Por Alejandro A. Tagliavini*

                   El destacado economista, inversor y “best seller” Doug Casey asegura que la “Teoría Monetaria Moderna” (TMM) se centra en la noción de que la economía en general, y el dinero en particular, deben ser criaturas del Estado y que los “sabios e incorruptibles” políticos deberían crear tanta moneda como crean necesaria, gastarla en áreas que les gusten y resolver cualquier problema que ocurra con más leyes y regulaciones: “una versión más radical del fascismo económico que ha dominado a EE.UU. desde al menos los días del New Deal”, asegura Casey.

                   “Los políticos ahora están hablando de los supuestos beneficios de la TMM. Los pseudo economistas están haciendo sus cálculos matemáticos abstrusos e incomprensibles sobre cómo podría afectar a la economía”, continúa este “best seller”. Estos esquemas no solo que nunca han funcionado en toda la historia, sino que terminan rebajando el nivel de vida y aumentando los conflictos sociales.

                    “El dinero representa las horas de tu vida que dedicaste a ganarlo. Cuando estas personas destruyen el valor del dinero, están destruyendo parte de tu vida”, sentencia Casey, y es que la inflación es la depreciación de la moneda por exceso de creación monetaria, exceso de emisión por sobre la demanda en tiempo real.

                     Eso sí, algunas personas obtendrán mucho más de ese aumento de emisión: “absolutamente toda intromisión del gobierno en la economía, ya sean impuestos, regulaciones o inflación, siempre beneficia a la gente dentro y alrededor del gobierno. Y daña a la sociedad en su conjunto”, concluye este destacado economista, a pesar de que la demagogia afirma lo contrario.

                     Por caso, Fred Hickey, editor de The High-Tech Strategist, da como ejemplo de la baja irresponsable de las tasas de interés -lo que conlleva más emisión- por parte de la Fed, el hecho de que Amazon pidió prestados USD 18.500 M, que no necesita, en parte para recompras inflando las acciones de la empresa de modo que, luego, su CEO, Jeff Bezos, vende acciones, y así empeora la “desigualdad de riqueza” ya que se enriquece acosta de la inflación que perjudica, sobre todo, a los pobres.

                     Doug Casey no tiene dudas de que está a punto de acelerarse la impresión de dinero, por parte de la Fed que ya ha inyectado enormes distorsiones en la economía e inflado una “burbuja de todo”. Es probable que la próxima ronda de impresión de moneda lleve la situación a un punto de ruptura. Estamos en la cúspide de una crisis económica mundial que podría eclipsar todo lo que hayamos visto antes, opina este “best seller” y legendario inversor.

                   En parte por este motivo, por esta inflación es que ocurren cosas como la que twitteó Ramiro Marra hace unos días: “… Mercado Libre que está revolucionando el mercado electrónico en Latinoamérica vale por mercado USD 77 mil M. Dogecoin fue creado como un meme y vale por mercado también USD 77 mil M ¿Qué valor aporta a la humanidad $DOGE?”

                Aun con este exceso de dinero las acciones caen -como habíamos anticipado en una columna anterior: ¿Viene el crash en los mercados bursátiles? – porque sube la aversión al riesgo y los capitales fluyen, sobre todo, a los commodities, al oro, y los bonos del Tesoro, entre otras inversiones. 

                 Que hay inflación global solo a los fanáticos de la TMM se les escapa, de otro modo no se explica por qué un 30% anual vienen subiendo los precios de los alimentos en el mundo como se ve en el gráfico siguiente. Así aumenta el hambre global como consecuencia – ¡y espero que se hagan cargo! – de los confinamientos que paralizaron a las economías, y las exageradísimas emisiones de moneda para “paliar” la crisis que trajeron estos confinamientos:

               Para que no queden dudas de que esto es inflación, el Departamento de Agricultura (USDA) proyecta que no aumentará la demanda de granos sustancialmente -que justifique una suba de precios real- y, por tanto, el suministro, tampoco crecerá sustancialmente. En particular, para las potencias exportadoras de Sudamérica, la USDA prevé una cosecha de soja de Brasil en 144 M de toneladas y una producción de la oleaginosa de Argentina en 52 M de toneladas en la próxima temporada agrícola. Las previsiones de producción sojera del 2020/2021 permanecieron sin cambios para ambas naciones.

               Entretanto, en Argentina -como en buena parte del mundo -según vimos una nota anterior ¿Cómo sigue el dólar?– se confunde inflación con suba del IPC. Aunque es imposible medir la inflación con exactitud, al ser devaluación del peso por exceso de emisión, lo más acertado es tomar como referencia el dólar blue que es el más representativo del mercado desde que es el más libre. Y así, como ya hemos visto en notas anteriores, calcula el porf. Steve Hanke la inflación interanual al 16 de mayo en 27.49%:

              Entretanto, el INDEC estimó la “inflación” -suba del IPC, según sus cálculos, en rigor- oficial de abril en el 4,1% mensual -46,3% interanual- acumulando en lo que va de 2021 el 17,6%.

               El motivo por el que la inflación cae, obviamente, es porque baja la emisión en tiempo real y esta emisión se contrae porque el gobierno ha licuado fuertemente el gasto lo que se vislumbra en la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones y pensiones, que perdió más de 6% frente al primer trimestre del 2019 y por los salarios del sector público, que se contraen más del 10% en términos reales, según cálculos de Invecq.

               El gobierno podría tener controlada a la inflación -conseguir el 29% anual prometido de “inflación”, aumento del IPC- si logra seguir licuando el gasto de esta manera, lo que no resultará fácil dadas la presiones en favor de aumentar el gasto “social”, los subsidios que crecen a un ritmo del 65% anual y los vencimientos de deuda que el gobierno ha logrado hasta el momento “rollearlos”, a los compromisos en pesos por un promedio del 117%.

                 Por cierto, la inflación global es una victoria a lo pirro para el gobierno argentino ya que, al aumentar el precio de los granos, le llegan buenas noticias: con los precios y la cosecha actual, la entrada de divisas superará los USD 10.000 M con relación a la campaña anterior.

                A lo pirro porque, si bien sirve para pagar cuentas actuales, irónicamente esa inflación se trasladará a los precios internos si el precio del dólar sigue fijo por el gobierno -ya que se necesitarán más dólares “inflacionados”, ergo, más pesos a un cambio fijo- potenciando la suba del IPC, es decir, licuando cada vez más el nivel de vida de los argentinos con la misma presión fiscal que no disminuye proporcionalmente, ni disminuyen las regulaciones y prohibiciones que impiden que la economía despegue. Con lo que, en el mediano y largo plazo caerá la recaudación impositiva aun más que lo que se recauda por este aumento de precio internacional en los granos.

                       Como se ve en la curva de Hanke, los altísimos niveles de emisión de 2020 provocaron una inflación -sino hiper- que luego fue cayendo al ritmo de la caída en el exceso de emisión -sobre la demanda- en tiempo real. Hablando de emisión, por el capricho de no querer imprimir billetes de mayor denominación y, por ende, tener que imprimir más billetes por la misma cantidad de dinero, según Nicolás Gadano el presupuesto del BCRA 2021 llega a $ 33.700 M, 153% nominal de lo gastado en 2019 debido básicamente a los costos de fabricar billetes.

                        Si esta inflación tardó en trasladarse a los precios -y por ello ahora el IPC se dispara- se debe a la represión del gobierno sobre el mercado de cambios y muchos precios -algunos subsidiados- represión que, irónicamente, produjo una baja en el aumento de la producción dada la falta de rentabilidad, ergo, una baja en la demanda de dinero, es decir, una inflación real potenciada.

                         La suba de 4,1% del IPC en abril complica la meta oficial del 29% anual, aunque no es imposible -a pesar de lo que opinan muchos analistas que confunden inflación con IPC- si el gobierno logra mantener a raya la emisión y, mejor aún, si libera la economía de manera que se expanda y aumente la demanda de dinero.

                         Muchos analistas esperan una leve baja en la escalada del IPC, “inflación” según ellos. LCG, por caso, estima que el precio de los alimentos subió en las dos semanas que van de mayo 0,8% y 0,4%, respectivamente, con lo que el arrastre para lo que queda del mes es de 2%. En tanto que, el último REM que realiza el BCRA estimaba una “inflación” de 3,9% para abril (fue de 4,1%), de 3,2% para mayo, 3% para junio, 2,8% para julio, 2,6% para agosto, 2,5% para septiembre y 2,6% para octubre, mientras que para todo el año se espera un 47,3%.

*Senior Advisor, The Cedar Portfolio 

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com