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Alejandro A. Tagliavini

"Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones. ", J.L. Borges

El “cripto verso” es imparable, pero todavía incipiente

Por Alejandro A. Tagliavini*

                 Hace tiempo, cuando me enteré por primera vez de que, por ejemplo, en Decentraland algunos “terrenos” cotizaban en millones de dólares pensé, como muchos, que esa era la burbuja más grande de la historia, ridículamente grande: ¿quién paga millones por una parcela que no es más que un dibujo en una PC?, hay que estar muy zarpado… Pero eso no es todo, hay quienes compran esas propiedades (con formato de NFT, non-fungible tokens o tokens no fungibles), “construyen” sobre ellas y luego ¡las alquilan obteniendo una renta mensual! De locos.

                  Pero luego me lo explicaron. Esos “terrenos” están, por caso, ubicados en “ciudades” virtuales que reciben miles, sino millones, de visitas diarias de ciber navegantes que, eventualmente, pueden “entrar” en los locales y comprar artículos electrónicos, ropa, o participar en conciertos pagando una entrada o una fiesta a la que se accede con un avatar, y pagando, con un DJ que cobra por su trabajo.

                  Por caso, hace poco se realizó la Semana de la Moda en el Metaverso, el Metaverse Fashion Week (MVFW), que incluyó a más de 60 expositores como Selfridges, Tommy Hilfiger, Dolce & Gabbana, Vogue, Forever 21, Kirkwood, Estée Lauder y Perry Ellis. Por cierto, no faltó el “after party” con la presencia de personalidades y, durante la fiesta de cierre, el show de la canadiense Grimes, la pareja de Elon Musk.

                Todo eso es posible a través de la tecnología blockchain (cadena de bloques) de Ethereum -que permite los Smart Contracts-, con la cual se pueden crear avatares únicos de sí mismos, realizar compras y pagos entre los usuarios de la plataforma, en base a los NFT. Y esto conlleva la verdadera democracia de las criptomonedas, en donde los gobiernos, como los conocemos actualmente, no son sino imposiciones violentas de animales primates.

                Es que en este mundo del blockchain, como es el caso de Bitcoin (BTC), nadie realmente gobierna -en el sentido de que nadie impone su criterio ni voluntad sobre otro por muy “justa” que sea- sino que todos son libres de tomar las decisiones que quieran con el único requisito de ser -aunque completamente anónimas, según el deseo de cada uno- transparentes y verdaderas y validadas, en todos los casos, por la mayoría simple de cientos de miles de computadoras repartidas por el mundo.

                Por cierto, aunque el mundo virtual -siempre con base final en el real- es imparable y abarcará todos los órdenes de la vida, como todos estos desarrollos tan incipientes, novedosos y rápidos, es todavía muy inestable y hay que manejarse con cierto cuidado porque suelen mezclarse oportunistas y errores, a veces graves, de principiantes.

               Tanto el BTC como el ether se “minan” -se producen- utilizando un método de “prueba de trabajo” (POW), en el que miles de mineros, o nodos de la red, compiten para resolver muy complejos rompecabezas matemáticos. Es un proceso que requiere una gran cantidad de computación, de energía, siendo que el método alternativo de “prueba de participación” (POS) utiliza mucho menos.

              Ethereum lleva tiempo sufriendo problemas de velocidad y costos de procesamiento ya que sólo procesa 30 transacciones por segundo como blockchain de POW, pero espera procesar hasta 100.000 transacciones al pasarse a POS -la ether 2.0- lo que le permitirá competir con otras criptomonedas alternativas más pequeñas, como Solana y Cardano, que utilizan POS parcial o totalmente, para aplicaciones financieras descentralizadas como el comercio, la inversión, los préstamos e incluso los NFT.

               Eso siempre y cuando Ethereum efectivamente realice su actualización. Como cuentan Medha Singh y Lisa Pauline Mattackal, el «ether» ha prometido pasar al siguiente nivel, superando a sus rivales criptográficos e incluso eclipsando al padrino, el BTC. Pero se suponía que la criptodivisa número 2 estaba a semanas, prevista para junio, de la «fusión» o «merge», una actualización transformadora de su «blockchain» Ethereum para hacerla más rápida, más barata y con menos consumo de energía, lo que abre la perspectiva de un futuro criptográfico más ágil y limpio.

               Pero esa fusión se ha retrasado, preocupando a algunos inversores. «Los maxis de Ethereum, la gente que cree en ‘el flippening’, creen que llegará muy pronto», dijo Noelle Acheson, jefa de perspectivas de mercado en Genesis Trading, «pero es sólo una teoría y está por ver». Ether cayó un 8%, de USD 3.215 a 2.947, el 11 de abril pasado cuando el desarrollador principal de Ethereum, Tim Beiko, dijo en Twitter que el lanzamiento de junio estaba atrasado mientras continuaban las pruebas, “definitivamente estamos en el capítulo final», aseguró. Este mes ha bajado un 13%, hasta los USD 2.844.

                 Por el momento, la capitalización de mercado de ether, de USD 358.000 M, es menos de la mitad de la de bitcoin, y ambas representan el 60% del mercado de las criptomonedas. Sin embargo, el BTC sigue siendo sólo una inversión sin ninguna capacidad real de ser utilizado para contratos – Smart contracts- en aplicaciones financieras descentralizadas. Por esta razón, muchos inversores creen que es inevitable que se produzca un gran vuelco en el mercado y que la fusión -el ether 2.0- actúe como catalizador para que Ethereum se convierta en la plataforma dominante. «Estamos viendo que los fondos rotan hacia Ethereum en preparación para la fusión, aunque no sabemos cuándo va a ser», dijo Acheson.

                 Entretanto, la Casa Blanca -y todos los políticos- intenta regular sino prohibir el mundo cripto reconociendo abiertamente que amenaza la vida de su “gobierno” al trasladar el poder a la gente en el ciber espacio. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, hace un llamamiento de nuevo a que el Congreso de EE.UU. apruebe nuevas regulaciones que obliguen a redes sociales como Twitter a rendir cuentas por «los daños que causan». Se pronunció así poco después de que se anunciara que fue aceptada la oferta de compra de Elon Musk por unos USD 44.000 M.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

Why does the dollar “blue” go down?

By Alejandro A. Tagliavini*

                           Inflation and rise in the CPI, although they are related, are independent phenomena that are often confused and can lead to very important errors.

                          As Perianne Boring, among others, rightly points out, the CPI is not a good measure of inflation. And it is less so now given that, due to the repression of people and markets -quarantines and others- consumption habits have changed, as Pascal Seiler, among others, points out.

                          Let’s see, for example, the report of the Argentine Rural Confederations (CRA) about the cost of food, which rises almost three times more in Argentina than in neighboring countries. According to INDEC, the rise in retail prices (CPI) for March was 6.7% monthly and 55.1% annually, and they grew led by the items education (23.6% monthly), clothing and footwear (10.9%) and housing, electricity and gas (7.7%). Food, despite expectations, did not lead the rises, but instead did so by 7.2% monthly.

                            Now, it turns out that, in Brazil, the cost of food in March rose 2.42% monthly and 11.62% annually when the rise in the CPI was 1.62% monthly and 11.3% annually. In Uruguay, meanwhile, food prices rose 2.43% monthly in March, while the CPI grew 1.11% monthly and 9.38% annually.

                     That is, in Argentina, food prices rise almost the same as the CPI while in Uruguay, for example, they rise more than double the CPI. Thus, from the comparison with Brazil and Uruguay, also grain and food producing countries, it is clear that there is a relative variation in prices, demonstrating that the CPI does not measure inflation but only the circumstantial variation in the prices of a basket arbitrarily chosen for the calculation.

                     As Roberto Cachanosky points out, «In economics, when the prices of some products rise and others fall, it is called a change in relative prices, whether due to endogenous or exogenous causes in the market», such as the international price shocks due to the war in Ukraine- Russia that have punctual impacts on prices. And this relative price variation has a deep social meaning: when a product is scarce, the pressure of consumers -the market- to buy pushes the price up so that more entrepreneurs are tempted to produce that product, and thus meet the needs of people, of the market.

                     During 2020, Kirchnerism boasted of showing how the strong monetary issue, to finance public spending given the drop in tax collection due to quarantine, did not generate inflation. «On the contrary, the monthly inflation rate showed a declining inflation rate of around 1.5% per month,» says Cachanosky.

                     However, there was the inflation. «Prices don’t go up, the currency depreciates,» continues Cachanosky. Is that the true inflationary phenomenon is the depreciation of the currency, following the supply and demand curve, like everything in the natural market, that is, when the supply exceeds the demand, the price falls. And here lies the relative relationship with the IPC since, when the peso depreciates, merchants demand an equivalent real value, that is, more pesos. Thus, the best way to measure inflation is by measuring the depreciation of the peso against other currencies, such as the «blue» -illegal- dollar, which moves relatively freely and is not artificially digitized by the government. By the way, it must be discounted that the other currencies, in turn, have inflation.

                    The blue ended in 2020 with a price of $160.00 for the purchase and $166.00 for the sale, which implied a variation with respect to the previous year (of $87.50) of 52.71% (in accordance with the level of excess issuance, the total issuance having been $2T):

Source: dolarhistorico.com

                 During 2021, the blue ended with a price of $204.50 for the purchase and $208.50 for the sale. Thus, the variation of the greenback with respect to the previous year was ($42.50) 20.38% (according to the excess of an issue that, in total and discounting the trick of the SDRs, was $1.7 T) :

Source: dolarhistorico.com

                  Now, according to the BCRA’s Monetary Report for March, the monetary base fell by around 4.9%, accumulating a year-on-year decline -adjusted for seasonality and «inflation»- of 7.3%. By the way, we must bear in mind that, ironically, inflation causes, although a fall in real terms, a nominal increase in the demand for money. Thus, as a GDP ratio, the monetary base represents 6.1%, similar to that at the beginning of 2020. Consistently, the blue dollar falls in 2022 to $194.00 for purchase and $197.00 for sale, which is that is, a variation of (-$11.50) -5.84% with respect to the last year:

Source: dolarhistorico.com

                  Among the errors that leads to confuse rise in the CPI with inflation is to believe that prices really rise, which is not true. Some rise due to the destruction of supply, of production, but in general they fall due to the fall in purchasing power, due to the drop in productivity. For example, according to Real Estate Report, in Greater Buenos Aires, a «hard price», the value of the square meter in dollars of used apartments, until March was reduced by 8.21% year-on-year, remaining at 2010 levels.

                 But why is the CPI rising so much today if real inflation – as evidenced by the price of the blue – falls? As we saw, last March the CPI rose 6.7%, led by education (23.6% monthly), clothing and footwear (10.9%) and housing, electricity and gas (7.7%). That is to say, the CPI does not rise today due to inflation, but rather it is a simple adjustment of prices artificially delayed by the government enforcement.

                 And Cachanosky is right when he warns that «a not very encouraging picture is presented because a strong monetary restriction without downward adjustment of public spending» or sale and dissolution of properties and state entities, I add, will mean a strong adjustment of the private sector, either via a higher tax burden on the formal sector of the market, or with more indebtedness of the public sector -which has already reached a record of USD 376,287 M-, displacing the private sector of the little credit that remains.

                  Ironically, today there is more real inflation in the US, which is better reflected by its CPI – which rose 8.5% annualized in March – since prices there are freer. By the way, the producer price index, published last week, rose no less than 11.2% and it is wholesale prices that feed retail prices, which would indicate that consumer prices will continue to rise.

                   Michael Maharrey, wonders why, if the Fed «is fighting inflation and is done with quantitative easing», it keeps raising its balance sheet:

In the week ending April 13, the balance sheet grew by $27.9 billion, hitting a new record of $8.965 trillion. This is up about $3 billion from its previous high in March. As Peter Schiff put it in a tweet, “For all the talk of fighting inflation and shirking its balance sheet, the Fed continues creating more inflation and expanding its balance sheet!”. In effect, the central bank continues to print money out of thin air to buy bonds. This is the exact opposite of fighting inflation.

               Thus, for fear of inflation on the part of investors, the yield on US 10-year Treasury bonds shot up last Tuesday to exceed 2.93%:

                    Now, the problem for emerging countries like Argentina is that US bonds can become a tool for sucking in dollars from the world, since it will not be easy to find other investments that yield more than 3% and at the same time are as safe as these bonds.

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

Por qué baja el blue

Por Alejandro A. Tagliavini*

                           Inflación y suba del IPC, si bien están relacionados, son fenómenos independientes que se suelen confundir y que pueden llevar a errores muy importantes.

                          Como bien señala Perianne Boring, entre otros, el IPC no es una buena medida de la inflación. Y menos lo es ahora dado que, por culpa de las represiones a las personas y los mercados -cuarentenas y demás- han cambiado los hábitos de consumo como señala, entre otros, Pascal Seiler.

                          Veamos, por ejemplo, el informe de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) acerca del costo de los alimentos, que sube casi tres veces más en Argentina que en los países vecinos. Según el INDEC, la suba de los precios minoristas (IPC) de marzo fue de 6,7% mensual y de 55,1% anual, y crecieron liderados por los rubros educación (23,6% mensual), prendas de vestir y calzado (10,9%) y vivienda, electricidad y gas (7,7%). Los alimentos, a pesar de las expectativas, no lideraron las subas, sino que lo hicieron un 7,2% mensual.

                            Ahora, resulta que, en Brasil, el costo de los alimentos en marzo subió 2,42% mensual y 11,62% anual cuando la suba del IPC fue de 1,62% mensual y 11,3 % anual. En Uruguay, en tanto, los precios de los alimentos subieron en marzo 2,43% mensual mientras que el IPC creció 1,11% mensual y 9,38% anual.

                     Es decir, en Argentina, los precios de los alimentos suben casi lo mismo que el IPC mientras que en Uruguay, por caso, suben más del doble del IPC. Así, de la comparación con Brasil y Uruguay, también países productores de granos y alimentos, se ve claramente que existe una variación relativa de precios demostrando que el IPC no mide la inflación sino solo la variación circunstancial de los precios de una canasta arbitrariamente elegida para el cálculo. 

                     Como señala Roberto Cachanosky “En economía, cuando suben los precios de unos productos y bajan otros, se llama cambio de precios relativos, sea por causas endógenas o exógenas el mercado”, como por ejemplo los shocks de precios internacionales por la guerra de Ucrania-Rusia que tienen impactos puntuales sobre los precios. Y esta variación de precios relativa tiene un profundo sentido social: cuando escasea un producto, la presión de los consumidores -el mercado- para comprar presiona a la suba al precio de modo que más empresarios se tienten, a producir ese producto, y así se satisfagan las necesidades de las personas, del mercado. 

                     Durante el 2020 el kirchnerismo se ufanaba de mostrar cómo la fuerte emisión monetaria, para financiar el gasto público dada la caída de la recaudación impositiva por la cuarentena, no generaba inflación. “Por el contrario, la tasa de inflación mensual mostraba una tasa de inflación descendente ubicándose alrededor del 1,5% mensual”, afirma Cachanosky.

                     Sin embargo, allí estaba la inflación. “No suben los precios, se deprecia la moneda”, continúa Cachanosky. Es que el fenómeno inflacionario verdadero es la depreciación de la moneda, siguiendo la curva de oferta y demanda -como todo en el mercado natural- esto es, al excederse la oferta por sobre la demanda cae el precio. Y aquí subyace la relativa relación con el IPC ya que, al depreciarse el peso, los comerciantes exigen un valor real equivalente, esto es, más pesos. Así, el mejor modo de medir la inflación es midiendo la depreciación del peso respecto de otras monedas, como el dólar blue que se mueve con relativa libertad y no está digitado artificialmente por el gobierno. Por cierto, hay que descontar que las otras monedas, a su vez, tienen inflación.

                    El blue finalizó en el año 2020 con una cotización de $160,00 para la compra y $166,00 para la venta lo que implicó una variación respecto al año anterior (de $87,50) del 52,71% (acorde con el nivel de exceso de emisión, habiendo sido la emisión total de $ 2B):

Fuente: dolarhistorico.com

                 Durante el 2021 el blue terminó con una cotización de $204,50 para la compra y $208,50 para la venta. Así, la variación del billete verde respecto al año anterior fue de ($42,50) 20,38% (acorde con el exceso de una emisión que, en total y descontado el truco de los DEGs, fue de $ 1,7 B):

Fuente: dolarhistorico.com

                  Ahora, según el Informe Monetario del BCRA de marzo, la base monetaria cayó alrededor de 4,9%, acumulando un retroceso interanual -ajustado por estacionalidad e “inflación”- del 7,3%. Por cierto, debemos tener en cuenta que, irónicamente, la inflación provoca, aunque una caída en términos reales, un aumento nominal de la demanda de dinero. Así, como ratio del PBI, la base monetaria representa al 6,1%, similar a la de principios de 2020. Coherentemente, el dólar blue cae en 2022 hasta los $194,00 para la compra y $197,00 para la venta, es decir, una variación de (-$11,50) -5,84% respecto al año anterior:

Fuente: dolarhistorico.com

                  Entre los errores a que conduce el confundir suba del IPC con inflación es el de creer que los precios realmente suben, lo que no es cierto. Algunos suben por destrucción de la oferta, de la producción, pero en general bajan dada la caída del poder adquisitivo, debido a la baja en la productividad. Por caso, según Reporte Inmobiliario, en el Gran Buenos Aires, un “precio duro”, el valor del m2 en dólares de departamentos usados, hasta marzo se redujo un 8,21% interanual quedando en niveles del año 2010.

                 Pero, por qué hoy sube el IPC tanto si la inflación real -evidenciada por la cotización del blue- cae. Como vimos, en marzo pasado el IPC subió 6,7% liderados por los rubros educación (23,6% mensual), prendas de vestir y calzado (10,9%) y vivienda, electricidad y gas (7,7%). Es decir, el crecimiento está fuertemente impulsado por la suba de precios digitados -encorsetados- por el gobierno. O sea, que el IPC no sube hoy por la inflación, sino que es un simple ajuste de precios atrasados artificialmente por el gobierno.

                 Y tiene razón Cachanosky cuando advierte que “se presenta un panorama poco alentador porque una fuerte restricción monetaria sin ajuste a la baja del gasto público” o venta y disolución de propiedades y entes estatales, agrego, significará un fuerte ajuste del sector privado, ya sea vía una mayor carga tributaria sobre el sector formal del mercado, o con más endeudamiento del sector público -que ya llegó al récord de USD 376.287 M-, desplazando al sector privado del escaso crédito que queda.

                  Irónicamente, hoy hay más inflación real en EE.UU., que resulta mejor reflejada por su IPC -que subió en marzo 8,5% anualizado- ya que allí los precios son más libres. Por cierto, el índice de precios al productor, publicado la semana pasada, subió nada menos que 11,2% y se trata de los precios al por mayor que alimentan los del por menor lo que indicaría que los precios al consumo seguirán subiendo.

                   Michael Maharrey, se pregunta por qué, si la Fed “está luchando contra la inflación y ha terminado con la expansión cuantitativa”, sigue subiendo su balance:

                 En la semana que finalizó el 13 de abril, el balance general creció USD 27.900 M, alcanzando un récord de USD 8,965 B. Esto representa un aumento de aproximadamente USD 3.000 M desde su máximo anterior en marzo. Como asegura Peter Schiff, en un tuit: “A pesar de todo lo que se habla de luchar contra la inflación y eludir su balance, ¡la Fed sigue creando más inflación y expandiendo su balance!”. En efecto, el banco central continúa imprimiendo dinero de la nada para comprar bonos.

               Así, por miedo a la inflación por parte de los inversores, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se disparó el martes pasado hasta superar el 2,93%:

                    Ahora, el problema para los emergentes como Argentina, es que los bonos de EE.UU. pueden transformarse en una herramienta de succión de dólares del mundo ya que no será fácil encontrar otras inversiones que rindan más de un 3% y a la vez sean tan seguras como estos bonos.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Dólares, “agrodólares”, hambre y “staking”

Por Alejandro A. Tagliavini*

                               Cuenta Invecq que, entre los meses de enero y marzo, el complejo cerealero y oleaginoso ingresó al país el récord de más de USD 7.900 M. En promedio, entre los años 2010-2020 para el mismo período, la liquidación de exportaciones sumaba unos USD 4.400 M. De modo que el 2022 arranca con un ingreso de divisas del agro de un 80% superior al promedio de la última década, y después de un 2021 que ya había sido récord. Es decir, que el sector crece sostenidamente va camino de un máximo en este año, superando los USD 32.800 M del año pasado.

                   Y esto ocurre por dos razones, por un lado, gracias al avance tecnológico, se ha dado la mayor cosecha de trigo de la historia con que cerró el 2021: 21,8 M de toneladas que dejaron un saldo exportable de casi 15 M. Y, por el otro, los precios de los commodities agrícolas en nuevos récords: Trigo a USD 10,30, así los futuros del trigo CBOT suben un 48,6%; Maíz a USD 7,4150, y sus futuros CBOT suben un 33,9% y Soja a USD 16,73, con futuros CBOT subiendo un 16,3%.

                    Pero aun con estas entradas de divisas que coactivamente se apropia el Estado, sus cuentas externas no lucen holgadas. De hecho, durante el primer trimestre del año el BCRA perdió unos USD 50 M de reservas. Lo que viene a demostrar que la represión al mercado está resultando contraproducente y, así, se están consumiendo los dólares que ingresan por las exportaciones aún con un estricto control de cambios y múltiples trabas a las importaciones.

                      Veía en La Rural como un criador de caballos realizaba una “Doma Inteligente”, esto es, en lugar de domar a los animales como se hacía antiguamente a los rebencazos, ahora se doma de manera “racional”, sin violencia, obteniendo resultados muy superiores. Como todo en el cosmos: para obtener buenos resultados, toda acción debe ser el resultado natural y espontáneo de las partes involucradas, y nunca deben ser forzadas.

                    En Confederaciones Rurales Argentinas estiman que la intervención de los mercados de exportación genera menos divisas. Por caso, el cierre temporario de la Declaración Jurada de Ventas al Exterior (DJVE) de harinas y aceites de soja, vigente del 13 al 21 de marzo, representó un costo de oportunidad estimado en por lo menos USD 10,4 M, si se considera que los precios FOB cayeron entre esos días.

                   En cuanto al aceite de soja, al momento del cierre del registro de exportaciones sólo se habían declarado 125.000 tn, equivalente al 2,3% del volumen proyectado a exportar en la campaña, cuando durante marzo normalmente se registran DJVE por el 4,3% del volumen que se exportará. Así, tomando como referencia esta media histórica, 102.318 tn habrían sido declaradas de no haber existido la restricción. Como entre el 14 y el 21 de marzo los precios del aceite de soja cayeron de USD 1.760/tn a USD 1.675/tn, el costo de oportunidad por tener cerrado el registro ascendería a USD 8,7 M.

                    De harina de soja, en marzo normalmente se registran en promedio DJVE por 4,26% del volumen total a exportar en la campaña, pero al momento del cierre sólo se llevaba declarado 3,9%. O sea que unas 87.800 tn se hubiesen declarado de no haber habido limitaciones a las exportaciones. Durante los días que estuvo cerrado el registro, los precios FOB de la harina cayeron de USD 567/tn a USD 547/tn, por lo que el costo por no haber podido realizar ventas externas ascendería a USD 1,75 M.

                     Por cierto, mientras los gobiernos, con sus discursos demagógicos se rasgan las vestiduras en su “lucha contra el hambre”, las cuarentenas y ahora las sanciones “contra Rusia”, están provocando un aumento de los precios de commodities agrícolas lo que se traduce en que, según la FAO, el costo actual de los alimentos en el mundo está tocando un máximo histórico. Y esto se plasma en un aumento del hambre de cientos de millones de personas, sobre todo en los países más pobres.

                          Obviamente todo esto tiene una incidencia directa en el IPC, las reservas del BCRA y, eventualmente, en la inflación, el exceso de emisión monetaria. Por tanto, es importante ver qué pasará con el dólar y el precio de los commodities.

                          Desde hace años el dólar estadounidense y el euro han sido las dos principales monedas de reserva, en tanto que China lleva mucho tiempo queriendo que el yuan desafíe al dólar en su condición de moneda de reserva. La posición del hegemónica del billete verde lo convierte en el mecanismo de fijación de precios de referencia para la mayoría de las materias primas. Así, en principio, una subida del índice dólar -comparación con una canasta de divisas- encarece las materias primas en otras monedas y a la inversa, los precios de materias primas se benefician con debilitamiento del dólar.

                             Pero debido a la alta emisión y ahora a las sanciones contra Rusia, hay movimientos importantes en el sentido de emanciparse respecto de la moneda estadounidense lo que debilitará la relación con los precios de las materias primas.

Índice dólar

Fuente: Barchart

                 Como muestra el gráfico, el índice del dólar se ha fortalecido desde 89.165 a principios de 2021 hasta el máximo más reciente de 99.425 en marzo de 2022, una subida del 11.5%. Ahora, este índice en rigor no es buen indicador de la inflación desde que se refiere a una canasta de monedas que también tienen exceso de emisión.

                 Así, quizás, evaluar al dólar frente a los precios de las materias primas podría ser una mejor guía para medir su fortaleza o debilidad. Desde los máximos de enero de 2021, las siguientes materias primas han experimentado importantes ganancias porcentuales: petróleo crudo a USD 107,30, y los futuros del crudo NYMEX han subido un 99%; el oro a USD 1.934, y sus futuros COMEX bajan un 1,3%; Cobre a USD 4,74, y sus futuros COMEX suben un 27,4% y el gas natural a USD 5.53, con sus futuros NYMEX subiendo un 90.8%.

                 En los últimos 15 meses, la fortaleza del dólar sólo ha provocado un ligero descenso del precio del oro -reserva de valor clásico por excelencia- desde el máximo de enero de 2021. La conclusión comparativa es que la mayoría de los precios de las demás materias primas han subido considerablemente durante este periodo a pesar de la “fortaleza” -en comparación a otras monedas- del índice dólar, lo que significa que han subido aún más en las divisas que componen el índice.

                Un dólar más débil presionaría al alza los precios de las materias primas, encareciéndolas o, mejor dicho, las materias primas se cotizarían a mayores precios dado un dólar devaluado, inflacionado.

               Todos los analistas están pendientes de este miércoles 6 de abril, cuando se publiquen las actas de la reunión de marzo del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), de la Fed, ya que darán una idea de lo agresiva que puede ser la autoridad monetaria, en el futuro, y de sus posibles planes para reducir su balance. Estas actas proporcionarán al mercado las pistas y la información necesarias para decidir si el dólar caerá más o, por el contrario, subir aún más.

                Por cierto, en esta carrera por convertirse en reserva de valor, China está en las etapas finales de las pruebas de su yuan digital, lo que convertiría a la moneda china en el primer instrumento cambiario importante en adoptar la tecnología fintech y blockchain. Aunque, por cierto, adolece de la principal característica del Bitcoin (BTC) y otras crypto, esto es que los emisores -“mineros”- son independientes, descentralizados y anónimos.

                Y hablando de emisión de BTC, el pasado 1 de abril, gracias al trabajo de los “mineros” se llegó a la marca de 19 M de “monedas” en circulación. Lo que representa el 90,5% del total posible que está intrínsecamente limitado a 21 M. La importancia de la escasez de BTC es, precisamente, una protección contra los gobiernos que imprimen y emiten sin cesar, haciendo que el dinero FIAT pierda cada vez más valor.

               De hecho, ya hay muchos que empiezan a preferir al BTC frente al dólar y lo cambian. Como caso reciente y notorio, con el fin de comprar más criptoactivos, Macrostrategy ha acordado con Silvergate Bank un préstamo de USD 205 M, que vencerá en marzo de 2025 y que estará avalado con el equivalente a USD 820 M en bitcoins. Es decir, la garantía que ha solicitado el prestamista dada la inestabilidad de las cripto, es cuatro veces superior a la cuantía del préstamo, lo que lo protegería frente a una caída de hasta el 75% del valor de la criptodivisa.

                    Y hablando de minería, cuenta elEconomista.es que el staking es el próximo gran negocio. Y consiste en que, cuantas más criptomonedas se apueste, más probabilidades de validación -“emisión”- ya que este método premia a los usuarios en función del número de criptomonedas con el que respaldan a la blockchain. En la actualidad, tanto bitcoin como ether dependen de que los mineros completen complejos rompecabezas para validar las transacciones y crear nuevas monedas. Este proceso se conoce como proof-of-work y requiere una enorme cantidad de energía.

                  Ahora, mediante staking que se basa en la proof-to-stake, alternativo y más eficiente que la proof-of-work algunos inversores ya están obteniendo una rentabilidad anual superior al 1.000%, como en el caso de Titano, al mismo tiempo que generan cuantiosos ingresos pasivos. Otras, como Solana o Polygon, ya funcionan con el proof-of-stake y están obteniendo rentabilidades anuales del 5,8% y el 27,18%, respectivamente.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Dólar, petroyuan, blue e inflación

Por Alejandro A. Tagliavini*

               En la anterior columna –Las criptomonedas (y el metaverso) un universo para la paz– decía que EE.UU. está utilizando el poder económico de que dispone para aislar a Rusia, lo que tendrá un efecto boomerang, entre otras cosas, se aceleraran los esfuerzos para esquivar al dólar (USD), buscando otras opciones, y reducir las reservas internacionales en esa moneda.

               Por cierto, quizás años atrás tenía sentido “dolarizar” a la Argentina, pero como están las cosas, y dada la inflación muy alta en términos históricos del USD, esto ha perdido sentido. La solución ideal -por idealista- sería eliminar el inmoral curso forzoso. Lo he dicho antes, pero lo repetiré hasta el hartazgo porque es la base filosófica: la violencia destruye, como ya lo explicó Aristóteles en su Metafísica. Esto es, cada vez que se usan armas -que se disparen o solo amenacen- para imponer algo que no se da naturalmente, espontáneamente, se está destruyendo. Así, cada vez que el Estado utiliza su poder de policía -o militar- para forzar cualquier ley o regulación, está destruyendo a la sociedad.

               Pero bueno, volviendo a la coyuntura, para tener una idea de lo descontrolada -y bizarra- que está la situación en EE.UU. digamos que la tasa de interés de las hipotecas a 30 años sube hasta el 4,16% siendo que el IPC crece al 7,9% anual, cuando en los 80, con un IPC creciendo al 14,76%, la tasa hipotecaria a 30 años llegaba al 18,63%.

                 En fin, aunque pasaran todavía unos años, lo cierto es que en algún momento el USD dejará de ser la moneda internacional que es hoy. Además de lo que mencionaba en la columna anterior, uno de los elementos básicos de los últimos 40 años, fue un sistema financiero global basado en el petrodólar: un mundo en el que los productores de petróleo venden su producto por USD, apoyándolo explícitamente como moneda de reserva mundial y, en el proceso, respaldando la posición de EE. UU. como la superpotencia financiera, al tener la capacidad de emitir a voluntad la moneda global, los billetes que fueran necesarios para financiar el gasto estatal a discreción, provocando una inflación que paga , literalmente, el mundo entero.

                   Hoy la mayoría de las ventas mundiales de petróleo -alrededor del 80%- se realizan en dólares, y los saudíes comercializan sus 6,2 M de barriles diarios exclusivamente en USD desde 1974 por un acuerdo con la administración Nixon. Pero esto claramente empieza a cambiar. El Wall Street Journal publicó un informe de gran éxito, asegurando que Arabia Saudita está en conversaciones para fijar el precio en yuanes de sus ventas de petróleo a China, que es el mayor importador global de crudo, y que compra más del 25 % del petróleo que exportan los saudíes.

                      Por otro lado, disminuye la relación económica entre Arabia Saudita y EE.UU. que se ha convertido en uno de los principales productores de petróleo del mundo, un marcado revés con respecto a la década de 1980, cuando importaba 2 M de barriles de crudo saudí por día, cifra que se ha reducido a menos de 500.000 en diciembre de 2021. Por el contrario, las importaciones de petróleo de China se han disparado en las últimas tres décadas, en línea con su economía en expansión. Arabia Saudita fue el principal proveedor de crudo de China en 2021, vendiendo 1,76 M de barriles por día, seguido de Rusia con 1,6 M.

                   Esto impulsaría la posición de la moneda china y la encaminaría a convertirse en una moneda de reserva mundial, el petroyuan. Además, para China el uso de dólares se ha convertido en un peligro destacado por las sanciones de EE.UU. a Irán y a Rusia. De todos modos, insisto, será un proceso lento, entre otras cosas porque el mercado desconfía de la moneda china debido, precisamente, a los estrictos controles que Beijing mantiene sobre ella, es decir, a la coacción que mantiene sobre su moneda.

                   Yendo al dólar y su depreciación intrínseca dado el exceso de emisión, el índice dólar, que sigue la evolución de esta moneda con respecto a una cesta de otras seis divisas principales, irónicamente se mantiene firme debido a que las otras denominaciones se envilecen aún más dado que sus bancos centrales emiten, también, desaforadamente inundando al mercado de moneda y, por tanto, depreciando su valor.

                    La Fed subió su tasa de interés clave en 25 puntos básicos la semana pasada por primera vez desde 2018. Los operadores se centran ahora en la posible velocidad y tamaño de las futuras alzas después de que las agresivas declaraciones del presidente de la Fed impulsaran las expectativas de un ciclo de ajuste más rápido, y proyectaría seis subidas más de ese volumen este año.

                    Por su parte, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a dos, cinco, 10 y 30 años han registrado su cota más alta desde 2019 mostrando que el mercado desconfía cada vez más de los papeles nominados en USD:

                          Y los inversores se vuelcan a los commodities, al oro y a las crypto. En el gráfico siguiente se ve el claro aumento de los flujos hacia los fondos Bitcoin (BTC) y ETF de oro:

               El BTC ha seguido de cerca a la inflación, al IPC. En este gráfico se observa su correlación con el “US 10 year breakevens” que mide las expectativas de inflación en los próximos diez años:

                         Y, aunque el BTC está lejos de establecerse como moneda, lo cierto es que, históricamente, sencillamente porque al mercado de momento le da la gana, le viene ganado al oro:

                    Incluso su principal desventaja, la volatilidad, ha venido cayendo:

                        Por cierto, muchos se asustan porque los Estados quieren cada vez más regular las cryptos porque les temen, se dan cuenta de que es un modo eficaz de evadir sus imposiciones coactivas pero, precisamente, eso es lo que lo fortalecerá: es que las crypto no pueden ser coaccionadas por los gobiernos que pueden, eventualmente, coaccionar a las personas, pero no a las crypto en sí mismas, entonces, cuánto más se intente violentar a las personas, más valor adquirirá la posibilidad de escaparse, o sea que más valor adquirirán las crypto.

                  De hecho, a pesar de todas las amenazas incluso muchos inversores institucionales están comprando. Entre las últimas novedades, Bridgewater Associates, el hedge fund más grande del mundo con USD 150.000 M bajo gestión, planea respaldar un fondo criptográfico por primera vez, aunque de momento no invertirá directamente en criptoactivos, según CoinDesk.

                  Entretanto, habas se cuecen en Argentina. Asusta el dato de “inflación”, la suba del IPC en rigor, del mes de febrero del 4,7%. A ver. Como dice Roberto Cachanosky, “No es que los costos determinan los precios, sino que los precios que está dispuesta a pagar la gente por cada producto son los que determinan los costos en que pueden incurrir los productores”.

                  Es decir, los precios son los que la gente está dispuesta a pagar y, si quiere algo y tiene más billetes en la mano, sencillamente estará dispuesta a pagar más por ese bien. De aquí que la inflación -el exceso de emisión sobre la demanda- tenga una estrecha relación con la suba del IPC, pero no son la misma cosa. Ya que, según el precio que está dispuesta a pagar, el productor está dispuesto a producir, o no, según las ganancias que le queden después de descontar los costos.

                 Así, los precios son un lenguaje entre productor y consumidor para ver cuánto y qué debe producirse. El IPC marca estos precios que pueden acomodarse según las circunstancias, por ejemplo, desde que comenzó la guerra en Ucrania -pero por sobre todo desde que comenzaron las sanciones a Rusia que complican el comercio internacional- algunos precios han subido alentando a más productores a entrar en el negocio y paliar la escasez circunstancial y/o a los consumidores a buscar alternativas.

                 En cualquier caso, insisto, la inflación es otra cosa, es la devaluación del peso por exceso de emisión sobre la demanda y su mejor medición, dada que es la referencia más libre, es la devaluación respecto del dólar blue, o dicho más popularmente, la suba del precio del blue es lo que marca con mayor claridad la inflación.

                  En el siguiente gráfico de Invecq puede verse cómo la suba del IPC y la devaluación oficial están completamente desconectados lo que verifica que no tienen nada que ver una cosa con otra:

                     Desde que Alberto Fernández llegó al gobierno, el IPC, con precios controlados y con tarifas y tipo de cambio pisados, creció el 113% en tanto que el dólar blue subió 180%. De modo que, solo para ponerse a tono con la verdadera inflación, marcada por el blue, el IPC todavía tiene un recorrido del 67% debido al atraso provocado por los controles de precios que, como se ve en el siguiente gráfico de Confederaciones Rurales Argentinas, de nada han servido:

                        Por cierto, además de los controles de precios, también influyen negativamente los subsidios como -el peor de todos- el subsidio al dólar oficial pagado por todos, aunque en primera instancia por los exportadores, que sirve, entre otras cosas, para que miles de paraguayos crucen la frontera para comprar hasta celulares a mitad de precio que en Miami.

                      Si la relación pesos/blue se mantiene relativamente estable estas últimas semanas es porque el dólar ya tiene una inflación intrínseca del 8% y porque la relación emisión/demanda de pesos actual está relativamente controlada -sobre todo comparada con la emisión del 2020- teniendo en cuenta que, si bien se consume menos valor dada la caída del poder adquisitivo, se demandan más pesos nominales -irónicamente- debido a la inflación.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Cryptocurrencies (and the metaverse) a universe for peace

By Alejandro A. Tagliavini*

                 Perhaps the first symptom of the war in Ukraine -infamous like every war- was the general collapse of the stock markets, with few exceptions of countries that are far from the conflict -for geographical reasons or neutrality- and, by the way, the Russians suspended after resounding falls showing that «he who does it pays for it» and does not need any other punishment than his own actions.

                 Regarding international trade, this conflict and the sanctions generate complications for the supply of goods in general and commodities in particular, resulting in an escalation of international prices, such as gas and oil, which already exceeds USD 115 per barrel. In general, for developed countries, the rise in agricultural and energy commodities has negative consequences given the sharp increase in costs, particularly energy costs, which are on track to reach the highest levels in history.

                  By the way, many analysts, those who confuse inflation with an increase in the CPI, are concerned that this will generate greater difficulties in «reducing the rate of inflation just at the moment in which world’s central banks were preparing to fight against this phenomenon more decisively” (?). As if the monetary authorities could do anything or had anything to do with the natural accommodation of prices due to variations in the market.

                 Anyway, be that as it may, in the case of Argentina, preliminary calculations published by Invecq would be indicating that, in relation to agro-industrial exports in 2021, and despite the drought, this year’s value could increase by approximately USD 3,000 M. But, simultaneously, the greater demand for energy imports (and for fertilizers that are also derived from gas) and at values ​​significantly higher than those of last year would also imply a jump in imports of USD 3,000 M.

                 In other words, commercial exchange would be balanced, but we must expect that the global economy will surely fall, ironically, not because of the military actions themselves, which, at least for now, are circumscribed to a limited and relatively small geographical area, but because of the sanctions against Russia that destroy, like all violence, in this case the police repression of many goods and activities related to the Russians. The magnitude of these consequences will depend on the duration and evolution of the conflict.

                  Now, the US is using the economic power at its disposal to isolate Russia, which will have a boomerang effect, among other things, accelerating efforts to avoid the dollar (USD) by seeking other options and reducing international reserves in that coin.

                 The G7 and European Union governments blocked certain Russian banks’ access to the SWIFT international payment system and went a step further by crippling around half of the Russian central bank’s gold and foreign currency reserves worth of USD 630,000 M. In doing so, the West has undermined Moscow’s ability to defend the ruble, which lost up to a quarter of its value in a few days, and the ability to recapitalize sanctioned banks when they face bank runs. . With Russia’s loss of access to its foreign exchange reserves, a message has been sent to all countries that they cannot count on these reserves of money actually being theirs in the event of stress, a lesson they learned a few months ago, for example the Taliban in Afghanistan.

                  «Most of the foreign exchange reserves that exist in the world today are forms of internal money, that is, they are someone’s liability,» explains Zoltan Pozsar, an expert at Credit Suisse. «Whether you hold the sovereign debt of a country or hold a deposit with a foreign country’s central bank, or hold deposits with Western financial institutions, these are all forms of domestic money that you don’t control. Someone owes you. And these things can be sanctioned,» continues Pozsar.

                  Anticipating this, since the annexation of Crimea in 2014, Russia’s central bank has steadily shed its reserves of most USD assets:

                 Russia has been feverishly rotating its USD reserves, including eliminating all of its US Treasuries and amassing a record gold reserve in the process. Today the Bank of Russia has more gold than deposits in foreign central banks:

Although the dollar, the euro and the British pound still represent more than 50% of its holdings, located in France, Germany, Japan, Great Britain, the US, Canada and Australia:

                    As a result and following the dramatic freeze of the Russian central bank’s foreign assets, some have questioned why countries are hoarding foreign exchange reserves and, more generally, whether the unprecedented Western response to Russia has not jeopardize the status of the reserves in USD. By the way, China will make it a priority not to need any dollars before going for Taiwan, which can be a good observatory to anticipate Chinese intentions.

                   It’s a potentially huge problem for global markets given that central bank foreign exchange (FX) reserves totaled a record $12.83 trillion by the end of 2021, an increase of 11 trillion over the last 20 years. This money is held primarily in US and European government bills and bonds; the USD still accounts for nearly 60% of that and the euro about 20%:

                 In any case, this could lead central banks to decide to have fewer reserves, making the price of money more expensive, which would have an impact, in the first instance, especially on the poorest, on the emerging countries.

                  Obviously, gold is the classic candidate to escape the uncertainty for both central banks and individuals, although, as Bloomberg points out, in principle there is a limited amount available, but all that would have to happen is that the precious metal revalues to be worth much more.

                   Now, some analysts remind that, at that point, the US government can simply confiscate all existing physical gold and devalue the dollar against it. This seems to some to be an enormity, however, in 1933 Roosevelt signed Executive Order 6102 that prohibited the private accumulation of gold in coins, in rough, or in certificates and forced citizens to deliver to the Federal Reserve (Fed) all the gold that they had; in return they would receive USD 20.67 per troy ounce.

                   Thus, the government -which was still using the gold standard- seized large amounts of the metal and raised the exchange value to USD 35 per troy ounce, a price that remained in force until 1971 when Nixon declared the end of convertibility, thus definitively abandoning the gold standard. Limitations on the possession of this metal in the US were repealed in 1974.

                   Moreover, some analysts are very drastic and, since they see it as very unlikely that the Fed will start buying gold on the open market, they estimate that, just as attention is now being focused on «regulating» (read prohibiting) cryptocurrencies with the excuse of “prevent Russian oligarchs from using them to circumvent sanctions”, it stands to reason that the next step, as the fiat system continues its path to terminal disintegration – given the astronomical record issuance – will be a confiscation of all precious metals.

                   The case of Moscow can serve for China to finish forming a world alternative to the dollar. The exclusion of some Russian banks from the SWIFT interbank payment system may end up being proof of this. The Russians are asserting their system, the SPFS (Financial Message Transfer System) but its scope is quite local. That is why the hypothesis that the country turns to the Chinese system, the CIPS (Chinese International Payments System), gains strength.

                  But if 40% of international payments are in USD, CIPS – whose share is 3% – cannot be a global alternative. This is where the digital yuan comes into the picture. Although it is currently designed primarily for domestic retail payments, the token is ready for cross-border use, which gives it great potential.

                   If a Chinese business or individual was threatened with being unable to send money abroad because SWIFT did not pass on its instructions, an intermediary in a friendly country could always be persuaded to accept the digital yuan and forward a USD stablecoin payment to the counterpart of the Chinese buyer abroad. The middleman does not face any risk because he is dealing with sovereign money, backed by the taxpayers of China, now the second largest economy in the world.

                   In other words, cryptocurrencies -with all the instability typical of a new and still incipient world- are increasingly presented as an alternative to peace, that is, to evade sanctions and violent actions by governments that can do little to control them. , they can eventually control the people who use them, but not the cryptocurrencies themselves.

                   And within the digital world, of course, the metaverse now powered by 5G is exploiting, which, according to Bloomberg Intelligence, will reach USD 800,000 M in 2024. In this virtual world, first Facebook and then Microsoft, Google, Apple or Nvidia have decided to bet heavily. In the case of Facebook, it is a digital universe that aims to serve to work, have fun and interact. To do this, it has customizable virtual and augmented reality avatars. And instead of fiat money, cryptocurrencies will be used to make payments.

                  Fidelity International found out that «allusions to the metaverse, in companies board meetings, have increased at a much faster rate than previous technological trends»:

                So, when betting on the future, it is convenient to see the companies that are part of the metaverse, a very broad ecosystem with many companies from different fields:

                 Companies like Nvidia will fuel the metaverse thanks to their graphics processing power. Amazon will have a lot to contribute from its cloud service, Amazon Web Services. While Disney is another company that has announced that will invest in developing its own virtual reality with a focus on «theme parks». Roblox has created its own metaverse and Nike is using this technology as a lever to develop Nikeland, a virtual world to exercise through a personalized avatar.

                  Investment funds in technology and mega trends are a good way to enter this ever-growing world of the metaverse, blockchain and big data. Among others, financial products from international managers such as BNY Mellon Blockchain Innovation Fund, Echiquier Artificial Intelligence or EdR Fund Big Data stand out.

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Las criptomonedas (y el metaverso) un universo para la paz

Por Alejandro A. Tagliavini*

                 Quizás el primer síntoma de la guerra en Ucrania -infame como toda guerra- fue el desplome general de las bolsas salvo pocas excepciones de países que se ven alejados del conflicto -por razones geográficas o de neutralidad- y, por cierto, las rusas suspendidas tras caídas estrepitosas demostrando que “el que las hace las paga” y no necesita otro castigo que sus propias acciones.  

                 Con respecto al comercio internacional, este conflicto y las sanciones generan complicaciones para el abastecimiento de bienes en general y de commodities en particular, repercutiendo en una escalada de los precios internacionales, como el gas y el petróleo que ya supera los USD 115 por barril. En general, para los países desarrollados la disparada de los commodities agrícolas y energéticos tiene consecuencias negativas dado el fuerte aumento en los costos, particularmente de la energía que va camino de alcanzar los niveles más altos de la historia.

                  Por cierto, muchos analistas, de esos que confunden inflación con aumento del IPC, están preocupados porque esto generará mayores dificultades para “reducir la tasa de inflación justo en el momento en el que los bancos centrales del mundo se disponían a pelear contra este fenómeno de manera más decidida” (¿?). Como si las autoridades monetarias pudieran hacer algo o tuvieran algo que ver en el acomodamiento natural de los precios debido a variaciones en el mercado.  

                 En fin, sea como sea, para el caso de Argentina, cálculos preliminares publicados por Invecq estarían indicando que, con relación a las exportaciones agroindustriales del 2021, y a pesar de la sequía, el valor de este año podría incrementarse en aproximadamente USD 3.000 M. Pero, simultáneamente, la mayor demanda de importaciones energéticas (y de fertilizantes que también son derivados del gas) y a valores significativamente más altos que los del año pasado también implicaría un salto de las importaciones por USD 3.000 M.

                 Es decir, que el intercambio comercial quedaría equilibrado, pero hay que contar con que la economía global seguramente caerá, irónicamente, no por las acciones militares en sí mismas que, al menos de momento, están circunscriptas a un lugar geográfico limitado y relativamente pequeño, sino por las sanciones a Rusia que destruyen, como toda violencia, en este caso la represión policial a muchos bienes y actividades relacionadas con los rusos. La magnitud de estas consecuencias dependerá de la prolongación y la evolución del conflicto.

                  Ahora, EE.UU. está utilizando el poder económico de que dispone para aislar a Rusia lo que tendrá un efecto boomerang, entre otras cosas, se aceleraran los esfuerzos para esquivar al dólar (USD) buscando otras opciones y reduciendo las reservas internacionales en esa moneda.

                 Los gobiernos del G7 y de la Unión Europea bloquearon el acceso de ciertos bancos rusos al sistema de pago internacional SWIFT y también fueron un paso más allá al paralizar alrededor de la mitad de las reservas de oro y moneda extranjera del banco central ruso por un valor de USD 630.000 M. Al hacerlo, Occidente ha socavado la capacidad de Moscú para defender el rublo, que llegó a perder hasta una cuarta parte de su valor en pocos días, y la capacidad de recapitalizar a los bancos sancionados cuando se enfrenten a corridas bancarias. Con la pérdida de acceso de Rusia a sus reservas de divisas, se ha enviado un mensaje a todos los países de que no pueden contar con que estas reservas de dinero sean realmente suyas en caso de tensión lección que, hace pocos meses, aprendieron por ejemplo los talibanes en Afganistán.

                  «La mayoría de las reservas de divisas que existen hoy en el mundo son formas de dinero interno, es decir, son el pasivo de alguien», explica Zoltan Pozsar, experto de Credit Suisse. «Tanto si tienes la deuda soberana de un país, como si mantienes un depósito en un banco central de un país extranjero, o si mantienes depósitos en instituciones financieras occidentales, todas estas son formas de dinero interno que no controlas. Alguien te lo debe. Y estas cosas pueden ser sancionadas», continúa Pozsar.

                  Anticipando esto, desde la anexión de Crimea en 2014, el banco central de Rusia se ha ido desprendiendo constantemente de sus reservas de la mayoría de los activos en USD:

                 Rusia, ha estado rotando febrilmente sus reservas en USD, incluyendo la eliminación de todos sus bonos del Tesoro de EE. UU. y acumulando una reserva récord de oro en el proceso. Hoy el Banco de Rusia tiene más oro que depósitos en bancos centrales extranjeros:

                Aunque el dólar, el euro y la libra esterlina todavía representan más del 50% de sus tenencias, ubicadas en Francia, Alemania, Japón, Gran Bretaña, EE.UU., Canadá y Australia:

                    Como resultado, y luego de la congelación dramática de los activos en el extranjero del banco central ruso, algunos se preguntaron por qué los países acumulan reservas de divisas y, en términos más generales, si la respuesta occidental sin precedentes a Rusia no ha puesto en peligro el estatus de la reserva de USD. Por cierto, China tendrá como prioridad no necesitar ningún dólar antes de ir por Taiwán, lo que puede ser un buen observatorio para anticipar las intenciones chinas.

                   Es un problema potencialmente enorme para los mercados mundiales dado que las reservas de divisas extranjeras (FX) de los bancos centrales totalizaron un récord de USD 12,83 B a finales del 2021, un aumento de 11 B en los últimos 20 años. Este dinero se mantiene principalmente en letras y bonos del gobierno de EE.UU. y Europa; el USD todavía representa casi el 60% de eso y el euro alrededor del 20%:

                 En cualquier caso, esto podría llevar a que los bancos centrales decidan tener menos reservas encareciendo el precio del dinero lo que impactaría, en primera instancia, sobre todo en los más pobres, en los emergentes.

                  Obviamente, el oro es el candidato clásico para escapar a la incertidumbre tanto de los bancos centrales como de los individuos, aunque, como señala Bloomberg, en principio existe una cantidad limitada disponible, pero todo lo que tendría que suceder es que el metal precioso se revalúe para que valga mucho más.

                   Ahora, algunos analistas recuerdan que, en ese momento, el gobierno de EE.UU. puede simplemente confiscar todo el oro físico existente y devaluar el dólar en su contra. Esto a algunos les parece una enormidad, sin embargo, en 1933 Roosevelt firmo la Orden Ejecutiva 6102 que prohibía la acumulación privada de oro amonedado, en bruto, o en certificados y obligaba a los ciudadanos a entregar a la Reserva Federal (Fed) todo el oro del que dispusieran; a cambio recibirían USD 20,67 por onza troy.

                   Así, el gobierno -que aún utilizaba el patrón oro- se hizo de grandes cantidades del metal y elevó el valor de intercambio a USD 35 por onza troy precio que continuó vigente hasta 1971 cuando Nixon declaró el fin de la convertibilidad, abandonando así definitivamente el patrón oro. Las limitaciones a la posesión de este metal en EE.UU. quedaron derogadas en 1974.

                   Es más, algunos analistas son muy drásticos y, como ven muy improbable que la Fed comience a comprar oro en el mercado abierto estiman que, así como la atención ahora se está centrando en «regular» (léase prohibir) las criptomonedas con la excusa de “evitar que los oligarcas rusos las usen para eludir las sanciones”, es lógico pensar que el próximo paso, a medida que el sistema fiduciario continúa su camino hacia la desintegración terminal -dada la astronómica emisión récord-, será una confiscación de todos los metales preciosos.

                   El caso de Moscú puede servir para que China termine de conformar una alternativa mundial al dólar. La exclusión de algunos bancos rusos del sistema de pagos interbancarios SWIFT puede acabar siendo prueba de ello. Los rusos están haciendo valer su sistema, el SPFS (Sistema para la Transferencia de Mensajes Financieros) pero su alcance es bastante local. Por eso cobra fuerza la hipótesis de que el país se vuelque al sistema chino, el CIPS (Chinese International Payments System).

                  Pero mientras el 40% de los pagos internacionales sean en USD, el CIPS -cuya cuota es del 3%- no puede ser una alternativa global. Es ahí donde entra en escena el yuan digital. Pese a que ahora mismo está diseñado sobre todo para los pagos minoristas nacionales, el token está preparado para su uso transfronterizo, lo que le otorga un gran potencial.

                   Si una empresa o un particular chino se viera amenazado por no poder enviar dinero al extranjero porque SWIFT no transmitiera sus instrucciones, siempre se podría convencer a un intermediario de un país amigo para que aceptara el yuan digital y reenviara un pago en stablecoins en USD a la contraparte del comprador chino en el exterior. El intermediario no se enfrenta a ningún riesgo porque está negociando con dinero soberano, respaldado por los contribuyentes de China, hoy la segunda economía más grande del mundo.

                   Es decir, que las criptomonedas -con toda la inestabilidad propia de un mundo nuevo y todavía incipiente- se presentan cada vez más como una alternativa de paz, es decir, de evadir las sanciones y acciones violentas de los gobiernos que poco pueden hacer en controlarlas, pueden eventualmente controlar a las personas que las utilicen, pero no a las criptomonedas en sí mismas.

                   Y dentro del mundo digital, claro, explota el metaverso potenciado ahora por el 5G que, según Bloomberg Intelligence, alcanzará los USD 800.000 M en 2024. En este mundo virtual, primero Facebook y después Microsoft, Google, Apple o Nvidia han decidido apostar fuerte. En el caso de Facebook, se trata de un universo digital que pretende servir para trabajar, divertirse y relacionarse. Para ello, dispone de avatares personalizables de realidad virtual y aumentada. Y en lugar de dinero fiduciario, se usarán criptomonedas para realizar pagos.

                  La gestora Fidelity International sostiene que «las alusiones al metaverso, en las reuniones de directorio de las empresas, se han incrementado a un ritmo mucho más rápido que el de tendencias tecnológicas anteriores»:

                De modo que, a la hora de apostar por el futuro, conviene ver a las empresas que forman parte del metaverso, un ecosistema muy amplio con una gran cantidad de compañías de distintos ámbitos:

                 Compañías como Nvidia alimentarán el metaverso gracias a su capacidad de procesamiento gráfico. Amazon tendrá mucho que aportar desde su servicio en la nube, Amazon Web Services. Mientras que Disney es otra de las compañías que ha anunciado que invertirá en desarrollar su propia realidad virtual con un enfoque en «parques temáticos». Roblox ha creado su particular metaverso y Nike está utilizando esta tecnología como palanca para desarrollar Nikeland, un mundo virtual para ejercitarse a través de un avatar personalizado.

                  Los fondos de inversión en tecnología y mega tendencias, son una buena vía para adentrarse en este mundo cada vez mayor del metaverso, blockchain y big data. Entre otros, destacan productos financieros de gestoras internacionales como BNY Mellon Blockchain Innovation Fund, Echiquier Artificial Intelligence o EdR Fund Big Data.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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NFTs or the real (and good) new normal

By Alejandro A. Tagliavini*

                     Over the past week and early this week, Bitcoin (BTC) saw unstable pendulum swings, moving in a range and closing in a downtrend just like most altcoins. Factors such as geopolitical tensions in Ukraine, rising global inflation, speculation on interest rates and its supposed correlation with the US stock market are affecting its price.

                    Some fundamental data looks bullish. The hashrate – which refers to the amount of computing power used to verify transactions – of BTC soared more than 31% over the past weekend, reaching an all-time high of 248.11 EH/s (exahashes per second). By the way, the total capitalization of the cryptocurrency market is around USD 2 B and the dominance rate of BTC has increased slightly to over 42.5%, showing that investors prefer it over Dogecoin, DOT, Cardano or Shiba Inu among many others.

                      But cryptocurrencies are the tip of the iceberg of a completely new world that is just beginning and that promises so much that, today, most people have not even had the time to find out how fast events are happening.

                       While the retrogrades -not said pejoratively but meaning those who see an involution- predict a «new normality» that implies more violence, that is, the coercive imposition of «norms» that have to be coerced since they do not occur naturally, they are not natural , like the «sanitary pass», the new normality that is really and naturally taking place implies empowering the human being to unsuspected levels of freedom, that is, lack of coercion, creativity and enrichment.

                       To understand the phenomenon from the point of view of the economy, let us remember, as I had pointed out in a previous column –Tesla, Elon Musk and Bitcoin: a masterful lesson in economics– that the market, that is, the ordinary people that make it up, is unpredictable, it does not move at the whim of state operators or planners but at its own pace. And it is not moved by costs, that is, the public never decides how much they want to pay for a product according to how much it costs the manufacturer, they decide to buy if they consider that the price suits them, if they feel like paying that price for whatever reason.

                      The market, people, do not decide to pay a price based on the current fundamentals of a company or investment. Many like to say that they do it based on “expectations”, but it is more like “hope” because expectations refer to the forecast that those fundamentals will be exceeded in the future, while hope refers to that some ideas clear, progressive, with important advances and firm leadership can achieve achievements that are unthinkable today.

                     I open parentheses, since in this note I mentioned Moderna and Pfizer and, on the other hand, in one of my last columns –Buy Mercado Libre or short the laboratories?– I foresaw the possibility of shorting the laboratories, I note that those who followed the advice gained a few points since, from the highs of February Pfizer and Moderna fall 10% and 20%, and more than 20% and 60% from their historical highs that occurred last year, respectively.

                     Going back to the topic, «Why do people buy something that doesn’t really exist except in its digital format? Mainly, due to the business opportunities they provide,» says Nicolás Palacios, Chief Digital Officer of Capitaria. Let’s see, NFTs (non-fungible tokens) are the new trend, some are worth fortunes even if they don’t exist according to the old normal. First, you have to know that digital tokens can represent a property, a work of art, an exclusive benefit, a song, and even purely digital goods such as a house or a vehicle inside a digital game, among many other things.

                     Within these tokens there are fungibles, goods that can be divided and even have a value equal to another of the «old normality», so there is no problem in exchanging them, such as one that is equivalent to a USD 100 bill. But then they are the NFT, the non-fungible, which are unique digital elements, which are not repeated, particular and specific. NFTs, like a famous painting, being unique and identifiable, necessarily come from an author and have an identification that allows them to be tracked to see the increase in their value and transactions.

                    The price is, as in the real world, market, what people are willing to pay. The most expensive NFT that has been sold to date, during an auction at Christie’s in March 2021, is called «Everydays» and is a collage by artist Beeple Winkelmann, who brought together 5,000 images created by the same user from 2007 to 2021 and was sold for USD 69.3 M. Jack Dorsey, founder of Twitter, searched for his first tweet and sold it for USD 3 M, and thus many personalities and artists are valuing elements that fans and collectors are willing to buy, such as the son of John Lennon that will sell NFT of the Beatles.

«Everydays»

                      NFTs can also provide benefits and exclusive access to users who hold certain digital tokens, allowing them to be part of a virtual elite. And, later, these also serve as a guarantee to request a digital loan, in this case of cryptocurrencies, and without the participation of a bank, the loan is only agreed with another user and a collateral is left, which can be from a digital drawing, even the armor of a video game.

                      You can also create a token to sell it and add a percentage of royalties to it, in order to receive a commission every time it is exchanged; and also, is possible to buy a token belonging to another person and hold it until it rises in value to sell it.

                     Even the big companies are investing in the metaverse; the virtual universe that is increasingly developed. The metaverse or metauniverse (a portmanteau of «meta-» ‘beyond’ and «universe») is generally composed of multiple shared and persistent three-dimensional virtual spaces linked to a perceived virtual universe.

                     This is how NFTs open the door to a world that, together with the blockchain and the metaverse, revolutionize our digital universe, which, due to the broad business opportunities, status, and significance it provides for its users, will continue to make people talk and it becomes the basis for the creation of new platforms that could probably make life easier for us in the “normal” universe.

                  As Diego Schargorodsky, General Director of Globant in South America, points out, in the new virtual spaces, there are, among many, two popular cases: Pixel and Decentraland, platforms that create their own economic model where non-expendable goods are managed. When buying virtual plots, the currency itself (Mana) is used and users have activities, an avatar, clothing, a house, a story and interact with others.

                  Although gamming is the sector that has the greatest incidence today, the truth is that, even in smaller sectors, technology has become a great ally. Even in marginal merchandise such as cannabis -a sector that did not «explode» when it became relatively legal, as many predict, but rather remains quite depressed- the cryptographic and virtual world is becoming popular.

                  Back in 2014, PotCoin made its entrance into the world of cryptocurrencies dedicated to the cannabis industry, and in 2017, it became world famous when former NBA star Dennis Rodman wear a t-shirt with the legend potcoin.com. In 2021, Peakz, an American cannabis brand launched a cannabis bag called Lava Coin on OpenSea, in a metaverse. According to Grundy, although Lava Coin cannot be smoked, as a bonus to purchasing the «first available digital cannabis strain», if the user resides in Oregon or California, they also get «real» physical marijuana.

                  The nascent cannabis industry, through various digital assets or decentralized finance, can raise capital to execute projects beyond the virtual world. In Colombia, for example, one of the first Latin American countries to approve medicinal use, in 2016, and which has just approved the export of dried cannabis flowers, a group of entrepreneurs created the Bancannabis digital platform where, not only can buy NFT of this plant, but also invest in real crops through a model like crowdfunding.

                   Criticisms of NFTs range from being a simple publicity stunt to Internet nonsense, but as long as there are people willing to invest real money in them, they will continue to grow and, by the way, in any case, technology, the digital world is unstoppable. Cristian Mazabuel has no doubt that this is open to the field of speculation. “There are many things that end up being fake. There are projects that have risen 1,000% in a week or 2,000% in less than a month».

                 For example, CryptoMines, as Sergio Morales from InterFinance points out, is a project that intended to be the largest science fiction game based on space travel but announced last December the end of its first version (Legacy), after its token $ ETERNAL suffered an astronomical 99.9% drop, after reaching a high of USD 807.58. But CryptoMines has announced the launch of its V2 version, called “Reborn”, we’ll see if this crypto game, which was one of the largest on the blockchain, can regain the confidence of the community and investors.

                  Be that as it may, and huge bubbles through as usually happens in completely new and revolutionary ventures, the new normality, a digital and virtual world that implies much more freedom, much more creativity and much more wealth for everyone is unstoppable and will cover practically all aspects of human life.

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

Los NFT o la verdadera (y buena) nueva normalidad

«Everydays»

Por Alejandro A. Tagliavini*

                     Durante la semana pasada y principios de esta, Bitcoin (BTC) registró movimientos pendulares inestables, moviéndose dentro de un rango y cerrando con tendencia bajista al igual que la mayoría de las altcoins. Factores como las tensiones geopolíticas en Ucrania, el aumento de la inflación global, la especulación sobre las tasas de interés y su supuesta correlación con el mercado de valores estadounidense están afectando su precio. 

                    Algunos datos fundamentales parecen alcistas. El hashrate -que refiere la cantidad de potencia computacional utilizada para verificar las transacciones- de BTC se disparó más de 31% durante el fin de semana pasado, alcanzando un máximo histórico de 248,11 EH/s (exahashes por segundo). Por cierto, la capitalización total del mercado de criptodivisas se sitúa en torno a los USD 2 B y la tasa de dominio de BTC ha aumentado ligeramente superando el 42,5%, evidenciando que los inversores lo prefieren frente a Dogecoin, DOT, Cardano o Shiba Inu entre muchas otras.

                      Pero las cryptomonedas son la punta del iceberg de un mundo completamente nuevo que recién comienza y que promete tanto que, hoy, la gran mayoría de las personas ni siquiera ha tenido el tiempo necesario para enterarse de lo rápido que están ocurriendo los acontecimientos.

                       Mientras los retrogradas -no dicho peyorativamente sino significando aquellos que ven una involución- predicen una “nueva normalidad” que implica más violencia, esto es, la imposición coactiva de “normas” que tienen que coaccionarse ya que no se dan naturalmente, no son naturales, como el “pase sanitario”, la nueva normalidad que real y naturalmente se está dando implica potenciar al ser humano hasta niveles insospechados de libertad, es decir, falta de coacción, creatividad y enriquecimiento.  

                       Para entender el fenómeno desde el punto de vista de la economía, recordemos, como había señalado en una columna anterior –Tesla, Elon Musk y Bitcoin: magistral lección de economía– que el mercado, o sea, las personas comunes que lo componen, es imprevisible, no se mueve al antojo de los operadores o planificadores estatales sino a su propio aire. Y no se mueve por costos, es decir, el público nunca decide cuánto quiere pagar por un producto según cuánto le cuesta al fabricante, decide comprar si considera que el precio le conviene, si se le antoja pagar ese precio por los motivos que fueran.

                      El mercado, las personas, tampoco deciden abonar un precio en función de los fundamentales actuales de una empresa o inversión. A muchos les gusta decir que lo hacen según las “expectativas”, pero se parece más a “esperanzas” porque las expectativas hacen referencia a la previsión de que esos fundamentales se superarán en el futuro, mientras que la esperanza hace referencia a que unas ideas claras, progresistas, con avances importantes y un liderazgo firme pueden obtener logros hoy impensables. 

                     Abro paréntesis, ya que en esta nota mencionaba a Moderna y Pfizer y, por otro lado, en una de mis últimas columnas, ¿Comprar Mercado Libre o shortear a los laboratorios? preveía la posibilidad de shortear a los laboratorios, observo que quienes siguieron el consejo ganaron unos cuantos puntos ya que, desde los máximos de febrero Pfizer y Moderna caen 10% y 20%, y más de 20% y 60% desde sus máximos históricos que ocurrieron el año pasado, respectivamente.

                     Volviendo al tema, «¿Por qué la gente compra algo que no existe realmente más que en su formato digital? Principalmente, debido a las oportunidades de negocio que entregan», opina Nicolás Palacios, Chief Digital Officer de Capitaria. A ver, los NFT (tokens no fungibles, según sus siglas en inglés) son la nueva moda, algunos valen fortunas aun cuando no existan según la vieja normalidad. Primero, hay que saber que los tokens digitales pueden representar una propiedad, obra de arte, un beneficio exclusivo, una canción e, incluso, bienes puramente digitales como una casa o un vehículo dentro de en un juego digital, entre muchas otras cosas.  

                     Dentro de estos tokens existen los fungibles, bienes que pueden dividirse y hasta tener un valor igual a otro de la “vieja normalidad”, por lo que no hay problema en intercambiarlos, como uno que equivale a un billete de USD 100. Pero luego están los NFT, los no fungibles, que son elementos digitales únicos, que no se repiten, particulares y específicos. Los NFT, al igual que una pintura famosa, al ser únicos e identificables necesariamente provienen de un autor y poseen una identificación que permiten hacerles seguimiento para ver el aumento de su valor y transacciones.  

                    El precio es, al igual que en el mundo real, de mercado, lo que las personas estén dispuestas a pagar. El NFT más caro que se ha vendido hasta la fecha, durante una subasta en Christie’s en marzo de 2021, se llama “Everydays” y es un collage del artista Beeple Winkelmann, que agrupó 5.000 imágenes creadas por el mismo usuario desde 2007 a 2021 y se vendió por USD 69,3 M. Jack Dorsey, fundador de Twitter, buscó su primer tweet y lo vendió por USD 3 M, y así muchas personalidades y artistas están valorizando elementos que los fanáticos y coleccionistas están dispuestos a comprar, como el hijo de John Lennon que venderá NFT de los Beatles.

                      Los NFT, además, pueden entregar beneficios y accesos exclusivos para los usuarios que posean ciertos tokens digitales, lo que les permite estar dentro de una élite virtual. Y, luego, estos sirven también como aval para solicitar un préstamo digital, en este caso de criptomonedas, y sin la participación de un banco, solo se acuerda el préstamo con otro usuario y se deja un colateral, que puede ser desde un dibujo digital hasta la armadura de un videojuego.

                      También se puede crear un token para venderlo y agregarle un porcentaje de royalty, para así recibir una comisión cada vez que se intercambie; además, es posible comprar un token perteneciente a otra persona y mantenerlo hasta que suba su valor para venderlo. 

                     Si hasta las grandes empresas están invirtiendo en el metaverso o metauniverso (acrónimo de «meta-» ‘más allá’ y «universo») que generalmente está compuesto por múltiples espacios virtuales tridimensionales, compartidos y persistentes, vinculados a un universo virtual percibido. ​

                     Es así como los NFT abren la puerta a un mundo que, junto al blockchain y al metaverso, revolucionan nuestro universo digital, el cual, debido a las amplias oportunidades de negocio, estatus y significancia que entrega para sus usuarios, seguirá dando que hablar, y se convierte en la base para la creación nuevas plataformas que nos podrían facilitar enormemente la vida en el universo hoy “normal”.

                  Como señala Diego Schargorodsky, Managing director de Globant en Sudamérica, en los nuevos espacios virtuales existen, entre muchos, dos casos populares que son Pixel y Decentraland, plataformas que crearon su propio modelo económico donde se administran bienes no fungibles. Al momento de comprar parcelas virtuales se usa la propia moneda (Maná) y los usuarios tienen actividades, un avatar, vestimenta, una casa, una historia e interactúan con los demás.

                  Aunque el gamming es el sector que hoy tiene mayor incidencia, lo cierto es que, hasta en sectores menores, la tecnología se ha convertido en gran aliado. Incluso en mercaderías marginales como el cannabis -sector que no “explotó” al legalizarse relativamente, como muchos auguraban, sino que se mantiene bastante deprimido- se populariza el mundo crypto y virtual.

                  Ya en 2014, PotCoin hacía su ingreso en el mundo de las criptomonedas dedicadas a la industria del cannabis y, en 2017, se hizo mundialmente conocida cuando la ex estrella de la NBA, Dennis Rodman, vistió una camiseta que decía potcoin.com. En 2021, Peakz, una marca de cannabis estadounidense lanzó en OpenSea una bolsa de cannabis llamada Lava Coin, en un metaverso. Según Grundy, aunque Lava Coin no se puede fumar, como beneficio adicional a la compra de la «primera variedad de cannabis digital disponible», si el usuario reside en Oregón o California, también obtiene marihuana física.

                  La naciente industria cannábica, a través de diversos activos digitales o finanzas descentralizadas, puede levantar capital para ejecutar proyectos más allá del mundo virtual. En Colombia, por caso, uno de los primeros países latinoamericanos en aprobar el uso medicinal, en 2016, y que acaba de autorizar la exportación de flor seca de cannabis, un grupo de emprendedores creó la plataforma digital Bancannabis donde, no solo se pueden adquirir NFT de esta planta, sino también invertir en cosechas reales a través de un modelo similar al crowdfunding.  

                   Las críticas hacia los NFT van desde que es una simple argucia publicitaria hasta una tontería de Internet, pero mientras existan personas dispuestas a invertir dinero real en ellos seguirán creciendo y, por cierto, en cualquier caso, la tecnología, el mundo digital es imparable. Para Cristian Mazabuel, no hay duda que esto se presta al terreno de la especulación. “Hay muchas cosas que al final terminan siendo humo. Hay proyectos que han subido 1.000% en una semana o 2.000% en menos de un mes.

                 Por caso, CryptoMines, como señala Sergio Morales de InterFinance, es un proyecto que pretendía ser el mayor juego de ciencia ficción basado en viajes espaciales, pero anunció en diciembre pasado el fin de su primera versión (Legacy), luego de que su token $ETERNAL sufriera una feroz caída del 99,9%, después de alcanzar el máximo de USD 807,58. Pero CryptoMines ha anunciado el lanzamiento de su versión V2, denominada “Reborn”, resta ver si este criptojuego, que fue uno de los más grandes de la blockchain, puede volver a recuperar la confianza de la comunidad y de los inversores.

                Sea como sea, y enormes burbujas mediante como suele ocurrir en emprendimientos completamente nuevos y revolucionarios, la nueva normalidad, un mundo digital y virtual que implica mucha más libertad, mucha mas creatividad y mucha más riqueza para todos es imparable y abarcará prácticamente todos los aspectos de la vida humana.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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