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Alejandro A. Tagliavini

El columnista basado en Argentina más publicado en el mundo

Lo que realmente emerge es una crisis importante

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

La economía va mal, es la realidad -están las cifras incontestables- esa realidad de la que los argentinos siempre queremos escapar. Y preocupa el mal diagnóstico de muchos porque garantiza que nunca encontraremos la solución. La opinión pública no tiene claro que el país cae porque el gobierno encaró, desde sus comienzos, una política “gradualista” hacia un mayor peso del Estado -impuestos, endeudamiento y tasas, inflación- sobre el sector privado, el que produce.

Y acudir al FMI lo ratifica, dado que el mercado natural no admite bancos estatales con lo cual, si el FMI fuera realmente “pro sector privado”, debería empezar por privatizarse. Para remate, buena parte de aquellos que la gente conoce como “liberales” y que supuestamente proponen una economía de mercado, han apoyado medidas contrarias al sector privado, como las elevadas tasas con el fin de “controlar” la inflación y el famoso slogan “hay que bajar el gasto”.

Bajar el gasto en estas circunstancias -sin un recorte proporcional en los impuestos, inflación y tasas- significa bajar ingresos de empleados públicos, jubilados y demás, bajar consumo, menos dinero volcado al mercado. De hecho, podemos olvidarnos del gasto siempre que seamos intransigentes en evitar que el Estado se financie con impuestos, inflación o endeudamiento/tasas altas porque estos métodos succionan fondos del sector productivo.

El gobierno debería desregular para que crezca la economía y pueda financiarse con un aumento de la recaudación sin que crezca la presión fiscal y debería vender las infinitas propiedades estatales -solo por mencionar algo, todo el subsuelo del país- para solventarse.

El dólar en el primer semestre ya escala 50%, básicamente debido a la inflación, y “obligó” al gobierno a convalidar tasas irracionales, del 47% para las Lebac a 27 días y aun así el BCRA solo pudo renovar el 60% -lejos del 80% de antes- del volumen del total que vencían. Era previsible ya que el mercado está saturadísimo de bonos y solo el lunes pasado Hacienda “secó” la plaza colocando dos por un total de $110.000 M.

Así, mientras el riesgo país sube los bonos argentinos están de remate y algunos lo consideran una oportunidad. Por caso, el emitido el 11 de enero con vencimiento en 2048, se negociaba a US$ 78,1, brindando un retorno total negativo este año de 18,8%, según Bloomberg.

Y sobre este endeudamiento, ahora el Directorio del FMI aprobó el desembolso de los US$ 50.000 M, cuyo primer envío de US$ 15.000 M podría llegar esta misma semana. Entre otras perlitas, el Directorio destacó que “el plan incluye medidas… manteniendo el gasto social y… abriendo margen para incrementar el gasto”. O sea, está anticipando que aumentará el peso del Estado.

Al Gobierno no le importa reconocer, al negociar este préstamo, que la economía crecerá 0,4% en 2018 o, cuando mucho, 1,4%. Descontado el crecimiento poblacional -1,5%- el PIB per cápita caerá y hay que agregar que, con la devaluación, el PIB medido en dólares sufrirá una corrección importante.

Y ahora llegó la recategorización a “emergente” que será más un impulso sicológico que real. Hace un año el MSCI decidió extender el período de consulta y entre junio 2017 y marzo 2018, el índice MSCI Argentina tuvo un rally alcista subiendo 28% en dólares. Pero, la mala realidad de la economía, solo disimulada con un “crecimiento” en 2017 a puro préstamo, se impuso y los papeles cayeron significativamente lo que probablemente, después de unos días de euforia, vuelva a ocurrir.

De acuerdo con Morgan Stanley, históricamente, las acciones de mercados de frontera en los 12 primeros meses del período de consulta -que para Argentina acaban de terminar-, los FM (Frontier Markets) obtienen en promedio un retorno relativo de +15% sobre los EM (Emerging Markets), rendimiento que sube a 38% en los 12 siguientes meses que van desde este anuncio a la implementación lo que para Argentina ocurrirá en 2019. Y en los seis meses siguientes, la performance de los mercados nuevos emergentes “cae” 18% con respecto a sus pares. Argentina hasta ahora demostró un desempeño peor.

En principio, las acciones más beneficiadas serán las que formen parte del MSCI Argentina Index. Hasta hoy, son 10: Grupo Financiero Galicia, Banco Macro, YPF, Pampa Energía, Telecom Argentina, Grupo Supervielle, BBVA Banco Francés, Transportadora de Gas del Sur además de Globant y Adecoagro que no están listadas en la bolsa porteña. Morgan Stanley estima que el MSCI Argentina Index, con nueva categorización, pasaría a tener 12 integrantes ya que se sumarían Central Puerto, Loma Negra y Edenor y saldría Adecoagro.

Sea como sea, aun suponiendo que no se imponga la realidad de la mala perfomance de la economía, en principio, entrarían inversiones para comprar estos papeles por un máximo de US$ 10.000 M en el caso extremadamente optimista, muy poco para una economía a la que el FMI le presta cinco veces más y muchos creen que es poco.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

www.alejandrotagliavini.com

La paz es hija del coraje

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El miedo a ser separada de su único hijo hizo que Olivia Medina, de 81 años, tuviera el coraje de participar en una protesta por las amenazas de Trump contra los “ilegales”. “Vivo preocupada de que mi hijo no regrese. Es indocumentado”, contó. Es inmoral provocar que una madre viva con esta angustia. Pero no es solo Trump, los políticos utilizan el miedo para “gobernar”, aún más los tiranos. Y no es poco mérito el del presidente de EE.UU. el de reunirse con el tirano norcoreano, confiar en él y desarmar la amenaza de guerra nuclear.

Viniendo de Polonia, entonces un país comunista que se regía por el terror que las “autoridades” imponían sobre la población, Juan Pablo II sabía que había que vencer al temor y, entonces, sus primeras palabras como pontífice fueron “No tengáis miedo” y, con esta premisa, ayudó enormemente a voltear la Cortina de Hierro, en paz, sin guerras.

La violencia se produce, precisamente, cuando no tenemos el coraje de superar el temor súbito y reaccionamos de manera primaria. Y, como el Estado es el monopolio de la violencia, los estatistas –particularmente los comunistas y los populistas– necesitan que esta violencia sea aceptada, y para ello eligen el camino adecuado: atemorizar a la masa.

Dice el sicólogo Manuel Yebra Fernández que el miedo atenazó a individuos y sociedades y desencadenó guerras y matanzas. No son las leyes las que hacen un país mejor, sino los individuos actuando en libertad y sin temor: eduquemos a nuestros hijos sin miedo. “El efecto Lucifer: el porqué de la maldad” es el libro donde Philip Zimbardo describe su experimento, de la prisión de Stanford, uno de los más relevantes de la psicología. Para investigar al ser humano en ausencia de libertad, Zimbardo simuló una prisión y reclutó a estudiantes dispuestos a desarrollar los roles de presos y carceleros.

Al principio, los “presos” y “carceleros” lo tomaron como un juego, al segundo día ocurrieron humillaciones reales y violentas y, finalmente, al sexto día el experimento se canceló debido a la violencia generada. Mostrando que la maldad no es un factor disposicional, no existen personas malas y otras buenas con independencia del rol o las circunstancias. Así, cuando la situación nos empuje a realizar un acto violento o malvado, si no somos conscientes -si no tenemos el coraje para superar el miedo que nos induce la situación-, no podremos evitarlo.

Es un mensaje optimista: cualquier persona puede hacer un acto malvado, pero también cualquiera puede hacer un acto heroico. Por eso dice Gonzalo Peltzer que las cárceles no sirven, allí están los “perejiles”, los verdaderos delincuentes están sueltos y algunos tienen cargos públicos. “Nunca me expliqué” dice Peltzer “por qué el ser humano es capaz de quitar la libertad a sus semejantes”. Envalentonado, e idealista, concluye que algún día las cárceles serán lo que ahora las mazmorras de tortura medievales… cuando la humanidad descubra que hay que querer y perdonar a los reos y tratar de averiguar qué pasa, para remediarlo.

Finalmente, digamos que las “medidas de preventivas de seguridad” -como las cárceles-, que imponen los gobiernos son ineficaces. Solo por nombrar dos casos que conozco, un amigo mío llegó hasta el interior de un avión en Fort Worth, entrando por la salida, sin que nadie lo percibiera. Otro subió a un vuelo con una navaja. Si esto hacen pasajeros comunes qué no podrían hacer delincuentes entrenados.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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The natural market, of the natural order, in contraposition with the “Free market”

History and introduction

 

 Today’s most widely known market theory was developed based on the principles of the Scottish School led by Adam Smith, who “In several aspects…diverted economy from its fair course, represented by the continental tradition commenced by medieval and late scholastics… leading economy to a very different path…”, says Murray N. Rothbard.[1]

This “continental tradition” was developed by a group of famous Thomists, mostly Jesuits and Dominicans, many of whom were professors of Moral and Theology at the University of Salamanca. Nobel Prize in Economics Friedrich Hayek wrote that “the basic principles of the market theory…were established by the sixteenth century Spanish Scholastics”.[2]

In any case, due to the intellectual level, and the reputation within the Church (two of those Scholastics were St. Bernardino of Siena and St. Antoninus of Florence who in 1449 wrote the dogmatically Thomist Summa Moralis Theologiae, the first treaty of the new science of Moral Theology), it can be said that this was the most thoughtful and valid attempt, within the Catholic Church, to study the market.

All the same, “economy” was not intended to be a science, but was derived from moral: the study of human behavior – in the market – within the pre-existing natural order. But then rationalism – as to all other “sciences” – diverted the issue to a rational construction and granted economy the status of autonomous “science” -and thus the “free market”- for it was created by human reason independently from pre-existing order.

Such “independence” implies two features: it does not occur spontaneously since it does not respond to the nature of things and, therefore, must be coercively imposed – or at least a framework should be imposed- and ignores the real authority, which is moral authority, since it considers itself “free”.

Therefore, we will attempt to return to the origins -as I’ve tried in my latest book “Cómo ser ricos y felices”-, to the natural market, i.e. the market of the natural order by describing it, analyzing authority and thus showing that the essence of natural market is on the opposite of a rational constructed and planned “free market”, empowered by a coactive “authority”. Let me point out that we are taking theoretical principles and not government policies.

 

NATURAL ORDER

Introduction

 

It becomes clear that the nature of cosmos has an order that is spontaneously developed – inherently – for “we can observe that in natural things … the best occurs; which would not be the case unless some sort of providence directed nature towards good as an end; which is to govern…”, argued St. Thomas Aquinas.[3]

            According Jacques Maritain natural order means the existence of phenomenological laws that are generators invariably repeated. Scientific law does invariably nothing else but extract, more or less directly, more or less fluently, the property or the demand of certain ontological indivisible unit, which constitutes what philosophers call nature or essence.[4] It is worth highlighting that natural events are spontaneous for they are intrinsic, they come from within, from the essence. By contrast, artificial objects, since they do not have intrinsic principles, they need to be moved by another extrinsic force.[5]

 

Violence

Now, St. Thomas Aquinas states that: “Violence is directly opposed to the voluntary, as likewise to the natural. For the voluntary and the natural have this in common, that both arise from an intrinsic principle; whereas violence springs from an extrinsic principle”.[6] Thus, Etienne Gilson assures that for Aquinate “The natural and violent acts are then mutually exclusive.”[7]

Therefore, violence is that which is directly opposed to the voluntary – which are natural in human beings– and to the natural, pretending to extrinsically deviate the development of things. Now, let us point out that although human beings can voluntarily oppose to the natural due to its free will, considering life arises from nature, they will be strongly impelled by the survival principle, commencing in the conscience, to make their will coincide with the natural.

 

Moral

The set of rules that humans must follow in order to adjust themselves to the natural order and, thus, guarantee and promote life evolution is what we define as moral. They are the rules that guide our actions according the nature of things.

Therefore, being moral implies the harmonization of intrinsic principles: the voluntary and the natural. This harmonization is fundamental for life for it involves the harmonization of our “effective” being with its nature. Hence, the survival principle will strongly induce us to ensure such harmonization. Thus, there is an ontological and natural –spontaneous- strong tendency of human beings to respect moral.

It was probably Socrates who, for the first time, related God –though with a somewhat vague idea- with some sort of internal presence or voice of conscience. Such internal voice is the “harmonization guide of intrinsic principles”. It is the “self” which demands us –due to the principle of survival- to harmonize such principles and advises us when such harmonization is not met. It is comparable to physical sensitivity that denounces when something physical is contrary to our material nature: if we burn ourselves we will feel pain.

 

Social natural order

Since to procreate human beings need two people, man and woman, they necessarily need to interact for survival. Thus, social relations, the relations among people that are “governed” by natural order, as an extension have a nature that must be respected to work properly; we will call this “social natural order”.

So, although human beings are not perfect, since they need the improvement of society and since they have been created to endure, they shall have a clear tendency towards cooperation and service for social life, which will be the natural, “normal” way in the relationships among people.

Let us point out that, as we said, human voluntary may destroy the natural, or not. If it does not destroy it, it will continue towards good. If the voluntary destroys the natural, as the latter is intrinsic, it will destroy the intrinsic nature causing the disappearance of the voluntary which exists in this nature. This being so, the first corollary is that, as long the person acts voluntarily, good, the natural order shall finally prevail. In the opposite, as violence -coercion- is contrary to the voluntary and to the natural it will necessarily destroy nature. So, the second corollary is that the person could never defend himself with violence since this would mean, on the contrary, deepening the violation of the natural order. He can exclusively defend himself making the voluntary of the “aggressor” coincide with his nature.

 

Authority

Every human action is aimed at improving the situation of the acting individual – one works to earn more money, other does physical exercise to improve health, and so on. Now, to improve means to acquire something superior -ideological or material- that the individual did not have before, meaning that some sort of superior “authority” will provide such means -which are unknown to the individual- that will lead him to a better situation.

In any case, let us remember that the world is ultimately governed by immaterial forces and that morals is the adjustment to the natural order- and this has do with efficiency- and that we all want to reach perfection –the ultimate purpose- which is the proposal of Providence. So, we will keenly follow the one who best leads us toward, and in the natural order, the person with more “moral authority”.

On the contrary, those who do not follow the real authority will move away from moral, from the natural order, and, consequently, they will disappear and with them –spontaneously, naturally- the lack of respect for true authority. In the opposite, violent -coercive- “authority” is no authority at all since it does not happen naturally and therefore it must be coerced.

 

Introduction to the natural market

 

If the exchange of products were abolished, society would be impossible, and we would all live with anxiety and in distress, without trusting our children, and our children not trusting us. Why has society been constituted then if not because as one cannot be self-sufficient to obtain the necessary elements of life then scarcity can be overcome through mutual exchange of those items owned in abundance by one party or the other?”, states Juan de Mariana, Spanish Scholastic.[8]

 

We know, then, that there is a natural order, and that human beings have a social nature, based on the principle of survival and on its need to relate to others. Now, all this necessarily involve actions and relations aimed to exchange goods and services to satisfy human needs more efficiently, as long as there is no violence or coercion. So, we shall then call this aspect of the social natural order –plainly the natural order- “natural market” or simply “market”.

Israel M. Kirzner – almost paraphrasing Maritain- states that “The theory … is based on the fundamental intuition that the market phenomena can be “understood” as systematic relations. The observable phenomena of the market … is not considered to be a mass of isolated and insurmountable occurrences but the result of certain processes that may be tentatively captured and understood”.[9] Furthermore, Kirzner “discovers” that the market is not a static, balanced situation, but a “creative process”.

 

The process of the natural market

The market process can be analyzed by the supply and demand curve, according to which the higher the price of a certain good the greater the number of people who will sell it, resulting in an oversupply that will put downward pressure on the price. When more people want to buy, price increases and vice versa. A balance, thus, is created between supply and demand. But, the truth is that the balance is never reached and so what really exists is a punctual environment with a tendency towards equilibrium.

In this natural market process, unlike what rationalism states, the fact that future cannot be anticipated is what triggers progress. For business functions, technological development and, finally, the process of creation – that is what natural order is about- are based on the chance to find unknown information. If the unknown did not exist, if we could rationally plan and anticipate everything – exceeding God- there would not be technological development, business function, or any progress whatsoever. And thus, coercively imposed economic policies or planning or frameworks are counterproductive.

Israel M. Kirzner explains that: “The key feature of the market process…refers to the role played by ignorance and discovery in it… imbalance consists in ignorance…We describe this sequence of discoveries as a key element of a balancing process… human beings are driven to discover what is best for them…the market process is focused on the incentives provided by the imbalance conditions for those discoveries that are added to the systematic balancing tendencies…”[10] For example, a balanced situation occurs when entrepreneurs compete by means of technological improvements in order to get better prices than the competitors.

In this way, real justice arises from the creative act that brings something new out of nothing profiting its creator and the fellow humans, and not from the -coercive- distribution of what already exists. Strictly speaking, only God can create something from scratch, hence the human being can only participate in this creation: discovering facts that we did not even know they existed before. The creator of the email, for instance, produced an event that did not exist before: to immediately send the copy of a letter thousands of kilometers away. The agricultural producer grows wheat where there was only earth. He wins and society along with him.

As to end this speech, let me summarize that modern “economics” has coercively imposed its rational idea -introducing econometrics, and making it independent from moral-, and somehow sees the market as a struggle between “free” individuals for the distribution of what is in some extent beforehand given and known. While the natural market is the certainty of the existence of an order anterior to human reason, which is spontaneous and creative, that leads towards good and, consequently, to the coordination with the rest of society in order to advance towards the growth of life.

 

 

[1]Historia del Pensamiento Económico” (“History of Economic Thought”), Unión Editorial, Madrid 1999, p.404.

[2] See the interview to Jesús Huerta de Soto in Austrian Economic Newsletter, Summer 1997, Vol. 17, No. 2, Aubum , Alabama, p. 3.

[3] Thomas Aquinas, Summa Theologica I, Q. 103, Art. 1. Providence may be regarded as an overmuch “theological” term and, since I am trying to do natural science, I want to make it clear that this term could (if necessary) be replaced by any force that would naturally drive a person to be in favor of life, survival and love (Erich Fromm would probably call Providence, love; and Adam Smith, the “invisible hand”, even though that would be a rather biased view). Aquinate defines Providence as follows: “(God) is the one who orders them so (the things); and precisely in such order, which is the reason of the order of things, consists Providence” (Aquinas, Summa I, Q. 22, Art. 1). In any case, in this paper we want to make clear that there is a “natural” principle, prior (superior) to the individual person and, consequently, to society, which necessarily directs it to good. It should be noted that what I am saying is that natural order inherently directs us to life, to good, and not that each human being will inevitably be directed to perfection. Indeed, the thesis presented in this paper is that human beings will be directed to perfection as long as they respect the nature of things; and they will not be directed to perfection if they do not respect such nature.

[4] See Les degrés du savoir (Los grados del saber”), Paris 1932 (Spanish translation Desclée, Buenos Aires 1947). In this way, for instance, according to P. Duhem (cf. “La théorie physique” (“La teoría física”), Rivière, Paris 1914), a physical theory is not an explanation (of a “manufactured” phenomenon, such as the instructions of a TV set). It is a system of mathematical propositions, inferred from a reduced number of principles, the purpose of which is to represent, in the most simple and complete manner as possible, a group of experimental laws (which naturally occur in the cosmos); even though, precisely, they are referred to a partial framework arbitrarily determined by human reason.

[5] Cf. Mariano Artigas and Juan José Sanguinetti, “Filosofía de la Naturaleza” (“Philosophy of nature”), EUNSA, Pamplona 1984, p. 90.

[6] Aquinas, Sum I-II, Q 6, Art. 5. Furthermore, “it is possible to force an animated being: for instance, a horse can be forced to separate away from the straight line where it runs, causing it to change the direction and return by where it came. And in this way, whenever there is a cause outside creatures that forces them to execute what is contrary to their nature or their will, it is said that these creatures perform their actions by force … Therefore, this will be the definition of violence and coercion for us: there is violence whenever the cause that forces creatures to act is external to them; and there is no violence whenever the cause is internal and within the same beings that perform the acts”, “La Gran Moral” (“Great Ethics”), I, XIII (in Aristotle, “Ethics”, Espasa –Calpe Argentina SA, Buenos Aires 1945, page 46).

[7]El Tomismo” (Thomism), Second part, Chapter VIII, EUNSA, Pamplona 1989, page 438.

[8]Del Rey y la Institución Real” (“On the king and the royal institution”), in Biblioteca de Autores Españoles, Madrid, Atlas, 1950, Vol.31, page 560.

[9]Competencia y Empresarialidad” (“Competence and entrepreneurship”), Unión Editorial, Madrid 1998, page 17.

[10]El significado del proceso de mercado” (“Meaning of the market process”) Libertas, No. 27, ESEADE, Buenos Aires, October 1997, pages 128-9-133-4-5-8-9. Pope John Paul II states that “Driven by the desire to discover the ultimate truth of existence, human beings seek to acquire those universal elements of knowledge which enable them to understand themselves better and to advance in their own self-realization. These fundamental elements of knowledge spring from the wonder awakened in them by the contemplation of creation: human beings are astonished to discover themselves as part of the world, in a relationship with others like them, all sharing a common destiny. Here begins, then, the journey which will lead them to discover ever new frontiers of knowledge. Without wonder, men and women would lapse into deadening routine and little by little would become incapable of a life which is genuinely personal,” Encyclical Letter “Fides et Ratio”, Rome 1998, No. 4.

Esperando la emergencia

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El viernes los índices europeos cerraron, con signo mixto, una semana marcada por el mensaje del Banco Central Europeo (sobre el fin del programa de compras de deuda), la tensión en el G-7 y la caída semanal de Brasil. El EuroStoxx está a solo un 0,4% del soporte que lo podría llevar a mínimos de 2018. Por otra parte, la perspectiva de un alza del precio del dinero en EE.UU. esta semana que comienza, provocó una salida de capitales de los mercados emergentes. El más castigado fue nuestro mayor socio del Mercosur, cuya bolsa se desplomó 8,7% en reales (11% en euros) en cuatro sesiones hasta el jueves.

Con la fuerte corriente vendedora, que afectó a los emergentes durante mayo, salieron US$ 12.300 M que los extranjeros tenían colocados en bonos y acciones, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, en inglés). En cuanto a la inversión de capital en propiedades, fábricas y otros activos el IIF estima que los flujos netos fueron de US$ 110.000 M en el primer cuatrimestre de 2018, frente a los US$ 37.000 M en igual período del 2017. Las inversiones hacia Brasil fueron neutras, mientras que para India y Argentina fueron negativas.

Para peor, estos flujos se verán disminuidos si las tasas en EE.UU. continúan subiendo. La economía norteamericana sigue expandiéndose con solidez, lo que se refleja en el desempleo y datos de producción industrial conocidos el viernes, aumentando las probabilidades de que la Fed mantenga su endurecimiento monetario y, aunque ya dijo que elevará las tasas dos veces este año, los analistas creen que podrían llegar a ser hasta cuatro.

En medio de este panorama llega el “salvataje” del FMI, excepcional. Los analistas calculaban que Argentina podría acceder a un máximo de US$ 6.600 M anuales hasta un total de US$ 20.000 M equivalente al 435% de la cuota del país. Pero recibió US$ 50.000 M, el más grande incluso encima de Grecia en términos nominales y entre los primeros como cuota de la cuota del país en los mercados emergentes.

Es decir, el “modelo” está salvado o, como dice Alberto Ramos de Goldman Sachs, “La asistencia del FMI no resuelve el problema fundamental; simplemente lo financia”. O sea, por la inercia política y la “ideología” implícita en los años de gobierno de Macri, todo indica que más allá de unos “recortes” cosméticos, el modelo que llevó a pedir el “salvataje” ahora podrá continuar hasta la próxima crisis.

Los inversores esperan el 20 de junio cuando MSCI decidirá si eleva al país a la categoría emergente. Para Morgan Stanley existe 70% de probabilidad de recategorización. Y estima un ingreso de US$ 3.000 M antes de su efectiva implementación en mayo de 2019 y una potencial de suba de 20% para las acciones en los cuatro meses siguientes. Otra posibilidad es que MSCI decida ampliar el período de consulta hasta junio de 2019 pero, dado que las elecciones en Argentina se darían a posteriori, a la espera de los resultados electorales se postergaría para 2020 un potencial ingreso a emergente.

En mi opinión no corresponde la recategorización porque el sistema económico en general es disfuncional -dado el peso desordenado y exagerado del Estado- y solo sobrevive gracias a préstamos. Casi el 70% de la deuda pública total está denominada en moneda extranjera. Ahora, según el último dato oficial esta deuda equivalía al 57% del PIB a fines de 2017. Pero dada la devaluación en torno al 34%, ha subido unos 6 puntos porcentuales, por lo que hoy, al mismo stock, llega al 63%.

Sumando las emisiones de 2018, antes del acuerdo con el FMI, alcanza el 65% del PIB y, aunque lejos de los ratios europeos, está cerca del 70% que el FMI evalúa como límite prudente para las economías emergentes. Tengamos en cuenta que la devaluación implica una caída del PIB nominal en dólares, ergo, el ratio de deuda sube.

Ahora, en lo que va 2018, el pago de intereses de deuda totalizó $93.639 M, el rubro de mayor crecimiento interanual entre los gastos del sector público. En la comparación con el primer cuatrimestre de 2017, el incremento nominal es del 57%. Un descontrol que no pareciera que vayan a terminar realmente.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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La libertad de expresión se mejora con más libertad

 

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

A raíz de las “fakenews” se están produciendo actitudes preocupantes. Por caso, una asociación de medios argentinos realizó una campaña con la intención de que las redes sociales fueran “controladas” por el Estado (¡políticos controlando a los ciudadanos!), argumentando que ellos tienen “editor responsable” en tanto que en las redes “nadie da la cara”. Le temen a la competencia que trae el desarrollo tecnológico y no tienen mejor idea que atacar la libertad de los usuarios.

Días atrás agradecí a mis “amigos” virtuales de Facebook ya que me ayudaron -al igual que la enciclopedia más consultada, Wikipedia-  con sus opiniones, a escribir una de mis columnas. Decía Paul Feyerabend -el mejor epistemólogo que conozco- que el sentido común de la gente suele ser más acertado que las proposiciones de los “expertos”.

Y los hay más violentos. David Fahrenkrug, ex militar experto en ciberguerra, dice que “El gobierno tendrá que… enfrentarse a responsabilidades ya sea por la información falsa o por las cuentas falsas”. Le asusta lo que la pasó con Edward Snowden que filtró secretos militares, y no es para menos ya que la violencia puede ser inutilizada con información: de qué sirve el mejor ejército si pueden anticiparse sus movimientos y escapar.

Pero a la vez reconoce que los “peligrosos” ciber ataques son, en realidad, inofensivos. El virus Stuxnet, que Israel habría lanzado en 2010 contra Irán, fue neutralizado tan pronto fue descubierto. Los rusos intentaron tumbar la red eléctrica de Ucrania en 2015 y solo lo lograron con partes y por pocas horas.

Otra reacción insólita es la de algunos como “Freedom From Facebook” que proponen terminar con el “monopolio” de esta red social demandando al gobierno que la obligue a vender Whatsapp, Instagram y Messenger, entre otras medidas. Sin dudas existe un monopolio que no le hace bien a la libertad de expresión, pero se soluciona al revés, no coartando sino dando más libertad al mercado, a las personas.

A ver. Es el mercado el que determina a quién corresponde cada cosa. Por caso, al comprar un automóvil, el vendedor lo entrega a cambio de un dinero. Así, con estas relaciones pacíficas y voluntarias, se define la propiedad. Porque si resulta de una “ley” coactivamente (vía monopolio de la violencia estatal) impuesta, significa que no se daría naturalmente, por tanto, es ilegítima y viola a la verdadera propiedad.

Así, las leyes sobre derechos de autor o copyrights, que “crean” una propiedad, son una violación de las reglas morales del mercado y garantizan monopolios con la excusa de que la libre circulación de “ideas originales” desincentivaría la creatividad cuando, por el contrario, la libertad provoca que, sobre trabajos ya realizados, se sumen otros impulsando el desarrollo. Las patentes y copyrights deben definirse dentro del mercado como acuerdos voluntarios, terminando con los poderosos monopolios de las redes sociales, y tantos otros.

Por cierto, según serios historiadores, Thomas Edison era un “patentador serial” con el fin de hacer fortunas. Patentó unos mil inventos y no resulta creíble que fuera tan genial. De hecho, la lámpara incandescente sólo fue perfeccionada por él y patentada en 1879. Heinrich Goebel, fabricó lámparas tres décadas antes, mientras que un británico, Joseph Swan, obtuvo la primera patente en Gran Bretaña, en 1878, y llevó a su enriquecido plagiador, Edison, a las cortes británicas que le dieron la razón.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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La paz es hija del coraje

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El miedo a ser separada de su único hijo hizo que Olivia Medina, madre de 81 años, tuviera el coraje de participar en una protesta por las reiteradas amenazas de Trump contra los “ilegales”. “Vivo preocupada de que mi hijo no regrese del trabajo. Es indocumentado”, contó. Sin dudas es una enorme inmoralidad provocar que una madre viva con esta angustia.

Pero no es solo Trump, todos los políticos utilizan el miedo para “gobernar”, aún más los tiranos. Viniendo de Polonia, entonces un país comunista que se regía por el terror que las “autoridades” imponían sobre la población, Juan Pablo II sabía que había que vencer al temor y, entonces, sus primeras palabras como pontífice fueron “No tengáis miedo” y, con esta premisa, ayudó enormemente a voltear la Cortina de Hierro, en paz, sin guerras.

La violencia se produce, precisamente, cuando no tenemos el coraje de superar el temor súbito y reaccionamos de manera primaria. Y, como el Estado es el monopolio de la violencia, los estatistas –particularmente los comunistas y los populistas– necesitan que esta violencia sea aceptada, y para ello eligen el camino adecuado: atemorizar a la masa.

Dice el sicólogo Manuel Yebra Fernández que el miedo ha atenazado a los individuos y a las sociedades y desencadenado guerras y matanzas. No son las leyes las que hacen un país mejor, sino los individuos capaces de actuar en libertad y sin temor: eduquemos a nuestros hijos sin miedo.

“El efecto Lucifer: el porqué de la maldad” es el libro donde Philip Zimbardo describe su experimento, de la prisión de Stanford, uno de los más relevantes de la historia de la psicología. Zimbardo, quería investigar al ser un humano en un contexto de ausencia de libertad. Y simuló una prisión y reclutó a estudiantes dispuestos a desarrollar los roles de presos y carceleros.

Al principio, los “presos” y “carceleros” lo tomaron como un juego, al segundo día ocurrieron humillaciones reales y violentas y, finalmente, al sexto día el experimento de la prisión de Stanford se canceló debido a la violencia generada. Mostrando que la maldad no es un factor disposicional, no existen personas malas y otras buenas con independencia del rol o las circunstancias. Así, cuando la situación nos empuje a realizar un acto violento o malvado, si no somos conscientes -si no tenemos el coraje para superar el miedo que nos induce la situación-, no podremos evitarlo.

Es un mensaje optimista: cualquier persona puede hacer un acto malvado, pero también cualquiera puede hacer un acto heroico. Por eso dice Gonzalo Peltzer que las cárceles no sirven, allí están los “perejiles”, los verdaderos delincuentes están sueltos y algunos tienen cargos públicos. “Nunca me expliqué” dice Peltzer “por qué el ser humano es capaz de quitar la libertad a sus semejantes”. Envalentonado, e idealista, concluye que algún día las cárceles serán lo que ahora las mazmorras de tortura medievales… cuando la humanidad descubra que hay que querer y perdonar a los reos y tratar de averiguar qué pasa, para remediarlo.

Finalmente, digamos que las “medidas de preventivas de seguridad” -como las cárceles-, que imponen los gobiernos son ineficaces. Solo por nombrar dos casos que conozco, un amigo mío llegó hasta el interior de un avión en Fort Worth, entrando por la salida, sin que nadie lo percibiera. Otro subió a un vuelo con una navaja. Si esto hacen pasajeros comunes qué no podrían hacer delincuentes entrenados.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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El problema no son los partidos, sino el sistema

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Que la gente está cada vez más descreída de la política no es novedad. Por eso más de la mitad de los europeos -el 56%- confía en los nuevos partidos para propiciar un cambio respecto a las fuerzas tradicionales, según el Eurobarómetro 2018 dado a conocer recientemente, aunque no todos los nuevos son antisistema, como la formación de Emmanuel Macron en Francia. Aun así, la mayoría respalda la pertenencia a la Unión Europea (UE), con un 67% -y va en aumento- que la considera beneficiosa.

Mientras que en 2013 había solo dos formaciones nuevas con representación en los Parlamentos nacionales, hoy son 43. Pero, bajo esta etiqueta, el Eurobarómetro engloba a fuerzas más rupturistas como el Movimiento 5 Estrellas de Italia, y también otras europeístas, como La Republique en Marche del presidente francés. Entretanto, los partidos clásicos pierden fuerza en casi toda Europa.

Pero hay dos cosas que es importante resaltar. Primero, que las sociedades son más conservadores de lo que suele parecer. Y es que todo en el cosmos -incluidas las personas-evoluciona por maduración, como las plantas y los niños que crecen lentamente y, por ende, los cambios “revolucionarios” -abruptos- no suelen ser más que retórica.

Por caso, Italia que está por constituir el primer Gobierno populista de la vieja Europa. Allí solo el 44% de los ciudadanos cree que su pertenencia a la UE los ha beneficiado. Es el porcentaje más bajo de los 28 países, incluso detrás del Reino Unido, que ha votado en referéndum por el “Brexit”. Pero el programa de gobierno de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas ya no es directamente antieuropeo, sino que se ha convertido en una especie de “nacionalista euro alérgico”.

Este gobierno había propuesto salir del euro, la condonación de los € 250.000 millones de deuda italiana con el BCE, y retrotraer todo a tiempos previos al tratado de Maastricht. Pero los alemanes encendieron luces de alarma dado que, obviamente, no quieren hacerse cargo de la deuda italiana, y los mercados cayeron al punto que la prima de riesgo italiana subió de 120 a 190 en unos días. Así las cosas, ahora se comprometen a “la plena aplicación de los objetivos de 1992 con el Tratado de Maastricht”. Aunque todavía insisten en acercarse a Moscú, expulsión de inmigrantes, proteccionismo comercial y “autonomía” bancaria.

Lo segundo que es importante aclarar es que la culpa no es de los partidos o políticos tradicionales, de modo que cambiarlos o renovarlos, es solo cosmética, no va al fondo de la cuestión. Así, unos votan contra la UE y otros se aferran a ella y para no dejarla tramitan la nacionalidad de algún país miembro. Como consecuencia de la salida del Reino Unido de la UE programada para marzo de 2019, unos 7.500 británicos adquirieron la ciudadanía alemana en 2017, después de un 316% de aumento en 2016, lo que lleva a un total de 10.400 en los últimos dos años y esto teniendo en cuenta que deben haber vivido al menos ocho años en Alemania para poder tramitar su ciudadanía.

Es que, el problema de fondo, no son ni los políticos ni los partidos sino los sistemas estatales modernos. Como la violencia siempre destruye, lo que realmente falla son los Estados erigidos como monopolios de la violencia y con cuyo ejercicio -fuerzas policiales y demás armadas- pretenden “ordenar” a la sociedad, imponer leyes que, precisamente, necesitan coaccionarlas porque naturalmente no se dan, contradiciendo el orden del cosmos.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

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La falacia del “ajuste doloroso”

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El panorama global sigue sin ayudar. Dos pequeñas, sintomáticas noticias esta semana. Trump facilita el despido de empleados públicos y reduce el tiempo que pueden dedicar al sindicato, así bajaría el gasto. Arabia Saudí y Rusia estudian aumentar la producción petrolera, para bajar el precio del barril lo que mejora las perspectivas de los países desarrollados distrayendo de los emergentes (categoría que dudo el MSCI apruebe para Argentina).

Como aquí, las multitudinarias protestas contra los “ajustes” promovidos por el FMI en muchos países, son un clásico. La furia es genuina, ya que suele proponer despidos, recortes de sueldos y suba de impuestos, y aprovechada por la izquierda. Ahora, este organismo (multi) estatal es incoherente al decir que los gobiernos deben recortar gastos mientras facilita dinero que evita que lo hagan realmente. Además, se insinúa “pro mercado” cuando un mercado natural no admite bancos estatales, pero no propone “auto privatizarse”.

Macri recibió un país destrozado, y ese debió ser el piso para crecer de haberse aplicado políticas sanas. Si en 2016 la economía cayó se debió, sobre todo, al aumento del peso del Estado, es decir, de la carga impositiva, la inflación y las tasas de interés. Luego en 2017 inflaron un “crecimiento” con créditos lo que facilitó una crisis cambiaria que obligaba a virar hacia una economía de mercado de no ser por el keynesiano FMI, que exige un “ajuste doloroso”.

Ajuste contraproducente que provocará el rechazo de la sociedad. La realidad es que el famoso “gradualismo” era, en realidad, hacia un mayor peso del Estado y el FMI pide acelerar el proceso. Parten de la falacia de que el mal es el déficit fiscal y proponen recortar el gasto -sueldos, empleados y las pensiones- y aumentar impuestos. Medidas que, en estas circunstancias, subirán el peso del Estado, aumentaran el desempleo y bajaran el salario real.

Pero el problema no es el déficit fiscal, sino cómo se financia. Si se lo hace con emisión monetaria o endeudamiento o más impuestos, la economía cae. Así, lo que hay que eliminar es el modo de negativo financiamiento. Podrían eliminar gastos superfluos -cargos y sueldos políticos, obra pública, etc.-, desregular la economía de modo que se expanda aumentando la recaudación sin subir la presión fiscal, y el rojo residual puede solventarse con privatizaciones.

Compensado el déficit sanamente, bajará la inflación y el endeudamiento estatal, y el PIB crecerá. Ahora, debe desregularse más -liberando la creatividad del mercado- en particular la actividad sindical quitándole la capacidad de coacción. Así, podrán eliminarse leyes laborales que impiden el pleno empleo lo que, sumado al crecimiento genuino de la economía, aumentará la demanda privada de trabajo absorbiendo -sin despidos- a los empelados públicos. Lo que llevará a una fuerte reducción de la carga fiscal, repotenciando el crecimiento y entonces podrá desregularse -y privatizar- el sistema de pensiones.

Pero el gobierno sigue al FMI. El aumento en los impuestos ya se estudia. Lo que provocará una caída mayor de la economía logrando que no alcance recorte del gasto como porcentaje del PIB porque este caerá por delante. Además, los servicios de la deuda en 2015 equivalían al 38,9% de los recursos tributarios y en 2017 al 65,8%, y dado que el 70% de la deuda está en moneda extranjera, la suba del tipo de cambio implica una suba de 0,2% del PIB de intereses, pasando de 2,3% a 2,5%.

La economía en 2018 va a caer. Analistas -sin argumentos serios- pronosticaron crecimiento del 3,4% y ahora recalculan el 1,4% siendo que 1% es arrastre estadístico de 2017. Los pilares del “crecimiento” en 2017, el campo (cayó 5,5%, en marzo respecto de febrero) y la construcción (creció solo 5,9%), bajan. En marzo, el EMAE se redujo 0,1% respecto de febrero que ya cayó 0,2% respecto de enero. Y empeora.

Cae la industria manufacturera. El IPI de abril, de FIEL, bajó 1,4% contra marzo. Según la COPAL al fin del 2018 habrá caído el consumo 1,2% en promedio en los últimos tres años. En 2016 el uso de la capacidad instalada en las fábricas era de 69%, en 2017 cayó al 61%, “y este año rondará el 56%”. Según la UIA, a fines de 2018 habrán desaparecido 80.000 puestos de trabajo desde el 2015.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

 

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No llores por mí, Jerusalén, otra vez

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

En una columna que escribí a fines del 2017 (“No llores por mí Jerusalén”) decía que, desde que Trump amenazó con trasladar la embajada, el revuelo fue fenomenal. Haciéndome eco de expertos, escribí que el traslado demandaría tres años, aunque el embajador podía ser enviado y utilizar una parcela que EE.UU. arrienda o convertir el consulado que tiene en Jerusalén. El Papa pidió que se respete el estatus actual y agregó que “es una ciudad única, sagrada… y tiene una vocación especial para la paz”… hasta que llegaron los políticos.

Finalmente, Trump, fiel a su estilo “relámpago”, instaló la Embajada estos días provocando airadas protestas de los palestinos. Protestas injustificables -y susceptibles de ser aprovechadas por terroristas- cuando la situación ameritaba prudencia. Pero menos se justifica que murieran más de 60 palestinos.

Increíblemente, el ministro de Seguridad Pública israelí, habría dicho que “Debemos volver a los asesinatos selectivos, y los líderes de Hamás deben volver a esconderse bajo tierra y temer por sus vidas”, según publica el diario ‘Yediot Aharonot’. Estos líderes son indefendibles, pero es increíble que un funcionario haga estas declaraciones y no sea considerado un apologeta del delito.

Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo, considerada ‘santa’ por cristianos, judíos y musulmanes, y es el principal foco de conflicto entre Israel y los árabes. De modo que la jugada de Trump es fuerte y justo en el siglo XXI cuando, vía internet, es posible hasta tener reuniones virtuales. ¿Qué sentido tienen entonces las embajadas, tan increíblemente costosas en sueldos de burócratas?

El presidente de EE.UU. hace suya la política de Israel, escribe Jan Martínez Ahrens en El País de Madrid: “En un vertiginoso crescendo… ha dejado claro que su política… pasa por el primer ministro israelí… No ya en calidad de interlocutor privilegiado, sino como representación casi vicaria de su diplomacia”. En fin, cada uno elige sus socios, ese no es el problema, sino que a esta altura de la civilización todo ser humano -incluido Trump y el gobierno israelí- debería saber que las acciones violentas, coactivas, empeoran las cosas.

Por caso, que Washington haya terminado con el acuerdo nuclear con Irán, lo que implica retomar las sanciones económicas, no perjudica a los políticos iraníes que viven bien a costa del pueblo, perjudica a los ciudadanos. Por caso, los comerciantes del Bazar de Teherán temen que empezarán a escasear algunas mercancías. “Estamos sentados sobre una bomba que explotará en tres o cuatro meses… se acabarán los remanentes que tenemos almacenados…”, explica uno de ellos.

En cambio, las acciones pacíficas son razonables. Según imágenes por satélite, Corea del Norte muestra “una primera prueba definitiva” de que el régimen está desmantelando una base nuclear, según la página especializada 38North. Los analistas observaron que varios “edificios clave” del complejo de Punggye-ri fueron derruidos.

Probablemente esto sea propaganda del régimen, de hecho, el líder norcoreano aseguró que su fuerza nuclear “está completa” y que, por lo tanto, ya no necesita este silo nuclear, a la vez que rechaza la exigencia de Trump de que solamente negociará con Corea del Norte “el desmantelamiento completo, verificable e irreversible” de su programa nuclear. Pero negociar es la dirección correcta y, sobre todo, sin ningún muerto…

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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