Por Alejandro A. Tagliavini*

                 La UCA acaba de dar su informe sobre la pobreza que es altísima, tomando como referencia la historia argentina. Frente a esto el presidente afirmó que “De la pobreza no se sale con planes, se sale con empresarios que invierten y dan trabajo”. Pues no es así.

                 Remarco esto porque es importante entender de que Argentina está muy lejos de una economía que entienda y respete al mercado y, por lo tanto, en el “muy mejor” de los casos, tendrá un crecimiento mediocre lejos de lograr un desarrollo importante.

                  El problema de la frase en cuestión es que la ha venido repitiendo hasta el cansancio la oposición “ortodoxa” y ahora, en boca del presidente, puede dejar tranquilizar tanto al gobierno como a la oposición mientras seguimos en la mediocridad al no entender y, por tanto, no ir hacia un mayor respeto al mercado.

                   Sucede que la pobreza es culpa directa del Estado y entonces en tanto se le pase la pelota a los empresarios no podremos ganar el partido.

                   El desempleo es consecuencia directa de las leyes estatales laborales que impiden que la curva de oferta y demanda funcione libremente logrando equilibrio garantizando el pleno empleo, a sueldos quizás muy bajos pero pleno empleo. Luego, la suba de los salarios tiene que ver el con crecimiento de la demanda a partir de un aumento en la inversión, y este aumento de la inversión se da naturalmente -y muy rápidamente- en la medida en que la represión estatal sea lo suficientemente baja: bajos impuestos y pocas regulaciones.

                    Impuestos que, al final, terminan pagando los pobres porque los de niveles más altos necesariamente, de un modo u otro, por ejemplo, subiendo precios, los derivan hacia abajo. Cuenta el IARAF que un producto como la harina, con IVA del 10,5%, contiene 36,3% de impuestos en el precio.

                     En fin, así las cosas, salvo casos puntuales, circunstanciales y “cisnes negros”, sigue siendo recomendable invertir fuera de argentina a pesar de la baja del dólar y de que el mundo ha enloquecido por una “pandemia” que mata 7 veces menos personas en el mundo que el cáncer.

                     El siguiente cuadro publicado por Iprofesional.com  lo deja muy claro:

                     Para quienes no tienen cuenta afuera, los Cedears vuelven a parecer atractivos ya que difícilmente el gobierno logre bajar el CCL más de lo que ya está. Pero ojo que en Wall Street hay dudas.

                       El tema de la vacuna, como vengo anticipando, se empieza a enfriar y es que sucede que el problema de la economía global no es “la pandemia” -como quieren hacer creer los políticos y casi todos los medios- sino los confinamientos y demás represiones estatales a los mercados. Y a estas represiones no hay vacuna que las cure.

                        La noticia de que Pfizer ha revisado a la baja sus objetivos de producción de su vacuna para 2020 desde 100 millones hasta 50 millones de dosis debido a problemas de algunas materias primas, que no alcanzaban los estándares de calidad establecidos, ha vuelto a arrojar las dudas de los mercados.

                         Si las bolsas consolidan los extraordinarios avances vistos en noviembre con los índices tocando récords se debe, sobre todo, a la euforia por la aprobación de un nuevo paquete fiscal en Estados Unidos, burbujas para hoy inflación para mañana. Un plan bipartidista de ayuda por USD 908.000 M para paliar los estragos de las cuarentenas ganó impulso en el Congreso el jueves, cuando los legisladores conservadores expresaron su apoyo.

                          Ahora, Cormac Mullen publicó cinco gráficos que arrojan agua fría sobre las posibilidades de un “Santa Rally”.

                           Un noviembre estelar ayudó al índice S&P 500 a cerrar por encima de la banda superior mensual del Bollinger (que mide la volatilidad del mercado), pero eso puede estar señalando que se avecina un período de “consolidación” y ha ocurrido que, después de cada una de las últimas tres subidas por encima de la banda superior, el S&P 500 registró caídas durante al menos los próximos dos meses. El indicador subió un 11% el mes pasado y comenzó diciembre con una ganancia de más del 1%, ya que los operadores apuestan por un regreso a la normalidad para la economía global el próximo año.

                Un indicador Cboe que mide el volumen de apuestas de opciones alcistas en relación con las bajistas, para acciones individuales, muestra que el promedio móvil de cinco días del indicador ha alcanzado su nivel más bajo en 20 años. Lo que parece una señal contraria para los mercados de valores.

               El repunte de la renta variable ha sido tan amplio que casi todas las acciones del índice de referencia de EE. UU. se encuentran en una tendencia técnica alcista. Un enorme 93% de las acciones en el S&P 500 cotizaban por encima de su promedio móvil de 200 días esta semana, es el más alto en siete años.

                  Aunque las acciones tech han pasado a un segundo plano frente a la reciente narrativa del mercado en busca de ganancias en acciones de valor más barato, el índice Nasdaq 100 aún logró alcanzar un nuevo récord. El indicador de alta tecnología, que subió un 44% este año, ahora cotiza alrededor de dos desviaciones estándar por encima de su promedio móvil de 50 días, una señal de que su repunte puede haber ido demasiado lejos.

                 A algunos inversores les gusta un enfoque más fundamental para juzgar si un mercado está sobre expandido, y el uso de la relación precio-ganancias (P/E Ratio) ajustada cíclicamente del profesor de Yale Robert Shiller puede reavivar viejos argumentos. Según esta medida, las valoraciones de las acciones están nuevamente por encima de su pico visto en 1929, justo antes de la Gran Depresión (aunque todavía muy por debajo de los máximos de la era de las punto.com).

(Updates S&P 500 performance in third paragraph.)

                Coincidiendo, Lance Roberts señala que los mercados parecen muy expandidos. El nivel más alto de existencias por encima del promedio móvil de 200 días en varios años. #TakingProfits probablemente sea prudente.

                  Finalmente, Michael Kramer señala que, en búsqueda de mayor rentabilidad, muchas acciones tech han subido en 2020 a medida que las tasas se han ido desplomando y, para echar más leña al fuego, estas acciones registraron un aumento del crecimiento debido a los confinamientos. Pero esto puede estar a punto de terminar, ya que las tasas están subiendo lentamente. Las tasas a 10 años podrían estar a punto de estallar, ya que están probando una tendencia bajista crítica que comenzó en 2018.

                 Lo único que se interpone en el camino de la brusca subida de las tasas es un nivel de resistencia alrededor del 1%. Si se elevan por encima del 1%, podría dar lugar a un aumento de hasta el 1,3%. Según la lectura del índice de fuerza relativa, el impulso también está indicando que el rendimiento podría seguir aumentando, con una clara tendencia alcista. El rendimiento de los bonos ya ha aumentado alrededor de 40 puntos básicos desde agosto.

                Por otro lado, Europa se presenta más débil con los políticos buscando la segunda ola y hasta la tercera y para cuando lleguen a la décima no quedara europeo que no sea pobre. Aunque el “efecto divisa” le ha dado un respiro estos días ya que, a la suba de las acciones europeas, hay que sumarle que el euro/dólar está en máximos no vistos en los últimos dos años y medio. Por cierto, un obstáculo para las firmas más exportadoras de Europa.

               Aun así ha sido tibio el avance de los indicadores europeos lo que, irónicamente, no deja de ser una clara señal de fortaleza si atendemos a las drásticas subidas que llevan acumuladas en las últimas semanas que presagiaban una corrección.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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