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Alejandro A. Tagliavini

El columnista basado en Argentina más publicado en el mundo

La economía va mal (e irá peor), por qué se sorprenden

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

La encuesta de D’Alessio para Idea mostró el fuerte contraste entre el alto optimismo de los ejecutivos a fines del 2017 y lo que realmente ocurrió: para el 84% fue negativo el semestre pasado. Se dieron por sorprendidos. Mal asesorados por parte de analistas y autoridades lo que, sin dudas, influyó para que disminuyera la presencia en el 54º Coloquio, según las crónicas. Y, siguen mal informados: el 56% cree -insólitamente- que lo peor ya pasó. Pues no (y no se sorprendan).

Una medida de valoración en los mercados bursátiles es el PER (Price Earnings Ratio), la relación entre el precio de una acción y los ingresos -por acción- de esa empresa. En EE.UU. ahora está ligeramente arriba de la media histórica: en el S&P 500 -que el 22 de agosto tocó récord histórico de 2.850 puntos- el PER está en 20. En Europa, con 16, está muy barata, y en la segunda bolsa más castigada después de Italia, la española, está en 11,2.

Si el PER se mantiene a niveles del 2016 cuando el mercado de EE.UU. subió 35% desde entonces, se debe a que aumentaron los ingresos de las empresas, dado a que la economía viene creciendo -o inflándose, según cómo se vea- al 4% anual.

El PER de las argentinas está desordenado, podría decirse que está bajo. Ahora, realmente está barato o es lo que corresponde. Al contrario de lo que se cree -más allá de situaciones coyunturales- el mercado no se maneja con expectativas sino fríamente con realidades objetivas en tiempo real.

Dicho rápidamente, un PER de 20 en EE.UU. significa que la ganancia por acción es de 5% anual (1/0,05=20), retorno razonable cuando los bonos del Tesoro rinden un 3%. Pero qué pasaría si el gobierno ofreciera tasas del 72% a bancos o 57% a privados, ¡estaríamos en Argentina! Donde la bolsa baja en dólares -5% en pesos- durante 2018 y el riesgo país sube un 80%.

Y entonces el PER debe ser bajo (menor a 1,75= 1/0,57) para superar esas tasas. Visto así, el PER de algunas argentinas es alto, rondan 7 y más. Con lo que no llama la atención que el dinero siga dejando -la producción- la bolsa para ir a la bicicleta, como deja la construcción ya que un alquiler en Buenos Aires en septiembre rindió 2,73% anual en dólares cuando en Madrid, por caso, rinde 10,9% en euros.

El IPC se disparó 6,5% en septiembre, así el acumulado en los últimos 12 meses llega a 40,5%. Si se confirman expectativas de 5% para octubre y 3% para noviembre-diciembre, el año cerraría en 47,3%… O podría ser peor.

Inflación no es “exceso de moneda” en el mercado sino exceso de emisión en tiempo real, es decir, una vez emitido el exceso reflejamente el mercado provoca inflación para equilibrar la oferta y demanda. Solo la semana pasada por desarme de Lebac el gobierno paga 57% y aun así inyectó $ 120.797 M, en el orden del 10% de la base monetaria.

Luego Hacienda colocó Lecap por $75.000 M contrayendo la demanda en exceso -el negativo de la sobreoferta e igualmente inflacionario- que equivale a un 5% de la base monetaria, además cayó el PIB y hubo absorción también artificial por parte de bancos que pagan 50% por plazo fijo dado que “invierten” en Leliq al 72% -letras que superarían los $ 900.000 M hacia fines de año- y así entre emisión y absorción artificial la inflación no aflojaría.

El dinero de la bicicleta financiera es retirado de la producción, ergo, el consumo. Con estas tasas, a una empresa para financiarse con descuento de cheques o adelanto de cuenta corriente le cuesta el 100% anual, el doble que en enero.

La cadena de pagos se complica -para el acumulado enero a agosto, el monto de cheques no cobrados creció 68%- y las empresas se financian vendiendo ahorros, vendiendo dólares lo que sumado al carry trade está dando como resultado un dólar barato que, como todo lo artificial, es insano.

Los que auguraban crecimiento ahora reculan. Por casos, la Cepal dice ahora que el PIB caerá 2,8% en 2018 y 1,9% en 2019 y Moody’s 2,5% en 2018 y 1,5% en 2019. Optimistas y seguramente en poco tiempo volverán -otra vez- a recalcular hacia la baja.

El PIB cayó 4,2% interanual en el segundo trimestre y no existe razón objetiva -solo endebles argumentos mercantilistas, como que crecerían las exportaciones- que justifique un cambio de tendencia. El PER muestra que la bicicleta financiera hace destrozos en la producción y la suba desaforada de impuestos es el tiro de gracia. Este lunes Dujovne dará el resultado fiscal de septiembre y quizás veamos cómo la mayor presión fiscal es un boomerang: menos recaudación.

En contraposición a la exigencia del FMI, gracias al recorte de impuestos de Trump los flujos globales de inversión extranjera directa (IED) cayeron 41% interanual en el primer semestre de 2018 -de US$ 794.000 M a 470.000 M- sobre todo en Europa donde retrocedieron 69%, y 6% menos hacia los emergentes, debido a repatriaciones de empresas de EE.UU., según la UNCTAD. Un cambio histórico, los flujos ya no van hacia Asía/Pacífico y China sino a EE.UU.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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El “optimismo moderado” no tiene fundamento

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Aunque en el coloquio de Idea reinaba cierto “optimismo” en el sentido de que lo peor ya pasó -la caída del PIB se iría revirtiendo y la inflación cediendo- los datos objetivos indican lo contrario.

Una medida de valoración comúnmente aceptada en los mercados de acciones es el PER (Price Earnings Ratio), la relación entre el precio de una acción y los ingresos por acción de esa empresa. Y suele funcionar, porque cuando es exageradamente alto o bajo acaba cambiando la dirección del mercado. En EE.UU. ahora está ligeramente por arriba de la media histórica: en el S&P 500 el PER está en 20. En Europa, con un PER de 16, está muy barata. Y China, ha caído más de 30% desde máximos.

Ahora, cómo es que el PER se ubique a niveles del 2016 si el mercado de EE.UU, subió 35% desde entonces. Sucede que aumentaron los ingresos de las empresas, ergo, los ingresos por acción, lo que resulta esperable cuando la economía viene creciendo -o inflándose, según cómo analicemos la situación- al 4% anual.

El PER de las acciones argentinas está muy desordenado -como todo el país- pero en general podría decirse que está muy bajo, muy barato. Ahora, realmente está barato o dadas las circunstancias es lo que corresponde. Al contrario de lo que suele decirse -más allá de situaciones coyunturales inmediatas- el mercado no se maneja con expectativas sino con realidades objetivas en tiempo real.

Para decirlo rápidamente, un PER de 20 como en EE.UU. puede darse porque eso significa que las acciones están rindiendo un 5% anual (1/0,05=20), un interés razonable cuando los bonos del Tesoro a 10 años rinden alrededor del 3%. Pero qué pasaría si el gobierno ofreciera tasas del 72% a los bancos o 57% a los privados, pues ¡estaríamos en Argentina!

Y entonces el PER debería ser muy bajo (menor a 1,75= 1/0,57) para poder superar esas tasas. Visto así, el PER de las empresas argentinas es muy alto, de hecho, algunas rondan 7 y más. Con lo que no llama la atención que el dinero siga dejando -la producción- la bolsa para ir a la bicicleta financiera.

El IPC se disparó 6,5% en septiembre, así la suba de precios acumulada durante lo que va del año es de 32,4%, y el acumulado en los últimos 12 meses llega a 40,5%. Si se confirman las expectativas de 5% para octubre y 3% para noviembre-diciembre, el año cerraría en 47,3%. Así el 2018 sería el peor año desde 1991 (84%) cuando se instauró la convertibilidad. Lo que en mi opinión es optimista porque la inflación podría ser mayor.

Recordemos que la inflación no es “exceso de moneda” en el mercado sino exceso de emisión en tiempo real, es decir, una vez emitido el exceso reflejamente -aunque el IPC mensual del Indec tarde en contabilizarlo- el mercado provoca inflación para equilibrar la oferta y demanda. Esta semana por el desarme de Lebac el gobierno pagó 57% y aun así inyectó $ 120.797 M, es decir, en el orden del 10% de la base monetaria.

Además, luego Hacienda colocó Lecap por $75.000 M contrayendo la demanda en exceso -el negativo de la sobreoferta e igualmente inflacionario- que equivale a un orden del 5% de la base monetaria y esto sin contar ni la caída en el PIB ni la absorción también artificial por parte de los bancos que pagan 50% por plazo fijo dado que “invierten” en Leliq al 72%. Con este gap inflacionario -entre emisión y absorción artificial- objetivamente la inflación no debería aflojar.

El dinero dirigido a la bicicleta financiera es retirado de la producción. Como están las tasas, una empresa para financiarse mediante el descuento de cheques o adelanto de cuenta corriente tiene un costo total cercano al 100% anual (el doble que a principios de año), costos que al igual que los impuestos van al precio del producto.

Así las cosas, la cadena de pagos se complica y, para el acumulado enero-agosto, los montos de cheques rechazados representaron 4,9% del total compensado, creciendo 200% interanual, en tanto que los montos rechazados no cobrados crecieron 68%. Entonces, las empresas se financian vendiendo ahorros, vendiendo dólares lo que sumado al carry trade está dando como resultado un dólar artificialmente barato que, como todo lo artificial, no es sano.

Así, todos -los que auguraban crecimientos- ahora dicen que la cosa va mal. Por caso, la Cepal ahora dice que el PIB caerá 2,8% en 2018 y 1,9% en 2019. Extremadamente optimista y es solo cuestión de meses para que vuelvan -otra vez- a recalcular sus pronósticos hacia la baja.

El PIB se desplomó 4,2% interanual en el segundo trimestre de 2018 y no existe ningún criterio objetivo -solo débiles argumentos mercantilistas como que supuestamente crecerían las exportaciones- para justificar que esta curva no continúe su baja. Por el contrario, el PER está mostrando que la bicicleta financiera está haciendo destrozos en la producción -ergo, el consumo- y la suba desaforada de impuestos es el tiro de gracia que se le pega a un caballo cuando no tiene cura posible.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Khashoggi: atroz y doble crimen de los políticos

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El periodista Jamal Khashoggi fue a un consulado saudí en Turquía el 28 de septiembre por unos trámites para casarse con una turca, y allí le dijeron que volviera más adelante. Regresó el 2 de octubre, pero nunca salió del consulado. El día de su desaparición, empezó a temer una trampa y se lo dijo a la BBC. Ese día, 15 agentes saudíes viajaron a Turquía. Jamal fue descuartizado cuando estaba vivo, según Al Jazeera.

Khashoggi pasó años en los medios de Arabia Saudita como vocero oficioso de la familia real. Pero cuando Mohammed bin Salman se convirtió en príncipe heredero, en 2017, y comenzó a asumir control sobre distintos niveles de poder, la independencia de Jamal, aunque modesta, era insoportable. Se mudó a EE.UU., comenzó a escribir para The Washington Post y se convirtió en el peor crítico del príncipe heredero.

Ahora, los dirigentes políticos -por cuidar sus negocios- no solo que han engañado a un periodista desarmado para asesinado con ensañamiento, sino que pretenden -y lo lograrán, qué duda cabe- esconder la verdad. Turquía estaría buscando un acuerdo secreto con el reino saudí a cambio de ocultar evidencia.

Trump prometió que habría un “castigo severo” para el reino si se probara su responsabilidad. Pero se negó a cortar la venta de armas a Arabia Saudita. Y ahora sugiere que los responsables pueden ser “asesinos” por cuenta propia. Arabia Saudí fue el primer país que visitó Trump y su yerno y asesor, Jared Kushner, mantiene una fuerte relación con el príncipe heredero.

Y no es para menos, es grande el negocio. Según el SIPRI, EE.UU. y los europeos suministraron más del 98% de las importaciones de armas de Arabia Saudí que fue el segundo mayor importador global, detrás de India, y es el mayor cliente ya que compra el 18% de las exportaciones de EE.UU.

Así, todos estos políticos habrían convencido al reino, y los tribunales reales saudíes podrían acusar de la desaparición o la muerte de Khashoggi a “elementos descontrolados” de los servicios de seguridad. Turquía podría aceptar la explicación y el mundo nunca conocería la verdad.

Según fuentes de la CNN, los saudíes preparan un informe reconociendo que la muerte de Jamal fue el resultado de un interrogatorio que salió mal, uno que intentaba su rapto desde Turquía y que la operación se llevó a cabo “sin autorización ni transparencia” y que los involucrados “serán acusados”. Con lo cual el crimen de los políticos será doble, además del horrendo asesinato, ocultarán la verdad.

El sector privado, los empresarios, sí han respondido de manera tajante y muchos han cancelado su participación en la Future Investment Initiative -un congreso al estilo Davos, programado del 23 al 25 de octubre en Arabia Saudita- como los ejecutivos de Uber, de The Economist, The New York Times, CNN, Bloomberg, Virgin Airlines y tantos otros.

Por cierto, haciendo gala de su doblez y apego a los negocios, estos mismos políticos se rasgan las vestiduras por el “terrorismo internacional”, y arman guerras para vender más armas, mientras apoyan a la fanática tiranía saudí “guardiana” de Medina y La Meca -las ciudades prohibidas a los “infieles”- que mantiene a las mujeres como esclavas y que hasta los cines prohibía, hasta hace pocos meses, por “frívolos”. Tiranía que ajustició -generalmente por decapitación- a 100 personas en 2017 marca que superaría en 2018, según cifras oficiales.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Tasas altas suman inflación

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Claramente el mundo está pasando por ciertas turbulencias principalmente debido a la guerra comercial entre EE.UU. y China. Y algunos sospechan que podría sumarse una guerra de divisas, aunque la explicación oficial respecto a las recientes caídas del yuan es que se debieron principalmente a la fortaleza del dólar, remarcando que no se ha depreciado tanto contra una cesta de divisas. China, estaría dejando que su moneda fluctúe.

Los temores han llegado a los mercados bursátiles provocando las mayores caídas en el Nasdaq desde junio de 2016, el mayor desplome de la Bolsa de Shanghai desde febrero de 2016, y el tropiezo más severo en el Nikkei desde marzo. Pero estas desinversiones no se desviaron hacia el dólar, de hecho, el índice dólar -que refleja su cotización respecto al resto de las principales divisas mundiales- cede terreno.

El yen se reafirma como activo refugio, y alcanza nuevos máximos mensuales. Otro activo refugio clásico, el franco suizo, también cotiza al alza frente al dólar. El euro consigue reforzarse por encima del nivel de los 1,15 dólares y la libra logra apuntalarse y toca el umbral de los 1,32 dólares.

El tropiezo del miércoles en Wall Street provocó la crítica de Trump que señaló a la Fed como culpable de la caída superior al 3% de la Bolsa. Todas las previsiones apuntan a una cuarta subida de las tasas en el año, en la reunión del próximo mes de diciembre de la Fed, ritmo de ajuste que continuaría en la primera mitad de 2019, y en cada trimestre hasta mediados del próximo ejercicio, aunque las críticas de Trump y los temores a una desaceleración en el crecimiento podrían moderar el ritmo.

Por su parte, el oro, el activo refugio por excelencia cotiza apenas por encima de los US$ 1.200 la onza, nivel en el que se mueve desde fines de agosto. Los analistas destacan que, debido al escenario de nuevas subas de las tasas de interés, los inversores optan por buscar refugio en la deuda pública estadounidense.

Pero mientras que en el mundo el dólar cede, en Argentina sube básicamente por el destrozo del peso dada una inflación descomunal. Y hete aquí que, supuestamente, para enfriar al dólar y domar la inflación suben las tasas. Ahora, desde que Macri gobierna la tasa más baja que logró fue el 24,75% a fines de 2016. Hoy las Leliq pagan un 73%, un aumento de casi el 300%. Obviamente, con esas tasas toda actividad económica desaparecerá o ¿acaso existe alguna actividad que tenga una TIR semejante? ¡A vender las empresas e invertir todo el capital con las tasas que ofrece el gobierno!

Irónicamente, resulta que, a medida que las tasas suben, desde fines del 2016 la inflación (que suma 65%) y el dólar (que sube 233%) le ganan al aumento de la base monetaria que fue del 55%, o sea, claramente, las tasas suman inflación desde que provocan una contracción en la demanda de dinero aumentando el gap con la oferta, la sobreoferta.

Pero, además, estos títulos del gobierno son una auténtica bomba de tiempo y me sorprendería mucho que lograra desactivarla sin grandes daños, sobre todo considerando que el PIB -y por tanto la recaudación y los dólares de exportación- podría caer más del 5% en 2019, contra todos los pronósticos del FMI y los gurús de la city que, por cierto, siempre yerran.

Obviamente el BCRA no tiene recursos para pagar los intereses devengados (73%) sino con más Leliq o emisión monetaria. Ahora, el stock de Leliq que ya tiene colocado el BCRA en los bancos ronda los $470.000 M. A este ritmo, ese stock se iría acercando cada vez más al total de la base monetaria a fin de año, si es que van a rescatar el remanente de $340.000 M de Lebac que quedan en el mercado y van a cumplir con aumento cero de base monetaria.

También es preocupante el hecho de que los bancos compran Leliq contra depósitos de sus clientes y ya casi el 50% de los depósitos privados están constituidos con estos títulos. Si la base monetaria crece cero, en poco tiempo el stock de Leliq sería equivalente al total de los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado. Si los depositantes llegaran a presentarse en ventanilla a retirar sus plazos fijos, el BCRA tendría que emitir para pagarle las Leliq y eso generaría una espiral inflacionaria -quizás hiperinflacionaria- porque llegará un punto en que el inversor querrá deshacerse de los pesos, sin importar la tasa que le ofrezcan.

En fin, como no hay negocio que rinda ese porcentaje, más temprano que tarde cerrarán todas las empresas y se volcarán a comprarle papeles al Estado. Así es como, pese a todos los pronósticos y el “salvataje” súper récord del FMI, el índice Merval, en lo que va del mes pierde un 17% y todo indica que, a pesar de que muchos papeles están subvaluados, seguirán cayendo -en términos reales- con la economía del país.

 

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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En campaña, son todos buenos

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El actual presidente brasilero dejará el país algo mejorado gracias a unas pocas reformas, como en lo laboral: entre otras cosas, eliminó la obligatoriedad que tenían los trabajadores de pagar la contribución sindical, disminuyendo el poder abusivo de los sindicatos. Pero aún quedan regulaciones laborales -que impiden la plena ocupación, como el salario mínimo que prohíbe trabajar a quienes ganarían menos- y la desocupación subió de 6,2% en 2013 hasta 12,2% en 2018.

Además, puso un límite al aumento del gasto público que no debe superar a la inflación, logró que las tasas de interés que eran muy altas -hasta 17%- cayeran a 6,5% y ha controlado la inflación: 3,4% en 2017 y 3,7% en 2018. Pero, la recuperación sigue lenta. En 2017 el PIB subió 1,5%, y las exportaciones aumentaron 18%. Las previsiones son optimistas para 2018, con un crecimiento del PIB del 2,3% y una inflación de 3,5%.

Y ahora Jair Bolsonaro sería el próximo presidente si gana la segunda vuelta contra al candidato del PT de Lula, Fernando Haddad. Bolsonaro aprovechó la imagen de corrupto que tiene el PT. Corrupción que, por cierto, es grave no solo en Latino América. La periodista Viktoria Marinova apareció muerta en Bulgaria, días después de ventilar casos de corrupción con fondos de la Unión Europea y, en un solo año, también fueron asesinados los periodistas Daphne Caruana en Malta y Jan Kuciak en Eslovaquia, que investigaban corruptelas.

La política derechista Bolsonaro al punto que The Economist aseguró que será “desastroso” y Fernando Henrique Cardoso -ex presidente de Brasil, autor del boom que heredó Lula- dijo que no le agrada “Ninguno… pero Bolsonaro está excluido”. En lo económico, tiene un discurso alentador y la Bolsa reaccionó eufórica: “Mercado libre y menos impuestos es mi consigna” twitteo.

Lo que no es poco ya que los impuestos perjudican a todos, pero, sobre todo, a los más pobres ya que los ricos los pagan aumentando precios o bajando salarios. Planea, además, la privatización de empresas, la reducción de la burocracia y una fuerte desregulación de la economía.

En el exterior, algunas empresas están muy interesadas en quién sea el ganador, por caso, las 22 compañías españolas que cada año ganan unos US$ 27.000 M en Brasil, el doble de las exportaciones anuales argentinas hacia el país de la Samba. Pero para España, en su conjunto, es poco más que anecdótico.

La política brasilera no debería tener mucha influencia en los demás países, salvo en casos como Argentina que tiene una economía muy regulada, encorsetada, y así, no pudiendo moverse, no pudiendo ser creativa, cualquier variación en los flujos fijos como las exportaciones hacia Brasil, puede resultar negativa.

Dicen los rumores que el derechista ex militar potenciaría el desarrollo nuclear brasilero, y es uno de los líderes más críticos con Maduro, “el único candidato que dice abiertamente que seguirá una línea dura para acabar con el hambre en Venezuela es Jair”, proclamó su hijo Eduardo, el diputado federal más votado del país.

Por cierto, en campaña todos los candidatos son buenos y Bolsonaro intenta mostrarse como un hombre de centro. En tanto que Haddad hasta prometió bajar los impuestos, “para que quien sustente el Estado no sean los pobres”, y favorecer la creación de nuevos bancos para bajar más las tasas de interés.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Más Brasil y menos Brasilia

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Dicen los rumores que en la Rosada preferían al candidato Fernando Haddad, del PT de Lula, porque temen que Jair Bolsonaro sea más proteccionista afectando a la economía argentina, a la región y al acuerdo con la Unión Europea. Además de que, el derechista ex militar, potenciaría el desarrollo nuclear brasilero.

El actual presidente Temer realizó en menos de dos años algunas reformas. En la educación secundaria, los alumnos tienen ahora la posibilidad de adaptar su currículo escolar a sus habilidades y demandas del mercado. En el mercado laboral, ha flexibilizado los contratos de trabajo, permitiendo acuerdos por horas y ampliando la jornada hasta 12 horas diarias, así como flexibilizando la contratación de terceros.

Y, un dato importante porque eso quita poder a los sindicatos, ha eliminado la obligatoriedad que tenían los trabajadores de pagar la contribución sindical, obligatoriedad que mantiene Macri y luego se queja de la fuerza de los paros. Pero aún faltan en Brasil eliminar regulaciones laborales -que impiden la plena ocupación, como el salario mínimo que literalmente prohíbe trabajar a quienes ganarían menos- y la desocupación ha subido desde el 6,2% en 2013 hasta el 12,2% en 2018.

En política fiscal, puso un límite al aumento del gasto público: no debe superar a la inflación del año. En política monetaria, las tasas de interés que siempre fueron muy altas -léase hasta 16,5% no la extravagancia del BCRA- cayeron a su más bajo nivel de la historia 6,5% y así ha controlado la inflación: 3,4% en 2017 y 3,7% en 2018.

Sin embargo, la recuperación de Brasil sigue lenta. El crecimiento del PIB se estancó en 2014 (+0,1%), y se desplomó en 2015 y 2016 (-3,5% cada año). En 2017 aumentó 1,5%, mientras que las exportaciones hicieron lo propio a una tasa del 18%. Las previsiones son medianamente optimistas para 2018, con un crecimiento del PIB que alcanzaría el 2,3% y una tasa de inflación de 3,5%. Y para 2019 están estimando un 2,4% de crecimiento de la economía.

Y ahora viene Bolsonaro, su política derechista en lo social y político asusta tanto que The Economist aseguró que será un mandatario “desastroso”. En lo económico, tiene un discurso alentador, pero eso hacen todos los políticos. Tan bueno es que salió a cruzar a su “ultraliberal” asesor económico -Paulo Guedes, que dijo que crearía un impuesto financiero- afirmando en un tuit que: “Mercado libre y menos impuestos es mi consigna”.

Lo que no es poco ya que los impuestos perjudican al mercado en general pero, en particular, a los más pobres ya que los ricos los derivan aumentando precios o bajando salarios. Jair Bolsonaro, planea la privatización de algunas de las 147 empresas estatales -Guedes dice que privatizaría todas- y la reducción de la burocracia estatal con el eslogan “Más Brasil y menos Brasilia”, o sea, más mercado -más a las personas- y menos gobierno, menos Estado.

Además, pretende una fuerte desregulación de la economía -lo que no será fácil dados los intereses creados- y eso no es cuestión menor ya que hoy “La empresa privada está controlada por el Gobierno y la empresa pública está controlada por nadie”, dice Roberto Campos.

En cuanto al exterior, algunos empresarios pueden interesarse en quién sea el candidato ganador, por caso, las 22 empresas españolas que cada año ganan unos US$ 27.000 M en Brasil, el doble de las exportaciones anuales argentinas hacia el país de la Samba. Pero para España, en su conjunto, es poco más que anecdótico. ¿Debería Argentina preocuparse?

Bolivia perdió su última batalla hace pocos días cuando, la Corte Internacional de Justicia, desestimó el pedido de que se obligue a Chile a negociar una salida al mar sentenciando que “no tiene obligación de negociar”. Un amigo, irónico, twitteo: “Terrible! Suiza, Austria, Liechtenstein, Luxemburgo, desolados porque con este fallo ven frustrada su posibilidad de salir de la miseria”. Lo cierto es que poco -o nada- importa si Bolivia tiene acceso al mar o no, no va en ello ni la riqueza, ni la potencia, ni la felicidad de sus ciudadanos.

La riqueza no se mide por los recursos materiales circunstanciales sino por la creatividad -la tecnología… la sabiduría- así Japón es tanto más rico que Argentina que todo material tiene. De modo que, al igual que los españoles, algunos empresarios argentinos podrían verse interesados en las elecciones brasileras, pero para el país en su conjunto, debería ser solo una anécdota si tuviera una economía eficiente -creativa- y, por tanto, amortiguada contra todo vaivén.

El problema es que Argentina, tiene una economía muy regulada, encorsetada -y mercantilista-, así, no pudiendo moverse, no pudiendo ser creativa, cualquier variación en los flujos fijos puede resultar negativo. Entonces, la pregunta final es cuánto se verá afectado el país ya que, si Bolsonaro realiza las reformas económicas que dice, Brasil crecerá fuertemente y no parece coherente con su discurso el temor de un mayor proteccionismo que aflije a la Rosada.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Cuando el “marxismo” es más promercado que el conservadurismo

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Empecemos por aclarar dos temas. Primero, Macri no es “promercado”, por el contrario, está dañando a la actividad privada y lo dice abiertamente: para bajar la inflación sacrificará el nivel de actividad.  Eso sí, para atraer “dólares calientes”, fogonea el “carry trade” de modo de alimentar esta bicicleta financiera que han creado.

La Heritage Foundation -benévola con Macri- en su índice de libertad económica -datos de 2017- ubica al país en el puesto 144 debajo de la comunista Vietnam, Etiopía y Micronesia, aunque subiendo desde el 169 en la edición del 2016 (datos de 2015). También el Fraser Institute realizó un ranking similar. Y claramente, las cosas han desmejorado desde entonces: menos libertad de mercado, entre otras cosas por aumento de la presión fiscal. Sea como fuere, Argentina es hoy una economía reprimida, en el fondo de la lista.

Por cierto, el que trabaja es el mercado porque no tiene otro modo de vivir como el Estado que, con su monopolio de la violencia, recauda impuestos parasitando en los privados. Entonces, con el sector privado achicándose y el parásito más grande, Argentina se hunde. Y como el mercado no le presta dinero al Estado porque su proyecto es inviable -análisis que hace todo prestamista- acudieron al multi estatal FMI.

Ahora, es irracional creer que el oxígeno del Fondo sirve para ganar tiempo, corregir los errores, y converger hacia una economía eficiente ya que, si fuera cierto, el mercado le habría prestado los fondos. O sea, en un círculo vicioso, el FMI financia la actual caída que, cuanto más tarde en terminar, más duro será el camino.

El segundo tema es, precisamente, el FMI. Debido a un discurso engañoso y a que es apoyado por gobiernos “capitalistas”, la opinión pública cree que es un adalid del mercado cuando es lo contrario. Desde el punto de vista teórico está claro: es un banco (multi) estatal y, por el principio universal de supervivencia, tiene una fuerte tendencia a vivir y crecer, es decir, a fortalecer al sector estatal.

Pero por si queda alguna duda, basta ver su trayectoria: siempre promovió el agrandamiento del sector estatal (“para salvarlo”) a costa del privado, en particular, aumentando impuestos. Por caso, en Grecia el FMI llevó a cabo tres “rescates” en 2010, 2012 y 2015 generando € 260.000 M de deuda externa (180% del PIB), una caída del 27% del PIB, y con una desocupación que hoy llega al 20%. Recién en 2017, una vez terminado el plan del Fondo, el PIB pudo crecer un tímido 1,4%. Privatizaciones no existen ni ninguna desregulación importante.

El líder de la oposición, Kyriakos Mitsotakis, de centro derecha, explicaba a El País de Madrid que “han sobrecargado la economía con impuestos para batir las metas de austeridad que les fijaban”, razón por la que las inversiones externas no vienen y, en general, la inversión ha caído 60% hasta el nivel crítico del 10% del PIB, según el Banco de Grecia.

Como “contra plan” miremos a Etiopía que crece al 10% anual gracias a haber adoptado un “marxismo” como en China que ha venido creciendo desregulando y privatizando sin “ajuste”. Pocos meses atrás, la oficialista “Prensa Latina” de Cuba daba cuenta de que “Etiopía ve en la privatización un alivio para la escasez de divisas… las empresas privatizadas generarían una gran cantidad de beneficios”, mientras que la derecha en Argentina vive de prestado -del FMI- y ni habla de vender las incalculables propiedades que tiene.

Sabiendo ahora donde estamos parados, vayamos al plan de la burocracia del FMI, un disparate que solo traerá lo que estamos viendo: fuerte contracción del PIB.

El Presupuesto 2019 esta “dibujado” porque es altamente incoherente e inconsistente. Prevé una mejora de la recaudación de 39,5%, cuando la Afip mostró una caída real de 5,6% interanual en la recaudación de septiembre lo que se agravará debido a un dólar artificial, unas tasas que son récord mundial según la BBC y una presión impositiva insostenible y creciente. Algunos estiman en más del 16% la caída en 2019.

Se prevé una inflación de 25% cuando estamos en más del 45% anual y creciendo, y una caída del PIB de solo el 0,5% cuando en septiembre cayó 4,2% y empeora y una estimación de los pagos por deuda estatal que le van a quedar muy desencajados. Si hasta el REM del BCRA (auténtico ranking de quienes siempre yerran) calcula datos peores que los del Presupuesto.

Por cierto, la inflación no es un exceso de moneda en el mercado -como cree el gobierno- y, por tanto, sostener el crecimiento de la base monetaria en 0% nominal no resuelve el problema, lo agrava. Para decirlo rápidamente pero no por eso menos exacto, la inflación es el exceso de emisión en tiempo real. Es decir, una vez emitido el exceso -como cuando vencen Lebac- precisamente, el mercado equilibra automáticamente la situación -por oferta y demanda- bajando el precio del dinero, provocando inflación.

Una vez provocada la inflación, o sea, una vez que la oferta y demanda han estabilizado la situación, extraer dinero del mercado artificialmente, por ejemplo, con tasas altas, solo provocará más recesión -y, por ende, menos demanda de dinero aumentando el gap con la oferta- ya que se estarán retirando fondos que irían a la producción.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Menos materialismo y más creatividad

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Años ha, Chile se anexionó el acceso boliviano al Pacífico durante la guerra por el derecho a los beneficios de la sal y el cobre, y Bolivia quedó rodeada de tierra reclamando durante años un “acceso soberano al Pacífico”, perdiendo la última batalla hace pocos días cuando la Corte Internacional de Justicia (CIJ), de La Haya, desestimó los argumentos bolivianos que pedían se obligue a Chile a negociar. La CIJ sentenció que “Chile no tiene obligación de negociar”.

Un amigo, con mucha ironía twitteo: “Terrible! Suiza, Austria, Liechtenstein, Luxemburgo, desolados porque con este fallo ven frustrada su posibilidad de salir de la miseria”. Pues, que me perdonen mis amigos bolivianos, pero lo cierto es que poco -o nada- importa si Bolivia tiene acceso al mar o no, no va en ello ni la riqueza, ni la potencia, ni la felicidad de sus ciudadanos. La riqueza no se mide por los recursos materiales sino por la creatividad -la tecnología… la sabiduría- por eso es que Japón es tanto más rico que Argentina que todo material tiene.

Ni siquiera es cuestión de ideología, sino de hechos concretos en el sentido de dejar que el mercado -las personas- sean capaces de maximizar su creatividad sin regulaciones estatales -coactivamente impuestas- que les pongan límites. Y aquellos países que más rápido avancen en la libertad de sus ciudadanos -y su correlato la paz- más ricos y potentes serán.

Abiy Ahmed Ali es el primer ministro de Etiopía desde el 2 de abril de 2018, en representación del Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE), coalición nacida de una organización guerrillera marxista-leninista. En medio año de gobierno, ha firmado la paz con Eritrea luego de 20 años de conflicto y 80.000 muertos, ha legalizado partidos de la oposición, ha permitido el regreso de exiliados, liberado a blogueros encarcelados y ha dado lugar a la “nueva era del milagro etíope” con una economía que crece a un promedio del 10% anual.

En materia económica, hace ya varios años que Etiopía es considerada el nuevo ‘león africano’ y hoy tan solo el 30% de su población es pobre, el mismo porcentaje que Argentina que está debajo de Etiopía en el índice de libertad económica de la Heritage Foundation. La nueva serie de reformas lleva a un menor control de la economía por parte del Estado.

Pocos meses atrás, la oficialista “Prensa Latina” de Cuba daba cuenta de que “Etiopía ve en la privatización un alivio para la escasez de divisas”, mientras que la derecha en Argentina vive de prestado -del FMI- y ni habla de vender las incalculables propiedades que tiene. “En opinión del gobierno, las empresas privatizadas generarían una gran cantidad de beneficios”, prosigue Prensa Latina. Lo cierto es que el Comité Ejecutivo del gobernante FDRPE optó por extender la propiedad mixta o la privatización total de unas cuantas entidades.

En fin, no solo la izquierda marxista -irónicamente- cree en el mercado desregulando y privatizando al estilo de China, sino que la derecha pronunciada también. Jair Bolsonaro, que en Brasil tiene el 31% de la intención de voto para las elecciones del domingo, según las últimas encuestas, superando a Fernando Haddad, sucesor de Lula, que tiene 21%, planea la privatización de algunas de las 147 empresas estatales y la reducción de la burocracia estatal con el eslogan “Más Brasil y menos Brasilia”, o sea, más mercado -las personas- y menos gobierno, menos Estado.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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IMF, hyperloop to hell

By Alejandro A. Tagliavini *

 

Let’s start by clarifying two questions.

First, largely because of false-but well camouflaged-“prophets of freedom,” public opinion is convinced that Macri is “pro-market,” false. On the contrary, he is damaging private activity and the government says it openly: “to lower inflation we will not care about the level of activity”.

The Fraser Institute, in its last Index of Economic Freedom -with data of 2016, a year of current government-, is very benevolent with Macri but still places Argentina in 160th place under the Congo, Syria and Algeria, falling 7 positions since the previous year, although the score increases somewhat in tune with the global rise. The Heritage Foundation -also very benevolent- in its latest index -2017 data- places the country in the 144th position under the communist Vietnam, Ethiopia and Micronesia, although rising from 169 in the 2016 edition (data of 2015).

And things have deteriorated noticeably since then: less market freedom, among other things due to the increase of the brutal fiscal pressure, intervention in the exchange and financial market, etc. Be that as it may, Argentina is today a repressed economy, at the bottom of the list. As a consequence of this repression, the next administration is estimated to receive a country with a GDP per capita 10% lower than in 2015.

By the way, the one who works is the market because it has no other way of living like the State that, with its monopoly of violence, collects taxes parasitizing on the private ones. To give an example, Russia was the world’s leading grain exporter until the USSR nationalized all land and became the largest global importer. More than five million people died from starvation until the USSR authorized mini private farms that, occupying only 3% of the arable land, produced 27% of the food.

Then, with the private sector increasingly smaller and the parasite larger, Argentina plunges strongly. And as the market does not lend money to the State because its project is unfeasible -analysis done by any lender- the government went to the multi-state FMI. Now, it is irrational to believe that the oxygen of the Fund serves to save time, correct errors, and converge towards an efficient economy since, if it were true, the market would have lent it the funds. That is, in a vicious circle, the IMF finances the sure fall that, the later it arrives, the harder the end will be.

The second issue is, precisely, the IMF. Due to a deceptive discourse and that is supported by “capitalist” governments, public opinion believes that it is a champion of the market when the opposite is true. From the theoretical point of view it is clear: it is a (multi) state bank and, by the universal principle of survival, has a strong tendency to live and grow, that is, to strengthen the state sector.

But if any naive had any doubt, just look at their trajectory: in one hundred percent of cases the IMF promoted the enlargement of the state sector (“to save” it) increasing their parasitism on the private sector, in particular, increasing taxes. For example, in Greece the IMF carried out three “rescues” in 2010, 2012 and 2015, generating € 260 MM of external debt (180% of GDP), a 27% drop in GDP, and unemployment that today reaches 20%. Only in 2017, when the IMF plan was completed, Greece managed to grow a shy 1.4%. Privatizations do not exist or any important deregulation.

The main opposition leader, center right Kyriakos Mitsotakis, explained to El País in Madrid that “they have overburdened the economy with taxes to beat the austerity goals that were set for them”, in addition to a tremendous bureaucracy, which is why external investments do not come and, in general, investment has fallen 60% to the critical level of 10% of GDP, according to the Bank of Greece.

Anyway, while all the indices fall precipitously – but the poverty that rises – with much brashness to the Argentine government it does not care the level of activity but feeds the “carry trade” – foreign capitals that take advantage of the very high interest rates of the government and then return to their countries- to attract “hot dollars”, in order to feed this financial “bicycle” they have created. This explains why in the financial sector they are so happy with the IMF, let us see how long this happiness lasts.

 

 

* Member of the Advisory Board of the Center on Global Prosperity, Oakland, California

@alextagliavini

http://www.alejandrotagliavini.com

 

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