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Alejandro A. Tagliavini

"Hay quienes piensan distinto a mí, incluso yo, al cabo del tiempo, pienso distinto a mí", J.L. Borges

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Elon Musk and Bitcoin show the ‘new normal’

SpaceX Is Ushering in the Era of Space Commercialization as Insurers  Prepare for Take Off : Risk & Insurance

By Alejandro A. Tagliavini *

             Thanks to the “pandemic”, beyond a short-legged totalitarianism that currently flows globally, the questioning of politicians, “governments”, States, and all kinds of institutions is steadily growing. And, if a “new normal” loom, contrary to what fans of the “pandemic” believe, it will be where people are increasingly aware – and independent – that they are, and not a decadent and unreliable “Authority”, the doers, and caretakers of your future.

              It is not by doing politics that the world will be changed, which would be an irony, on the contrary, this would imply playing the game of the establishment that has strongly tied its interests and it is practically impossible to enter politics and not fall into their networks.

              Undoubtedly Elon Musk is today one of the most influential men in the world if not the most influential, and bitcoin is the topic of the moment competing with the toxic news about the covid. And if something characterizes him, it is his total detachment from “the authorities” and his evident disinterest in politicians.

              Like when Elon defied the quarantine imposed by the bureaucrats and won the fight and, above all, with his space race that, in the end, aims to create “private” human colonies, far from the current toxic “governments”. His goal, he said, is to contribute to the creation of a multi-planetary civilization. To do this, and beginning in 2026, he intends to send, by 2050, one million humans to Mars in 1,000 SpaceX spacecraft.

              Another major player in this “new normal” is Bitcoin. And there is already talk of the possibility of reducing adherents to gold, traditionally considered as an active refuge.

               For Goldmoney’s Alasdair Macleod, while there is a growing consensus that the days of fiat currencies are numbered, it would not be Bitcoin its successor but gold. Although he recognizes that this will take time, it is very audacious to say that fiat currencies are coming to an end, it is that the States, as we know them today, could not continue without this vehicle that allows them to issue and obtain funds that are essential for their survival.

               Undoubtedly, gold has a great advantage and that is that, even if investors ceased to have an interest in it as a currency or safeguard of value, it would still have industrial and jewelry value. Bitcoin on the other hand, say its detractors, would have no value, however, it has a huge advantage especially today when States abuse their interference in people’s lives, and that is, that it is impossible to control and track.

               And governments, seeing their future threatened, try to control it but, given the evidence that they will not be able to do so, the idea of ​​establishing their “own digital currency” has occurred to them. Thus, large central banks are studying the possibility of issuing digital cash and defending themselves against threats from the private sector to traditional money. The project is called CBDC and they are the electronic equivalent of cash. But progress is slow, and indeed the president of the European Central Bank has said that the digital euro will take years.

                   This is when the dead believe they are alive because it happens that, precisely, the great advantage of Bitcoin is that it has not centralized, known or traceable issuer, that is, the philosophical principle of “digital currencies” is precisely to implode central banks.

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

Cuando los muertos se creen vivos

El regreso de los muertos vivos – El Cairo

Por Alejandro A. Tagliavini*

             Gracias a la “pandemia”, más allá de un totalitarismo de patas cortas que de momento fluye globalmente, crece sostenidamente el cuestionamiento a políticos, “gobiernos”, Estados y todo tipo de instituciones. Y, si se avizora una “nueva normalidad”, al contrario de lo que creen los fans de la “pandemia”, será donde las personas sean cada vez más conscientes -e independientes- de que son ellos, y no una decadente y poco fiable “autoridad”, los hacedores y cuidadores de su futuro.

              No es haciendo política que se cambiará al mundo, lo que sería una ironía, por el contrario, esto implicaría hacerle el juego al establishment que ha anudado fuertemente sus intereses y es prácticamente imposible entrar en política y no caer en sus redes.

              Sin dudas Elon Musk es hoy uno de los hombres más influyentes del mundo sino el más influyente, y el bitcoin es el tema del momento compitiendo con las tóxicas noticias sobre el covid. Y si algo lo caracteriza es su total desapego de “las autoridades” y su evidente desinterés por los políticos.

              Como cuando Elon desafió la cuarentena impuesta por los burócratas y ganó la pulseada y, sobre todo, con su carrera espacial que, al fin de cuentas, apunta a crear colonias humanas “privadas”, lejos de los tóxicos “gobiernos” actuales. Su objetivo, dijo, es contribuir a la creación de una civilización multi planetaria. Para ello, y comenzando en 2026, pretende enviar, hacia el 2050, un millón de humanos a Marte en 1.000 naves de SpaceX.

              Otro de los grandes actores de esta “nueva normalidad” es el Bitcoin. Y ya se habla de la posibilidad de restarle adeptos al oro, considerado tradicionalmente como activo refugio.

               Para Alasdair Macleod, de Goldmoney, si bien existe un consenso cada vez mayor de que los días de las monedas fiduciarias están contados, no sería el Bitcoin su sucesor sino el oro. Aunque reconoce que esto llevará tiempo, resulta muy audaz decir que las monedas fiduciarias están llegando a su fin, es que los Estados, como hoy los conocemos, no podrían continuar sin este vehículo que les permite emitir y hacerse de fondos hoy imprescindibles para su supervivencia. 

               Sin dudas el oro tiene una gran ventaja y es que, aunque los inversores dejaran de tener interés en el como moneda o resguardo de valor, seguiría teniendo valor industrial y de joyería. El Bitcoin en cambio, dicen sus detractores, no tendría ningún valor, sin embargo, tiene una enorme ventaja sobre todo hoy cuando los Estados abusan de su injerencia en la vida de las personas, y esto es, que es imposible de controlar y rastrear.

               Y los gobiernos, al ver amenazado su futuro, intentan controlarlo pero, ante la evidencia de que no podrán hacerlo, se les ha ocurrido la idea de establecer su “propia moneda digital”. Así, los bancos centrales grandes están estudiando la posibilidad de emitir efectivo digital y defenderse de las amenazas del sector privado al dinero tradicional. El proyecto se llama CBDC y son el equivalente electrónico del efectivo. Pero el progreso es lento y, de hecho, la presidente del Banco Central Europeo ha dicho que el euro digital llevará años.

                   Esto es cuando los muertos se creen vivos, porque sucede que, precisamente, la gran ventaja del Bitcoin es que no tiene emisor centralizado ni conocido ni rastreable, o sea, el principio filosófico de las “monedas digitales” es precisamente hacer implosionar a los bancos centrales.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Elon Musk y el Bitcoin muestran la “nueva normalidad”

Por Alejandro A. Tagliavini*

             Si algo ha traído de bueno la “pandemia” es que, más allá de un totalitarismo de patas cortas que de momento fluye por el mundo, crece sostenidamente el cuestionamiento a políticos, “autoridades”, “gobiernos”, Estados y todo tipo de instituciones. Y, si se avizora una “nueva normalidad”, al contrario de lo que creen los fans de la “pandemia”, será una donde las personas sean cada vez más conscientes -e independientes- de que son ellos, y no una decadente y poco fiable “autoridad”, los hacedores y cuidadores de su futuro.

             Y no es haciendo política que se cambiará al mundo, lo que sería una gran ironía, por el contrario, esto implicaría hacerle el juego al establishment que ha anudado fuertemente sus intereses y prácticamente imposible entrar en política y, finalmente, no caer en sus redes.

             Más allá de las subidas y bajadas, que son parte de la vida que crece, se desarrolla y muere, sin dudas Elon Musk es uno de los hombres más influyentes del mundo sino el más influyente, y el bitcoin es el tema del momento compitiendo con las tóxicas noticias sobre el covid. Y si algo lo caracteriza es su total desapego de “las autoridades” y su evidente desinterés por los políticos, aunque por razones obvias no lo dice de manera directa, toda su carrera lo demuestra a diario.

             Como cuando desafió la cuarentena impuesta por los burócratas y ganó la pulseada y, sobre todo, con su carrera espacial que, al fin de cuentas, apunta a crear colonias humanas “privadas”, lejos de los tóxicos gobiernos globales. Su objetivo, dijo, es contribuir a la creación de una civilización humana multi planetaria y viajera del espacio. Para ello, y comenzando en 2026, aspira a enviar, hacia el 2050, un millón de humanos a Marte en 1.000 naves de SpaceX.

             Podría hacerle muchas críticas a Musk, pero hoy destaca por sus aportes a la humanidad. Es un soñador y, como tal, muchas de sus ideas quedarán abortadas por la frialdad de los gobiernos y el establishment, pero el progreso humano, al final, se hace con soñadores. Tan inocente es que, en un solo día perdió USD 15.000 millones por un tuit poco favorable al Bitcoin, renunciando a ser la persona más rica del mundo dejando ese puesto a alguien totalmente opuesto, Jeff Bezos, que ha hecho su fortuna con mucho cuidado de favorecer al establishment.

            Y perdió ese dinero, y luego siguió perdiendo más, porque el lunes 22 las acciones de su empresa insignia, Tesla Inc., cayeron 8,6% lastradas por el mismo Musk al comentar que los precios del Bitcoin y su rival más pequeño Ether “sí parecen altos” a través de Twitter, dos semanas después de que Tesla anunciara que había comprado USD 1.500 millones en bitcoins.

               Otro gran actor de esta “nueva normalidad”, es el Bitcoin que llegó a superar los USD 58.000 para luego caer fuertemente haciendo gala de su volatilidad. Este récord lo logró en medio de todo tipo de noticias alentadoras como que podría llegar a cotizar en un millón de dólares, a largo plazo, para convertirse en una moneda de reserva, según Anthony Pompliano, de Morgan Creek Digital Assets, mientras se desarrollaba una gran participación de inversores institucionales y minoristas. Entre muchas, se involucraron con la “criptomoneda” BlackRock, que agregó futuros de Bitcoins como una posible inversión para dos de sus fondos, Square, BNY Mellon, el banco más antiguo de EE.UU., lanzaría una unidad de activos digitales y Mastercard tiene la intención de admitir ciertas criptomonedas.

             Tanto vuelo ganó el Bitcoin que se empezó a hablar con fuerza sobre la posibilidad de restarle adeptos al oro, considerado tradicionalmente como activo refugio. Según Nikolaos Panigirtzoglou, estratega de mercados globales de JP Morgan, el valor del metal amarillo en poder del sector privado, únicamente con fines de inversión, ronda los USD 2,7 billones. Para que la capitalización de mercado de Bitcoin -que tiene cinco veces más volatilidad que el oro- alcance ese nivel, necesitaría alcanzar un precio de alrededor de USD 146.000.

             Alasdair Macleod, de Goldmoney, promotor del metal precioso, asegura que, si bien existe un consenso cada vez mayor de que los días de las monedas fiduciarias están llegando a su fin, no sería el Bitcoin su sucesor sino el oro. Aunque reconoce que esto llevará tiempo, resulta muy audaz eso de decir que las monedas fiduciarias están llegando a su fin, es que los Estados, del modo en que hoy los conocemos, no podrían continuar sin este vehículo que les permite emitir y hacerse de fondos hoy imprescindibles para su supervivencia. 

              Sin dudas el oro tiene una gran ventaja y es que, aun cuando los inversores dejaran de tener interés en el como moneda o resguardo de valor, seguiría teniendo valor industrial y de joyería. El Bitcoin en cambio, dicen sus detractores, no tendría ningún valor, sin embargo, y más allá de que tiene una emisión limitada a 21 millones de unidades, tiene una enorme ventaja sobre todo hoy cuando los Estados abusan de su injerencia en la vida de las personas, y esto es, que es imposible de controlar y rastrear, se pueden controlar a las personas que los utilizan, pero no al Bitcoin.

             Y los bancos centrales y los gobiernos, como ven amenazado su futuro, por un lado, con el cuento de que se usan para “actividades ilegales” ya que no se pueden rastrear, intentan controlarlo, pero ante la evidencia de que no podrán hacerlo no se les ha ocurrido mejor idea que establecer su “propia moneda digital”. Por ejemplo, los bancos centrales más grandes han iniciado el estudio de planes de emitir efectivo digital y defenderse de las amenazas del sector privado al dinero tradicional.

             Y establecieron, en octubre, un plan sobre cómo podría funcionar una “moneda digital”, el proyecto se llama CBDC y son el equivalente electrónico del efectivo. Pero el progreso ha sido lento, de hecho, el comunicado de la reciente reunión de ministros de finanzas del G7 no mencionó nada acerca de esta tecnología. Y la presidenta del Banco Central Europeo dijo que cualquier euro digital llevaría años, mientras que el Banco de Japón y la Reserva Federal se ven todavía más atrasados.

            Esto es cuando los muertos se creen vivos, porque sucede que, precisamente, la gran ventaja del Bitcoin es que no tiene emisor centralizado ni conocido ni rastreable, o sea, el principio filosófico de las “monedas digitales” es precisamente hacer implosionar a los bancos centrales.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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With us only being more consistent

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Alejandro A. Tagliavini *

                   My readers know that I always insist that there is a natural order that moves the cosmos toward life. Like when our planet revolves around the sun that fills us with energy. And you know that I repeat the fact that, as Aristotle, Thomas Aquinas and many more said, violence is that which seeks to divert the natural – spontaneous – course of events. Like when a thief tries to take from us what we would not naturally give him.

                   So, I find it inconsistent that Biden asked Congress to toughen gun ownership laws on the anniversary of the school shooting in Parkland, Florida. On the afternoon of February 14, 2018, Nikolas Cruz entered the Marjory Stoneman Douglas school and opened fire with an AR-15 rifle, leaving 17 dead.

                   “This Administration will not wait for the next shooting … to end our epidemic of gun violence,” Biden said. What he is asking is that the armed police be tougher in controlling the sale and carrying of weapons.

                   Consistent with the reason that violence is contrary to the nature, ergo, destructive of life, I believe that weapons should not be manufactured. Now, if they were not manufactured, how would the unarmed police ban their carrying? Is it the chicken or the egg first? Well, first we would have to arm the police because, unarmed, at any moment someone could make a weapon at home and no one could prohibit it, according to the criteria of the “prohibitionists”.

                   Thus, the irony, the incoherence, is that the “prohibitionists” are the first to want to arm themselves and use that violence, to “prohibit violence.” If humans were more consistent, we would live in a society so advanced that we do not even imagine it today. But it will take a long time, a lot of maturation to reach that stage.

                   What is not understood is that violence is destructive to the point that it worsens any situation of grave and imminent danger, and efficient defense goes through peaceful methods. Years ago, terrorists took hostages in an African supermarket and a boy, in all innocence, confronted them and told them they were bad men because his mother was so scared. Mother and child were released. Decades earlier, a businessman was kidnapped in Central America and, in captivity, he treated the guerrillas with such respect and affection that when the police stormed the place, they saved him while they died in the shooting.

                   Among many, the sociologist Marcelo Bergman, assures that quarantines, that is, the violence of the State prohibiting work, brings more unemployment and impoverishment, ergo, more crimes. Is the solution to this violence initiated by the State more police, more jail? Beyond the fact that more police, more jail – more curtailment of liberties – means higher State spending and, therefore, more taxes, that is, more general impoverishment, “jail is more criminogenic than it reduces crimes,” says Bergman. Consistent with that more violence, more police, more jail, makes things worse.

                   It is utopian to pretend that crime disappears, the issue is how to minimize it. And you can see that with more State – more police, more jail – it only gets worse. On the contrary, the State must stop imposing violence, as when it imposes minimum wage laws that what it achieves is that those who would earn less are left unemployed.

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Bitcoin, moneda y peso

Por Alejandro A. Tagliavini*

              Una semana después de que Tesla anunciara su inversión de USD 1.500 M en Bitcoin (BTC), el activo digital ha seguido ganado terreno en las finanzas tradicionales. Una unidad de inversión de Morgan Stanley está considerando apostar por BTC. BNY Mellon formó un nuevo equipo que está desarrollando una plataforma de custodia y administración para activos tradicionales y digitales. Mastercard Inc. ha dicho permitirá que los titulares de tarjetas realicen transacciones en ciertas criptomonedas. Así llevaron al Bitcoin a nuevas alturas, superando los USD 51.000 por primera vez. Solo en febrero, subió un 42%:

                 Sin dudas existe un exceso especulativo en este mercado alcista debido a las astronómicas inyecciones de dinero por parte de la Fed, junto con las “acciones de centavos” -baratas- y las empresas de cannabis. En cualquier caso, la tendencia sigue alcista y ya supera ampliamente su subida de 2017:

               Por cierto, continúa el feroz debate sobre si Bitcoin es un activo legítimo, con algún propósito o valor real, y acerca de si es moneda o no. Y, recientemente, Nassim Nicholas Taleb, autor de “The Black Swan” (El Cisne Negro), dijo que se está deshaciendo de sus Bitcoin. Dada su volatilidad, según Taleb, no se pueden poner precios a los bienes en la criptomoneda. Los detractores dicen que, a diferencia del oro que tiene valor industrial y de joyería por sí mismo, el BTC solo sirve mientras la gente lo quiera, pero no tiene valor propio.

             Sin embargo, sí tiene un valor cada vez más útil en un mundo donde los gobiernos están abusando fuertemente de su control sobre las personas: nadie puede rastrearlos. A tal punto no se puede rastrear que, con la obvia intención de intentar controlarlo, los políticos y burócratas están haciendo mucho ruido diciendo que es muy utilizado en el lavado de dinero y las estafas.  

             Pero tampoco tiene valor propio el peso argentino, es solo papel que no sirve para nada sino fuera que tiene una demanda artificial al ser su curso forzoso, demanda que, básicamente, se relaciona con la productividad de la economía. Y, justamente, porque no sirve para nada es que su cotización depende exclusivamente de su oferta y demanda como moneda forzada, artificial, siendo que un exceso de oferta provoca su devaluación, inflación.

             Ahora, uno de los dos mecanismos que el BCRA tiene para intervenir en el mercado de cambios -es decir, la cotización internacional del peso- es la venta de dólar spot, es decir, las intervenciones diarias. El otro es la venta de contratos de dólar futuro, con lo que la entidad monetaria va intentando alinear las proyecciones de devaluación con el mercado.

              El error generalizado de confundir inflación con aumento del IPC ha llevado a errores como una sobrerreacción, unas exageradas expectativas, de muchos inversionistas al momento de pactar los contratos. Con un IPC que se disparaba, creyendo que eso es inflación, proyectaron que el gobierno no podría evitar una devaluación oficial. Desde el pico de tensión cambiaria de octubre, cuando el dólar CCL tocó los $180 y el blue los $195, con la brecha en 150%, se profundizó el endurecimiento del cepo cambiario y muchos creyeron que al gobierno le resultaría imposible evitar una devaluación, y yo mismo tenía serias dudas.

                   Sin embargo, muy sorprendentemente, el Gobierno en alguna medida moderó el gasto público, pero, sobre todo, lo licuó fuertemente y logro financiarse con éxito en el mercado local. Así logró bajar la inflación, esto es, el exceso de emisión monetaria lo que se tradujo en una baja del blue quitándole presión al mercado cambiario oficial.

                   Los contratos de dólar futuro tuvieron su auge el año pasado, cuando la brecha entre el dólar oficial y el blue superaba el 100%. En enero, con la brecha en torno a 70%, las tasas que representan las expectativas de devaluación empezaron a caer. Y la tendencia se profundizó en febrero, cuando el ritmo de la devaluación se fue acotando.

Expectativas de devaluación, gráfico publicado por Clarín

                 Así, con las expectativas exageradas por muchos que descontaron una devaluación mayor a la que finalmente ocurrió, el BCRA entre febrero de 2020 y el mismo mes de 2021, ganó $23.500 M por contratos de dólar futuro.

               Ahora, hace unos días Guzmán confirmó que apuntaría a un dólar oficial de $102 en diciembre, es decir, una devaluación de 25% en el año, o 1,5% al mes, lo que significaría que el BCRA debería bajar aún más el ritmo de devaluación, que hoy es de 3% mensual y viene de casi 4% unas semanas atrás. Y esto impactó en la tasa del dólar futuro, que pasó del 60% al 40%.

              El ROFEX -el mercado de futuros- estaba descontando una tasa de 3% mensual (38% anual) hasta octubre y de 4% (43%) después con lo que para diciembre apuestan a que el dólar esté en $123.

              ¿Es creíble que el gobierno logre un dólar a $102 a fin de año? Imposible saberlo, sobre todo en Argentina donde los políticos cambian cada cinco minutos las reglas, del mismo modo que lograron algo impensable, la deflación.

              Como se ve en el siguiente gráfico del profesor Hanke, la inflación -la real, la devaluación del peso- interanual cae, esto significa que el peso se revaloriza intermensual, es decir, hay deflación. Como se ve en el gráfico, la “inflación” oficial, la suba del IPC, viene retrasada con respecto a la inflación en un 60% y eso es lo que provoca que se dispare tratando de alcanzarla.

                 Ahora, si el gobierno continuara -lo que no se ve fácil- con esta licuación del gasto, ergo, contuviera la emisión y lograra que el PBI -la demanda de dinero- recuperara un poco de la montaña perdida por tanta represión estatal, la deflación podría continuar y -el IPC- y el dólar oficial en poco tiempo se igualaría al blue con lo que podría liberarse todo el mercado evitando disparates como que las bananas importadas de Ecuador, a dólar oficial, son la fruta más barata que todos compran en detrimento de la producción nacional que, irónicamente, al exportar financia ese dólar barato.

                 Por cierto, el IPC debería ser revisado porque los hábitos de consumo han cambiado mucho con las cuarentenas y demás restricciones, por ejemplo, se viaja notoriamente menos en transporte público y se consume más tecnología digital.

                 Muchos analistas -los del REM, por caso- al confundir aumento del IPC con la inflación -la depreciación del peso por sobreoferta- estiman que “la inflación” para el 2021 superará el 50%. Y es que de continuar el mismo comportamiento que el promedio de los últimos 3 meses, el aumento de precios quedaría por encima del 52%, avalando esta proyección.

                   Mientras que, como se señala en el gráfico anterior, el gobierno aspira a finalizar el año con una “inflación” -aumento del IPC- cercana al 29% según lo plasmado en el presupuesto. Para que esto ocurra, todos los precios de la economía deberían correr a un ritmo del 2% mensual de aquí al resto del año.

                  Insisto, en mi opinión la “inflación” oficial, esto es, el aumento del IPC hoy tiene un recorrido potencial de un 60% según se desprende del gráfico de Hanke, pero como dije si el gobierno logra la muy difícil meta de seguir licuando el gasto, ergo, aplastando la emisión, podría continuar la deflación y acortar esa brecha incluso hasta lograr que efectivamente sea del 29%.

                  Ahora, si con esto creen que han solucionado los problemas de la economía están muy lejos de la realidad. El mercado hoy está muy reprimido, el peso del Estado es muy grande y así las cosas, aunque controlen la inflación es imposible que la economía crezca más allá de un rebote dada la fenomenal caída de los últimos tiempos.

                  Para terminar, y hablando de liberar al mercado y achicar el peso del Estado, es oportuno recordar que Carlos Menem privatizó monopolios, como la “reserva de mercado” que le dio a muchas privatizadas. Más allá de la irritación que provoca entre los ciudadanos comunes que se ven presas de grandes corporaciones, esto es claramente contrario a una economía de mercado -de los millones de personas que lo componen- a quienes se priva, precisamente, de su poder de decidir a qué empresas favorecer o no.

*Senior Advisor, The Cedar Portfolio 

@alextagliavini

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Con que solo fuéramos más coherentes

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Por Alejandro A. Tagliavini*

                   Mis lectores saben que siempre insisto en que existe un ordenamiento natural que mueve al cosmos hacia la vida. Como cuando nuestro planeta gira alrededor del sol que nos llena de energía. Y saben que repito el hecho de que, como lo decían Aristóteles, Tomás de Aquino y muchos más, la violencia es aquello que pretende desviar el curso natural -espontáneo- de los acontecimientos. Como cuando un ladrón, pretende quitarnos lo que naturalmente no le daríamos.

                   Por eso me parece incoherente el que Biden pidió al Congreso endurecer las leyes sobre la propiedad de armas, en el aniversario del tiroteo en una escuela en Parkland, Florida. En la tarde del 14 de febrero de 2018, Nikolas Cruz, entró en la escuela Marjory Stoneman Douglas y abrió fuego con un rifle AR-15 dejando 17 muertos.

                    “Esta Administración no esperará al próximo tiroteo… para poner fin a nuestra epidemia de violencia armada” dijo Biden. Lo que está diciendo es que la policía, armada, sea más dura en el control de la venta y portación de armas. 

                     Coherente con mi opinión de que la violencia es contraria a la naturaleza, ergo, destructiva de la vida, creo que las armas no deberían fabricarse. Ahora, si no se fabricaran, ¿cómo haría la policía desarmada para prohibir su portación? ¿Es primero, el huevo o la gallina? Pues primero habría que armar a la policía porque, desarmada, en cualquier momento alguien podría fabricar un arma en su casa y nadie podría prohibírselo, según el criterio de los “prohibicionistas”.

                     Así, la ironía, la incoherencia, es que los “prohibicionistas” son los primeros en querer armarse y usar esa violencia, para “prohibir la violencia”. Si los humanos fuéramos más coherentes, viviríamos en una sociedad tan avanzada que hoy ni la imaginamos. Pero llevará mucho tiempo, mucha maduración llegar a ese estadio.

                      Lo que no se entiende es que la violencia es destructiva al punto de que empeora cualquier situación de grave e inminente peligro, y la defensa eficiente pasa por los métodos pacíficos. Años atrás, terroristas tomaron rehenes en un supermercado africano y un niño, con toda inocencia, los enfrentó y les dijo que eran hombres malos porque su madre estaba muy asustada. Madre y niño fueron liberados. Décadas antes, un empresario fue secuestrado en Centroamérica y, en cautiverio, trató a los guerrilleros con tanto respeto y cariño que, cuando la policía asaltó el lugar, lo pusieron a salvo mientras ellos morían en el tiroteo.

                      Entre muchos, el sociólogo Marcelo Bergman, asegura que las cuarentenas, o sea, la violencia del Estado prohibiendo trabajar, trae más desocupación y empobrecimiento, ergo, más delitos. ¿La solución a esta violencia iniciada por el Estado es más policía, más cárcel? Más allá de que más policía, más cárcel -más cercenamiento de libertades- significa mayor gasto estatal y, por tanto, más impuestos, o sea, más empobrecimiento general, “la cárcel es más criminógena que reductora de delitos”, asegura Bergman. Coherente con que más violencia, más policía, más cárcel, empeora las cosas.  

                   Es utópico pretender que desaparezca el delito, el tema es cómo minimizarlo. Y ya se ve que con más Estado -más policía, más cárcel- solo empeora. Por el contrario, el Estado tiene que dejar de imponer violencia, como cuando impone leyes de salario mínimo que lo que logra es que queden desocupados los que ganarían menos.  

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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In the end, we are all communists

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By Alejandro A. Tagliavini *

              According to a metaphysical principle, already known to the Greeks like Aristotle, evil has no existence of its own, it is the absence of good. As the color black does not exist, it is the absence of light, while white light is the sum of all. That is, white light is the sum of electromagnetic waves of all colors while black is the absence of waves and disappears by turning on a light.

               So, to eliminate evil, it is enough to put good where there is none, the more the better, but a little is enough for the evil to disappear. Corollary: if evil does not disappear, it is because we are not doing good.

               Communism, as violent – police, military – repression of people, of their freedom, is an evil. Ergo, if it did not disappear it was because the “anti-communists” – the “good” ones – in the end were not so good. The cold war between the USSR and the West and, finally, the USSR itself fell when some actors knew how to put well where it was lacking.

              At the age of one hundred, George Schultz, former US Secretary of State at the end of the Cold War (1982-1989), passed away. On his 100th birthday, The Wall Street Journal published an article by Paul Wolfowitz claiming that “His diplomacy allowed for a peaceful end to the Cold War.” His vocation for peace, good as opposed to the violence of communism characterized his career.

             “If in a moment of danger, we had to choose in whom to place US security, that man would be George Shultz,” said Henry Kissinger, making it clear that peace is the efficient weapon to achieve security.

            Why did communism last so long in Central Europe and persist in some parts? Because, now it is clear, Western Europe was also, and is, quite communist.

            Beyond the discussion about the severity of Covid 19 or not, the people in freedom, the market, could handle it efficiently. But when it appeared in Wuhan, communism opted for its typical recipe: repress as in Tiananmen Square. And the West copied communism: confinements and all kinds of violent restrictions on freedom.

           Continuing with metaphysics, good grows, like everything that exists, while evil does not. The corollary is that, in time, good will necessarily take the place of evil.

           While China, practically, has already lifted all restrictions, becoming one of the few economies that grows, Western Europe insists with confinements and all kinds of violent restrictions on freedoms. And, while the Chinese leader talks about freeing international trade, the US under Trump did the opposite.

           But not only that, among others, it imposed a blockade on Cuba that, strictly speaking, is against US citizens who are prohibited from interacting with these Caribbean people, which has served to further isolate, within this Prison Island, the Cubans.

              But, as in the long run the good expands, although slowly Cuba is moving towards a less repressive society. In 2010, there were 157,000 self-employed workers, in 2014 there were already 478,000 and today they exceed 600,000 (13% of the workforce). And now the current list that authorizes only 127 activities will be eliminated, leaving about 2,000 released. Excluding, partially or totally, 124 activities considered “priority issues or national security”, such as medicine, education, defense, or the exploitation of “natural resources”.

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Al final, comunistas somos todos

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Por Alejandro A. Tagliavini*

              Según un principio metafísico, que ya conocían los griegos como Aristóteles, el mal no tiene existencia propia, es ausencia de bien. Como el color negro no existe, es ausencia de luz en tanto que la luz blanca es la sumatoria de todos. O sea, la luz blanca es la sumatoria de las ondas electromagnéticas de todos los colores mientras que el negro es ausencia de ondas y desaparece encendiendo una luz.

               Entonces, para eliminar el mal basta poner bien allí donde no hay, cuanto más mejor pero basta un poco para que el mal vaya desapareciendo. Corolario: si el mal no desparece es porque no estamos poniendo bien.

               El comunismo, en tanto violenta -policial, militar- represión de las personas, de su libertad, es un mal. Ergo, si no desapareció fue porque los “anticomunistas” -los “buenos”- al final no eran tan buenos. La guerra fría entre la URSS y Occidente y, finalmente, la misma URSS cayó cuando algunos actores supieron poner bien donde faltaba.

              A los cien años falleció George Schultz, ex secretario de Estado de EE.UU. al final de la Guerra Fría (1982-1989). Al cumplir cien años, The Wall Street Journal publicó un artículo de Paul Wolfowitz asegurando que “Su diplomacia permitió un final pacífico para la Guerra Fría”. Su vocación por la paz, el bien en contraposición con la violencia del comunismo caracterizó su carrera.

             “Si en un momento de peligro hubiera que escoger en quien depositar la seguridad de EE.UU. ese hombre sería George Shultz”, dijo Henry Kissinger, quedando claro que la paz es el arma eficiente para lograr la seguridad.

            ¿Por qué duró tanto el comunismo en Europa Central y persiste en algunas partes? Porque, ahora queda claro, Europa Occidental también era, y es, bastante comunista.

            Más allá de la discusión sobre la gravedad del Covid 19 o no, las personas en libertad, el mercado, podrían manejarlo con eficiencia. Pero al aparecer en Wuhan, el comunismo optó por su receta típica: reprimir como en la Plaza de Tiananmén. Y Occidente copió al comunismo: confinamientos y todo tipo de violentas restricciones a la libertad.   

           Siguiendo con la metafísica, el bien crece, como todo lo que tiene existencia, mientras que el mal no. El corolario es que, con el tiempo, el bien necesariamente ocupará el lugar del mal.

           Mientras China, prácticamente, ya ha levantado todas las restricciones logrando ser una de las pocas economías que crece, Europa Occidental insiste con confinamientos y todo tipo de violentas restricciones a las libertades. Y, mientras el líder chino habla de liberar el comercio internacional, EE.UU. con Trump hizo lo contrario.

           Pero no solo eso, impuso entre otros a Cuba un bloqueo que, en rigor, es contra los ciudadanos de EE.UU. a quienes se les prohíbe relacionarse con estos caribeños lo que ha servido para aislar más, dentro de la Isla Cárcel, a los cubanos.

              Pero, como a la larga el bien se expande, aunque lentamente Cuba va hacia una sociedad menos represiva. En 2010, había 157.000 trabajadores por cuenta propia, en 2014 ya eran 478.000 y hoy superan los 600.000 (13% de la población activa). Y ahora se eliminará la actual lista que autoriza solo 127 actividades, dejando liberadas unas 2.000. Quedando excluidas, parcial o totalmente, 124 actividades consideradas “asuntos prioritarios o de seguridad nacional”, como la medicina, la educación, la defensa o la explotación de “recursos naturales”.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Elon Musk es mago y no se entiende a la inflación

Por Alejandro A. Tagliavini*

                El Bitcoin (BTC) se disparó por encima de los USD 40.000, rompiendo récords, después de que Tesla anunció que compró por valor de USD 1.500 M, haciendo acopio de un activo muy controvertido que genera encendidos debates sobre su valor real y su capacidad como moneda. Es cierto que es no es “papel falsificado”, como llaman sus fans a las monedas que a su antojo imprimen los Estados, los políticos, pero ¿es moneda?

               Además, Tesla planea permitir que los clientes compren sus vehículos con bitcoins “en un futuro cercano”, según el texto remitido a la SEC. Lo que en rigor no es tan audaz, bastaría con que los BTC recibidos sean inmediatamente -electrónicamente- cambiados por dólares u otros objetos menos volátiles. 

               La firma de Elon Musk reconoce los riesgos y en el comunicado remitido a la SEC recuerda que los precios de las criptomonedas son muy volátiles y que “su adopción a largo plazo por parte de inversores, consumidores y empresas es impredecible”, es decir, su calidad como moneda no está clara. Además, explican que el hecho de que no tenga respaldo físico y dependan de la tecnología, lo expone a ciberataques y a la obsolescencia tecnológica, y que también puede verse afectado por futuras regulaciones. “Si tenemos activos digitales y su valor disminuye… nuestra situación financiera puede verse perjudicada”, admiten.

                   Luego se escuchó el fuerte rumor de que Apple podría ser la próxima gran empresa en comprar bitcoins, según RBC Capital Markets, lo que se suma a la entrada de inversores institucionales y la disposición de plataformas de pago como PayPal a aceptar su uso con lo que su valor superó los USD 46.000 y parece imparable.

                    Ese creciente prestigio disgusta a los emisores del “papel falsificado” que se ven amenazados en su capacidad de acumular dinero sin límites: el Banco Central Europeo pidió una regulación global del bitcoin, siempre con demagogia, “para proteger a los inversores”. Los fans del BTC contra atacan y aseguran que no es inestable, sino que inestables son los “papeles falsificados” cuyo único límite es la ambición desmedida de los políticos y burócratas, mientras que esta “criptomoneda” sí que tiene un límite máximo de 21 M de bitcoins

                    Tesla informó que el mes pasado decidió actualizar su política de inversión para diversificar más y maximizar los retornos del efectivo que no necesita para su actividad a corto plazo. Dentro de esa estrategia, barajan invertir en lingotes de oro, criptomonedas “y otros activos de reserva alternativos”. Dicen los mal pensados que la empresa de Elon Musk, que ya había provocado una subida inmediata del precio de otra pequeña “criptomoneda”, Dogecoin (DOGE), con sus twitts, no necesita pedir préstamos, le basta con comprar una cripto y luego anunciar que lo hizo para disparar su precio y hacerse de fondos frescos.

                   Al contrario de lo que podía suponerse por lo arriesgado de la inversión, las acciones de Tesla subieron luego del anuncio, logrando aumentar su capitalización de mercado que ya superaba los USD 800.000 M, mucho más que las automotrices más grandes del plantea cuya producción de automóviles es muy superior. 

                  Para colmo, en Twitter, Musk parece tomárselo como un juego y acompaña de memes e imágenes humorísticas sus mensajes sobre decisiones de inversión que mueven miles de millones de dólares. Y, entre otros mensajes, le puso un “like” a un Tweet que decía que le gustaba Degcoin, entre otros motivos, porque era “anti establishment”.

                 No hay dudas de que Musk quiere terminar con el acartonamiento de las sociedades modernas, basadas en gobiernos y Estados que imponen regulaciones rígidas, sobre la naturaleza del mercado que es esencialmente espontánea y cambiante. Y en eso consiste su magia, en apostar por el mercado y despreciar la rigidez del “establishment” y lo políticamente correcto.

                  Entretanto, la “falsificación” (inflación) de moneda fiat en Argentina es un fenómeno que ni gobierno ni oposición entienden porque la confunden con el aumento del IPC. Tan irónico es el tema, que el gobierno no es consciente de que, de momento, ha solucionado el tema de la inflación y propone corregirlo con medidas que lo agravarán.  Y la oposición, por ignorancia y revanchismo tampoco acierta a entender que, momentáneamente, el tema inflacionario está solucionado, no así el aumento del IPC que se dispara porque ha quedado retrasado respecto de la inflación.

                 No solo que el tema inflacionario está solucionado, sino que hasta podría decirse que en las últimas semanas hubo deflación -lo que se nota en el blue- y si el BCRA apunta a devaluar al peso 3,4% mensual el dólar oficial podría equipararse al blue y se podría liberar al mercado cambiario. Claro que esto no significa, ni mucho menos, que la Argentina vaya por el camino correcto, sigue siendo una economía muy reprimida y con una carga impositiva muy alta y eso, irónicamente, podría disparar la inflación por la caída de la demanda monetaria a causa de la caída del PBI, y del aumento del gasto que hoy está muy licuado.

                 Otra vez más, como en notas anteriores, repito que el exceso de emisión en tiempo real provoca la devaluación del peso, esto es, la inflación. Por lo que la mejor manera de medirla no es con el IPC (y menos cuando contiene precios encorsetados o subsidiados por el gobierno y cuando los hábitos de consumo han variado por las cuarentenas) sino en base al dólar blue, como hace el Profesor Steve Hanke, y puede verse en el siguiente gráfico:

               Así, como puede observarse en el siguiente gráfico tomado de una nota de Roberto Cachanosky, la verdadera inflación se acerca al aumento del M1. Si hay diferencias se debe, en primer lugar, a que, como dije, es la mejor aproximación a la inflación, pero no es exacta, luego lo que importa es el exceso de la oferta sobre la demanda, es decir, que por momentos la oferta puede no ser muy alta, como en abril-mayo de 2019, pero si la demanda cae la inflación se dispara.

              Quienes creen que el blue baja porque aumenta su oferta lo están viendo al revés, es decir, la venta de dólares supone aumento de la demanda de pesos y, en un contexto como el de enero cuando no hubo emisión, se produce deflación, es decir, apreciación del peso. También errados están quienes creen que el precio del blue marca la inflación y que, por tanto, ésta puede controlarse ofreciendo altísimas tasas o bonos que absorban pesos para que no vayan el blue pero, por el contrario, esto significa absorber demanda de pesos aumentando el gap con la oferta, la inflación.

               Otros mitos son que las reservas internacionales del BCRA, están relacionadas con la inflación, o que ésta puede controlarse reprimiendo al IPC con precios máximos cuando esta represión lo que va a provocar es disminución de la oferta de bienes, de la productividad, ergo, de la demanda de pesos. Luego hay quienes hacen una relación directa entre gasto e inflación y se asustan porque el déficit estaría disparado.

               Que el gasto estatal no es de por sí inflacionario es obvio porque, eventualmente, podría solventarse con las incalculables propiedades estatales sin emitir un peso ni pedir prestado. Inflación se produce si se solventa el gasto con exceso de emisión –“falsificación” de moneda- o con financiamiento que quita fondos al sector privado cayendo la economía y, por tanto, la demanda de pesos.

               Por otro lado, asusta el déficit que muestra el gráfico anterior que sería del 8,5% del PBI. Sin embargo, más allá de cómo se calculó ese PBI, lo cierto es que el gasto para ser real debería ajustarse por la verdadera inflación (que se acerca a la estimada por Hanke) con lo que queda muy licuado. El gasto destinado al pago de jubilaciones y pensiones, a la obra pública y al funcionamiento del Estado, representaron en conjunto un ahorro real en relación con el 2019 de más de $ 175.000 M, según los cálculos de Invecq.  Y, a pesar de ser un año electoral, así como el gobierno tuvo éxito en licuar el gasto sin grandes protestas sociales, podría hacer lo mismo en 2021.

               En fin, el jueves se conocerá la “inflación” oficial, el aumento del IPC calculado por el gobierno en rigor, y se estima que rondará el 4% para el mes, lo que sería una muy buena noticia para los que apostaron por plazos fijos “ajustados por inflación”, como veníamos recomendando últimamente.
            

*Senior Advisor, The Cedar Portfolio 

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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