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Alejandro A. Tagliavini

El columnista basado en Argentina más publicado en el mundo

Argentina, o cómo desaparece un país

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Viajando por Europa me sorprendió la ausencia de noticias sobre nuestro país, salvo una perdida nota en un periódico madrileño… y no era buena. Ni mis ocasionales interlocutores hablaban al respecto.

Nos mató la soberbia. Demasiado intrigado, le pregunté a un destacado empresario -amigo de confianza- el por qué, de este fuerte “silencio de radio”. Y con crudeza me dijo que nadie quiere hablar mal de Argentina pero se sienten superados por tantas y tan reiteradas frustraciones, y que solo escuchan a los mismos dirigentes insistiendo en las ya fracasadas recetas: por soberbia no corrigen el fracaso.

Y tienen razón. El REM que todos los meses realiza el BCRA es un verdadero paradigma del yerro y, sin embargo, se sigue realizando y muchos siguen los consejos de los consultados. Basta mirar cualquier programa político en la TV para ver que hemos perdido el sentido común: por caso, ser un ex funcionario debería ser un fuerte descrédito dado que todos los políticos han sido parte de gobiernos desastrosos pero, por el contrario, es un gran currículo que motiva la consulta… para fracasar otra vez como vislumbran los extranjeros.

“Aumentan las tensiones el globo y los inversores se refugian en los activos de EE.UU.”, explica Fiona Nguyen, del IIF, “activos que representan ya el 58% de las carteras de fondos mundiales”. Entre abril y junio, los inversores inyectaron unos US$ 40.000 M a la bolsa americana y otros 8.000 M a los fondos de renta fija. En cambio, entre mayo y junio, de la renta variable europea salieron unos US$ 17.000 M, y de la renta fija US$ 8.000 M.

La economía de EE.UU. avanzó 4,1% en el segundo trimestre y mantiene un ritmo del 4,3%, según la Fed. Los beneficios empresariales disfrutan todavía de la reforma fiscal y “los resultados del segundo trimestre han sido estelares con un incremento del beneficio por acción del 25%”, según David Kostin de Goldman Sachs. Así, la rentabilidad acumulada por el MSCI EE.UU. en lo que va de 2018 es del 6,4%, mientras que el MSCI World (excluyendo EE.UU.) retrocede 6,6% y el MSCI Emerging Markets cae 4,6%.

Pero, “no se espera que la crisis turca se extienda, dado que los problemas son más endémicos que sistémicos”, avisa Sam Stovall, estratega de CFRA. O sea, el que países como Argentina culpen a Turquía es falta de seriedad. La divisa otomana se recuperaba después de conocerse que Qatar invertirá US$ 15.000 M en Turquía, para evitar un rescate del FMI.

Entretanto Dujovne aseguró no hay posibilidad de mega crisis ni default, y se me erizó la piel. Por cierto, con soberbia aseguró que “hay mucha gente a la que le cuesta llegar a fin de mes” pero la culpa es de los otros -el kirchnerismo- nunca nuestra. El único artículo sobre argentina que encontré en El País de Madrid decía que Macri anunció tres medidas para “reducir el déficit fiscal” en $ 65.000 M que afectan al campo, y por supuesto, se trata de mantener el tamaño del Estado a costa de seguir destruyendo al mercado.

Sí hay preocupación entre los analistas de Wall Street. Según el BCRA la dolarización de los ahorristas ya supera a la de la era Kirchner. “Los funcionarios ya erraron en abril y mayo. Intervinieron, perdieron dólares e igual tuvieron que conformarse con un tipo de cambio más alto” dicen y rematan que el Gobierno no tiene margen para seguir sacrificando reservas, ni con ayuda del FMI.

En la fase inicial de la “corrida”, las reservas cayeron en US$ 3.425 M. Llegaron los US$ 15.000 M del FMI, pero no se calmó y en los últimos dos meses salieron otros US$ 6.653 M adicionales. Los bonos registraron caídas estrepitosas, y hoy Argentina luce un “riesgo país” peor que el de varios africanos. El rendimiento de algunos títulos de mediano y largo plazo supera el 11% anual, lo que hace imposible pensar en el mercado de crédito voluntario.

Ronda el fantasma del default. La curva que dibujan los rendimientos de los bonos soberanos argentinos en dólares se invirtió, reflejando el estrés financiero. Cuando las tasas de corto plazo superan a las de largo, significa que el panorama cercano se ve muy difícil en comparación con las posibles renegociaciones de deuda en el futuro. Aunque los analistas solo adjudican 20% de probabilidad de default, los seguros se dispararon alcanzando máximos de tres años, arañando los 700 puntos.

En este país del sinsentido, hasta ONGs “liberales” supuestamente pro mercado, aconsejan las medidas que el BCRA implementó, como elevar los encajes y las tasas de interés y poner límites a los bancos para sus tenencias dolarizadas. todas medidas que implican una mayor exacción de fondos del mercado por parte del Estado. De modo que la cosa va para peor.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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La “pax (cambiaria)”… del cementerio

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Dos semanas después de que Trump lamentara que la fortaleza del dólar estaba reduciendo la ventaja competitiva de EE.UU., irónicamente, sus últimas amenazas comerciales están provocando más alzas del billete que se ha apreciado frente a una amplia variedad de divisas de países emergentes. Después de que ordenara evaluar un aumento de los aranceles a bienes chinos desde el 10% hasta el 25%, inmediatamente el yuan se debilitó al nivel más bajo -contra el dólar- desde mayo de 2017 y ya se deprecia 5% en lo que va del año.

La fortaleza de la divisa estadounidense es generalizada tanto que el índice que pondera su tipo de cambio con las 10 mayores divisas del mundo está cerca de máximos de los últimos doce meses. Las monedas de los emergentes podrían perjudicarse mientras que la condición de refugio del dólar atrae los flujos que huyen de otros lugares por mayor aversión al riesgo, dada la guerra comercial. Muchos analistas como Sacha Tihanyi, estratega de mercados emergentes de TD, prevén que el dólar seguirá subiendo.

Pero Argentina, como siempre, a contramano, y el dólar baja. Ahora, ¿baja o lo están bajando a la fuerza? La pax cambiaria parece la pax de los cementerios: a costa de matar a todos en el mercado.

El dólar cayó debido a los cañonazos del gobierno. Las políticas oficiales están provocando tasas exageradamente altas que atraen a los inversores golondrina y destruyen al crédito productivo. Siguió subiendo la tasa de interés entre bancos en las “RIPO”, “Call Money”, “swaps cambiarios” y mercado secundario de Lebacs, con la suba de las tasas de interés implícitas operadas por el mercado financiero.

Además, el Gobierno anunció que las licitaciones diarias de dólares a través del BCRA -que ya pasaron de US$ 100 M a 75 M- desde este lunes 6 de agosto, serán de 50 M. Y el BCRA se mostró activo en el mercado de futuros vendiendo contratos de agosto. O sea, el oficialismo regala dólares que paga el sector privado, la parte eficiente de la economía.

Obviamente, una de las cosas que más teme el gobierno es el “pass through”, el traslado de la suba en la cotización del dólar a los precios, al IPC. A ver, inflación e IPC son cosas distintas. La inflación es exceso de emisión monetaria -en tiempo real- y no “exceso” de moneda en el mercado como cree el neoclasicismo.

De modo que la suba del dólar no es motivo directo de inflación, aunque sí puede impactar sobre el IPC. Y en todo caso, lo que producirá es un reacomodamiento en el consumo según varíen los precios relativos y la oferta y demanda. De hecho, el alza de los precios va por detrás de la divisa estadounidense. Según las empresas alimenticias, el valor que hoy pagan los consumidores por los artículos implica un dólar cercano a los $22,50, retraso que se debe a la caída de la demanda.

Quedó el trauma de que, en diciembre de 2015, el repunte de la divisa fue del 35% -por la salida del cepo- mientras que el IPC aumentó 41% en 2016, pero este aumento obviamente se debió a la inflación y no a la subida del dólar. En el primer semestre de 2018, el tipo de cambio acumuló una suba que, en su punto más alto, tocó el 55% frente a un crecimiento del IPC del 16%. En otras palabras, el traslado a precios, si lo hubo, no llegó al 33%. Según el IARAF, la experiencia muestra que, en promedio, el “pass through” argentino tras una devaluación ronda el 20%, porcentaje superior al de la mayoría de los países de la región.

El BCRA apuesta a 60 días más de pax cambiaria y prepara medidas para un “shock de confianza”. Mas bien deberá ser un shock eléctrico, a ver si logra revivir al mercado para entonces muerto. La autoridad monetaria lo dijo sin tapujos, la “prioridad pasa por estabilizar el mercado de cambios… no nos va a importar el nivel de actividad entretanto”.

El plan de los próximos 60 días incluye la disminución gradual del costo del dinero y un esquema para resolver el stock de Lebac, ya que el 15 de agosto vencen $ 578.524 M (64% del total). Lo que no se renueve conlleva emisión exagerada y eso sí impacta en la devaluación del peso. A favor de una renovación masiva, los bancos vienen incrementando su participación relativa en estos títulos y ya tienen alrededor de 40%, contra 30% de hace unos meses. Y uno de los rumores -coherente con el tipo de “pax” que ejerce este gobierno- dice que los bancos serán obligados a suscribir una mayor cantidad de Lebac.

En fin, las cosas encorsetadas por la fuerza, la paz a los cañonazos, tienen patas cortas. Además de matar al mercado -que es el único que produce riqueza- el dólar, más tarde o más temprano, de un modo u otro, se tomará revancha.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Que tragedia son los gobiernos

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El reciente incendio en Grecia -y luego Carr en California- resultó ser la peor tragedia natural de la historia moderna de ese país, dejando unos 81 muertos y más de 200 heridos. Hasta ahora, el peor incendio de la historia griega reciente había sido el del verano de 2007 en el Peloponeso y la isla de Evia, que se cobró unas 77 vidas. Las autoridades sospechan que podrían haber sido provocados. En cualquier caso, queda claro que existe una gran responsabilidad de parte de los gobiernos.

Es que los Estados se manejan con criterios políticos y, en el mejor de los casos, en base a la opinión de “expertos” con lo que suelen resultar ineficientes a la hora de encarar los problemas. En contraposición con el mercado natural donde la permanente competencia obliga a la eficiencia o desaparecer de la escena. Entre otras muchas cosas, en febrero de 2017, 4.000 bomberos vieron expirar sus contratos temporales y el Estado rescató solo a 2.160 lo que resultó insuficiente para esta última catástrofe.

Por su lado, en Portugal el año pasado se inició un fuego en la localidad de Pedrógão Grande. Más de 2.000 efectivos desplazados para las tareas de extinción tardaron más de cuatro días en controlar el 70% de los más de 500 incendios. La destrucción provocó pérdidas estimadas en US$ 1.700 millones y la Unión Europea aprobó una ayuda de US$ 60 millones que aún no han llegado. Y en 2015, 34 murieron en gigantescos incendios que devastaron 10.000 kilómetros cuadrados desde el sur de Siberia, destruyeron 2.000 casas, se extendieron a Mongolia y continuaron casi hasta la frontera con China.

Muchos incendios comenzaron en tierras estatales con escasa guardia para detección temprana. Además, estos bosques fiscales suelen estar descuidados. Ya decía santo Tomás que “cada uno es más solícito en la gestión de aquello que le pertenece que en lo que es común… porque se administran más ordenadamente las cosas cuando a cada uno incumben sus propios intereses”. Y, como asegura el ingeniero forestal Paulo Freitas, “El bosque limpio y ordenado no arde. El problema está en la gestión”.

Pero no solo son incendios, por caso, en el terremoto en Nepal en 2015 hubo más de 5.000 muertos y millones quedaron desprotegidos. El desastre fue mayor por varios motivos como los altos costos, a partir de elevados impuestos, y las regulaciones estatales obstaculizadoras que inducen a que se construyan edificios que no son sismorresistentes. Y, por cierto, la proverbial ineficiencia de la burocracia estatal hace que las catástrofes no se anticipen adecuadamente y que los primeros en llegar sean las ONG, como la Cruz Roja.

Siempre recuerdo que el Ejército de EE.UU., concretamente, el Army Corps of Engineers fue el que construyó y mantuvo los canales y murallas que protegían a Nueva Orleans que, a sabiendas, no podían resistir tormentas de la magnitud de “Katrina” y la ciudad quedó destrozada. Las compañías aseguradoras y reaseguradoras tienen fondos y capacidad suficientes para construir infraestructura de defensa adecuada si los gobiernos lo permitieran.

Las empresas de seguros de todo el mundo pagaron US$ 54.000 millones en el 2016 por los bienes asegurados y destruidos en catástrofes naturales, según Swiss Re. Pero los daños, ese año en todo el mundo, fueron superiores a los que estaban asegurados: US$ 175.000 millones, de los cuales 121.000 millones se perdieron por no estar cubiertos por pólizas de seguros.

 

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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No es recesión sino seria caída, con dólar “inestable”

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Definitivamente no hubo tal cosa como “gradualismo” en favor del mercado, porque de ser verdad -dice la lógica, ciencia despreciada- deberían verse “graduales” mejoras que no se dieron, salvo un “crecimiento” en 2017 inflado en base préstamos y que se esfuma.

Gradualista ha sido China cuyo PIB creció sostenidamente incluso hasta el 13,5% en algún año. Por cierto, me pareció gracioso un artículo José Azel – “Cómo Mao Zedong ayudó a reducir la pobreza”- donde concluye que “En 1976 (Mao) cambió la dirección de la pobreza global dramáticamente con un simple acto: desapareciendo” posibilitando que su sucesor, Deng Xiaoping, introdujera reformas pro mercado.

La economía de EE.UU. en el segundo trimestre de 2018 se expandió a una tasa anualizada del 4,1%. Repunte sólido frente al 2,2% de los tres primeros meses que fortalecerá al dólar. Por otra parte, ese período fue negativo para los emergentes y el conjunto de sus divisas, según el EMCI de JP Morgan, se depreció 10% frente al dólar y el EMBI spread (rentabilidad media de la deuda en divisa fuerte de los emergentes sobre la deuda de EE.UU.) repuntó 60 puntos básicos por aversión al riesgo.

No ayuda la suba de las tasas de interés en EEUU, que llevó la TIR de la deuda a 10 años a tocar el 3%, detonando la salida de flujos de los emergentes hacia esta deuda. Aunque luego julio empezó con calma: el EMCI acumula en el mes una apreciación del 1% frente al dólar y el EMBI relaja más de 20 puntos básicos. La Fed, que se reúne esta semana, dejaría intactas las tasas entre 1,75% y 2%, donde están desde junio.

Resumiendo: el panorama no es de lo mejor para los emergentes, pero la economía argentina con viento de cola o frente funcionará -o no- en tanto se torne más eficiente, esto es, que el peso real del Estado disminuya en relación al PIB del sector privado.

En Argentina, en sintonía con la caída del 5,8% de la actividad económica, en mayo respecto de abril se produjo una baja del 0,1% en el empleo y acumuló en los dos primeros meses del segundo trimestre una destrucción de 26.100 puestos de trabajo. La cantidad de empresas que preve disminuir trabajadores saltó 37% (de 5% a 6,7%) respecto de los tres meses previos.

El Índice General de Actividad de O. Ferreres en junio cayó 4,5% interanual y 0,8% desestacionalizado contra mayo y, atenti al dato, la actividad está en niveles inferiores a los de fines de 2015. O sea, la economía volvió a su lugar real tras el inflado de 2017. La producción industrial cayó en junio 5,4% interanual aunque el acumulado del primer semestre subió 1,5%, según FIEL.

Algunas consultoras ahora ven una caída del PIB para 2018 de hasta el 1%, pero finalizaría la “recesión” y volvería el crecimiento en 2019. Pero, así como no acertaron con la adivinanza cuando a fines de 2017 “pronosticaban” un crecimiento de hasta el 3,5% para 2018, se equivocan ahora.

Hay recesión cuando cae la economía durante dos o más trimestres seguidos, viniendo de años de bonanza. Y acá no hubo bonanza -salvo el 2017 que no vale- sino caída constante desde antes de la asunción de Macri. Y esto debido a un claro aumento del peso del Estado -recaudación, inflación y endeudamiento/tasas altas- sobre el sector privado, política sobre la que no se vislumbra un cambio real, por el contrario, presionado por el FMI se intenta aumentar la recaudación.

Según Keynes, una recesión se da cuando familias y empresarios pierden confianza, lo que no es cierto porque el mercado se maneja en tiempo real y con datos concretos, nunca con expectativas. Además, atribuir la caída del PIB a la sequía es escaparle al bulto ya que los fenómenos naturales son parte regular del ciclo agropecuario.

El BBVA, entre otros, estima que el año finalizará con una inflación del 32%. En mi opinión se quedan cortos. Y para sumar más presión al dólar, el gobierno dice que necesitará emitir deuda por US$ 15.300 M en 2018. Pero para algunos consultores serán US$ 25.000 M. El BCRA vio caer su patrimonio neto 44% entre el 15 de julio y el 23 de julio, US$ 11.377 M, pasando a 14.260 M, desde los 25.638 M.

El gobierno cree que ha “estabilizado” al dólar lo que sería un gran logro y podría reducir el costo del dinero. Desde que comanda Caputo el BCRA -15 de junio- el dólar mayorista cayó 71 centavos. En el Rofex el billete verde a fin de año se pactaba a $31,90, +16% respecto al precio actual. En Wall Street, en los Non Deliverable Forwards (NDF), también se percibe una tendencia alcista. El mercado está valuando que para dentro de 12 meses el dólar costará $37,5 o un 36% más de devaluación. Por todo lo visto y la irracionalidad actual, podrían quedarse muy cortos.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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China, por la ruta de la seda

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Mientras Trump se dedica a sus “twittamenazas” que, por suerte, luego no cumple, el gobierno chino fiel a su milenaria historia sigue sin prisa, pero sin pausa, el “camino de la seda”, la diplomacia sin estridencias que está dando sus buenos frutos al punto que su influencia crece mientras que la de EE.UU. pareciera decaer.

Así, el Dragón Rojo demuestra que los métodos pacíficos -incluso en los casos de defensa propia y urgente- son los más eficientes, los únicos eficientes en rigor. Como cuando Trump se distiende encontrándose con el tirano norcoreano, luego de tantas amenazas inútiles.

Henry Kissinger fue el artífice de la histórica visita de Richard Nixon a Beijing en 1972 -y premio Nobel de la Paz 1973- que significó el principio del fin del “peligro rojo”, un auténtico trauma occidental que creía imparable el triunfo comunista violento sobre Occidente. En su libro “China”, examina la estrategia de la diplomacia del país asiático y el cambio de un paisaje rural y atrasado a la actual potencia económica, al punto que hoy es la segunda economía del mundo, solo después de EE.UU. y no muy lejos de toda Europa junta.

El sábado 21 de julio el presidente chino, Xi Jinping, comenzó su cuarto viaje por un continente olvidado por EE.UU. y Europa, África. Senegal, fue la primera escala de una gira que seguiría también en Ruanda, Sudáfrica y Mauricio. China es el primer socio comercial del continente africano desde hace una década tras desbancar a EE.UU. Tras años de creciente cooperación económica fijada en la obtención de recursos naturales, Beijing centra ahora sus esfuerzos en reforzar los lazos militares y financiar una explosión de proyectos de infraestructura.

Además de los miles de millones de dólares invertidos en la obtención de recursos naturales, África se ha convertido en el gran campo de pruebas de la construcción de infraestructuras con tecnología y financiación china en pos del proyecto de la “Nueva Ruta de la Seda”, una ambiciosa red de infraestructuras que busca unir China no solamente con África, sino también con Europa y el centro y sudeste de Asia a través de puertos, carreteras y ferrocarriles.

Según datos oficiales, Beijing ha financiado la construcción o renovación de más de 6.000 kilómetros de ferrocarril en países como Angola, Etiopía, Kenia, Nigeria, Sudán o Yibuti.  Y esto a pesar de las críticas sobre el impacto ambiental de sus proyectos, la opacidad de sus contratos ya que no hay un proceso de licitación abierto, o las consecuencias para los países más vulnerables en caso de no poder devolver los créditos otorgados. De hecho, por caso, el Gobierno de Sri Lanka se vio obligado el año pasado a ceder a Beijing el control del puerto de Hambantota al no poder hacer frente a los préstamos.

Como era de esperarse, la derecha sobre todo en EE.UU. esta poniendo el grito en el cielo por este imparable “revival” de la “amenaza roja”. Por caso, “China está subiendo. Es un desastre para el mundo, es una catástrofe potencialmente para EE.UU. Es por lejos la mayor amenaza no importa lo que te digan”, ha dicho el comentarista Tucker Carlson. Quizás sea cierto, pero en todo caso deberían tomar nota de que el crecimiento chino va de la mano de la liberación de su mercado, lo que le ha permitido potenciar extraordinariamente su economía, y deberían “contra atacar” con la misma eficacia: con más libertad y con su correlato la paz.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Un REM de no creer

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

En el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de marzo del BCRA, los consultados bajaron su previsión de crecimiento del PIB para 2018 al 2,5%. Y ahora proyectan recesión, hasta marzo de 2019… y buscan brujas… la sequía y la corrida cambiaria. El gobierno -que pronosticó 3,5%- ahora cree que el PIB caerá 3% en el segundo trimestre, interanual (la proyección será oficial el 19 de septiembre), y en el 2018 terminaría subiendo 1%, dado el crecimiento del 3,6% en el primer trimestre.

El FMI, que había pronosticado aumentos, ahora dice que en un escenario “optimista” el PIB subiría 0,4%, y en uno “adverso” caería -1,3% en 2018. Eso sí, según Lagarde lo malo trae bueno -mostrando que la lógica es una ciencia que no maneja- y la economía mejoraría a principios de 2019. Lo cierto es que lo malo va mal.

Entonces, si bien las brujas no existen, pero las hay, el fallo de estos “gurúes” reside en no advertir -como evidenció Dujovne en su última presentación- que el problema es que aumenta la ineficiencia económica. Según el ministro, en junio los ingresos subieron 36,5% y los gastos 26,8%. En términos reales, el gasto primario bajó 5,6% versus 2017 y 11,2% versus 2015. “El menor nivel de gasto desde el 1° semestre de 2013”, dijo entusiasmado.

Pero lo importante no es que baje el gasto y, eventualmente, los impuestos en términos nominales, sino la presión fiscal total (impuestos, inflación y endeudamiento/tasas altas) con respecto al PIB del sector privado que es el que produce con eficiencia acicateado por la competencia, cuando el Estado no compite ya que no le preocupa quebrar.

Aunque se achique al Estado, cuanto más grande sea respecto de lo producido con eficiencia -por el mercado- la economía caerá. Por cierto, muchos critican al PIB -más allá de su cálculo arbitrario- porque que sopesa exageradamente al consumo así, el Bureau of Economic Analysis de EE.UU., ha comenzado a publicar el Gross Output, midiendo todas las etapas del proceso productivo. En todo caso, es difícil saber cuál es el aporte del sector privado -que viene bajando- en el PIB del Indec, con relación al cual debe caer lo absorbido por el Estado vía impuestos, inflación y endeudamiento/altas tasas.

La baja impositiva no se ve. La recaudación de junio fue del 31,9%, superior a la inflación. Pero, además, no se trata de bajar alícuotas teóricas, sino la recaudación total cuando todos coinciden en que el gobierno -presionado por el FMI- intenta maximizarla. Por caso, dada la inflación, más trabajadores pagarían ganancias y los que pagaban lo verán incrementado.

Según la OCDE, integrada por países cuya carga tributaria promedia el 34,3% del PIB, en Argentina ese índice llegó en 2016 al 31,3% subiendo 17,6 puntos desde 1990, siendo entre 2002 y 2016 el país donde más subió, 12,9 puntos, superando el promedio de Latinoamérica (+4,6%) y los mayores aumentos dentro de la OCDE como Grecia (6,3%) y Corea del Sur (4,4%).

Pero a los impuestos hay que sumarle la inflación -camino de superar el 32% máximo acordado con el FMI-, ya que también son recursos absorbidos por vía de exagerada emisión para solventar gastos. La verdadera inflación -y no el aumento del IPC que es una consecuencia- y que Dujovne no entiende ya que dijo “no se puede comparar con la época kirchnerista porque no se están reprimiendo precios de servicios públicos ni el tipo de cambio”.

Por caso, solo para afrontar las licitaciones de Lebac de junio y julio, el BCRA expandió la base monetaria un 27%. Y luego yerra al creer que absorbiendo dinero vía tasas altas o suba de encajes reducirá la inflación, cuando lo que logra es inutilizar fondos productivos. Así, al día siguiente de la última licitación absorbió $ 73.000 M en el mercado secundario de Lebac y con la colocación de pases y Leliq.

Y finalmente hay sumar el endeudamiento/tasas altas (que para préstamos personales supera el 45% promedio). Por caso, a consecuencia de las altas tasas cayeron los créditos personales, prendarios e hipotecarios UVA casi 10% entre junio y julio (los que indexan por UVA, bajaron 43%). Y relacionado también, durante la era Macri el Merval subió 164% al 25 de enero pasado, pero luego cayó dejando la ganancia en 105% en pesos, y bastante menos en dólares.

Y no pareciera que la deuda vaya a moderarse lo suficiente. Hoy equivale al 87% del PIB, 29,9% más que al cierre de 2017, entre otras cosas debido al impacto de la devaluación y el desembolso -del primer tramo- del FMI (US$ 15.000 M), desde cuyo ingreso hace menos de un mes las reservas del BCRA bajaron de US$ 63.270 M a 59.919 M “para contener al dólar” que con un precio bajo alienta la desinversión.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Con represión, no se ordena, se desordena

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

“¿Que no hay infierno? Sí, hay… (Cállate, corazón, que esto bien por desgracia, lo sabemos tú y yo.)”, Rubén Darío.

En Venezuela donde un millón de litros de gasolina vale casi tanto como una lata de atún, el sueldo de una enfermera universitaria apenas supera un dólar al mes. Y aunque las fuerzas armadas tampoco tienen grandes salarios, están siendo privilegiadas por el gobierno ya que la remuneración básica de un militar raso puede ser hasta 8,3 veces superior al de una enfermera y, la de un coronel, hasta 24,8 veces.

Eso hace que Maduro se sienta seguro en el poder, lo mismo que Ortega en Nicaragua que enfrenta un levantamiento popular que se inició contra una reforma del sistema de pensiones que luego el Gobierno dejó sin efecto. Sin embargo, el hartazgo y el nepotismo del matrimonio presidencial provocaron una sangrienta protesta que dura ya tres meses. Frente a los 150 muertos que ha dejado la represión en Venezuela en todo el año, en Nicaragua ya van unas 350 en solo tres meses.

La oposición los acusa de ser dictatoriales y exige adelantar para marzo las elecciones de 2021. Los esfuerzos de la Iglesia Católica por buscar un diálogo y que cesen los ataques a la población indefensa se estrellan contra un régimen que se resiste a perder el poder acumulado desde hace una década, y que usa a las fuerzas militares, policiales y paramilitares con total impunidad contra los manifestantes, y que ni siquiera respeta los templos.

EE.UU. y 12 países latinoamericanos exigen el fin de la represión. “El número de muertos ya es un número totalmente inaceptable”, dijo el secretario general de la ONU -desubicado porque un solo muerto es inaceptable- en San José, Costa Rica país que recibe cada vez más inmigrantes nicaragüenses que se declaran perseguidos.

La vicepresidenta y esposa de Ortega, aseguró que el gobierno actúa para liberar los bloqueos de carreteras y para “restaurar la paz” y que las protestas responden a “un plan terrorista”, la excusa de moda hoy día para justificar cualquier guerra.

“Se engañan quienes se creen fuertes y vencedores quitando la vida a otros”, dijo el obispo auxiliar de Managua. En fin, el mundo se divide entre quienes quieren imponer un “orden” y los que exigen respetar el preexistente. Unos suponen que no existe de suyo un ordenamiento natural en el cosmos y que, por tanto, debe ser diseñado e impuesto por un gobierno, y los otros simplemente exigen que se respete el orden natural que sí existe.

Ya los griegos como Aristóteles sabían de la existencia del orden natural. Lo que incluye un orden social basado en la cooperación voluntaria y pacífica, como el mercado natural. Y aquello que intenta desviar el desarrollo espontáneo de la naturaleza es violencia, y que independientemente de quién la ejerza, con qué objetivos, y si es mínima o máxima, es siempre contraria al desarrollo.

Por eso, el monopolio de la violencia (el Estado moderno) lejos de ordenar, desordena. Sin ser un caso perfecto, recuerdo que la policía de Islandia -país con 340.000 habitantes y una de las tasas de criminalidad más bajas del mundo- creada en 1778, mató por primera vez, a un desequilibrado que disparaba contra sus vecinos en el 2013. Sus agentes de policía utilizan sus armas de manera muy excepcional demostrando que no hace falta violencia para controlar la violencia ni para poner orden.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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La caída Argentina no tiene piso

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Contra todos los pronósticos la economía sigue en descenso y no se vislumbra una rectificación del rumbo hacia el crecimiento. Dicho rápidamente, el que produce es el mercado y, entonces, la economía florecerá en la medida en que el Estado deje de extraer -y malgastar- sus recursos. Pero Macri, siguiendo la política que aplico en la CABA, ha aumentado el peso estatal.

Cuando el gobierno asegura que bajó la presión fiscal, no se condice con el aumento de la recaudación, superior a la suma de la inflación y el “crecimiento” del PIB: en mayo fue récord histórico con una variación interanual de 43,4% mientras que la variación de junio fue del 31,9%. Y, aunque esto fuera solo efecto de controles de la Afip más eficientes, significa menos recursos para el mercado.

Pero, además, el Estado absorbe fondos por otras dos vías que crecen. Primero, la inflacionaria (40% en 2016, 25% en 2017 y camino de superar 30% en 2018) ya que significa emisión exagerada con el fin de solventar gastos a costa del mercado que ve la moneda en sus manos desvalorizada. Y, segundo, el endeudamiento estatal y las altas tasas de interés.

Mientras el neo keynesianismo, hoy de moda, dice que las tasas altas bajarían la inflación, el IPC aumenta el mismo ritmo descontrolado del costo del dinero al punto que las consultoras estiman que la inflación de junio será la más alta del año llegando hasta el 4,1%, y la núcleo hasta el 4,2%.

A ver, cuando se deja de emitir en exceso -se evita la inflación- el mercado deja de ser expoliado a través de la desvalorización de la moneda. En cambio, cuando se retiran pesos vía endeudamiento estatal o altas tasas o subida de encajes -un punto de encaje saca de circulación unos $ 20.000 M- se están retirando del mercado recursos que deberían ir a la producción.

Y no se vislumbra -menos aun con los contraproducentes “consejos” del FMI- que estos tres modos de expoliar al mercado disminuyan. Así, un “crecimiento” solo podría darse al estilo del de 2017 (2,9%), que no fue tal sino inflado con créditos que superaron el 7% del PIB, pero hoy el problema es que difícilmente pueda el darse nivel de endeudamiento necesario.

Entre paréntesis, el recorte en el presupuesto de 2019 de $ 300.000 M (si lo cumplen) para bajar el déficit, además de ser inútil si no baja la presión fiscal total -impuestos, inflación, endeudamiento/tasa altas- es poco y, del modo en que lo plantean, contraproducente. Y. siguiendo con el paréntesis, las intervenciones del BCRA para “controlar” al dólar también son contraproducentes porque, una vez que se le acaben las fuerzas, la divisa retomará su valor.

Debido al crecimiento del stock de letras del Tesoro en dólares, el riesgo de que el gobierno no pague su deuda, implícito en los credit default swaps (CDS) a 5 años, llegó al 6,76%, contra el 3,73% en diciembre 2017. Todavía es bajo, pero se duplicó en 7 meses. La semana pasada, Hacienda pagó una tasa récord de 5,5% anual en dólares y captó solo US$ 514 M con Letes sobre los 1.200 M que vencían.

Obviamente, el Tesoro va a tomar todos los desembolsos del FMI, hasta diciembre de 2019, US$ 13.400 M en 2018 y 11.700 M en 2019. El financiamiento con el resto de los organismos (BM, el BID y CAF) el año próximo sumaría US$ 1300 M, además de los 3000 M de 2018. Según la consultora ACM, aun suponiendo que refinancian todas las Letes en 2019, el Gobierno necesitará otros US$ 37.500 M (7% del PBI) solo para sostenerse.

Y esta semana se presenta complicada. Empieza hoy lunes con la reapertura del Bono del Tesoro (BOTE) 2020 -que se puede usar para integrar los encajes- que paga una tasa del 26% nominal anual (27,7% efectiva) del que ya colocaron $ 55.700 M a mitad de junio.

El martes vencen $536.000 M en Lebac y se espera una renovación menor a los dos tercios ya que los bancos utilizarán parte del dinero que cobren el día siguiente para comprar el BOTE 2020 (se liquida el miércoles 18) e integrar con estos papeles remunerados la suba en los encajes y buscarán recomponer, además, su tenencia de liquidez, hoy muy baja al punto que las tasas de corto plazo llegaron a moverse entre el 60 y 70%.

Finalmente, miércoles suben los encajes de 26 a 28% -que con las subas desde junio significará el retiro de $160.000 M, el 15% de la base monetaria, pero que en la práctica oscila entre $ 180.000 y 200.000 M dada la sub integración de encajes antes permitida- y se liquidan los títulos del Tesoro y BCRA mencionados lo que permitirá a los bancos arbitrar entre ambos.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

www.alejandrotagliavini.com

Así son los héroes, como en Tailandia

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El diario La Nación de Buenos Aires publicó una nota, titulada “Rescate en Tailandia: los héroes que hicieron posible la epopeya”, que me llamó la atención.

Entre estos héroes están los buzos británicos voluntarios que encontraron a los 12 niños del equipo de fútbol y su entrenador, el 2 de julio luego de diez días de desaparecidos. Rick Stanton y John Volanthen, que trabajan como bombero e ingeniero informático respectivamente, no son novatos. Entre otras epopeyas, ayudaron en 2010 a encontrar a Eric Establie, un espeolólogo atrapado al sur de Francia que, lamentablemente, murió. “Las misiones son impactantes, pero la más desafiante fue la de Francia”, dijo Stanton al ser condecorado por Isabel II.

El segundo héroe, “el mártir”, fue Samarn Gunan, que murió durante las operaciones en una de las tantas idas y venidas al quedarse sin aire. Gunan tenía 37 años y se desempeñaba como oficial de seguridad en el aeropuerto de Bangkok. El tercer héroe, según la nota, fue el entrenador Ekapol Chanthawong que guio a los chicos a la cueva. Y promovió la meditación para regular el estado anímico y la respiración cuando los niveles de oxígeno habían comenzado a descender.

Desde el encierro esribió: “Prometo que cuidaré a los niños lo mejor posible. Quiero agradecerles por todo el apoyo y pedir disculpas a los padres”. Y los familiares le respondieron que “No se culpe. Gracias por cuidar de nuestros hijos. Usted está ahí con ellos. Salga sano y salvo”.

Otros héroes fueron los campesinos que perdieron cosecha y animales por las inundaciones debido a las lluvias y por el agua bombeada -130 millones de litros- desde la cueva, pero estuvieron felices por la buena causa. Y, finalmente, “el héroe que no fue”. Elon Musk mandó construir en tiempo récord un minisubmarino que el gobierno tailandés declinó amablemente. “Acabo de regresar de la Cueva 3. El minisubmarino está preparado si fuera necesario”, twitteó Musk fundador de Tesla y Space X.

En fin, entre los dieciocho buzos que lograron el rescate, trece eran extranjeros entre los que estaba uno español, Fernando Raigal, que reside en Tailandia trabajando para compañías petrolíferas. Y alrededor de todos, cientos de voluntarios que donaron comida y dinero para los familiares de los menores.

Lo que me llamó la atención fue, primero, la contraposición con los “héroes” que estudiamos en la escuela, según la historia oficial: militares y guerrilleros cuyas hazañas consistieron en ganar batallas, hacer guerras y degollar con sus sables en busca de la “libertad de sus pueblos”. En cambio, los héroes de Tailandia trabajaron para salvar vidas.

Luego, me dejó pensando que, en esta lista de héroes, la totalidad son personas ajenas a la burocracia, al oficialismo, personas privadas que, como todas las acciones en la sociedad natural, interactúan cooperando pacífica y voluntariamente y no “buscando la justicia” con armas, represión y violencia.

Por cierto, en la entrada de la cueva de Tham Luang de 10 kilómetros de largo, un cartel prohíbe entrar en temporada de lluvias. Y ahora –“nunca es tarde”- el gobierno dice que tomará medidas para mejorar la seguridad. Irónicamente, el oficialismo ha aprovechado para promocionar su gobierno. Las fotos del primer ministro con los padres de los chicos no escasearon. Tampoco los elogios a la marina y otras apelaciones al nacionalismo.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

www.alejandrotagliavini.com

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