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Alejandro A. Tagliavini

El columnista de opinión basado en Argentina más publicado del mundo

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Huawei y los destrozos de Trump

Por Alejandro A. Tagliavini*

Patético. Era la Grecia antigua y ya Aristóteles sabía que la violencia era, siempre y necesariamente, destructiva, de hecho, la definía como aquello que intenta -desviar- destruir el desarrollo del cosmos. Y así lo replicaron científicos de la talla de Tomás de Aquino, pero en pleno Siglo XXI todavía hay quienes no pueden superar la primitiva idea de que la violencia puede ayudar en la defensa o, peor, en el establecimiento de un “orden social”.

Y así va el mundo. Trump me recuerda a la Segunda Guerra Mundial (SGM). Según los Aliados se hacía para liberar al mundo de tiranías y guerras -ya lo habían dicho en la Primera- y por supuesto, semejante incongruencia -guerrear para evita la guerra- produjo el resultado opuesto: cercenaron las libertades de sus ciudadanos, empezando por aumentarles los impuestos y hasta llevarlos a la guerra para morir.

Charlton Heston recordaba amargamente su vuelta de la SGM, “nos habían dicho que era para terminar con las tiranías y vimos crecer otra peor”. Después de 60 millones de muertos y la destrucción masiva de propiedad privada, se consolidó la peor tiranía de la historia, la URSS, que finalmente cayó -el muro de Berlín- como era lógico: en paz.

No siendo protagonista de la SGM, Trump encara su propia “guerra” -bien idiota- contra China. Utilizando el monopolio estatal de la violencia, impone barreras a los productos chinos provocando una destrucción inútil que sufren sus propios ciudadanos, que ahora pagarán más caros sus insumos mientras la balanza comercial no mejora, empeora.

Por la tensión entre EE.UU. y China, escenificadas a través de Google y Huawei, si los peores presagios se cumplen, la electrónica se encarecerá entre un 10 y un 15% para todos los occidentales. Porque impactará en los costos de producción de todas las empresas: las tarjetas de sonido y gráficas, circuitos impresos, pantallas, baterías, antenas, módems y demás componentes están llamados a elevar sus facturas que llegan desde China.

Por otro lado, según JP Morgan, deslocalizar la producción de sus iPhones de las plantas de Foxconn en Shenzhen, para llevarlas a EE.UU. significaría que Apple debería incrementar un 14% sus precios dado el encarecimiento por la mano de obra estadounidense. De modo que “podría resultar más barato para Apple seguir construyéndolos en China y pagar las tarifas”, según Wire. Por cierto, las acciones de Apple cayeron al conocerse la noticia.

Por otro lado, Huawei trabaja en su propio sistema operativo alternativo al Android de Google y al de Apple. Los fabricantes chinos acaparan un 43% del mercado mundial de móviles – mil millones de usuarios- con lo que no es descabellado pensar que puedan consolidar un tercer sistema operativo común. Y, sin dudas, se dispararán acciones judiciales de todo tipo:  los abogados de Huawei, la organización de consumidores Facua, y los asesores legales Legalitas ya han insinuado hacerlo.

Y todo porque Trump teme la tecnología 5G que desarrollan los chinos, que podría servir para “espiar”. Y le teme porque la información es, precisamente, como he dicho muchas veces, la mejor defensa contra la violencia: de qué sirve el mejor ejército del mundo contra un insecto que puede conocer y anticipar sus movimientos. Por eso Washington censura a Wikileaks, entre otros medios de prensa. En fin, como broche, lo que va a lograr Trump, además, es un retraso en el desarrollo de las redes -y tecnología- 5G.

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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¿Saldrá Argentina del default con la expresidente vice candidata?

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Como señalaba un destacado encuestador, el anuncio de la ex presidente sobre su postulación a la vicepresidencia es inesperado y, por tanto, prematuro analizar cómo responderá la opinión pública, habrá que esperar con cautela a ver cómo se digiere. Además, durante las próximas cinco semanas puede modificarse, podría ser este solo un anuncio para “marcar la cancha” y seguir negociando.

Entretanto el mercado -el dinero- actuará como siempre: frío y calculador, le hablan con el corazón y responde con el bolsillo.

Según intelectuales del nivel de Alberto Benegas Lynch (h), P. Bauer, D. Bandow, R. Barro, K. Brunner, R. Vauvel y R. Mickesell el FMI -iniciativa keynesiana- financia fracasadas políticas estatistas. Es incoherente que un banco estatal sea promercado cuando vive de fondos extraídos, impositivamente, contra la voluntad del mercado.

Ineptos gobiernos acordaron con este organismo más de 30 veces, financiándose hasta llegar a donde estamos. Según el BM, Argentina desde 1950 -creció 2,7% contra 3,7% promedio de la región- es el país que pasó más tiempo -32%- en recesión, detrás del Congo.

Ahora este último acuerdo con el FMI pospuso el default al que se dirigía el gobierno, que está fuera del mercado internacional de deuda voluntaria que percibe que no existe capacidad de pago. El riesgo país supera los 920 pb.

La presión tributaria, tasas e inflación estratosféricas provocan la caída del PBI y, por ende, la capacidad de pago, a presión impositiva constante. Por eso el FMI pide mayor presión tributaria, y mayor control estatal, para que se reintegren sus préstamos.

El Gobierno celebra el superávit fiscal primario, ya que el acuerdo stand by obliga a un superávit en esa cuenta -con el fin de pagar el acelerado endeudamiento- y deja deliberadamente de lado el pago de los intereses porque incluye los del FMI.

En el primer cuatrimestre el resultado primario tuvo un superávit de 0,1% pero se dio un déficit financiero 0,9%, del PBI, porque el pago de intereses se incrementó 101% solo en abril. Según el IARAF los gastos de los intereses tuvieron un incremento real fuerte -34,7%- en lo que va de 2019.

La recaudación va muy por debajo de lo esperado dada la fuerte caída del PBI. Contra una inflación superior al 50%, los recursos tributarios crecieron 45,4% sobresaliendo los Derechos de Exportación (313,4%), seguidos lejos por el Impuesto a las Ganancias (52,6%).

Evidenciando su improvisación, el FMI le preguntó a la Rural cuánta soja queda por liquidar porque no está siendo lo que esperaban. Solo falta solo que pregunten al kiosquero cuántos chupetines vendió para ver si el consumo avanza.

Por la bajada de precios, la BCR restó US$ 1.400 M a su proyección -de principios de 2019- de ingresos por parte del complejo sojero y la ubicó en US$ 14.000 M, solo 18% más respecto a 2018. De modo naif, los dirigentes rurales pidieron que rebajen las retenciones y el FMI se lavó las manos diciendo que nada pueden hacer cuando probablemente presionarán para un aumento dada la caída del PBI.

El sector manufacturero aceleró su caída en marzo, retrocediendo el 13,6% i.a. y 6,3% respecto de febrero, la mayor caída desde el inicio de la recesión, según la UIA. Y la utilización de la capacidad instalada bajó al 57,7% en relación con el 66,8% de marzo de 2018.

Entretanto, según Morgan Stanley, Brasil lidera la sobre exposición de activos locales en fondos de inversión globales con un 2,3% por encima del benchmark seguido de Argentina -un 2,1%- que realizo las emisiones más grandes comparada con los países de la región.

Y los fondos empiezan a vender. Según la consultora 1816, la semana pasada se dio la mayor salida semanal de fondos -unos US$ 6000 M- de emergentes desde junio 2018. Y, cuando no descargan posiciones, se protegen con los CDS (seguros contra default) que ya rondan -el argentino a 5 años- los 1.200 pb.

Y la fuga hacia el dólar acelera. Las suscripciones de fondos en dólares y activos en el exterior crecen, y los fondos T+0 -en pesos de menor duración- venían sumando 30% en 2019 y 148% en los últimos 12 meses contrastando con los T+1 -activos de corto plazo en pesos- que pierden 16% en 2019 y 63% en los últimos 12 meses. Según la BCC, la dolarización de portfolios se inició casi dos años antes de la votación de octubre y ya suma US$ 36.600 M.

La aversión al riesgo global crece y los inversores se vuelcan a los bonos de países desarrollados. El rendimiento del bono a 10 años de EE.UU. está en su mínimo de la era Trump -a 2,391% cerró el viernes- mientras que el español llegó a su mínimo histórico perforando el 0,88% -50% menos desde máximos de 2018- aunque el viernes cerró a 0,883%. El de España -con mejores datos macro que gran parte de la UE- es una buena opción en Europa, ofrece menos riesgo que Italia y una rentabilidad aceptable respecto a Alemania o Francia.

En fin, entre lo poco serio que hizo el gobierno -como deudor responsable- es vender propiedades, pero por solo US$ 1.131 M durante todo 2019. Insignificante.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Strictly speaking, the “commercial war” is not the problem

By Alejandro A. Tagliavini *

 

After a truce, until March 1, agreed at the G20 meeting in Buenos Aires, the first two global economies resume the conflict, with more virulence.

In response to the decision of Washington to raise tariffs in US $ 200,000 million to Chinese products, Beijing announced others for US $ 60,000 million for US goods, they are products that, from June 1, will be taxed with tariffs of between 5% and 25%. Then, the USA published another list of products that could be taxed with 25% for a total of US $ 325,000 million, although the decision is not taken yet.

USA exported in 2018 for US $ 120,000 million to China and imported for 540,000 million. This deficit of US $ 420,000 million is the one invoked by Trump who demands that Beijing increases its purchases to balance the commerce, takes measures to “protect intellectual property”, eliminates the forced transfer of technology and allows access to Chinese financial markets, among other things. China, on its part, aims to “align with its general position of reform and opening, and the need for high quality development.”

Trump, and his Chinese counterpart, Xi Jinping, will meet next month in Osaka during the G20 summit. Meanwhile, the rest of the world is preparing for a slowdown in global growth given a conflict with a harder and longer escalation.

“The US tariff initiatives … will cause a lot of self-harm …”, says the Chinese newspaper The Global Times. While an official said that China “will turn the crisis into an opportunity.”

Now, these fears would be justified if the primitive mercantilist theory was true, according to which the wealth of a country depends on trade. When, strictly speaking, it depends on its production and, above all, on its creativity: technological and scientific development. And to maximize this creativity and production the only thing necessary is that the sum of the millions of human brains work, and join, without being restricted by state regulations and taxes.

In short, what enriches a country is the freedom of its internal market, and not the external conditions since creativity, precisely, serves to skip obstacles. So, it’s not really the war between the US. and China the basis of the problems of the global economy, but the increase of the weight and the regulations of the States on their markets, the people. Thus, as The Global Times pointed out, tariffs on Chinese products – and vice versa – will hurt those who have to pay them: Americans.

As the US fiscal deficit that amounted to US $ 970,000 million in 2018 (4.6% of GDP) and would be around US $ 1 billion in July 2019, when the fiscal year ends. Record level that is covered – in addition to taxes that are resources extracted from the market – with state debt that climbs sidereal, taking funds away from the private sector.

China, goes the same way. The Government tries measures that will deepen the crisis: credits and investment in infrastructures financed by banks and state companies. That is, the greater weight of the State bulking up its stratospheric debt, which is around 300% of GDP. Zhang Weiying, of the University of Beijing, warned that the problems began before Trump. “Moving towards a larger state sector … will lead the economy to stagnation,” he said.

 

* Member of the Advisory Board of the Center on Global Prosperity, Oakland, California

@alextagliavini

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En rigor, no es la “guerra comercial” el problema

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Luego de una tregua, hasta el 1 de marzo, acordada en la reunión del G20 de Buenos Aires, las dos primeras economías globales retoman el conflicto, con más virulencia.

En respuesta a la decisión de Washington de subir aranceles en US$ 200.000 millones a productos chinos, Beijing anunció otros por US$ 60.000 millones para bienes estadounidenses, son productos que, desde el 1 de junio, serán gravados con tarifas de entre 5% y 25%. Luego, EE.UU. publicó otra lista de productos que podrían ser gravados con el 25% por un total de US$ 325.000 millones, aunque la decisión no está tomada.

EE.UU. exportó en 2018 por US$ 120.000 millones a China, e importó por 540.000 millones. Este déficit de US$ 420.000 millones es el invocado por Trump que reclama a Beijing que aumente sus compras para equilibrar la balanza, que tome medidas para “proteger la propiedad intelectual”, para eliminar la transferencia forzosa de tecnología y que permita el acceso a los mercados financieros chinos, entre otras cosas. China, por su lado, pretende que “se alineen con la su posición general de reforma y apertura, y la necesidad de desarrollo de alta calidad”.

Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se reunirán el mes próximo en Osaka durante la cumbre del G20. Entretanto, el resto del mundo se prepara para una desaceleración del crecimiento global dado un conflicto con una escalada más dura y prolongada.

“Las iniciativas arancelarias estadounidenses… van a causar mucho daño autoinfligido…”, dice el periódico chino The Global Times. Y desde la televisión estatal aseguran que China “convertirá la crisis en una oportunidad”.

Ahora, estos temores estarían justificados si fuera cierta la primitiva teoría mercantilista, según la cual, la riqueza de un país depende del comercio. Cuando, en rigor, depende de su producción y, sobre todo, de su creatividad: desarrollo tecnológico y científico. Y para maximizar esta creatividad y producción lo único necesario es que la sumatoria de los millones de cerebros humanos trabajen, y se sumen, sin ser coartados por regulaciones e impuestos estatales.

En definitiva, lo que enriquece a un país es la libertad de su mercado interno, y no las condiciones externas ya que la creatividad, precisamente, sirve para saltear obstáculos. Así, no es el realmente la guerra entre EE.UU. y China la base de los problemas de la economía global, sino el aumento del peso y las regulaciones de los Estados sobre sus mercados, las personas. Así, como señalaba The Global Times, los aranceles a productos chinos -y viceversa- perjudicarán a quienes los tiene que pagar: los estadounidenses.

Como el déficit fiscal de EE.UU. que ascendió a US$ 970.000 millones en 2018 (4,6% del PBI) y rondaría US$ 1 billón en julio de 2019, cuando termina el año fiscal. Nivel récord que lo cubren -además de con impuestos que son recursos extraídos del mercado- con deuda estatal que sube sideralmente quitando fondos al sector privado.

China, va por el mismo camino. El Gobierno ensaya medidas que profundizarán la crisis: créditos e inversión en infraestructuras financiados por bancos y compañías estatales. Es decir, mayor peso del Estado abultando su estratosférica deuda que ronda el 300% del PBI. Zhang Weiying, de la Universidad de Beijing, advirtió que los problemas comenzaron antes de Trump. “Avanzar hacia un sector estatal más grande… llevará la economía al estancamiento”, dijo.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

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Qué pasa con Argentina “emergente”

El lunes se confirmó que Argentina va a formar parte del índice de Mercados Emergentes (Emerging Markets Index) de MSCI (Morgan Stanley Capital International), efectivo a partir de la apertura del 29 de mayo. Las acciones incluidas son Globant, YPF, Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, Telecom Argentina, Pampa Energía, TGS y Banco Frances. Siendo Globant, una empresa de 16 años especializada en IT y desarrollo de software, la que destaca.

Ahora, la ponderación -el peso- de Argentina en el índice será de solo 0,26% contra 0,60 que esperaba la mayoría de los analistas. Es decir, de cada US$ 100 invertidos en mercados emergentes 26 centavos entrarían al país. Contando con que son unos US$ 1,5 B lo que se está invirtiendo en emergentes, a la Argentina deberían llegar unos US$ 3.800 M y no los casi 10.000 M que esperaban muchos. Y habrá que ver si otros índices, no de MSCI, empiezan también a ponderar como emergente al país, de modo que entren más capitales todavía.

De este modo, Argentina -y Arabia Saudita- deja el grupo Mercados de Frontera y sube de categoría junto a países como China -la segunda economía del mundo que tiene una ponderación 5,25%- Brasil, Colombia o Rusia. Para las empresas significa que sus acciones ahora cotizan en el índice emergente lo que es muy significativo si quisieran ampliar el capital, por la liquidez y la importancia de “pertenecer”.

Recordemos que existen 2 tipos de fondos de inversión, los de administración pasiva y los de activa. Los primeros deben replicar exactamente un índice, es decir, están obligados a comprar las acciones de las empresas argentinas según el índice -y su ponderación- de MSCI. Los segundos, pueden elegir en qué acciones invertir, y entonces dependerá de cuán atractivos resulten los papeles locales para que estos fondos inviertan en el país, algo que hasta el momento no ocurría.

Ni creo que ocurra -al menos no en forma significativa- dado lo mal que se presenta la economía nacional a pesar de los pronósticos optimistas para 2020. Difícilmente se repita, después de años en que no salieron nuevas empresas a cotizar, un 2017 bien activo con la salida de nuevas empresas a cotizar en bolsa y con ampliación de capital por parte de todas las que formaban parte del Merval.

Como era de esperarse, desde conocida la noticia casi todos los ADR argentinos suben, principalmente, los que se van a incluir en el índice como YPF y los 3 bancos (Macro, Galicia y Francés). Pero no tanto como se hubiera esperado, demostrando que las perspectivas de la economía en general no son buenas para el mercado.

Como contrapartida, cinco acciones fueron removidas del MSCI Global Standard para pasar a integrar la categoría “Small Cap”, pequeña capitalización: los ADR de Edenor, Loma Negra, Arcos Dorados, Central Puerto y Despegar (cuyos ADR bajaban salvo el último). Empresas que deberían aumentar su capitalización de mercado para incorporarse al índice. Esto responde básicamente una demanda de los fondos patrocinados por BlackRock y cotizando bajo el formato de IShares de ETFs, de unos US$ 900 M.

 

Alejandro A. Tagliavini

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Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

A un año del acuerdo: cómo nos va con el FMI.

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Como recuerda Alberto Benegas Lynch (h), el FMI fue inspirado por White y Keynes y, según economistas de la talla de P. Bauer, D. Bandow, R. Barro, K. Brunner, R. Vauvel y R. Mickesell, se dedica a financiar fracasadas políticas estatistas. Es contradictorio que un banco estatal sea promercado cuando vive de fondos extraídos, impositivamente, contra la voluntad del mercado.

Ineptos gobiernos argentinos acordaron con este organismo más de 30 veces, financiándose para continuar y llegar adonde estamos. Recordemos el momento más sintomático. En junio de 2004 Rodrigo Rato -hoy preso por corrupción- asume la dirección del FMI “con el mejor cuadro de economistas del mundo” que “trabaja de manera transparente”. ¿Sí? Contrariamente a sus proyecciones -crecimiento del 4,5%- el PBI de Brasil cayó en 2003 y no levantaba, entonces, el FMI aseguró que “(Brasil) está haciendo progresos importantes”. Cualquier parecido con Argentina es casual.

Estos burócratas financiaron a nuestros gobiernos hasta que cayeron en default: unos US$ 88.000 M. Necesariamente la política del FMI es pedir mayor presión tributaria, y mayor control estatal, porque es el único modo de reintegrar sus préstamos dado que el PBI caerá. Así, presionó a Kirchner para subir la carga fiscal mientras que las deudas con los privados “son entre el gobierno y los acreedores…”, se lavó las manos Rato.

Luego, aunque por motivos muy discutibles, se tuvo la sana idea de romper con el FMI…  hasta hace un año. ¿Cómo nos ha ido?

Tras la “corrida cambiaria” en abril de 2018, con los mercados de capitales internacionales privados cerrándose -por la inviabilidad del “modelo macrista”, de agrandamiento del peso del Estado- el Gobierno recurrió al FMI.

El 8 de mayo se iniciaron conversaciones consiguiéndose hasta hoy unos US$ 57.000 M. Desde entonces, el dólar subió 105%, aumentó la inflación, el BCRA subió la tasa del 40% de la Lebac hasta el 71% de la Leliq, el riesgo país subió de 480 pb a unos 920, los bonos del gobierno pasaron a rendir de 4 a 16%, el Merval en dólares cayó casi 50% y los ADR hasta 80%.

Un cliché del gobierno para justificarse es la “incertidumbre política”, sin embargo, la semana pasada a pesar de los temores globales -todas las bolsas caían- el ataque a un diputado radical y la presentación del libro de CFK, el mercado cambiario tuvo el viernes el récord de operaciones de 2019, US$ 1.013 M, gracias a las ventas de exportadores -no de sojeros que retienen dado que la soja cae fuerte y ya perfora los US$ 290/tn-, bancos y algunas empresas, el dólar minorista bajó -cerró la semana 1% arriba- y la bolsa subió en las últimas ruedas casi 18% en pesos y tuvo la mayor subida en dólares en lo que va de 2019, aunque luego volvió a la dura realidad macro.

Como con Brasil, el FMI asegura que vamos bien, y los hechos desmienten. En marzo la industria cayó 13,4% ia., la construcción 12,3% y para 9 de cada 10 empresarios la actividad no mejorará. Todos perdieron en 2018, la pobreza crece y 17% cayó el poder de compra salarial según el IET, e incluso las empresas grandes, en particular las alimenticias, sufrieron caídas de hasta 46% en sus facturaciones. Según la Undav, al 48% de las 29 mayores empresas que cotizan en bolsa le cayeron los ingresos en 2018. Desde el último desembolso del FMI, el 9 de abril, el BCRA ya dilapidó -y se acelera- el 86,7%, US$ 9.370 M.

Entretanto, el viernes Uber debutó en Wall Street emitiendo 180 M de acciones con los que recaudaría US$ 8.100 M a US$ 45. Aunque terminó bajando 7,62% hasta los US$ 41,57 por título en un mal día para la bolsa que tuvo su peor semana de 2019 -su principal rival, Lyft, cayó 7,47%- y el lunes caía más de 10% mientras Wall Street bajaba fuerte. Contrastando con Beyond Meat -la firma de carne artificial- cuyas acciones ya triplicaron su valor.

Uber tuvo en los dos últimos años pérdidas operativas por US$ 4.000 M y 3.000 M respectivamente y “continuaremos incurriendo pérdidas a corto plazo”, reza su prospecto.          Pero su futuro atrae. Posee Uber Freight -logística-, Uber Eats -entrega a domicilio-, alquiler de bicicletas y scooters, desarrolla taxis aéreos y tecnología de automóviles sin conductor, entre otras cosas, solo el 2% ha usado su aplicación con lo que tendría un enorme potencial y gastó US$ 14.300 M en 2018 en subsidios para atraer a conductores y usuarios. Desde Morningstar, estiman que será rentable en 2024.

Quizás lo peor de Uber es que los conductores son contratistas, no empleados, y eso le exime de pagar sueldo mínimo y cobertura médica, pero si esto termina regulado por los gobiernos el coste será alto.

Corolario: una empresa no tiene que estar ganando para conseguir inversores ya que, con todo, no es poco el dinero que consiguió Uber del mercado voluntario. Si se presenta un plan creíble de crecimiento, entonces, aunque personalmente no lo recomendaría, los especuladores -en el buen sentido- invierten. El problema del Estado argentino no es que no está teniendo éxito, sino que su “modelo” -mayores impuestos, tasas e inflación- es un fracaso anunciado.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

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Cómo nos va con el FMI (no somos Uber)

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Como recuerda Alberto Benegas Lynch (h), el FMI fue inspirado por White y Keynes y, según economistas de la talla de P. Bauer, D. Bandow, R. Barro, K. Brunner, R. Vauvel y R. Mickesell, se dedica a financiar fracasadas políticas estatistas. Es contradictorio pensar que un banco estatal pueda ser promercado ya que vive de fondos extraídos, impositivamente, contra la voluntad del mercado.

Ineptos gobiernos argentinos lograron acuerdos con este organismo más de 30 veces, financiándose para continuar y llegar adonde estamos. Recordemos el momento más sintomático. En junio de 2004 Rodrigo Rato -hoy preso por corrupción- asume la dirección del FMI “con el mejor cuadro de analistas económicos del mundo” que “trabaja de manera transparente”. ¿Sí? Contrariamente a sus proyecciones -crecimiento del 4,5%- el PBI de Brasil cayó en 2003 y no levantaba, entonces, el FMI aseguró que “(Brasil) está haciendo progresos importantes”. Cualquier parecido con Argentina es casual.

Estos burócratas financiaron a los ineficientes gobiernos argentinos hasta que cayeron en default: unos US$ 88.000 M. Necesariamente la política del FMI es pedir mayor presión tributaria, y mayor control estatal, porque es el único modo de reintegrar sus préstamos dado que el PBI caerá. Así, presionó a Kirchner para subir la carga fiscal en tanto que la deuda con los privados no le interesó: “son entre el gobierno y los acreedores…”, se lavó las manos Rato.

Luego, aunque por motivos discutibles, se tuvo la sana idea de romper con el FMI…  hasta hace un año. ¿Cómo nos ha ido?

Tras la “corrida cambiaria” en abril de 2018, con los mercados de capitales internacionales privados cerrándose -por la inviabilidad del “modelo macrista”, de agrandamiento del peso del Estado- el Gobierno recurrió al FMI.

El 8 de mayo se iniciaron conversaciones consiguiéndose hasta hoy un total de unos US$ 57.000 M. Desde entonces, el dólar subió 103%, aumentó la inflación, el BCRA subió la tasa del 40% de la Lebac hasta el 72% de la Leliq, el riesgo país pasó de 480 a 899, los bonos del gobierno pasaron a rendir desde un 4% a 16%, el Merval en dólares cayó 45% y los ADR hasta 80%, mientras el SP&500 crecía casi 8%.

Un cliché del gobierno para justificarse es culpar a la “incertidumbre política”, sin embargo, a pesar de los temblores globales -todas las bolsas caían- el ataque a un diputado radical y la presentación del libro de CFK en la Rural, el mercado cambiario tuvo el viernes el récord de operaciones de 2019, US$ 1.013 M, dada un alza en las ventas de exportadores -no sojeros, ya que están reteniendo por la brusca baja de la soja a menos de US$ 300/tn-, bancos y algunas empresas, el dólar minorista bajó -cerró la semana 1% arriba- y la bolsa subió en estas últimas ruedas casi 18% en pesos y tuvo la mayor subida en dólares en lo que va de 2019.

Como con Brasil, el FMI asegura que vamos bien, y los hechos desmienten.

En marzo la industria cayó 13,4% ia., la construcción 12,3% y 9 de cada 10 empresarios cree que la actividad no mejorará. Todos perdieron en 2018, la pobreza crece y 17% cayó el poder de compra salarial según el IET, hasta las empresas grandes, en particular las alimenticias, sufrieron caídas de hasta 46% en sus facturaciones, según la Undav, y entre las 29 mayores empresas que cotizan en bolsa 48% vieron caer sus ingresos.

Entretanto, el viernes Uber debutó en Wall Street emitiendo 180 M de acciones con los que recaudaría US$ 8.100 M a US$ 45. Pero terminó bajando 7,62% hasta los US$ 41,57 por título -estableciendo un valor de mercado debajo de US$ 75.000 M- en un mal día para la bolsa que tuvo su peor semana de 2019. Su principal rival, Lyft, cayó 7,47%, contrastando con Beyond Meat -la firma de carne artificial- cuyas acciones ya triplicaron su valor.

Uber tuvo en los dos últimos años pérdidas operativas por US$ 4.000 M y 3.000 M respectivamente. Para remate “continuaremos incurriendo pérdidas a corto plazo”, reza su prospecto.

Pero presenta un futuro atractivo. Posee Uber Freight -logística-, Uber Eats -entrega a domicilio-, alquiler de bicicletas y scooters, desarrolla taxis aéreos y tecnología de automóviles sin conductor, entre otras cosas, y solo el 2% ha usado su aplicación por lo que tendría un enorme potencial. Y gastó US$ 14.300 M en 2018, en subsidios para atraer a conductores y usuarios. Desde Morningstar, estiman que la compañía será rentable en 2024.

Quizás lo peor de Uber es que los conductores son contratistas, no empleados, y eso le exime de pagar sueldo mínimo y cobertura médica, pero si esto termina regulado por los gobiernos el coste será alto.

Corolario: una empresa no tiene que estar ganando para conseguir inversores ya que, a pesar de todo, no es poco el dinero que consiguió Uber del mercado voluntario. Si se presenta un plan creíble de crecimiento, entonces, aunque personalmente no lo recomendaría, los especuladores -en el buen sentido- invierten. El problema del Estado argentino no es que no está siendo exitoso, sino que su “modelo” -mayores impuestos, tasas e inflación- es un fracaso anunciado.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

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There is only one freedom: freedom

By Alejandro A. Tagliavini *

We humans do not really believe in freedom, we say yes … but with limits which are those each one desires and that we justify with “reasonable” arguments, the most used being that “freedom cannot be absolute “. Byzantine discussion.

Indeed, in real life freedom is not absolute, nobody can do everything wanted, cannot for example throw itself from a building and pretend to fly like a bird. But freedom being not absolute does not entitle anyone to put “reasonable” limits on them and force them with violence be it personal, police or military.

Two Reuters journalists, Wa Lone and Kyaw Soe Oo, spent a year and a half in jail for violating the law on official secrets when investigating a massive killing of Rohingyas by the military in Burma, investigation that earned them the Pulitzer. Sentenced to 7 years, they left prison thanks to an amnesty that benefited 6520 prisoners.

Everything very “legal”, at the discretion of the officials now, so “legal” that the Supreme Court rejected the last appeal of the reporters. Ironically, according to Human Rights Watch, the number of journalists detained grew to 43 since the “very respectable” Aung San Suu Kyi – Nobel Peace Prize winner for defending human rights – took the political leadership of the country, after winning the 2016 elections.

It happens that information is the best solution against violence. When we “defend” ourselves with weapons, we take the risk of getting injured or hurting the innocent. Instead, with enough information we can advance the aggressor and protect ourselves. So, the violent need to control information because violence is only possible with misinformation. For example, nothing can the most powerful army against a kid alone if he has enough information to anticipate himself and escape.

According to a report of Reporters Without Borders – that we could ideologically locate in the center-left – the number of safe countries for journalists decreased in 2019. Many authoritarian governments are strengthening their control over the media.

This ranking of Press Freedom in the world, which includes 180 countries, is headed by Norway, Finland and Sweden. Then, among those who improved is Uruguay today in 19th place, Spain 29, Great Britain 33, Dominican 55, Panama 79, Peru 83, Colombia 129, Mexico 144, Eritrea 178 and North Korea 179.

Among those with no changes are Costa Rica in 10th place and Guatemala in 116th. Finally, among those who are worsening is Chile in 46th place, USA 48, Argentina 57, Ecuador 97, Brazil 105, Bolivia 113, Nicaragua 114, Honduras 146, Venezuela 148, China 177, and last on the list, Turkmenistan 180.

Now comparing this ranking with the Economic Freedom report of the conservative The Heritage Foundation we see that, considering the ideological gap, both have a remarkable degree of coincidence: in general, the countries with greater “economic freedom” enjoy more “press freedom”. Which is logical, since “both liberties” are intimately related -in fact, it’s the same freedom- since to coerce both the same direct state violent force is needed, or indirect as in countries where some very harmful drugs are banned by the State and so emerging drug gangs kill journalists, as in Mexico.

* Member of the Advisory Board of the Center on Global Prosperity, Oakland, California

@alextagliavini

http://www.alejandrotagliavini.com

Libertad hay una sola: la libertad

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Los humanos no creemos en la libertad, decimos que sí… pero con límites que, por cierto, son los que a cada uno se le antoja y que justifica con argumentos “razonables” siendo el más utilizado el de que “la libertad no puede ser absoluta”. Discusión bizantina.

Efectivamente, en los hechos la libertad no es absoluta, nadie puede hacer todo lo que quisiera, no puede, por caso, lanzarse desde un edificio y pretender volar como un pájaro. Pero que la libertad no sea absoluta no da derecho a que cada uno le ponga límites “razonables” y los fuerce con violencia, ya sea personal, policial o militar.

Dos periodistas de Reuters, Wa Lone y Kyaw Soe Oo, pasaron año y medio en la cárcel por violar la ley de secretos oficiales cuando investigaban una matanza militar de rohingyas en Birmania, investigación que les valió el Pulitzer. Condenados a 7 años, salieron de prisión gracias a una amnistía que benefició a 6520 presos.

Todo muy “legal”, a criterio de los mandantes del momento, tanto que el Tribunal Supremo rechazó el último recurso de apelación de los reporteros. Irónicamente, según Human Rights Watch, desde que la “muy respetable” Aung San Suu Kyi -premio Nobel de la Paz por defender los derechos humanos- accedió a la dirección política del país, tras ganar los comicios de 2016, el número de periodistas detenidos creció hasta 43.

Sucede que la Información es la mejor solución contra la violencia. Si nos “defendemos” con armas corremos el riesgo de salir heridos o herir a inocentes. En cambio, con información suficiente podemos adelantar al agresor y resguardarnos. De modo que los violadores necesitan controlar la información porque la violencia solo es posible con desinformación. Por caso, nada puede el ejército más poderoso contra un niño solo si éste puede anticiparlo y escapar.

Según un informe de Reporteros sin Fronteras -que podría ser ideológicamente ubicada en la centroizquierda- el número de países seguros para los periodistas disminuyó en 2019. Muchos gobiernos autoritarios están fortaleciendo su control sobre los medios de comunicación.

Este ranking de Libertad de Prensa en el mundo, que incluye a 180 países, empieza con Noruega, Finlandia y Suecia. Luego, entre los que mejoraron figuran Uruguay hoy en el puesto 19, España 29, Gran Bretaña 33, Dominicana 55, Panamá 79, Perú 83, Colombia 129, México 144, Eritrea 178 y Corea del Norte 179.

Entre los que no variaron figuran Costa Rica en el puesto 10 y Guatemala en el 116. Finalmente, entre los que cayeron están Chile en el puesto 46, EE.UU. 48, Argentina 57, Ecuador 97, Brasil 105, Bolivia 113, Nicaragua 114, Honduras 146, Venezuela 148, China 177 y, el último de la lista, Turkmenistán 180.

Ahora al comparar esta lista con la de Libertad Económica de la conservadora The Heritage Foundation comprobamos que, considerando las diferencias ideológicas, ambas tienen un destacado grado de coincidencia: en general, los países con mayor “libertad económica” gozan de más “libertad de prensa”. Lo que resulta lógico, ya que “ambas libertades” están íntimamente relacionadas -de hecho, es la misma libertad- ya que para coartar ambas hace falta la misma fuerza de la violencia estatal directa, o indirecta como en los países donde algunas drogas muy dañinas están prohibidas por el Estado, y surgen bandas de narcos que asesinan periodistas, en México por caso.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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