Angela Merkel durante una rueda de prensa.

Por Alejandro A. Tagliavini*

               Dos años atrás, luego de un revés electoral, la canciller de Alemania, Angela Merkel, anunció que no buscará la reelección al terminar su mandato, en 2021, después de veinte años a la cabeza de su partido, la CDU, y de quince a cargo del país. Según Evelyn Roll, autora de una biografía sobre Merkel, “fue una movida típica de Angela”. ¿Demagógica? El tiempo dirá.

                Según el Eurobarómetro, el 53% de los alemanes considera que el soborno es algo generalizado como sucede con todos los políticos del mundo. En 1999, el «Spendenaffare» destapó la existencia de donaciones irregulares y acabó con la dimisión del canciller Helmut Kohl que admitió haber recibido dinero negro para su partido.

               Merkel, la “delfín” de Kohl, lo traicionó y pidió públicamente su dimisión lo que le abrió el camino al poder. Por cierto, Heckler&Koch, el poderoso fabricante de armas, entre el 2002 y el 2011 donó hasta 70.000 euros en apoyo a la CDU de Merkel.

               Cada vez que la actual canciller interviene para hablar de la “pandemia”, los editores de vídeo se preparan para trabajar unas imágenes que saben que en pocas horas acabarán siendo virales dado su “carisma” magnético. Y hace pocos días ha vuelto a suceder. Merkel pronunció un “apasionado” -por no decir demagógico- discurso ante el Bundestag, el parlamento, en el que pidió un brutal cierre de comercios y otros cercenamientos al derecho humano de la libertad como si fuera el Estado, con su característica ineficiencia cuando no corrupción, el que debe cuidar la salud porque “las personas en libertad son irresponsables”.

               “No es aceptable” que haya 590 muertos al día debido al “covid 19”, dijo Merkel en una frase con toda la fuerza de la demagogia y que consiguió su cometido, el aplauso masivo. Comparemos con la realidad objetiva e imparcial.

                En 2019, en Alemania morían en total 2574 personas al día, es decir que lo “normal” es que mueran casi cinco veces más que la cifra que “no es aceptable”. Ahora, ¿hay crisis de salud en este país? Pues el total de fallecidos el año pasado fue de 939.536 personas, mientras que en lo que va de 2020 (según Countrymeters al 14/12/2029) fallecieron 841.047 lo que proyectado en todo 2020 da una cifra de alrededor de 885.000. Es decir, que en 2020 morirán unas 55.000 personas menos que en 2019. O sea, la salud de los alemanes ha mejorado en 2020, leyó bien ¡la salud de los alemanes ha mejorado en 2020!             

                Los confinamientos y demás restricciones favorecen a Merkel al debilitar notoriamente a sus contrincantes -que se oponen a tantos confinamientos- ya que, entre otras cosas, se restringe la capacidad de hacer campañas proselitistas. Además, haber ejercido tal control en el partido durante veinte años ha impedido el rodaje de un relevo potente. Hans Kundnani, autor de La paradoja del poder alemán cree que “Es increíblemente eficiente eliminando a sus rivales… demasiado exitosa”.

                Antes de esta nueva serie de confinamientos, los analistas calculaban que el PBI alemán caería 5,4% en 2020, y ahora será peor. Evita fue la mítica mujer del general Perón, el “Chávez” argentino, líder populista y estatista que produjo una gran decadencia, pero menor a la provocada -con guante blanco- por Merkel, no solo porque el PBI argentino cayó menos (5% en 1952, el peor año) sino en términos morales y de violación al derecho humano de la libertad que en Alemania es hoy más fuerte y generalizado.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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