamente en los precios ya que están inflacionados y los precios inflacionados nunca vuelven atrás, aunque si se verá por el lado del menor crecimiento económico y hasta de una recesión global.

                       Veremos que sucede -o sea, desconfíe de cualquier analista que le “tire la justa”- porque, al final es el mercado, los millones y millones de personas que lo conforman los que van haciendo la historia en tiempo real y esto es imposible de prever y es esto lo que no entienden, o no quieren entender, los burócratas que por eso siempre fallan cuando planifican.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

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