Por Alejandro A. Tagliavini*

             Como había señalado en una nota anterior, el Bitcoin (BTC) está dando una magistral clase de economía que tiene un claro corolario: el mercado es de suyo impredecible, hace lo que se le antoja y cuando se le antoja.

             De modo que, justamente, el éxito empresario -y de la economía en general- dependerá de la capacidad de prever un futuro lo suficientemente amplio, no planificado, de modo de tener la mayor posibilidad de acertar; y de la capacidad de formar un orden lo suficientemente espontáneo y natural, no planificado, tal que pueda rápidamente adaptarse a lo que sobrevenga en tiempo real, como describieron Jerry Ellig, de la George Mason University, y Wayne Gable del Center for Market Processes, entre otros.

            Y el remate se da cuando el Estado, haciendo uso de su fuerza policial, impone de manera rígida condiciones -regulaciones- al mercado que, como toda violencia, solo destruye desde que impide esa adaptación rápida y en tiempo real de los actores económicos.

            A pesar del tan esperado último informe del año de la Fed, el mercado es escéptico porque, por un lado, está claro que los estímulos fiscales -burbuja para hoy inflación para mañana- no cesarán por un tiempo, pero, por el otro se enfría el entusiasmo por las vacunas ya que se empieza a visualizar claramente que el problema no es “la pandemia” sino los confinamientos y otras represiones estatales a los mercados…  y a los políticos no hay vacuna que los cure.

            Así las bolsas se mantenían frías, y en búsqueda de otras alternativas el precio del BTC superó los USD 20.000 por primera vez ayer miércoles, minutos después de que un informe de ventas minoristas de EE.UU. sorprendentemente débil suscitara más especulaciones en torno a las agresivas políticas de recuperación de la nueva administración y la Fed -y el Banco Central Europeo- de cara al próximo año, es decir, más dinero “helicóptero -lanzado gratuitamente desde el aire- y por tanto, más inflación.

                Según Antoni Trenchev, cofundador y socio gerente de Nexo, el próximo objetivo son los USD 30.000. Lo cierto es que los administradores de activos de todo el mundo están buscando inversiones resistentes a la inflación para sus clientes. Una nueva encuesta a gestores de fondos globales realizada por el Bank of America (BofA) Merryl Lynch revela que el Bitcoin ha subido en la clasificación de “operaciones más populares” superando a las inversiones tradicionales como el oro y los bonos. 

                  Esta encuesta se realizó entre 217 administradores de fondos responsables colectivamente de USD 534.000 M en activos, y se preguntaba a los participantes si tenían posiciones largas en BTC y el 15% respondió afirmativamente, lo que triplica el total del 5% del mes pasado. Solo las acciones tecnológicas (52%) y las posiciones cortas en dólares (18%) ocuparon los primeros puestos.

                    En la misma encuesta se les preguntó qué clase de activos creen que destacará en 2021 y el Bitcoin quedó sexto entre todos. Lo que tiene, según los fans del cripto, una doble lectura: todavía son pocos los gestores que han “oído hablar” del BTC y, por tanto, tiene un gran espacio para el crecimiento.

            La encuesta del BofA también reveló que los gestores de fondos cuentan con insuficiencia de efectivo por primera vez desde 2013, después de comprar una cantidad desproporcionada de acciones, materias primas y otros activos, incluyendo Bitcoin, durante los últimos meses.

           El 18 de agosto de 2020, esta criptomoneda superó a BofA en capitalización de mercado por primera vez, y ahora lo supera en un 45%. Muchos están considerando seriamente la posibilidad de comprar BTC por primera vez, animados por el ejemplo de las famosas inversiones realizadas por MicroStrategy, Square y Paul Tudor Jones. Siguiendo este ejemplo, la compañía de seguros MassMutual y el gestor de inversiones Ruffer también revelaron compras masivas en la última semana.

              A la inflación esperada en todas las monedas estatales, se le suman las bajísimas tasas de interés, algunas incluso en negativo. Así, otras firmas, de Wall Street, han mostrado un mayor interés. Guggenheim Partners LLC, por ejemplo, dijo recientemente que podría invertir hasta el 10% de su Fondo de Oportunidades Macro de USD $ 5.300 M en un fideicomiso de Bitcoin. Un fondo de cobertura especializado en apuestas de volatilidad se ha convertido en uno de los mayores inversores en BTC después de comprar silenciosamente más de USD 600 M en criptomonedas y unir fuerzas con Alan Howard, cofundador de Brevan Howard Asset Management.

           One River Asset Management creó una nueva empresa para aprovechar el creciente interés en las criptos entre los inversores institucionales. Además de sus compras iniciales, tiene compromisos que llevarán sus tenencias de Bitcoin y Ether a aproximadamente USD 1.000 M a principios de 2021.

         Otro inversor de One River Digital es la mencionada Ruffer LLP, la firma de inversión del Reino Unido conocida por sus apuestas en la volatilidad del mercado, que reveló el martes una posición de 2,5% en Bitcoin en uno de sus fondos, y lo describió como “una póliza de seguro pequeña pero potente contra la continua devaluación de las principales monedas del mundo”.

*Senior Advisor, The Cedar Portfolio 

@alextagliavini

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