Por Alejandro A. Tagliavini*

          Como dije en notas anteriores, la inflación es el exceso de emisión monetaria por sobre la demanda en tiempo real. Mientras que el IPC tiene en cuenta solo una canasta que es arbitraria -de hecho, hay mediciones diferentes- y que hoy está desactualizada desde que, por ejemplo, muchos no usan transporte público y, en cambio, utilizan internet más intensamente.

            Es cierto que la inflación, desde que es depreciación de la moneda, tiende a aumentar el IPC, pero resulta que los precios en Argentina han sido comprimidos con subsidios, “precios cuidados”, recesión y otras cuestiones. En cambio, el dólar blue al evidenciar la devaluación del peso de manera más pura es un mejor indicador de la inflación que difiere mucho con la difundida por el gobierno como puede verse en esta curva del profesor Steve Hanke que la calcula en base al blue, y en PPA:

               Este gráfico denota dos cosas importantes. Primero, la inflación interanual ha sido muy superior a la estimada por el gobierno y, segundo, viene bajando, baja el blue. La realidad es que el motivo de fondo por el que baja el blue, la inflación, es porque el gobierno ha licuado fuertemente el gasto que venía financiando con mucha emisión.

               Según analistas, entre diciembre y marzo se espera que el BCRA tenga que emitir un total cercano a los $700.000 M, y esto asusta y dicen que complicará la inflación. A ver, ese monto equivale a USD (blue) 4500 M o alrededor del 2% del PBI lo que no es una cifra significativa. El balance de la Fed, la contracara de la emisión, aumentó en 2020 más del 20% del PBI, claro que el dólar tiene mucha más demanda global.

               Ahora, otro error grave es no comprender que la inflación se da en tiempo real, es decir, en el mismo instante en que se emite exageradamente ya se produjo, aunque, como no es el IPC, puede no reflejarse en los precios inmediatamente. Así, hay analistas que estiman que las necesidades de emisión del gobierno podrían hasta duplicarse a lo largo del año que viene, por la posibilidad no solo de una suba en la tasa sino en el stock de Leliq y Pases, a partir de “la creciente necesidad del BCRA de esterilizar” todo lo emitido por el canal del financiamiento al Tesoro.  

                Pero absorber dinero tiempo después de haberlo emitido en exceso no solo que no es antinflacionario, sino que “seca la plaza” pero de mal modo, es decir, seca la demanda de dinero con lo cual, por el contrario, es inflacionario desde que se agranda la brecha con la oferta. Y, para remate, al secar la plaza quita fondos que deberían ir a la producción y el consumo tirando abajo el PBI.

                Ahora, sí es esperable que aumente el IPC, precisamente, porque la inflación real, aunque ahora cae, fue superior y los precios quedaron muy atrasados por la represión estatal con subsidios, precios cuidados y demás: hoy, por ejemplo, se da la ridiculez de que, por el cambio oficial, conviene comprar un celular aquí y venderlo en su país de origen haciendo una diferencia.

                En cuanto al PBI, los meses de abril-junio fueron los que mayor impacto de la cuarentena tuvieron, entonces obviamente se produjo un fuerte rebote durante el tercer trimestre del 12,8%. Pero, en la comparación interanual, está todavía 10% por debajo. Y ni siquiera con precios récord de los granos, por lo que ingresarían 17% más dólares en 2021, el PBI aumentará porque el gobierno sigue reprimiendo con impuestos y regulaciones al mercado que, por lo tanto, cada vez produce menos.

                  Dólar quieto por un tiempo a causa de la caída en la inflación, economía en caída libre e IPC en aumento quizás convenga stockear mercadería o mirar afuera, pero las cosas no vienen bien porque los políticos siguen insistiendo en reprimir aun más los mercados. No es lugar para discutir la necesidad o no de las “medidas sanitarias” implementadas por los gobiernos, pero sí debe quedar claro que son estas medidas y no la “pandemia” lo que causa la debacle económica y ahora, con la nueva cepa, tratan de esfumar el poco optimismo que se logró con las vacunas y el acuerdo para el estímulo fiscal en EE.UU. por unos USD 900.000 M.

                   Así, tras establecer un nuevo máximo histórico el jueves pasado, los principales índices de Wall Street se presentan flojos, en particular el S&P 500, irónicamente, en parte arrastrado por Tesla que hoy desembarcó en este índice en un momento en que sus acciones se negocian a 170 veces los beneficios, previstos por el consenso, el próximo año. La actual capitalización de la compañía, de USD 600.000 M, se sumará al índice bursátil de cabecera con un peso de alrededor del 1,5% quedando detrás de Facebook pero encima de Berkshire Hathaway, Johnson & Johnson, JPMorgan Chase o Visa. Aunque, según las proyecciones de beneficio para 2021, la compañía representan sólo el 0,2% del total de S&P 500.

                    Esto reducirá tanto el promedio de beneficios y dividendos por acción del S&P 500 en alrededor de un 1%. Conclusión, por aquello de comprar con el rumor -de la inclusión de Tesla en el S&P 500- y vender con la noticia, más allá del optimismo en el mediano plazo es de manual una corrección importante estos días.

                    Por su parte el dólar cae -un 9% con respecto al euro en lo que va del año- precisamente por la enorme emisión monetaria, con lo que todos los activos se valorizan con respecto a la moneda de EE.UU. Así, cayendo el dólar y las bolsas los inversores buscan refugio en los bonos del Tesoro aun cuando su precio sube hasta provocar que el rendimiento sea negativo en términos reales. Nos queda en Bitcoin (BTC), el oro y, por qué no, la soja entre los valores más destacados.

                    El Bitcoin (BTC) se ha disparado a un récord justo cuando miles de millones de dólares institucionales han huido del oro y algunos querían ver en esto un reemplazo. Y la verdad es que el BTC tiene algunas ventajas sobre el metal: para el inversor común es mucho más fácil, seguro y transparente de manejar porque, entre otras cosas, no hay dudas sobre la pureza como cuando se compra oro físico.

                  La capitalización de mercado de Bitcoin es actualmente solo un 3,1% del tamaño del oro. Si eso aumenta al 5%, implicaría un precio de USD 31.300 para el BTC que hoy cotiza alrededor de USD 22.800. Además el BTC, encuentra cada vez más admiradores como el administrador de activos más grande del mundo, BlackRock Inc. Y cada vez más personas, “billeteras”, interactúan con esta ciber moneda:

Fuente: ByteTree, Glassnode

                  Ahora, lo cierto es que, a pesar del optimismo de algunos que llegan a pronosticar el BTC en hasta USD 300.000, es esperable una corrección estos días y no porque Musk lo haya menospreciado en favor de otra ciber moneda, sino porque ya ha subido mucho (150% este año) y, dada su tradicional volatilidad, frente a un escenario de aversión al riesgo a medida que los políticos se las ingenian para seguir creando pánico, ahora con “la nueva cepa” para la que no serviría la vacuna.

                    En cuanto al oro, acumula una rentabilidad próxima al 24% desde enero en tanto que las acciones de las mineras ganan un 22%. Si el oro no se disparó aún más es porque los fondos como las “oficinas familiares” (Family Offices, que invierten los fondos de familias ricas y otros grandes inversores) habrían cambiado sus tenencias de fondos cotizados en bolsa de oro por la moneda digital, según JPMorgan Chase & Co. Los fondos respaldados por lingotes han caído 93 toneladas de metal, por un valor de unos USD 5.000 M desde octubre.

                  Y, los bancos centrales durante dos meses fueron vendedores netos, aunque ahora han recuperado las compras: en octubre, las reservas oficiales mundiales de oro aumentaron 22,8 toneladas en términos netos. Sin embargo, en el largo plazo es muy probable que estos bancos se vean forzados a vender sus reservas de oro dado el Estado calamitoso de los balances de muchos.

                        En cualquier caso, el oro tiene una larga historia como depósito de valor, que el BTC no puede igualar, siendo el resguardo conservador por excelencia. Goldman Sachs mantiene su objetivo de precio del oro para 2021 en USD 2300.

                        Y por qué no la soja. Irónicamente, el mayor comprador global, China, es uno de los países que menos restricciones tiene con la excusa de la “pandemia” con lo cual su economía crece como pocas lo que, entre otros factores, ha provocado -y promete seguir- que este grano, que ya tocó hoy un récord en seis años de USD 455/tn, suba 35% en lo que va de 2020.

*Senior Advisor, The Cedar Portfolio 

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com