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Alejandro A. Tagliavini

El columnista de opinión basado en Argentina más publicado en el mundo

La ‘cruz de la muerte’ y el halving del Bitcoin

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El Bitcoin (BTC) cotiza a USD 6.670, lo que representa una ganancia del 1% en las últimas 24 horas, y del 14.66% desde la apertura semanal a USD 5.815. En cuanto al rendimiento en relación con sus pares, el Ether (ETH) y el XRP tuvieron la semana pasada un rendimiento inferior frente al dólar estadounidense, y han seguido haciéndolo.

Como resultado, el dominio de BTC ha aumentado un 1.5% y está presionando para recuperar el 68% de participación en el mercado, ya que ha habido una migración por aversión al riesgo hacia el BTC, aunque el dominio aún ha disminuido un 4% desde los picos del año, de alrededor del 70%.

BTC está cotizando cerca de lo que se considera un punto de decisión fundamental en USD 6.8K. Este es un soporte anterior que ahora actúa como resistencia superior, diseccionado por una línea de tendencia de resistencia diagonal, que se remonta a mediados de 2019.

Superar el nivel de USD 6.5K ha sido una señal de fortaleza, por encima de la media móvil de las últimas 200 semanas de USD 5K. Observando el panorama general, una ruptura significativa de la resistencia de USD 6.8K podría llevar al BTC a USD 7.200, según Cointelegraph, pero por encima de eso se encuentra una resistencia formidable.

Hay una llamada “cruz de la muerte” que tiene lugar hoy en día a USD 8300, donde la media móvil de 50 días cruza por debajo de la media móvil de 200 días. El índice de fuerza relativa (RSI) también muestra una divergencia bajista que se suma a la tendencia bajista.

Históricamente, hemos visto un repunte en los patrones de cruces de la muerte y la depreciación en un patrón de cruz de oro. Si la tendencia alcista rompe el nivel de USD 6.800, hay una alta probabilidad de presión de venta de alrededor de USD 8K debido a la confluencia del soporte perdido anteriormente que ahora es probable que actúe como resistencia.

El índice cripto de miedo y codicia, que es una métrica que deriva el sentimiento en el mercado de varias fuentes, muestra de manera sorprendente que el mercado sigue teniendo un miedo extremo, lo que significa que es probable que haya más volatilidad en el camino.

La última vez que el miedo fue tan alto durante tanto tiempo fue en diciembre de 2018, cuando llegó a mínimos y, curiosamente, también en la media móvil de 200 semanas lo que fue un buen indicador de que el piso estaba puesto.

El mercado de futuros también da una idea de cuál es la expectativa para el precio de BTC con contratos que finalizan en junio y que actualmente cotizan en ‘retraso’ con un descuento de los precios spot de alrededor del 1%. Sin embargo, existe la expectativa de cierta recuperación y una mayor valoración para el cierre del contrato de septiembre.

El financiamiento perpetuo de swaps también sigue siendo negativo en el mercado, lo que significa que, para lograr una posición de efectivo sintético en un intercambio perpetuo de swaps, los participantes del mercado están pagando efectivamente una tasa de interés.

Históricamente, ha habido una relación inversa entre el financiamiento negativo y la propensión a que el mercado se torne alcista, por lo que esto puede indicar que eventualmente, aquellos que pagan para estar en una posición corta por períodos más largos mientras el precio permanece plano por encima de la media móvil de 200 semanas, naturalmente, serán expulsados.

Con la incertidumbre global alcanzando hoy picos históricos y con el compromiso de los bancos centrales de proporcionar liquidez “ilimitada” en forma de deuda, BTC se encuentra en la zona cero en términos de encarar su creación.

Mientras los activos globales se están depreciando en términos reales, la oferta “inflacionaria” -halving- de BTC se reducirá a la mitad en mayo (los BTC que ingresan en circulación cada 10 minutos conocidos como recompensas en bloque disminuirá 12,5 a 6,25) y una vez que se calmen las aguas en los mercados globales, puede ser que haya un flujo de dólares inactivos hacia el mercado de BTC.

Este contexto macroeconómico podría ser muy beneficioso para el precio de BTC. El desafío clave es mantener la media móvil de 200 semanas y los ingresos del minero por encima del costo de producción, que actualmente es el caso.

Suponiendo que se mantendrá la media móvil de 200 semanas y que la resistencia esperada será de USD 8K, BTC puede encontrarse negociando lateralmente entre USD 6K y USD 8K durante algún tiempo antes de un movimiento decisivo. El escenario no podría ser un mejor momento para hablar sobre el halving y en unas pocas semanas se presentará como un evento inminente que podría ser el catalizador para llevar a BTC por encima de la resistencia; el tiempo lo dirá, aún quedan algo menos de 50 días para que la recompensa de BTC se reduzca a la mitad.

 

*Senior Advisor, The Cedar Portfolio

 

@alextagliavini

 

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Sweden, a serious country

By Alejandro A. Tagliavini *

 

Stockholm is in peace and freedom. There are people, there is life in the cafeterias and adolescents chatting in the parks. Authorities advise social distancing, work at home, that people over 70 isolate themselves and that meetings be limited to 50 people. Standing in bars is prohibited, but they do serve tables. High schools and universities are closed, but preschools and elementary schools are not.

“Sweden is an unusual case,” said Johan Giesecke of the Health Agency, “Other nations have taken inconsiderate political measures instead of those dictated by science.” Coinciding with many scientists, such as Georgetown’s Lawrence Gostin, who says that quarantines are never effective. Mandatory quarantine – imposed by police States – is not real because the virus can be spread from the balcony, in the elevator, etc., and prisoners are more likely to become infected and become ill when weakened.

According to Gymtca, after three weeks of inactivity, a person loses 40% of his physical conditions, at 7 weeks, 100%, gaining in stress, depression, anxiety, aggressiveness, paranoia and panic and losing especially in immune defences. According to Federico Fros Campelo, professor of ITBA in Neuroscience, when the brain “operates normally, sequential thinking governs and there is a cause-effect link… with uncertainty… Fear of the inexplicable makes us believe in all the news that we receive”. The oxytocin hormone strengthens the bonds of proximity and decreases with isolation. “In the absence of contact, the brain can be tricked through technology. Similar effect to pornography”, says Fros.

The governments of the police States -which are enlarging like a cancer and later it will be difficult to roll them back- know that with the “quarantine the number of cases will not go down … it is sought that they appear in a controlled manner and not overflow the system,” says the main adviser to the Argentine Government. In other words, it recognizes that the state health system is incompetent, in fact, for example in Spain, while private companies are handing out masks by the millions, the government is far behind. So, then the state must withdraw, not interfere further.

With enormous hypocrisy it is said that life must be preserved, even if it costs the economy. To neglect the economy is to kill more people than this epidemic. In Spain, a program “Feeding desperate families due to the covid crisis” has been created. Covid crisis? Things in place, the food crisis is a direct consequence of the measures of the police State, not the virus.

Juan Isasmendi, a priest in Buenos Aires, has just set up an emergency dining room for 4,000 daily servings. “We are perplexed. The ‘health emergency’ has worsened the social emergency …” Many people are forbidden to go to work. So far in 2020, according to the UN, only among children under 5 have died 140,000 from malnutrition. And the situation is worsening quickly by global enclosure.

Sweden, which with 10 million inhabitants had 239 deaths from the coronavirus until the end of March, acts wisely, because violating the human right of freedom will make things worse, evil can only bring evil, it is Parmenides’ principle of non-contradiction, and violence – police coercion – can only destroy the cosmos, as Aristotle already said.

 

*Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and member of the Advisory Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Suecia, un país serio

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Estocolmo está en paz y libertad. Hay gente, hay vida en las cafeterías y adolescentes charlando en los parques. Las autoridades aconsejan el distanciamiento social, el trabajo en casa, que las personas mayores de 70 años se aíslen y que las reuniones se limiten a 50 personas. Está prohibido estar de pie en los bares, pero dan servicio en mesas. Las escuelas secundarias y universidades están cerradas, pero no las preescolares y primarias.

“Suecia es un caso atípico”, dijo Johan Giesecke, de la Agencia de Salud, “Otras naciones han tomado medidas políticas desconsideradas en lugar de las dictadas por la ciencia”. Coincidiendo con muchos científicos, como Lawrence Gostin, de Georgetown, que asegura que las cuarentenas nunca son efectivas. La cuarentena obligatoria – impuesta por el Estado policial- no es real porque se puede contagiar desde el balcón, en el ascensor, etc., y los recluidos son más propensos a contagiarse y enfermarse al estar debilitados.

Según Gymtca, a las tres semanas de inactividad física una persona pierde el 40% de su estado, a las 7 semanas el 100%, ganando en estrés, depresión, ansiedad, agresividad, paranoia y pánico y perdiendo sobre todo en defensas inmunológicas. Según Federico Fros Campelo, docente del ITBA en Neurociencia, cuando el cerebro “opera con normalidad, rige el pensamiento secuencial y se da la vinculación causa-efecto… con la incertidumbre… El miedo a lo inexplicable nos hace creer en todas las noticias que nos llegan”. La hormona de la oxitocina fortalece los vínculos de proximidad y disminuye con el aislamiento. “Ante la falta de contacto, se puede engañar al cerebro a través de la tecnología. Efecto similar al de la pornografía” asegura Fros.

Los gobiernos del Estado policial -que se agranda como un cáncer y luego será difícil retrotraerlo- saben que con la “cuarentena el número de casos no va a bajar… se busca que aparezcan de manera controlada y no desborde el sistema”, dice la principal asesora del Gobierno argentino. Es decir, reconoce que el sistema de salud estatal es incompetente, de hecho, por caso en España, mientras que las empresas privadas están repartiendo barbijos por millones, el gobierno viene muy por detrás. Entonces el Estado debe retirarse, no entrometerse aún más.

Con enorme hipocresía se dice que hay que preservar la vida, aunque cueste la economía. Descuidar la economía es matar a más personas que esta epidemia. En España se ha creado un programa “Alimentando familias desesperadas por la crisis del covid”. ¿Crisis del covid? Las cosas en su lugar, la crisis alimentaria es consecuencia directa de las medidas del Estado policial no del virus.

Juan Isasmendi, sacerdote en Buenos Aires, acaba de habilitar un comedor de emergencia para 4.000 raciones diarias. “Estamos perplejos. La ‘emergencia sanitaria’ ha empeorado la emergencia social…” mucha gente ya no trabaja. En lo que va del 2020, según la ONU, solo entre menores de 5 años han muerto 140.000 por desnutrición. Y la situación se agrava rápidamente por el encerramiento global.

Suecia, que con 10 millones de habitantes tuvo 239 muertos por coronavirus hasta fin de marzo, actúa con sabiduría, porque violar el derecho humano de la libertad empeorará las cosas, el mal solo puede traer mal, es el principio de no contradicción de Parménides, y la violencia -la coacción policial- solo puede destruir al cosmos, como ya decía Aristóteles.

 

 

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

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La inmoralidad, violar los derechos humanos, destruye

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Desde que se descubrió el llamado covid- 9 lo más dañado son los principios morales, y esto tendrá un altísimo costo. Derechos humanos básicos como la libertad están siendo violados sistemáticamente y la gente enardecida aplaude como en el circo romano. La falta de libertad significa que, utilizando la violencia -policial- se está impidiendo que una persona desarrolle plenamente su vida, violar la libertad es violentar la vida.

El argumento utilizado para justificar las cuarentenas forzadas convirtiendo a ciudades en ghettos – y los políticos avisan que no saben cuándo liberarán sin que importe la misera del pueblo – es que no hay derecho a circular contagiando a otros. Y suele aplicase sin saber siquiera si la persona en cuestión está realmente infectada, y mucho menos si infecta a otros.

El derecho humano de la libertad -inviolable por que es el derecho a la vida- implica que, si alguien tiene miedo de ser contagiado en un espacio público, tiene la libertad de evitarlo, pero pretender encarcelar a otra persona porque supuestamente lo contagiaría es una discriminación de alta inmoralidad.

Lo peor del caso es que, como el mal destruye -ya los griegos sabían que del mal nunca puede salir un bien- es creíble lo que aseguran grandes especialistas, que la cuarentena es contraproducente, como toda violencia. Hasta el 30 de marzo, los muertos por el virus en países con cuarentena -receta del comunismo chino, prácticamente un arresto domiciliario- por ejemplo, eran 10779 en Italia y 7340 en España. Mientras que, en los países más libres, dónde no se aplicó cuarentena policialmente forzada, eran 158 en Corea (uno de los primeros países en detectar el virus después de China), 119 en Portugal (también dentro de la península ibérica), 110 en Suecia y 2 en Taiwán.

Los motivos son incontables, para empezar la cuarentena es mentira por que los vecinos salen al balcón y el de arriba puede infectar al de abajo, entre otras cosas. Es imposible asilar a las personas, solo se las puede encarcelar. Luego los encerrados se debilitan por falta de sol, de ejercicio y de contacto con los demás -que crea anticuerpos- y la gente se estresa, crece el pánico y la paranoia y saturan los hospitales. Las personas se tornan más agresivas e inhumanas: entre los miles de casos, una argentina se quedó sin su trasplante de médula que venía de Alemania por falta de vuelos, y a pocos les importó.

Luego, la destrucción de la economía por las prohibiciones al trabajo significa que, entre los marginados del mundo, cientos de miles sino millones de personas verán disminuir su calidad de vida al punto de que muchos morirán por desnutrición y enfermedades, pero claro, a las clases medias asustadizas no les importa.

Y finalmente, otra gran perdedora es la verdad. Nadie tiene mucha idea de lo que pasa y lo admiten, sin embargo, violentan a personas encarcelándolas y solo atinan a decir que siguen las recomendaciones de la OMS sin siquiera razonar objetivamente y con sentido común. Por cierto, tanta corrupción hay en la OMS que David Webb, jefe de Asuntos Internos, admitió el año pasado que habían recibido más de 150 acusaciones.

Lo que la OMS no difunde con fuerza es que, según sus propios datos, desde el 31 de diciembre de 2019 murieron en el mundo unas 139.000 personas por influenza contra 34.686 por el llamado covid-19 y que, si la curva del nuevo virus es más pronunciada es precisamente porque es nuevo y todavía la gente no ha creado anticuerpos. En este mismo período han muerto 136.000 niños menores de 5 años por desnutrición y la situación se agrava por el parate global.

Por cierto, algunos medios se dedican a hacer periodismo terror, publican fotos aterradoras de decenas de cofres de muertos por este virus como si fueran cantidades industriales, cuando por otras muertes mueren muchos más. Sucede que, hay lugares donde está prohibido que los familiares entierren a sus muertos por covid 19, entonces, el ejército los apila y los fotógrafos aprovechan para sacar fotos que venden, sin aclarar que en ese mismo período por otras causas murieron muchos más.

 

 

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

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Immorality, violating human rights, destroys

By Alejandro A. Tagliavini *

 

Since the so-called covid- 9 was discovered, the most damaged are the moral principles, and this will have a very high cost. Basic human rights such as liberty are being systematically violated and angry people applaud as in the Roman circus. Lack of freedom means that, by using police violence, a person is being prevented from fully developing his life, violating freedom is violating life.

The argument used to justify forced quarantines by turning cities into ghettos – and politicians say they don’t know when they will free regardless of the misery of the people – is that there is no right to circulate infecting others. And it is usually applied without even knowing if the person in question is really infected, much less if he infects others.

The human right to freedom – inviolable because it is the right to life – implies that, if someone is afraid of being infected in a public space, is free to avoid it, but pretending to imprison another person because would supposedly infect him is discrimination, highly immoral.

The worst of the case is that, as evil destroys – as the Greeks knew that good can never come out of evil – it is credible what great specialists assure, that quarantine is destructive, like all violence. Until March 24, those killed by the virus in quarantined countries – a recipe of Chinese communism – for example, were 6,100 in Italy and 2,700 in Spain. While where no quarantine was applied, there were 120 in Korea – the first country to detect the virus after China – 33 in Sweden and 2 in Taiwan.

The reasons are countless, to begin with the quarantine is a lie, because neighbors go out on the balcony and the one above can infect the one below, among other things. It is impossible to isolate people, they can only be imprisoned. Then those locked up are weakened by lack of sun, exercise and contact with others -which creates antibodies- and people get stressed, panic and paranoia grow and they saturate hospitals. People become more aggressive and inhumane: among the thousands of cases, an Argentine woman was left without her bone marrow transplant that came from Germany due to lack of flights, and nobody cared.

Then, the destruction of the economy due to work bans means that, among the world’s marginalized, hundreds of thousands if not millions of people will see their quality of life diminish to the point that they will die from malnutrition and diseases, but of course, the scared middle classes don’t mind.

And finally, another big loser is the truth. No one has much idea of what is going on and they admit it, however, they violate people by imprisoning them and they only manage to say that they follow the WHO recommendations without even reasoning objectively and with common sense. By the way, there is so much corruption in the WHO that David Webb, head of internal affairs, admitted last year that they had received more than 150 accusations.

What the WHO does not disseminate strongly is that, according to its own data, since December 31, 2019, some 127,500 people died in the world from influenza – 10% mortality – against 17,000 by the so-called covid-19 – maximum mortality 8 % – and that, if the curve of the new virus is very steep, it is precisely because it is new and people have not yet created antibodies. By the way, many media publish photos that would not be so terrifying if they explained them clearly.

 

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and member of the Advisoy Council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

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Panic will kill many more people

By Alejandro A. Tagliavini *

 

In a previous column, I wrote that panic is the most effective weapon of authoritarianism because it clouds the mind and provokes primary reactions such as appealing to violence.

The “prophecy” has been fulfilled. Communist ideas have been fiercely spread. And then, when this crisis passes, they will say that the violence implemented was successful. With the excuse of coronavirus – which is blamed even for the fall in the stock markets as if it sold shares – individual liberties have been suppressed and many companies, as the private sector goes bankrupt, will be nationalized.

But the panic, deliberately increased by politicians to be able to exercise violence, not only destroys the economy to the point that hundreds of thousands of people will die of hunger in the world – many more than those who would still die from the coronavirus in the worst case scenario – it brings conflicts of all kinds even within families.

The frightened population calls to curtail freedoms and destroy the market. Even a leading Spanish economist considers that measures such as the suspension of schools, prohibition of crowds and isolation -without even considering the possibility that people freely, the market, and private activity efficiently control the epidemic- functioned during the 1918-1919 Spanish flu. It is the prejudice that the State, finally, is the one that solves everything, is a god.

Many specialists like Pablo Goldsmith assure that this virus is not so serious and the truth is that, even if it seems to accelerate, it still causes 20 times less deaths in the world than tuberculosis. But I will not enter this discussion, although the benefit of the doubt remains, unless some “god” has the absolute truth. In any case, even if the crisis is so serious, the State must not subjugate the human right of freedom. If someone is afraid and wants to be quarantined, let them do it, but there is no right to force anyone.

Not because of a matter of principle only, but because the market (the people) is who best takes care of himself because he is the one who knows himself best and has the most interest in his own health that for a bureaucrat – we well know – is a file number. The ineffectiveness of the State in controlling epidemics is well known in history. Ian Vásquez says that the US government did not allow private laboratories to develop tests for the virus, and insisted that the Center for Disease Control and Prevention develop the only approved kit that was found to be defective. Thus, the investigation was delayed for a month.

Free activity may very well control the virus. In England the panic and paranoia encouraged by politicians has caused people not to go out, but of their own accord, not forced.

Per case, the H1N1 virus epidemic in Argentina had 12,477 cases. A later study showed that more than 70% of the population had antibodies, that is, they had been infected, but only 685 died (against 4,000 due to seasonal flu that year) and without outlandish measures such as airport closings, restrictions on individual mobility and without the abolition of constitutional guarantees.

Corollary: the faster we end this paranoia, we demand that the State stop violating people and we take care of ouerselves and live life, the faster this communism that has invaded us will withdraw.

 

 

* Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and member of the advisory council of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

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El pánico matará a muchas más personas

Por Alejandro A. Tagliavini*

En una columna anterior escribí que el pánico es el arma más eficaz de los autoritarios, nubla la mente y provoca reacciones primarias como la violencia.

La “profecía” se ha cumplido. Las ideas comunistas se han esparcido ferozmente. Y luego, cuando pase la crisis, dirán que la violencia implementada fue exitosa. Con la excusa de coronavirus -al que se culpa hasta de la caída en las bolsas como si vendiera acciones- se han suprimido las libertades individuales y muchas empresas, a medida que el sector privado vaya quebrando, serán estatizadas.

En España el gobierno ya intervino la salud privada y algunos exigen estatizar las eléctricas y los medios de comunicación. Francia e Italia estatizarían empresas. Y muchos gobiernos inyectarán fondos astronómicos -solo en EE.UU. US$ 0.8 billones, el doble del PBI de Argentina- que extraerán de lo que quede del mercado. Y se suspenden elecciones democráticas, como Macron que suspende la segunda vuelta de las municipales.

Pero el pánico, deliberadamente aumentado por los políticos, para ejercer la violencia que no solo destruye a la economía al punto de que morirán por hambre en el mundo cientos de miles de personas, sino millones -muchísimos más de los que morirían por el coronavirus- sino que trae conflictos de todo tipo incluso dentro de las familias.

La psicosis provoca que la gente colapse las guardias, bajan las defensas corporales y se enferman más y, además, exageran los síntomas. Y ahora resulta que hacer deporte y respirar aire puro es dañino y se exige que la gente se aliene en sus casas: los siquiatras tendrán trabajo cuando esto termine.

La población asustada pide que coarten libertades y destruyan al mercado. Hasta un destacado economista español considera que funcionaron, durante la gripe española de 1918-1919, medidas como la suspensión de clases, prohibición de aglomeraciones y aislamientos sin tan siquiera plantearse la posibilidad de que las personas libremente, el mercado, la actividad privada controle con eficiencia la pandemia.

Muchos especialistas como Pablo Goldsmith aseguran que este virus no es tan grave y lo cierto es que, aun cuando pareciera acelerarse, todavía provoca 20 veces menos muertos en el mundo que la tuberculosis. Pero no entraré en esta discusión, aunque queda el beneficio de la duda. En cualquier caso, aun si la crisis es tan seria, el Estado no debe avasallar el derecho humano de la libertad. Si alguien tiene miedo y quiere ponerse en cuarentena, que lo haga, pero no hay derecho a forzar a nadie.

No por una cuestión de principios únicamente, sino porque el mercado (las personas, el pueblo) es quién mejor se cuida a sí mismo porque es quién mejor se conoce y quién más interés tiene en su propia salud que, para un burócrata -bien lo sabemos- es un número de expediente. La ineficacia del Estado en el control de epidemias es harto conocida en la historia. Por caso, cuenta Ian Vásquez que el gobierno de EE.UU. prohibió a los laboratorios privados elaborar pruebas para el virus, e insistió en que el Center for Disease Control and Prevention elabore el único kit aprobado que resultó defectuoso. De esa manera, se atrasó la investigación por un mes.

La actividad libre puede muy bien controlar al virus. En Inglaterra el pánico y la paranoia alentada por los políticos ha provocado que la gente no salga a la calle, pero por decisión propia, no forzados.

Por caso, la epidemia del virus H1N1, en Argentina tuvo 12.477 casos. Un estudio realizado después mostró que más del 70% de la población tenía anticuerpos, es decir, había sido infectada, pero solo murieron 685 contra 4000 por gripe estacional ese año. Y sin medidas estrafalarias como cierres de aeropuertos, restricciones a la movilidad individual y mucho menos la abolición de las garantías constitucionales.

También Argentina en 1956 sufrió una epidemia de poliomielitis, afectando alrededor de 6500 personas falleciendo el 10%. Fue la gente la que tomó la iniciativa, se lavaban las veredas con lavandina, las familias que podían, precisamente, viajaban a lugares alejados. Al poco tiempo llegaba la “Sabin”, una vacuna creada por la iniciativa privada. Y Argentina fue el primer país libre de polio en América Latina.

Corolario: cuanto más rápido terminen con esta paranoia, exijan que el Estado deje de violentarlos y se cuiden y vivan la vida, más rápido se retirará este comunismo que nos ha invadido.

 

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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Phil Collins should sing to the coronavirus

By Alejandro A. Tagliavini *

 

Oneday we will understand that violence only destroys the nature that, of its own, provides the resources for a dignified life for all. In the meantime we will continue to flagellate ourselves, creating poverty and disorder.

Before the isolation of Italy, Bloomberg estimated that the global losses “due to the coronavirus” could reach US $ 2.7 trillion, the GDP of the United Kingdom. And the OECD lowered its forecasts of global growth from 2.9% to as low as 1.5%.

Now, this is not the fault of the virus but of the “preventive” measures of governments, such as work and travel bans, implemented in a police-violent way, limiting personal freedoms as if private activity were not more efficient even in the control of epidemics. And like all violence, state repression will only destroy enlarging evil.

The stress resulting from the panic caused by the States when exaggerating the pandemic, affects the body’s defenses to fight the virus, according to experts like Ryan Landau, and people, frightened, at the slightest symptom go and collapse the hospitals.

But the worst is missing. While the global dead because they are crushed by a piece of furniture approach 100,000 annually, although an exact calculation is impossible to get an idea of ​​the magnitude, remember that 20 million people died from malnutrition 20 years ago, which was decreasing, to 8 million, at the rate of global GDP growth. It could be estimated that, if the GDP stopped growing 1.4%, in 2020 112,000 more people would die of hunger because of the “anti coronavirus” measures, at least 28,000 during the same period of time -four months- in which the virus killed about 3500.

Totalitarianism has managed to idiot public opinion to the point that a huge mass of people demands that basic freedoms such as work, travel and even leave their homes be restricted. The Chinese Communist Party boasts control of the virus thanks to its authoritarian system, and Italy says it follows the Chinese model. Chinese social networks are flooded with people who lost their jobs and others who lack food. I received a message from an Italian (and her mother) terribly distressed, her father (and husband) dies in the clinic – not because of coronavirus – and they can’t say goodbye because the police block the clinic. I can not imagine the anguish of man to see himself die like this.

By the way, it is important that, when a vaccine is discovered, a monopoly is not created given a “patent law” that prevents its rapid spread in the natural market – the people – which is a peaceful work and cooperation environment for individual and social benefit, as opposed to the State that is coercively imposed, violently. Augusto and Michaela, Lorenzo Odone’s parents affected with adrenoleukodystrophy, discovered a remedy for this “incurable” disease, even against the opinion of “legally” accepted doctors.

Lorenzo’s father said that “my involvement in the disease (…) does not come from the love to science but to my son … He must have died at age 13 and today he is 24”, he finally died at 30. The story was popularized by the movie “Lorenzo’s Oil” and Phil Collins composed the song “Lorenzo” with a poem by Michaela.

Corollary: paraphrasing what they recommend on flights – that, in case of an accident, first put on the mask before your children – take care of yourself first of the “virus” called Government, the State, and then take care of the others.

 

*Senior Advisor at The Cedar Portfolio  and member of the Advisory Board of the Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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Que Phil Collins le cante al coronavirus

Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Algún día entenderemos que la violencia solo destruye a la naturaleza que, de suyo, provee los recursos para una vida digna para todos. Entretanto seguiremos auto flagelándonos, creando pobreza y desorden.

Antes del aislamiento de Italia, Bloomberg estimaba que las pérdidas globales “por el coronavirus” podrían llegar a US$ 2.7 billones, el PBI del Reino Unido. Por su parte, la OCDE bajó sus previsiones de crecimiento global desde el 2.9% hasta el 1.5%.

Ahora, esto no es culpa del virus sino de las medidas “preventivas” de los gobiernos, como prohibiciones de trabajar y viajar, implementadas de manera policial -violenta- coartando libertades personales como si la actividad privada no fuera más eficiente incluso en el control de epidemias. Y como toda violencia, la represión estatal solo destruirá agrandando el mal.

El estrés resultado del pánico provocado por los Estados al exagerar la pandemia, afecta las defensas del cuerpo para combatir el virus, según expertos como Ryan Landau, y la gente, asustada, ante el mínimo síntoma acude a las guardias colapsándolas.

Pero falta lo peor. Mientras que los muertos globales debido a que los aplasta un mueble se acercan a los 100.000 anuales, si bien es imposible un cálculo exacto, para tener una idea de la magnitud, recordemos que hace 20 años morían 15 millones de personas por desnutrición lo que fue disminuyendo, hasta llegar a 8 millones, al ritmo del crecimiento del PBI global. Podría estimarse que, si el PBI dejara de crecer 1.4%, en 2020 morirían de hambre 112.000 personas más por causa de las medias “anti coronavirus”, o sea al menos 28.000 en el mismo tiempo en que el virus ha matado unas 3500.

El totalitarismo ha logrado idiotizar a la opinión pública al punto que una enorme masa pide que coarten libertades básicas como la de trabajar, viajar y aun salir de sus casas. El Partido Comunista chino se jacta de controlar el virus gracias a su sistema autoritario, e Italia dice seguir el modelo chino. Las redes sociales chinas están inundadas de personas que perdieron su empleo y otros a los que les falta alimentos. Recibí un mensaje de una italiana (y su madre) terriblemente angustiadas, su padre (y esposo) muere en la clínica -no por coronavirus- y no pueden despedirse porque la policía bloquea la clínica. No imagino la angustia del hombre al verse morir así.

Por cierto, es importante que, cuando se descubra una vacuna, no se cree un monopolio dada una “ley de patentes” que impida su rápida difusión en el mercado natural -el pueblo, las personas- que es un ámbito de trabajo y cooperación pacífica para beneficio individual y social, en contraposición con el Estado que se impone coactiva, violentamente. Augusto y Michaela, padres de Lorenzo Odone afectado con adrenoleucodistrofia, descubrieron un remedio para esta enfermedad “incurable”, aun contra la opinión de los médicos “legalmente” aceptados.

El padre de Lorenzo -que murió a los 30 años- aseguró que “mi implicación en la enfermedad (…) no viene del amor a la ciencia sino a mi hijo… Debía haber muerto a los 13 años y hoy tiene 24”. La historia se popularizó por la película “Lorenzo’s Oil” y Phil Collins compuso la canción “Lorenzo”, con un poema de Michaela.

Corolario: parafraseando a lo que recomiendan en los vuelos -que, en caso de accidente, primero se ponga usted la mascarilla antes que a sus hijos- cuídese antes del “virus” Estado y luego ocúpese de los otros.

 

 

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

www.alejandrotagliavini.com

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