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Alejandro A. Tagliavini

"Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones. ", J.L. Borges

Inflación global: ¿cerrar los bancos centrales?

Por Alejandro A. Tagliavini*

               No sé si Milei tiene razón en cuanto a la oportunidad y el método, pero definitivamente los bancos centrales son como un cáncer al que debería ponérseles fin.

               El petróleo se ha desplomado un 20% desde su máximo de junio, situándose en un mercado bajista, mientras que el oro perdió un 8% en el segundo trimestre, lo que supone su peor trimestre en cinco. Aunque varios factores macroeconómicos y relacionados con la demanda son importantes para los descensos, el máximo de dos décadas del dólar es sin duda el factor más definitorio.

              El billete verde no ha dejado de avanzar logrando la paridad con el euro por primera vez en 20 años y parece no tener techo a pesar de la subida récord del IPC y menos ahora que, por segunda vez consecutiva, la Fed decidió subir en otros 75 puntos base a las tasas de interés de referencia, en línea con su tendencia restrictiva o hawkish “para controlar la inflación” histórica de 9,1% en EE.UU.

               Por supuesto, como buenos burócratas que jamás reconocen la propia culpa ni lo destructivo de sus acciones, la Fed nada dice de la astronómica emisión y culpan a «la pandemia, el aumento de los alimentos y la energía y las presiones generales sobre los precios. La guerra de Rusia contra Ucrania”. No tienen vergüenza ni remordimiento alguno sabiendo que “en última instancia, la Fed quiere una desaceleración económica significativa para frenar la inflación, y un dólar más fuerte es parte de ese coctel». O sea, no les importa empobrecer sus ciudadanos con la inflación y, encima, castigarlos con una desaceleración de la economía.

                La subida del 16% del dólar en el último año -y el 6% de ganancia sólo desde finales de mayo- es «lo más extremo que se puede hacer, históricamente hablando» según muchos analistas. La última vez que el índice dólar (DXY) superó los 112 fue en mayo de 2002. El billete verde también ha despertado el interés de los inversionistas. En primer lugar, el halo de refugio que rodea ahora al dólar. Sí, el oro puede ser lo que típicamente viene a la mente cuando se habla de la necesidad de protegerse contra la inflación pero, insólitamente, el dólar ha superado al oro, arrebatándole la corona de refugio.

Gráfico diario del oro, de skcharting.com con datos de Investing.com

                Ahora, por qué ocurre esto, no se supone que el oro es el refugio por excelencia frente a la inflación. Empecemos por aclarar que el dólar se fortalece frente a las otras monedas porque, a pesar de que EE.UU. se encamina a una recesión ya que el PIB se contrajo 1,6% en el primer trimestre y si las lecturas del segundo trimestre también fueran negativas el país ya estaría en recesión, aun así, seguiría estando mejor que Europa debido al desastre que trajeron las cuarentenas y las actuales sanciones a Rusia.

                 Si hasta México tiene menos inflación que su vecino norteño y más de uno, cerca de las fronteras con Argentina, ahorra en paraguayos y bolivianos antes que en pesos argentinos o dólares.

Suba del IPC mexicano comparado con el de EE.UU.

                  Volviendo al tema, los bancos centrales han logrado inflacionar hasta el mismísimo oro -que para ellos es como la luz para los vampiros- y por ello no aumenta.

                  Peter Hambro, una de las mayores autoridades mundiales en el mercado del oro, ha descrito detalladamente algo que es público y notorio pero pocos comentan. El detonante de estos comentarios fue el siguiente gráfico de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) de EE.UU. que, debido a una reclasificación de datos que comenzó en el primer trimestre de 2022, ahora muestra la enorme medida en que los bancos de lingotes como JP Morgan han acumulado contratos de derivados de metales preciosos para mantener bajo el precio del oro.

                    En este gráfico pueden verse los aumentos interanuales de los derivados de metales preciosos en bancos comerciales de EE.UU. hasta el 31 de marzo de 2022. O sea, lo que están haciendo es aplastar el precio del oro físico mediante la producción alquímica de ‘oro de papel’ con “la ayuda de los mercados de futuros y la connivencia de los alquimistas, los comerciantes de lingotes”, según describe Hambro.

                    Lograron crear una percepción inquebrantable de que las onzas de oro que se acreditan en una cuenta con un banco o un distribuidor de lingotes eran los mismos que los reales. ¡Y mucho más fácil! No tienes que almacenarlo ni asegurarlo”. Ahora, esta inflación del oro por parte de la banca privada jamás hubiera sido posible sin el reaseguro de los bancos centrales y las directivas de BIS (el Banco Internacional de Pagos de Basilea, el “central de los centrales”).

                     Explica Hambro que “para hacer que el oro papel exagerado pareciera aún más seguro, el Banco de Inglaterra esta dispuesto a prestar oro físico a los Miembros del Mercado del Oro de Londres, en caso de que las cosas se pongan complicadas y las bóvedas estuvieran vacías”. En 1987, el central de Inglaterra instruyó a los bancos de lingotes para que formalizaran su cartel, lo que se hizo mediante el lanzamiento de la London Bullion Market Association (LBMA). Así, hoy el Banco de Inglaterra y la LBMA están entrelazados simbióticamente a través del mercado de préstamos de oro en el que los bancos centrales prestan oro físico.

                     Por cierto, este esquema global de ‘oro de papel’ tiene una oferta ilimitada ya que, como dice Hambro, los gobiernos y los bancos centrales y el BIS «pueden imprimir hasta el infinito» total que después coactivamente imponen sus caprichos sobre el mercado. De momento, el único peligro para este esquema de falsificación de oro, es que grandes tenedores de lingotes como Vladimir Putin y Xi Jinping, decidan romper el juego.

                    Por si acaso, para que no queden dudas de que los “valores tradicionales” no solo no han bajado de precio sino que han aumentado en relación al IPC-como debería haber ocurrido con el oro- les dejo esta tabla, el índice global de precios de la vivienda de Knight Frank, para el primer trimestre del 2022:

                        Por cierto, Argentina no figura en la lista, es que ya casi no figura en el mundo. Porque aquí sí que, insólitamente, bajaron los precios en “moneda dura” hasta de los inmuebles, por la sencilla razón de que el gobierno hace lo imposible por fugar a los capitales y por ello el blue -que es la mejor medida de la inflación verdadera, esto es, la exagerada emisión por sobre la demanda- se ha disparado tanto, en rigor, el peso se ha devaluado tanto por exceso de oferta, no solo porque la imprenta está funcionando exageradamente sino porque la demanda de pesos ha caído fuertemente ante los esfuerzos del gobierno por ahuyentar las inversiones en el país.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

De cómo los argentinos pobres financiarían a Boeing

Por Alejandro A. Tagliavini*

                     Como siempre tuve gran admiración por la naturaleza -la verdadera, la que se da naturalmente, valga la redundancia, no la que se impone por la fuerza- y siempre supe que es infinitamente sabia, al punto que la razón humana no puede ni llegarle a los talones ya que ni siquiera sabe hasta dónde llega el universo- y siempre supe que está dedicada al crecimiento de la vida, particularmente del hombre, me produjo desde el principio gran desconfianza esta “pandemia” que implicaría que la naturaleza ha traído un virus que amenaza a la vida humana y que el hombre con su razón -su “ciencia”- debe defenderse.

                       Pero, en fin, pandemia o no, cada uno es libre de creer y expresar lo que le venga en gana, lo que no es aceptable, bajo ningún punto de vista ni siquiera en una supuesta “defensa de la vida” -lo que es un gran contrasentido- son las imposiciones violentas de los Estados, cuarentenas y demás, siempre basadas en el pánico y la consecuente irracionalidad. Cuando la ciencia de la Lógica -a la que adhiero por completo- no es respetada, no cabe otra solución que imponerse violentamente, es decir, cuando algo se impone por la fuerza es, precisamente, porque es falso, porque no resiste razón, y entonces pretende superar a Lógica ya que lo contradice.

                       En EE.UU., por caso, se discute la “regulación de la portación de armas” lo que resulta increíblemente incoherente porque, quienes quieren prohibirlas lo que pretenden es que el Estado por vía de fuerza policial, es decir, ¡¿utilizando las armas, prohíba las armas?! El mundo necesita urgentemente profundizar la ciencia de la Lógica, revalorizar el sentido común y la confianza de las personas en sí mismas y en su propio criterio y discernimiento.

                        Una persona, tratando de mostrar «lo peligrosos que son los viajes en avión», me contó que un amigo suyo se fue a Miami a dar la cuarta dosis y en el vuelo de vuelta “se contagió y a pocos días de llegar se murió por covid”. Increíble cuento -y no fue el único del estilo que escuché- que demuestra hasta qué punto no se razona. No sé si el episodio es verídico, no me consta, pero lo que sí me consta es que el que me lo contaba daba -automáticamente, sin razonar- por asegurado que murió por covid sin siquiera considerar que, después de tantas dosis debería estar inmunizado y que, morir a pocos días de la cuarta al menos ameritaba investigar la causa real de la muerte que quizás podría ser la misma vacuna.

                       Es que, a las personas, en el sistema educativo actual, no se les exige razonar -casi que se les prohíbe- sino memorizar y, sobre todo, aceptar lo que dicen las “autoridades” sin que importe el propio discernimiento de las personas “que no son nadie” comparado con las “autoridades”. Pero resulta que, en este caso, las “autoridades” son las burocráticas e ineficientes OMS, la CDC de los EE.UU. y otros organismos estatales con serias sospechas de corrupción. Más vale, mucho más, el sentido común y el discernimiento de cada persona.

                      Es decir que, sin la menor duda, existen peores “pandemias” que la del coronavirus, esto es, la violencia desde los Estados. Así, las cuarentenas han logrado una destrucción muy, pero muy superior, a lo que habría logrado el Covid 19 en el peor de los supuestos. Cerrados los países durante meses, si multiplicamos por la productividad de cada trabajador (en dólares constantes de 2005, según la OIT: 98.427 en EE.UU., 92.107 en Europa o 11.853 en Sudamérica por año), la cifra que ha perdido la economía global, solo en producción, es sideral. Y esto se “disimuló” inyectando dinero de manera astronómica, y ahora hay que pagar la fiesta.

                     “Hacía tiempo que no veíamos una reducción del nivel de vida como ésta. Los ingresos reales están cayendo como no lo hacían desde la segunda mitad de los años 70, cuando la inflación era muy alta, o desde principios de los 80, cuando la gran crisis del petróleo”, asegura Keith Wade, economista jefe de Schroders. Y esto recién empieza. Muchos analistas -de esos que no tienen vergüenza de ser pro oficialistas y justificar a las “autoridades”- culpan a la guerra en Ucrania, razonamiento muy, pero muy corto, ya que el mundo vivó peores y más estúpidas contiendas -como la guerra del Golfo- y la economía global siguió creciendo.

                        Pero esto, en rigor es lo de menos, el problema más serio es que millones más -varias decenas de millones más, muchos más de los supuestos muertos por coronavirus- morirán de hambre. Pero algo no cierra. La naturaleza es sabia y sobreabundante y, de hecho, permite que se produzca un 40% más de lo que la humanidad necesita para alimentarse, pero se pierden anualmente 1.300 M de toneladas métricas de alimentos, según la FAO.

                        Ahora, ¿por qué no llegan a los desnutridos? Son varias las causas, pero las definitorias son los obstáculos que ponen los Estados. Para empezar, los impuestos que cobran empobrecen ya que son derivados hacia abajo subiendo precios o bajando salarios. Otra de las malas políticas es la interferencia en el sistema de precios -subsidios, precios mínimos y máximos- que provoca, entre otras cosas, que los alimentos se desvíen a otros usos, como los biocombustibles, cuando paliar el hambre es más urgente.

                        Por otro lado, a menudo se necesitan sencillos recursos para que la gente pueda cultivar lo necesario y ser autosuficientes, pero hoy el alimento medio recorre en Europa, por caso, entre 2.500 y 4.000 km. No se cultiva más cerca, entre otras cosas, debido a regulaciones estatales sobre el uso de la tierra. Además, las legislaciones sobre “propiedad intelectual” deberían ser derogadas -para todos los sectores y temas- porque son la mayor fuente moderna de monopolios. La propiedad debe quedar establecida por el mercado -el pueblo- y nunca por los Estados.

                        En algunos países se llega al colmo de que las leyes impiden que el agricultor siembre, intercambie o venda sus semillas porque, por caso, existen normativas dentro de los acuerdos de “libre comercio”, sobre derechos de “propiedad intelectual” y comercio. Y obligan, al agricultor que quiere cultivar esas variedades, a pagar royalties como ocurre en países africanos.

                          Para remate, un tercio de la producción mundial de alimentos se desperdicia y gran parte termina en la basura. Ahora, los políticos nos han hecho creer que la recolección y tratamiento de los descartes es un “servicio público” que ellos, el Estado, debe proveer. Y llegan al colmo de cobrarnos cuando deberían pagarnos porque hasta la peor basura tiene valor como fertilizante. Si el servicio de recolección estuviera en manos del mercado, en manos privadas eficientes, se nos pagaría por nuestros descartes y, muy probablemente, se distribuiría la comida desechada a precios mucho más bajos entre los más necesitados.

                           Los Estados son así los responsables de la desnutrición, de modo que es una gran ironía -es sólo demagogia- que los Gobiernos diseñen “planes contra el hambre” cuando bastaría con que dejaran de crearla para que desapareciera rápidamente.

                            Por caso, en Argentina, la producción de alimentos podría ser mucho mayor si no fuera por el gobierno que impone todo tipo de dificultades. Por ejemplo, el cierre de importaciones. Cuentan desde Confederaciones Rurales Argentina (CRA) que, para “cuidar las reservas”, el BCRA modificó el sistema de financiación de importaciones, y hasta el 30 de septiembre -o más, veremos- las empresas importadoras deberán buscar financiamiento para poder importar bienes cuando superen hasta un 105% del total importado durante el año anterior, medido en dólares.

                             Ahora, el tema es decisivo para la producción de alimentos. Según Fertilizar, en 2021, el consumo total de fertilizantes en Argentina fue de 5.6 M de toneladas. El porcentaje importado alcanzó en los últimos cuatro años un promedio de 65% del total aplicado en el país. Los fertilizantes nitrogenados y los fosfatados son los de mayor utilización, llegando al 92% del total.

                             Entre los 15 primeros productos importados en 2021 (INDEC), se destacan la urea con contenido de nitrógeno y el fosfato monoamónico por un total de USD 1.316 M. Este valor se aproxima bastante al total de las importaciones del sector agropecuario y agroindustrial, al que se debe sumar alguna maquinaria agrícola, piezas y accesorios, y otros artículos menores. Frente a esta cifra, las exportaciones agroindustriales totales fueron en 2021 de USD 52.382 M, las de granos USD 17.544 M y las de aceites, pellets y harinas, USD 22.293 M.

                     El menor acceso a fertilizantes frente a las próximas decisiones de siembra para la campaña gruesa 2022/23, y el encarecimiento del precio interno, a partir de cierto desabastecimiento, augura una menor siembra de maíz, redundando nuevamente en un esquema de rotación ineficiente, derivado de los efectos de las decisiones de política económica, que no permiten la mejor asignación de la producción agropecuaria, y afectarán el transporte, el empleo y la generación de divisas negativamente.

                       Es insólito, otra vez la incoherencia, la falta de racionalidad, que de manera compulsiva intenta paliar la falta de dólares que, precisamente, es consecuencia de las imposiciones coactivas del Estado.

                     En un mercado libre las importaciones y exportaciones necesariamente se nivelan ya que no se puede importar sino se consiguieron antes los dólares para pagar. El Estado, al retirar coactivamente los dólares a los exportadores y entregarlos a “precio oficial” subsidiado a los importadores, provoca un desequilibrio consiguiendo una sangría de dólares que se paga, en parte, con ayuda del FMI, otro organismo (multi) estatal y, por tanto, producto de la coacción con la que los Estados miembros retiran -por vía impositiva- recursos del mercado, la gente, particularmente los pobres ya que los empresarios pagan los impuestos subiendo precios o bajando salarios.

                  En el siguiente cuadro puede verse como las importaciones y exportaciones están desequilibradas, en rojo o  verde, pero desequilibradas al fin y, contra lo que muchos creen el verde no es bueno porque, dicho rápidamente, son “dólares bajo el colchón”, es decir, recursos que no son utilizados en la producción ni en el consumo sano.

                 Según Invecq, la cuenta que está generando un balance muy negativo es la de servicios cuyos ingresos suman a mayo USD 3.111 M, mientras que los egresos superan los USD 7.000 M, generando un saldo negativo de casi USD 4.000 M, cuando el año pasado no superaba los 1.000 M en el acumulado a mayo.

                  El 92% del déficit se explica, primero, por los costos de los fletes para comerciar internacionalmente, y segundo el déficit turístico que supera los USD 2.000 M dado el aprovechamiento de un dólar más barato con relación al dólar libre, utilizados por quienes viajan al exterior y adquieren productos allí.

                       Por cierto, el destacado economista Roberto Cachanosky twitteó que “En junio el BCRA emitió $ 377.000 millones para financiar el rojo fiscal y otros $ 650.000 millones para sostener el precio de los bonos. Le dio una asistencia al tesoro de $ 1 billón…”. Con esta emisión no extraña la suba del blue y que “Por ahora el billete de mayor denominación que tenemos que es de $ 1.000 equivale a US$ 3,85. En cualquier momento le quitan 3 ceros al peso y volvemos al 1 a 1”. Ironizó Cachanosky.

                      En fin, para graficar la decadencia argentina, podemos medir las acciones locales en oro. Así, por caso, el máximo de la acción BBAR (BBVA Banco Francés SA) fue en enero 2001 y -el mínimo, en octubre de 2020 con el valor de 1.28- hoy cotiza en relación al oro a 1.35 y con tendencia a la baja. 

                      Ahora, la gran ironía de todo esto es que los argentinos pobres terminan financiando a empresas como Boeing.

                      La constructora de aviones, a raíz de la “pandemia” -las cuarentenas, dicho con el rigor que corresponde- fue a Washington a pedir un rescate de para sí y sus proveedores. Finalmente, Boeing, recaudó USD 25.000 M de inversores privados y retiró su solicitud de rescate. Muchas compañías han hecho lo mismo, dijo el presidente de la Fed, y no retiraron la solicitud.

                     Ahora, cómo es que la Fed se da el lujo de regalar dinero a dos manos y la inflación no se desmadra. Para entenderlo, hay que llamar inflación a la inflación -valga la redundancia- y no al aumento del IPC que, aunque está muy relacionado, es independiente. La inflación es el exceso de emisión en tiempo real respecto de la demanda, entonces, la moneda se desvaloriza.

                     Pero el dólar tiene una gran demanda global y eso absorbe inflación. Y entre los demandantes están los argentinos cada vez más empujados por el Gobierno ya sea porque regala verdes subsidiados o porque desvaloriza el peso y la gente huye al dólar. Como sea, estos compradores de dólares absorben la inflación de EE.UU. y así financian los regalos de la Fed. Particularmente afectados son los más pobres que ven sus pesos decaer por la fuga hacia el verde.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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“No more questions, Your Honor”

By Alejandro A. Tagliavini*

               This will be the most realistic and objective column among the hundreds that I have written during decades, since I am the same witness. Nobody told me about it, I didn’t read it in any media, I experienced it personally.

               Almost three years ago (!!), when they began to spread panic about the coronavirus, I was struck by how, at the same time that almost everyone was spreading aggressive messages to “stop climate change and defend nature”, was growing the terror that led to a hatred, precisely, to nature that would be bringing a virus that threatened the human race and man should use his reason to fight it.

                As I always had great admiration for nature -the true one, not the one that is imposed by force since violence is that which violates the natural order, as the Greek philosophers already knew- I was very suspicious of this supposed enemy of the human being. I always knew that nature is infinitely wise -more than human reason that doesn’t even know how far the universe reaches- and dedicated to the growth of life, particularly of man.

                Then came the violent impositions of the States -quarantines and others- and so I had no doubt that the «pandemic» was a big lie, based on panic, irrationality. When the science of Logic -to which I fully adhere- is not respected, there is no other solution than to impose it violently, that is, when something is imposed by force it is precisely because it is false, because it does not resist reason, it pretends overcome Logic as it contradicts it.

               I always believed, moreover, in the Christian principles of loving one’s neighbor, so this thing of taking refuge and shutting oneself in, escaping from one’s neighbor, seemed to me, to put it crudely, diabolical. I have known children who ran away from their mothers to «avoid contagion», priests who canceled Holy Mass and brought to mind John Paul II and the risk to his life that he ran by attending Mass under the Nazi regime.

               In case something was missing, my doctor, who has kept me very healthy for years, and the best specialists I found -not the official ones- assured that there was no pandemic, and that it was just another strain of the flu as nature always brought us . Nothing had changed.

               And I wrote accordingly. And many media stopped publishing me. And they paid just for sinners because I got tired and decided not to write anymore – except for a fortnightly column on financial issues on my blog – not even for the few coherent and brave people who continued to publish me.

                I realized that it was useless: so many years writing in favor of the first human right, that of the freedom to live one’s own life, and from one day to the next almost everyone, including many who praised my columns, came to insult me ​​for defend freedom against the violent impositions of governments. It wasn’t worth wasting time on an audience whose alienation, based on the panic that had been transmitted to them, was such that there was no objectivity to make them reason.

                And I acted accordingly. I did not do a single day of quarantine, I worked normally, I did physical exercise, I never underwent a PCR or any test to detect covid, I hardly ever used a mask, not even on the crowded train, I never got vaccinated and everyone who around me, including my almost 91-year-old mother, have done much the same thing. And we are all very healthy, thank God, not even half a degree of fever in these three years: not even half a degree of fever in three years.

                  Was it luck (statistical probability)? Impossible, it is not feasible that so many people -everyone around me- will be so lucky for three years walking without a mask even on crowded public transport. Genetics? Of course not, not everyone around me belongs to the same blood. What happened? Obviously: there was no pandemic, nothing different from 2018 or what will happen in 2023. Everything normal, everything logical, everything natural.

                  Personally, I do not know of anyone who has died from covid. Yes, I have heard many stories about it, from other people, but when asked if they have performed autopsies on them, they have told me no, which leaves me with the question of whether they died of, or with, covid or because of the protocols -such as isolating in their death bed to an old man and literally kill him with anguish – or by procedures such as intubation which is very aggressive. In any case, the dead, even according to the unbelievable official statistics, are in the order of the normal ones due to flu symptoms.

                  In short, «No more questions, Your Honor», reality -experienced, not told- imposes itself.

And thanks to Life for being so healthy!

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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“No más preguntas, Su Señoría”

Por Alejandro A. Tagliavini*

               Será esta la columna más realista y objetiva de entre los cientos que he escrito en décadas, ya que soy el mismo testigo. Nadie me lo contó, no lo leí en ningún medio, lo viví personalmente.  

               Hacen ya casi tres años (!!), cuando comenzaron a difundir el pánico por el coronavirus, me llamó la atención cómo, al mismo tiempo que casi todo el mundo difundía agresivos mensajes para “frenar el cambio climático y defender a la naturaleza”, crecía el terror que conllevaba un odio, precisamente, a la naturaleza que estaría trayendo un virus que amenazaba a la raza humana, y el hombre debía utilizar su razón para combatirlo.

                Como siempre tuve gran admiración por la naturaleza -la verdadera, no la que se impone por la fuerza ya que la violencia es aquello que viola el orden natural, como ya lo sabían los filósofos griegos- desconfié mucho de este supuesto enemigo del ser humano. Siempre supe que la naturaleza es infinitamente sabia -más que la razón humana que ni sabe hasta dónde llega el universo- y dedicada al crecimiento de la vida, particularmente del hombre.

                Luego vinieron las imposiciones violentas de los Estados -cuarentenas y demás- y entonces no tuve ninguna duda de que la “pandemia” era una gran mentira, basada en el pánico, la irracionalidad. Cuando la ciencia de la Lógica -a la que adhiero por completo- no es respetada, no cabe otra solución que imponerse violentamente, es decir, cuando algo se impone por la fuerza es, precisamente, porque es falso, porque no resiste razón, pretende superar a Lógica ya que lo contradice.

               Siempre creí, además, en los principios cristianos, de amar al prójimo, así es que eso de asilarse y encerrarse, escaparse del prójimo, me pareció, para decirlo crudamente, diabólico. He conocido hijos que escapaban de sus madres para “evitar contagios”, sacerdotes que cancelaron la Santa Misa y me trajeron a la memoria a Juan Pablo II y el riesgo de vida que corrió por asistir a Misa bajo el régimen Nazi.                 

               Por si faltaba algo mi médico, que me ha mantenido muy saludable durante años, y los mejores especialistas que encontré -no los oficialistas- aseguraban que no existía ninguna pandemia, y que no era sino otra cepa de la gripe como siempre la naturaleza nos trajo. Nada había cambiado.

               Y escribí en consecuencia. Y muchos medios dejaron de publicarme. Y pagaron justos por pecadores porque me cansé y decidí no escribir más -salvo una columna quincenal sobre temas financieros en mi blog- ni siquiera para los pocos coherentes y valientes que seguían publicándome.

                Es que me di cuenta de que era inútil: tantos años escribiendo a favor del primer derecho humano, el de la libertad de vivir la propia vida, y de un día para otro casi todos, incluso muchos que alababan mis columnas, llegaron a insultarme por defender la libertad contra las imposiciones violentas de los gobiernos. No valía la pena gastar tiempo en un público cuya enajenación, partir del pánico que les habían transmitido, era tal que no había objetividad que los hiciera razonar.

                Y actué en consecuencia. No hice ni un día de cuarentena, trabajé normalmente, hice ejercicio físico, nunca me practicaron un PCR ni ninguna prueba para detectar el covid, casi nunca utilicé barbijo ni siquiera en el tren atestado de gente, no me vacune nunca y todos los que me rodean, incluida mi madre de casi 91 años, han hecho prácticamente lo mismo. Y estamos todos sanísimos, gracias a Dios, ni siquiera medio grado de fiebre en estos tres años: ni medio grado de fiebre en tres años.

                  ¿Fue suerte (probabilidad estadística)? Imposible, no es factible que tantas personas -todos los que me rodean- tengan tanta suerte durante tres años andando sin barbijo incluso en el transporte público abarrotado. ¿Genética? Tampoco, no todos los que me rodean pertenecen a la misma sangre. ¿Qué pasó? Obvio: no hubo ninguna pandemia, no ocurrió nada diferente al 2018 ni a lo que ocurrirá en el 2023. Todo normal, todo lógico, todo natural.

                  Personalmente, no conozco ningún fallecido por covid. Sí escuché muchos relatos al respecto, de otras personas, pero ante la pregunta de si les han realizado autopsias me han dicho que no, con lo que me queda la duda de si murieron por o con covid o por los protocolos -como aislar en su lecho de muerte a un anciano y, literalmente, matarlo de angustia- o por los procedimientos como la intubación que es muy agresivo. En cualquier caso, los muertos, aun según las poco creíbles estadísticas oficialistas, están en el orden de los normales por cuadros gripales.

                  En fin, “No más preguntas, Su Señoría”, la realidad -vivida, no contada- se impone de suyo.

¡Y gracias a la Vida por estar tan sanos!

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

It’s time to pay for the quarantine party

By Alejandro A. Tagliavini*

                   Violence is not free, destroys… or could really anyone believe that closing entire countries, confining cities using the police force would not bring consequences. To put it quickly, the quarantines and other restrictions coercively imposed by governments – and endorsed by a large majority of the population, very frightened – obviously produced a very sharp drop in almost all activities.

                   And, in the face of this collapse violently produced by the States, they did not think of a better idea than to «stimulate» by giving away money -injecting bills as if wealth could be created from nothing- that was spent treacherously, now leaving a debt impossible to pay with which it is necessary to adjust in fact, via inflation and via the artificial increase in credit costs, which will make production and consumption even more difficult.

                   Now, and not saying this with a vengeful spirit, it was repeatedly warned that quarantines would cause much greater damage, exponentially greater, than what it would supposedly prevent. It is very important that those who promoted and implemented these restrictions first understand that they must never act under the influence of fear and then understand that they must apologize because otherwise, if the failure is not recognized, humanity will continue to self-destruct. By the way, to think that it will be nature that destroys man is extremely stupid and incoherent.

                   But let’s go to the cold analysis. The Federal Reserve raised its target interest rate by three-quarters of a percentage point on Wednesday to curb a rally, but it turns out that it is decided after data showed little progress in its battle so far, and «return to its target» of 2% of “inflation”, strictly speaking, the rise in the CPI that relatively reflects real inflation thanks to the fact that prices in the US are relatively free.

                It will also continue to reduce holdings of Treasury bonds and mortgage debt, following the path it already set at the May meeting. In addition, they anticipated that a rise of three quarters of a point or half a point would be «very likely» the appropriate outcome of the next central bank meeting in late July.

                  But of course, since they confuse inflation with a rise in the CPI, the Fed partially blames «the war in Ukraine and China’s confinement policies» when these events undoubtedly cause variations in some prices, but not inflation, which is the depreciation of the currency for excess in the issue. Ironically, and this can be confusing, the dollar – the DXY index – «revalues» but only against the other currencies that depreciate even more.

                  The move raised the short-term federal funds rate to a range of 1.50% to 1.75%, with Fed officials projecting a rate hike to 3.4% by the end of this year and up to 3.8% in 2023, which represents a substantial change from the median of the March projections, which foresaw a rise to 1.9% this year.

                  As sharply tightening financial conditions will weigh on growth, the Fed now sees the economy slowing to a below-trend growth rate of 1.7% this year – from 2.8% forecast earlier – and unemployment will increase to 3.7% at the end of 2022 and it will continue to rise to 4.1% until 2024 and considers that inflation, measured by the price index of personal consumption expenditures, will be at 5.2 % this year and will only gradually slow to 2.2% in 2024.

                How bad the prospects will be that it is difficult to find a more pessimistic scenario in the history of Wall Street. And more than half of the companies on the NASDAQ have been reduced to less than half, that is, half of the Nasdaq constituents are trading at least 50% below their 12-month highs:

                    And many gurus sincerely believe that stocks will never rise again in our lives to the level they left off. In fact, they continue to fall despite that the three times the Fed raised rates this year Wall Street soared, although the enthusiasm was short-lived as can be seen in this S&P chart:

                Now, theoretically, historically, raw materials fell when the dollar index (DXY) increased or, rather, maintained a stable value and, therefore, cheaper in terms of a more expensive dollar, however, today to the commodity index BCOM is not worried about the rise of the dollar:

               Showing two new phenomena. First, the fact that the dollar appreciates against other currencies (the DXY index) does not mean that, in absolute terms, it does not lose value. In other words, the producers of commodities must adjust their prices for -their consumption- inflation regardless of whether the greenback improves its price with respect to other currencies. Second, that phenomena such as quarantines -which reached the height of prohibiting the transfer of laborers, services and supplies from the field, complicating production- and the war and government sanctions are harming production and distribution.

                  Thus, the UN, which at the time supported the quarantines, now rips its clothes off and warns of an imminent world food crisis with hundreds of millions of malnourished people, a hundred times, yes, a hundred times more than the alleged victims of covid 19 and all its variants. And the worst of the case is that they recognize that “it is only the tip of the iceberg”. Of course, they will never acknowledge their responsibility – they are bureaucrats too benefited by the States to run the risk of losing their privileges – and so they blame only «the war in Ukraine».

                 It is true that the Russian blockade in Odessa, Ukraine’s main port, is very damaging. From there, before the war, the country exported about six million tons of grain every month that fed about 400 million people. But not accepting that the problem began long before the war, with the quarantines, is lying blatantly to hide guilt.

                 Facts kill the official story. One of the most pernicious consequences has been the unprecedented increase in the prices of many inputs, particularly fertilizers, which, among other things, has caused a historic increase in food prices and the collapse of supply chains in all the world. But, while the “pro quarantine” analysts blame the war, the following curve clearly shows that the problem started much earlier and, in fact, the price has dropped in recent weeks:

             In our partner Brazil, one of the world’s largest food producers, according to Bloomberg, the excess of fertilizers that accumulates in the largest Brazilian ports indicates that the price of nutrients has to fall further before farmers start buying, that is, the expectations are that it will go down, despite the war, thanks to the lifting of quarantines and other restrictions:

                       But there are other niceties, as always, promoted by the States (by the monopoly of violence, by violence). For example, a few days ago corn resumed its bullish streak driven by crop rationing in the US. In fact, the prices of this grain experienced their biggest rise in 15 weeks. It happens that there is a kind of insurance against bad weather, promoted by the State, which compensates those who do not sow until June 5, many farmers opting to leave millions of hectares unsown.

                  In short, such is the uncertainty that during the last days the sales have been imposed even in the debt market. Thus, the yield of the 10-year US debt reached new highs with returns that touched 3.42%, as did the German bund (up to 1.75%) or the Spanish (which touched 3.12 %).

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Llegó la hora de pagar la fiesta de las cuarentenas

Por Alejandro A. Tagliavini*

                   La violencia no es gratis, destruye… o acaso creían que cerrar países enteros, confinar ciudades utilizando la fuerza policial no traería consecuencias. Para decirlo rápidamente, las cuarentenas y demás restricciones coactivamente impuestas por los gobiernos -y avaladas por una gran mayoría de la población, muy asustada- obviamente produjeron una muy fuerte caída en casi todas las actividades.

                   Y, frente a este desplome violentamente producido por los Estados, no se les ocurrió mejor idea que “estimular” regalando dinero -inyectando billetes como si se pudiera crear riqueza de la nada- que se gastó con alevosía, quedando ahora una deuda imposible de pagar con lo cual hay que ajustar de hecho, vía inflación y vía encarecimiento artificial del crédito que dificultará aún más la producción y el consumo. 

                   Ahora, y no dicho esto con ánimo revanchista, se advirtió reiteradamente que las cuarentenas provocarían un daño muy superior, exponencialmente superior, a lo que, supuestamente, evitaría. Es muy importante que quienes promovieron y ejecutaron estas restricciones primero entiendan que jamás debe actuarse bajo el influjo del miedo y, luego, que comprendan que deben disculparse porque de otro modo, si no se reconoce el fallo, la humanidad continuará auto destruyéndose. Por cierto, pensar que será la naturaleza la que destruya al hombre es extremadamente estúpido e incoherente.

                   Pero vayamos al análisis frio. La Reserva Federal elevó el miércoles su tasa de interés objetivo en tres cuartos de punto porcentual con la intención de frenar un repunte, pero resulta que se decide después de que datos mostraron escasos avances en su batalla hasta el presente, y «devolver a su objetivo del 2%» a la “inflación”, en rigor, la suba del IPC que refleja relativamente a la inflación real gracias a que en EE.UU. los precios son relativamente libres.

                También seguirá reduciendo las tenencias de bonos del Tesoro y deuda hipotecaria, siguiendo el camino que ya fijó en la reunión de mayo. Además, adelantaron que un aumento de tres cuartos de punto o de medio punto sería «muy probablemente» el resultado apropiado de la próxima reunión del banco central a finales de julio.

                  Pero claro, como confunden inflación con suba del IPC, la Fed culpa parcialmente a “la guerra en Ucrania y las políticas de confinamiento de China” cuando estos hechos, sin dudas provocan variaciones en algunos precios, pero no inflación que es la depreciación de la moneda por exceso de emisión. Irónicamente, y esto puede confundir, el dólar -el índice DXY- se “revaloriza” pero solo respecto de las otras monedas que tienen una depreciación aun mayor.

                  La medida elevó la tasa de interés de los fondos federales de corto plazo a un rango de entre el 1,50% y el 1,75%, y los funcionarios de la Fed proyectaron un aumento de la tasa hasta el 3,4% a finales de este año y hasta el 3,8% en 2023, lo que supone un cambio sustancial respecto a la mediana de las proyecciones de marzo, que preveían un alza al 1,9% este año.

                  Como el fuerte endurecimiento de las condiciones financieras pesará sobre el crecimiento, ahora la Fed considera que la economía se ralentizará a una tasa de crecimiento inferior a la tendencia del 1,7% este año -desde el 2,8% pronosticado antes- , que el desempleo aumentará al 3,7% a fines de 2022 y que seguirá subiendo hasta el 4,1% hasta 2024 y considera que la inflación, medida por el índice de precios de los gastos de consumo personal, se situará en el 5,2% durante este año y solo se ralentizará gradualmente a un 2,2% en 2024.

                Cómo serán de malas las perspectivas que es difícil encontrar en la historia de Wall Street un escenario más pesimista. Y más de la mitad de las compañías del NASDAQ han quedado reducidas a menos de la mitad, o sea, la mitad de los integrantes del Nasdaq cotizan al menos un 50 % por debajo de sus máximos de 12 meses:

                    Y muchos gurús creen sinceramente que las acciones nunca volverán a subir en nuestra vida al nivel que dejaron. De hecho, siguen cayendo a pesar de que en las tres oportunidades en que la Fed subió las tasas este año Wall Street se disparó, aunque el entusiasmo duró poco como puede verse en este gráfico del S&P: 

                Ahora, teóricamente, históricamente, las materias primas bajaban al aumentar el índice dólar (DXY) o, mejor dicho, mantenían un valor estable y, por ende, más baratas en términos de un dólar más caro, sin embargo, hoy al índice de commodities BCOM no le preocupa el aumento del dólar:

               Mostrando dos fenómenos nuevos. En primer lugar, que el hecho de que el dólar se revalorice con respecto a otras monedas (el índice DXY) no significa que, en términos absolutos, no se desvalorice. En otras palabras, los productores de commodities tienen que ajustar sus precios por -sus consumos- inflación independientemente de que el billete verde mejore su cotización respecto de las otras monedas. En segundo lugar, que fenómenos como las cuarentenas -que llegaron al colmo de prohibir el traslado de peones, servicios e insumos del campo complicando la producción- y la guerra y las sanciones de los gobiernos están perjudicando la producción y distribución.

                  Así las cosas, la ONU, que en su momento apoyó las cuarentenas, ahora se rasga las vestiduras y advierte sobre una inminente crisis alimentaria mundial con cientos de millones de personas desnutridas, unas cien veces, si, cien veces, más que las supuestas víctimas del covid 19 y todas sus variantes. Y lo peor del caso es que reconoce que “es solo la punta del iceberg”. Claro que nunca reconocerá su responsabilidad -son burócratas demasiado beneficiados por los Estados como para correr el riesgo de perder sus privilegios- y entonces culpan solo a “la guerra en Ucrania”.

                 Es cierto que el bloqueo ruso en Odessa, principal puerto de Ucrania, es muy perjudicial. Desde allí, previo a la guerra, el país exportaba cada mes unos seis millones de toneladas de grano que alimentaban a unos 400 millones de personas. Pero no aceptar que el problema empezó mucho antes de la guerra, con las cuarentenas, es mentir descaradamente con el fin de esconder culpas.

                 Dato mata relato. Una de las consecuencias más perniciosas ha sido el aumento sin precedentes de los precios de muchos insumos, particularmente, de los fertilizantes que, entre otras cosas, ha provocado un aumento histórico en los precios de los alimentos y el colapso de las cadenas de suministro en todo el mundo. Pero, mientras que los analistas “pro cuarentena” acusan a la guerra, la siguiente curva muestra claramente que el problema empezó mucho antes y, de hecho, el precio ha bajado en estas últimas semanas:

             En particular, en nuestro socio Brasil, gran productor mundial de alimentos, según Bloomberg, el exceso de fertilizantes que se acumula en los puertos brasileños más grandes indica que el precio de los nutrientes tiene que bajar aún más antes de que los agricultores comiencen a comprar, es decir, las expectativas son de que baje, a pesar de la guerra, gracias al levantamiento de las cuarentenas y demás restricciones:

                       Pero hay otras lindezas, como siempre, impulsadas por los Estados (por el monopolio de la violencia, por la violencia). Por caso, días atrás el maíz reanudó su racha alcista impulsado por el racionamiento de cultivos en EE.UU. De hecho, los precios de este grano experimentaban su mayor subida en 15 semanas. Sucede que existe una especie de seguro ante el mal clima, promocionado desde el Estado, que compensa a quienes no siembran hasta el 5 de junio, optando muchos agricultores por dejar millones de hectáreas sin sembrar.

                  En fin, tal es la incertidumbre que durante las últimas jornadas las ventas se han impuesto incluso en el mercado de deuda. Así, el rendimiento de la deuda estadounidense a 10 años llegó a marcar nuevos máximos con rentabilidades que tocaron el 3,42%, al igual que el bund alemán (hasta el 1,75%) o la española (que tocó el 3,12%) y que profundiza sus máximos de 2014. Y si se observa la deuda a corto plazo, a dos años, de los estados citados anteriormente se repite el mismo patrón.

           

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Many will be left behind…

By Alejandro A. Tagliavini*

                 The “old world”, where politicians build borders -create «international» conflicts- and impose “laws” with their monopoly on violence (the State), is inevitably being left behind, simply because borders and violent impositions are unnatural. Of course, this will take years and it will not be a revolution, but – like everything in the real, natural world – a slow evolution, a maturation. But beware, beyond the fact that the digital world is still incipient and, therefore, with errors and deceptions, many are being left out because the technological development that drives this «new world» is accelerating by leaps and bounds to the point that an enormous most don’t even have enough time to catch up.

                  The government of the «global locomotive» -USA- is leaking everywhere and it will be difficult for it to end up moving forward. According to the CEO of JPMorgan Chase, for example, a «hurricane» is approaching in reference to strong global inflation and the rise in interest rates and advised «take cover».

                      In this country, prices are skyrocketing, there are shortages of certain items, and economic activity in general is slowing down. 85% of Americans believe there will be a recession in the next year. New single-family home sales plunged 26.9% from a year ago. After breaking the all-time record, the average price of a gallon of gasoline in March has risen 42 cents above the previous record and is now at $4.59.

                      Commerce Department data shows the personal savings rate fell to 4.4% in April, hitting the lowest level since 2008. The average age of a car on the road has hit an all-time high of 12.2 years. Six million families have problems with the sharp rise in food prices, which rose 9.4% in April compared to the same period last year.

                      Few have doubts that this crisis will surpass that of 2008 and it is still getting worse. In 2008, the national debt exceeded the threshold of USD 10 trillion, but in 2022 it has already tripled over USD 30 trillion. And they have less capacity to pay it since, ironically, «in order to lower inflation» they increase interest rates, complicating credit. So the situation is much worse as a result of all the bailouts and all the stimulus.

                    It happens that politicians love to spend, in fact the money is not theirs and so they printed «helicopter money» at large and now, quite scared, they are trying to control the emission. The money supply of M2 was reduced in April compared to March, which registered the lowest moving rate of variation of the last three months since 2018. If this monetary growth of these last three months continues, of only 2%, inflation will end up decelerating although, knowing the politicians, it is early to get excited:

Growth rate of M2 -every three months- annualized.

                     By the way, as Bloomberg found, it seems that «frontline» economists don’t have much idea what inflation is, in fact, it didn’t come down as they had consistently predicted:

Real inflation (increase in the CPI, strictly speaking) Vs the «expectations» of economists.

               In short, these «stimuli», that is, these outrageous spending by politicians in order to «reactivate the economy» after the incredibly stupid idea of ​​paralyzing the country with quarantines and other restrictions, today is more than paid for. As a witness case, in the short time since 2022 the FAAMG lost everything they won during 2021:

             Some may say, and rightly so, that this is a frivolous view of the current crisis. Because the truth is that these quarantines and restrictions have caused the hunger of hundreds of millions of people throughout the world, causing much greater human damage, exponentially greater, than what they supposedly prevented.

               All in all, imagine how the rest of the world is, considering that the US economy is the best, which is evidenced in the dollar (the DXY index, strictly speaking) that does not stop rising compared to the other global currencies:

                    In short, if any entity represents the establishment of this world that is leaving, it is the World Economic Forum (WEF) meeting in Davos. And even there, they could not escape the reality that is coming, although they try to hide it, and control it, which in the long run they will not be able to achieve. Thus, the blockchain occupied a prominent place during the discussions at Davos 2022 and especially the issue of Central Bank Digital Currencies (CBDCs) with which, ridiculously, they intend to surpass the already established «cryptocurrencies».

The CEO of Mastercard, «was mouthful» and, during a discussion on the future of cross-border payments between nations, suggested that the SWIFT system, which allows governments and central banks to quickly and accurately exchange data and transfer large sums of capital, long dominated by Western interests, could in a few years become obsolete in the face of the proliferation of digital currencies.

                     Almost every major central bank in the world is now implementing a digital currency program, and the IMF has been vocal about the need for a global system in the near future to provide «stability» in the face of the inflation crisis. Showing that they are going to fail since what they seek makes no sense: neither inflation is solved as they propose nor digital currencies can in any way help in this regard.

                       The Kremlin has often talked about using cryptocurrencies and digital currencies to circumvent restrictions, and China is currently setting up digital products to work with SWIFT and the CHIPS (Clearing House Interbank Payment System) settlement system. It would appear that Western sanctions are only hastening a global move away from dollar-denominated structures.

                      Meanwhile, the digital world, despite the strong punishment that all markets have received, continues to develop and grow by leaps and bounds. Last week, within DeFi (decentralized finance that allow operations without the interference or espionage of banks and central banks), Uniswap surpassed a trading volume of USD 1 billion.

                       By the way, much is said about the instability and insecurity of «cryptocurrencies» but Bictoin, for example, has been losing less than the FAAMG while the DeFi insurance protocol, InsurAce, due to the collapse of TerraUSD (UST) has processed almost all 173 claims filed and will pay $11 million. InsurAce (INSUR) is the third largest provider of insurance for decentralized finance (DeFi) protocols, with a market cap of $15 million.

                        And now the NFT 2.0, the Web3, are coming. Regarding non-fungible tokens (NFTs), the truth is that the demand has skyrocketed, institutions have been created and the jargon has entered our collective consciousness. In their short existence, NFTs have burst onto the “cryptocurrency” scene, surpassing $17 billion in trading volume in 2021. This figure is expected to skyrocket to 147 billion in 2026.

                       Along with the meteoric rise of the sector, NFTs themselves have undergone enormous changes since their inception. For instance, CryptoPunks, which were free when minted in 2017, rose to blue-chip status, peaking with an $11.8 million sale at Sotheby’s last year. A few years later, Larva Labs, the company responsible for creating the Punks, was acquired by Bored Ape Yacht Club’s parent company, Yuga Labs, for an undisclosed amount.

                   Despite a significant drop in logical fit, and initially dismissed as a fad, NFTs have shown enormous staying power, garnering the attention of major celebrities and brands and even appearing in Super Bowl ads. Companies like Budweiser, McDonald’s, and Adidas have released their own collections, while Nike has entered the space by acquiring RTFKT Studios.

                   And now we are entering a new era of NFTs, NFT 2.0, where the technology will be more easily accessible to the public and the underlying value proposition will be more transparent and trustworthy.

                          And Web3 is also coming, which, most likely, will cause the fall of companies that cannot be updated from Web2. Agencies and platforms that don’t adapt quickly may be weeded out, but those that are ready for change will maximize high-margin, high-touch, high-communication projects while capturing long-term revenue streams. This space is going to grow and evolve rapidly. As a top industry guru says “Don’t blink, or you might miss it”.

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Muchos se quedarán atrás…

Por Alejandro A. Tagliavini*

                 El “viejo mundo”, donde los políticos arman fronteras -y crean conflictos- e imponen “leyes” con su monopolio de la violencia (el Estado), inevitablemente va quedando atrás, sencillamente porque son anti naturales, las fronteras y las imposiciones violentas. Claro que esto llevará años y no será una revolución sino -como todo en el mundo real, natural- una lenta evolución, una maduración. Pero cuidado, más allá de que el mundo digital es todavía incipiente y, por tanto, con errores y engaños, muchos se están quedando afuera porque el desarrollo tecnológico que impulsa a este “nuevo mundo” se acelera a pasos agigantados al punto que una enorme mayoría ni siquiera tiene el tiempo suficiente para ponerse al día.

                  El gobierno de la “locomotora global” -EE.UU.- hace agua por todos lados y difícilmente pueda terminar saliendo adelante. Según el CEO de JPMorgan Chase, por caso, se aproxima un «huracán» en referencia a la fuerte inflación global y la subida de tasas de interés y aconsejó “ponerse a cubierto”.

                      En este país, los precios se están disparando, hay escasez de ciertos artículos, y la actividad económica en general se desacelera. El 85% de los estadounidenses cree que habrá una recesión en el próximo año. Las ventas de viviendas unifamiliares nuevas se desplomaron un 26,9% respecto a un año atrás. Después de romper el récord de todos los tiempos, en marzo el precio promedio de un galón de gasolina ha subido 42 centavos por encima del récord anterior y ahora está en USD 4,59.

                      Datos del Departamento de Comercio muestran que la tasa de ahorro personal cayó al 4,4% en abril, alcanzando el nivel más bajo desde 2008. La edad promedio de un automóvil en las rutas ha alcanzado un récord histórico de 12,2 años. Seis millones de familias tienen problemas con la fuerte suba de los alimentos que treparon un 9,4% en abril con respecto al mismo período del año pasado.

                      Pocos tienen dudas de que está crisis superará a la de 2008 y todavía va para peor. En 2008, la deuda nacional superó el umbral de los USD 10 billones, pero en 2022 ya la triplica superado los USD 30 billones. Y tienen menos capacidad para pagarla ya que, irónicamente, “para bajar la inflación” aumentan las tasas de interés complicado el crédito. Entonces, la situación es mucho peor como resultado de todos los rescates y todos los estímulos.

                    Sucede que a los políticos les encanta gastar, total que el dinero no es de ellos y así imprimieron “dinero helicóptero” a mansalva y ahora, bastante asustados, están intentando controlar la emisión. La oferta monetaria de M2 se redujo en abril frente a marzo, con lo cual se registró la tasa de variación móvil de los últimos tres meses más baja desde 2018. Si continúa este crecimiento monetario de estos últimos tres meses, de solo el 2%, la inflación acabará desacelerándose aunque, conociendo al los políticos, es pronto para entusiasmarse:  

Tasa de crecimiento de M2 -cada tres meses- anualizada.

                     Por cierto, como encontró Bloomberg, pareciera que los economistas “de primera línea” no tienen mucha idea de lo que es la inflación, de hecho, ésta no bajó como habían pronosticado sistemáticamente:

Inflación real (suba del IPC, en rigor) Vs las “expectativas” de los economistas.

               En fin, estos “estímulos”, esto es, estos gastos desaforados de los políticos con el fin de “reactivar la economía” después de la increíblemente estúpida idea de paralizar al país con cuarentenas y otras restricciones, hoy se paga con creces. Por caso testigo, en lo poco que va de 2022 las FAAMG perdieron todo lo que ganaron durante 2021:

             Alguno podrá decir, y con razón, que esta es una visión frívola de la crisis actual. Porque lo cierto es que estas cuarentenas y restricciones han provocado el hambre de cientos de millones de personas a lo largo del mundo provocando un daño humano muy superior, exponencialmente superior, al que, supuestamente, evitaron.

               Con todo, imagínese cómo está el resto del mundo, considerando que la economía de EE.UU. es la mejor lo que queda evidenciado en el dólar (el índice DXY, en rigor) que no para de subir respecto de las otras monedas globales:  

                    En fin, si alguna entidad representa al establishment de este mundo que se va, es el Foro Económico Mundial (WEF) reunido en Davos. Y aun allí, no pudieron escapar a la realidad que se viene aunque intentan disimularla, y controlarla cosa que a la larga no podrán lograr. Así, la blockchain ocupó un lugar destacado durante las discusiones en Davos 2022 y sobretodo el tema de las Monedas Digitales de Bancos Centrales (Central Bank Digital Currencies, CBDCs) con las que, ridículamente, pretenden superar a las ya establecidas “criptomonedas”

                     El CEO de Mastercard, “se fue de boca” y, durante una discusión sobre el futuro de los pagos transfronterizos entre naciones, sugirió que el sistema SWIFT, que permite a los gobiernos y bancos centrales intercambiar datos de forma rápida y precisa y transferir grandes sumas de capital, dominado durante mucho tiempo por los intereses occidentales, en pocos años podría volverse obsoleto frente a la proliferación de monedas digitales.

                     Casi todos los principales bancos centrales del mundo ahora están implementando un programa de moneda digital, y el FMI ha sido muy elocuente sobre la necesidad de un sistema global en el futuro cercano para brindar «estabilidad» frente a la crisis inflacionaria. Dejando entrever que van al fracaso ya que no tiene sentido lo que procuran: ni la inflación se soluciona como proponen ni las monedas digitales pueden de ningún modo ayudar en este sentido.

                       El Kremlin ha hablado a menudo sobre el uso de criptomonedas y monedas digitales para eludir las restricciones, y actualmente China está estableciendo productos digitales para trabajar con SWIFT y el sistema de liquidación CHIPS (Sistema de Pago Interbancario de la Cámara de Compensación). Parecería que las sanciones occidentales solo están acelerando un alejamiento global de las estructuras denominadas en dólares.

                      Entretanto, el mundo digital, a pesar del fuerte castigo que han recibido todos los mercados, sigue desarrollándose y creciendo a pasos agigantados. La semana pasada, dentro de las DeFi (fianzas descentralizadas que permiten operar sin la injerencia ni el espionaje de los bancos y bancos centrales), Uniswap sobrepasó un volumen de negociación de USD 1 billón.

                       Por cierto, mucho se habla de la inestabilidad e inseguridad de las “criptomonedas” pero Bictoin, por caso, viene perdiendo menos que las FAAMG mientras que el protocolo de seguros de DeFi, InsurAce, por el colapso de TerraUSD (UST) ha procesado casi todas las 173 reclamaciones presentadas y pagará USD 11 millones. InsurAce (INSUR) es el tercer mayor proveedor de seguros para protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi), con una capitalización de mercado de USD 15 millones.

                        Y ahora se acercan los NFT 2.0, la Web3. Respecto de los tokens no fungibles (NFT, por sus siglas en inglés), lo cierto es que la demanda se ha disparado, se han creado instituciones y la jerga ha entrado en nuestra conciencia colectiva. En su corta existencia, los NFT han irrumpido en la escena de las “criptomonedas”, superando los USD 17.000 millones de volumen de trading en 2021. Se espera que esta cifra se dispare hasta los 147.000 millones en 2026.

                       Junto al meteórico ascenso del sector, los propios NFT han experimentado enormes cambios desde su creación. Por caso, CryptoPunks, que eran gratuitos al acuñarse en 2017, ascendieron a la categoría de blue-chip, alcanzando su punto máximo con una venta de USD 11,8 millones en Sotheby’s el año pasado. Unos años más tarde, Larva Labs, la empresa responsable de la creación de los Punks, fue adquirida por la empresa matriz de Bored Ape Yacht Club, Yuga Labs, por una cantidad no revelada.

                   A pesar de una importante baja de ajuste lógico, y descartados al principio como una moda, los NFT han demostrado un enorme poder de permanencia, atrayendo la atención de grandes celebridades y marcas e incluso apareciendo en los anuncios de la Super Bowl. Empresas como Budweiser, McDonald’s y Adidas han lanzado sus propias colecciones, mientras que Nike ha entrado en el espacio adquiriendo RTFKT Studios.

                   Y ahora estamos entrando en una nueva era de los NFT, los NFT 2.0, en la que la tecnología será más fácilmente accesible para el público y la propuesta de valor subyacente de será más transparente y fiable.

                          Y se viene también la Web3 que, muy probablemente, provoque la caída de las empresas que no puedan actualizarse desde la Web2. Las agencias y las plataformas que no se adapten rápidamente podrían ser eliminadas, pero las que estén preparadas para un cambio maximizarán los proyectos de alto margen de desarrollo y de alto contacto y comunicación, a la vez que captarán flujos de ingresos a largo plazo. Este espacio va a crecer y evolucionar rápidamente. Como dice un alto gurú del sector “No parpadees, o podrías perdértelo”.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Disrupted markets (BTC, so bad?)

By Alejandro A. Tagliavini*

                      The main Wall Street indices fall sharply. So far this year, the Nasdaq 100 is down 26.91%; the S&P 500 fell 17.72% and the Dow Jones lost 13.34%. The Fed chairman said Tuesday that the US central bank will raise interest rates until there is «clear and convincing» evidence that inflation is on the decline. «Equities are taking a beating as inflation fears and weak earnings weigh on market sentiment,» according to Fiona Cincotta of City Index.

                      Few sectors like technology reflect the stock market corrections of 2022 with greater synchrony, in fact, the Nasdaq 100 is one of the most bearish indices of the year with a cut of almost 24% since the beginning of January. It is true that the last quarter of 2021 already brought with it a slowdown in North American technology companies, which took advantage of the quarantines and therefore encouraged them without any rationality, to start a rally in the markets as investors deposited their money as if it were a refuge value.

                       Thus, from the maximums recorded by the FAMANG companies (the old Facebook, Amazon, Microsoft, Apple, Netflix and the owner of Google) they lose an average of 46% in the markets:

         Netflix takes the worst part, of course, locked up in their homes, subscribers grew a lot, but now, among other things, due to sanctions against Russia, they lost hundreds of thousands of customers. In addition, competition from content platforms has increased with the consolidation of the Disney+ business.

                  Meta, the old Facebook, peaked in July 2021 and has since plummeted 47%. Amazon loses more than 32% in the year and, since its maximum of 2021, 40.6% and at current levels it is trading below its historical average at USD 2,244. Both Microsoft and Alphabet (owner of Google) are around 22% of their highs. Apple, which is the one that best withstands the blow, yields 16% in the year, which is practically its fall from its maximum.

                   Thus, some analysts believe that, at current prices, a buying opportunity has opened up in the main North American technology companies. Personally, I would handle myself with caution and selectively, since the quarantines – irrational as they proved to be – should not return and, instead, the competition precisely due to technological progress is getting stronger.

                   One of the reasons that encourages the fall of Wall Street is the strength of the greenback. The dollar index, which measures the evolution of this currency against a basket of 500 world currencies, has climbed to the highest level in two decades and rises in 2022 by +8.5%. The rise in the dollar has taken the yen to its lowest level in two decades and has practically returned the euro to parity with the American currency, in fact, it has already exceeded the highs it reached in March 2020 against the euro and the yen:

                 And the reasons for this «strength» -relative to other currencies, let’s stress, since they all weaken due to excess issuance- are the tightening of the Fed’s monetary policy, initiating a new cycle of interest rate increases to «control the inflation” faster than in the rest of the developed countries and the fact that, in the face of global uncertainty, it is presented as the best refuge asset.

                Also, the strength of the dollar, high commodity prices and interest rates are inextricably linked, as people need more dollars to pay for more expensive products. This is not likely to change until these prices reverse, signaling a spike in the CPI rise and then the Fed becoming less aggressive.

               If we take a look at the FIAT currencies that have fallen the most against the dollar in the last 10 years, we have the following list:

1.- Venezuela -99.8%

2.- Sudan -99.4%

3.- Syria -97.7%

4.- Argentina -96%

5.- Turkey -88%

6.- North Korea -85%n

7- Suriname -84%

8.- Uzbekistan -83%

9.- Malawi -79%

10.- Angola -76%

               Meanwhile in Argentina, the peso has fallen again in recent days against the blue – «the dollar rises» – but not only because of the relative strength of the dollar, but also because in April and so far in May the BCRA issued currency again to finance the Treasury, probably outstripping the demand for currency that was left in excess and devalued. By the way, as Roberto Cachanosky points out, the agreement with the IMF plans to cover 1% of GDP with monetary issue to finance the 2022 fiscal deficit, but until May 9 the Government had already issued the equivalent of 0.5% of the GDP, “and there is still a need to finance the spending party that continues to drive the ruling coalition”.

                  By the way, some are beginning to question whether there will be a ‘conspiracy’ by the world powers to weaken the dollar, as happened in the Reagan era, with the 1985 Plaza Agreement that took place in a context of growing inflation, a campaign of escalating increases rate from the Fed and a rising dollar. In other words, a scene that closely resembles the current one, a parallel that will not go unnoticed by the G-7 bureaucrats meeting this week:

                     Through this agreement signed at the Plaza Hotel in New York, the governments of France, Japan, the United Kingdom, the United States and Germany agreed to weaken the dollar. Of course, no one is predicting an imminent intervention since Washington’s support would be crucial for any effective agreement and that is unlikely in the short term, given that the strong dollar is making imports cheaper, something attractive in a time of strong rise in the CPI .

                   Now, if the euro falls below $0.90 vs. the current $1.05, that could set off alarm bells. There are certainly parallels between the strength of the US currency in 1985 and now: the dollar index has risen at a 14% annualized pace so far this year, faster than the 12% pace seen in the five years before the deal. And inflation in the US is higher than it was when Fed Chairman Paul Volcker raised rates to 20%, and the current chief has vowed to do whatever is necessary to curb rapid price growth.

                   Washington’s reluctance could change if the US economy contracts and a persistently strong ‘greenback’ hampers everything from exports to jobs and beyond. In fact, the probability of a recession in the next year stands at 30%, the highest since 2020, according to a survey by Bloomberg.

                    Although it could also happen that the dollar weakens on its own. Along these lines, Chris Iggo, AXA IM’s CIO Core, warns of a possible depreciation of the dollar in the coming months since, if growth slows and inflation falls, the rate cycle could undergo changes and, therefore, it is likely that the greenback weakens.

                   In short, seeing all this, it is not very well understood why there is so much bad press for bitcoin, after all, it follows the Nasdaq:

                  And it has always recovered. During the last decade, more than half of the time it was down more than 50%, with the biggest drops being the following:

2017-2018: -84%

2019-2020: -71%

2021-2022: -57%

2020-2021: -55%

               Be that as it may, and leaving aside the particular case of BTC, that is, bitcoin or not, the digital world and the blockchain, although they are still incipient and therefore have many errors to be corrected, is unstoppable and puts in check the establishment associated with coercive governments.

                Beyond the fact that “cryptocurrencies” could definitely be established as currencies or not -which will not be defined by any intellectual, much less by a coercive government, but only by the market-, among other things, DeFi -decentralized finance- are already strongly emerging and form a financial ecosystem built on blockchain technology. Its main characteristic is that it is the users themselves who exchange (supply and demand) assets and financial services directly among themselves, without intermediaries, to use as an investment or financing mechanism, for example.

                Obviously, and therefore the great fear of the establishment, the Defi replace traditional banks -which today operate in an oligopoly with central banks- favoring people who interact directly without having to go through the banks and pay their commissions, but that the commissions are distributed completely among the individuals who interact in the market.

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and Member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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