Por Alejandro A. Tagliavini*

                    Cuenta Ezequiel Burgo que la inversión extranjera directa en Argentina registra los niveles más bajos desde la crisis de 2001. Según el BCRA, hasta junio de 2021 ingresaron US$ 748 M al país durante los últimos doce meses en concepto de ‘inversión directa de no residentes’. Una cifra francamente irrisoria y que, obviamente, se debe a casos muy puntuales y de mantenimiento de emprendimientos ya existentes mostrando que en el fondo hay desinversión en Argentina.

                    Solo el 1,1% del PIB se debió a la inversión extranjera en 2020, muy por debajo del promedio de la región (del 3,7% entre 2011 y 2020), el nivel más bajo desde 2016 y uno de los menores en términos históricos. Hoy el stock de capital extranjero es 26,4% superior al de hace 20 años atrás, como se ve en el gráfico. Pero en términos reales, es decir, descontada la inflación del dólar, es menor. 

                 El motivo de la desinversión es más que obvio, un Estado demasiado pesado en términos de regulaciones coactivas, cuando no prohibiciones, que inhiben la actividad económica, y una carga fiscal abrumadora.  

                 Así las cosas, dada esta auténtica fuga de capitales, no sorprende, por caso, que los argentinos estén entre los extranjeros que más compran propiedades en España, según informa Reporte Inmobiliario. Del total de ventas realizadas durante el primer trimestre de 2021, el 9,72 % fue realizada por no españoles, de ese total casi el 1 % correspondió a compradores argentinos. Durante los primeros tres meses de 2021, según el Colegio de Registradores de España, se vendieron 13,6 % más unidades que durante el último trimestre del 2020.

                  De ese total, casi el 10 % fueron adquiridas por extranjeros y dentro de ese ranking encabezado por compradores británicos, marroquíes, franceses y alemanes se sumaron los argentinos -la única nacionalidad del continente americano- con casi el 1 % del total de compras de foráneos.

                Y los especialistas estiman, en base a operaciones confirmadas y crecimiento de consultas, que la cifra de compradores argentinos seguirá creciendo. Es decir, que España parece asomar como un incipiente destino de inversión por parte argentinos en su afán por salir del país originado en una nueva oleada migratoria y en la búsqueda de resguardo de sus capitales.

                Entretanto, el peso podría depreciarse incentivando aún más la fuga. El último viernes, última información disponible, el BCRA habría vendido USD 27 M de bonos contra pesos, a juzgar por el factor “otros” del informe de Base Monetaria. Ventas que habrían llegado a un total de USD 143 M durante toda la semana pasada, según 1816. Así el gobierno intentó mantener al dólar Bolsa en $170. Las financieras vinculadas con el Gobierno obtienen dólar MEP a $170 para revenderlos en el mercado “ilegal”, blue, de modo de impedir que pase de los $ 180.

               Lo cierto que el blue se mantiene relativamente estable desde hace quince días y este viernes pasado quedó en $178,50, su menor valor en tres semanas, luego de anotar un valor de $185, quedando la brecha con el tipo de cambio mayorista en el 84,2%, el menor nivel desde mediados de julio pasado.

             Pero, en rigor, las manos amigas no son las causantes del precio del blue, no en el fondo, aunque puedan hacerlo oscilar momentáneamente, sino la inflación, esto es, el exceso de oferta del peso por sobre la demanda. Y la máquina de emitir pareciera que seguirá a todo “ritmo electoral” aunque al mismo tiempo, irónicamente, por la misma inflación y el incipiente rebote de la economía, la demanda será mayor neutralizando parcialmente la emisión.

               En julio se emitieron $180.000 M -que, en rigor, son solo USD 1000 M o el 0,05% de la base monetaria- y hasta fin de año podrán ser al menos otros $ 700.000 M ya que pareciera que el gobierno planea cubrir el creciente déficit fiscal con mayor emisión.

             Entretanto, y hablando de invertir fuera de Argentina, Wall Street no para de subir en buena parte gracias, precisamente, a la inflación que sigue en el nivel más alto desde 2008. En EE.UU. el IPC interanual creció el mes pasado un 5,3%, según los analistas, tras batir las expectativas de junio y subir un 5,4% en ese mes. Y cruje la postura mayoritaria, o al menos oficial, de que es temporal, que en realidad estamos viendo una desaceleración, y que es coyuntural, producto de circunstancias concretas que se explican por el incremento del precio de las materias primas.

             De hecho, ya nadie cree que sea transitoria sino consecuencia de la exorbitante emisión monetaria por parte de la Fed al igual que los bancos centrales de todo el mundo. Así, las menciones a la inflación, por parte de las empresas, en sus últimos informes de resultados subió 1100% interanual:

              Ya nadie es tan optimista en cuanto a la recuperación de la economía global ya que el impulso económico de China se ha ido desacelerando desde principios de año, se espera que la dinámica de crecimiento de EE.UU. alcance su punto álgido en el segundo trimestre, y en Europa y a escala mundial, en el tercer trimestre. Aun así, Wall Street está en máximos históricos, sin poder evitar sospechas de sobrecompra y, sin dudas, impulsado por la inflación.  

               Y el S&P 500 promete seguir cosechando máximos:

                   Para Goldman Sachs (GS), el S&P500 subirá un 11% en poco menos de 1,5 años. Y se basa en las ganancias, anunciando que “Elevamos nuestras estimaciones de BPA (beneficio por acción) a 207 dólares (desde 193 dólares) en 2021 y a 212 dólares (desde 202 dólares) en 2022. Es decir, un crecimiento anual del 45% y 2%, respectivamente. En relación con el consenso, GS espera un mayor crecimiento de los ingresos y una mayor expansión del margen de beneficio antes de impuestos a medida que las empresas gestionen con éxito los costos y las tecnológicas de alto margen se conviertan en una parte mayor del índice.

                  A diferencia del consenso, GS estima que la reforma fiscal corporativa se aprobará en el Congreso y será un viento en contra para el BPA en 2022 y más allá. En un escenario sin reforma fiscal, los BPA y objetivos de precios de GS serían aproximadamente un 5% más altos.

Estimación del S&P 500 según GS

                   Entretanto, más allá de la inflación, Bitcoin y Ethereum (ETH) registraron alzas en el mercado de criptomonedas tras la actualización. Ethereum asistía esta semana a la “bifurcación dura de Londres” que resultará en una mayor cantidad de ETH que se quemarán y que despeja el camino hacia una gran actualización del sistema, denominada ethereum 2.0, objeto de varios años de trabajo.

                 En fin, hablando de criptos, la directora ejecutiva del Nasdaq (NASDAQ:NDAQ), afirmó que el exchange tiene la intención de aplicar blockchain a la infraestructura del mercado financiero y convertirse en un disruptor en el espacio. A pesar del estado actual del mercado de las criptomonedas, la CEO de Nasdaq reconoce el potencial de la tecnología blockchain (los protocolos descentralizados en los que se basan las criptomonedas para su contabilidad) y la bolsa de valores está “muy enfocada en cómo podemos llevar esta tecnología a los mercados y convertirnos nosotros mismos en un disruptor”.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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