Por Alejandro A. Tagliavini*

               Hace mucho tiempo que vengo señalando que Wall Street está sobrevalorada y que es inevitable una corrección, lo que no está del todo claro, aun cuando hoy ha caído sostenidamente, es cuando ocurrirá y hasta qué punto. Como casos sintomáticos, mientras Apple (Nasdaq:AAPL) sí que baja sostenidamente Tesla (Nasdaq:TSLA) se recuperó como anticipé en Twitter el martes:

“@alextagliavini ojo Elon Musk hace un rato twitteó a la guerra como a la guerra, hoy Tesla cayó 21%, 33% desde su máximo, será hora de comprar con este rumor?: @zerohedge Will Tesla announce a $5 billion stock buyback? Stay tuned…”

Tesla, que es una burbuja desde los fundamentals, llegó a recuperar 20% desde el cierre del lunes, aunque luego, hasta hoy, la recuperación se recortó al 12%. Es que Musk, aunque no sé cuánto le va a durar la suerte, tiene cojones.

                      El tema es que los bancos centrales están literalmente regalando dinero a velocidad espeluznante. Y esto explica por qué la realidad económica va por un lado y Wall Street por otro, porque las bolsas están inflacionadas y esto, aunque cada vez con menos oxígeno, podría continuar.

                       Además del reciente anuncio de la Fed de que permitiría que la inflación supere la meta del 2%, ahora el Banco Central Europeo (BCE) se manifestó en la misma línea reiterando que pretenden que “las tasas de interés se mantengan en sus niveles actuales o inferiores hasta que las perspectivas de inflación se sitúen a un nivel suficientemente cercano, pero inferior, al 2%” y realizará compras netas de activos al menos hasta finales de junio de 2021 y, en todo caso, hasta que considere que “la crisis del coronavirus ha finalizado” a un ritmo mensual de € 20.000 M, junto con las compras en el marco de la dotación temporal adicional de € 120.000 M hasta final de año.

                           Han inundado los mercados de liquidez, que, como demuestran las últimas cifras, está muy mal repartida: unos cuantos bancos de inversión, principalmente anglosajones, se han quedado con la mayor parte, y fueron en gran parte los causantes de las “volandas” en los índices bursátiles.

                            Hoy cerca de USD 13 B de deuda global ofrece rentabilidad negativa y alrededor de un 63% de la deuda global tiene un rendimiento por debajo del 1%. Y la rentabilidad real, descontada la inflación, de aproximadamente el 80% de la deuda es negativa. Así las cosas, los inversores no tienen alternativa más que la bolsa.

                   Por otro lado, como señala Moisés Romero todo ese dinero prácticamente no va a ninguna parte, es decir, el consumo no se acelera a ese ritmo y el dinero se “invierte”. La velocidad del dinero es la más baja registrada y se dirige hacia 1.

US – Velocity of Money

                  Este gráfico, tomado de la visión de Gary Shilling, muestra por qué los estímulos de la Fed tienen poco efecto en el crecimiento de la economía: la velocidad del dinero sobre la relación entre el PBI y la oferta monetaria M2, que refleja la rapidez con la que se gasta y se vuelve a gastar el dinero, se ha derrumbado. Demostrándole a la Fed su capacidad limitada para estimular la actividad.

M2 Money Supply

                Así las cosas, los mercados bursátiles disfrutan de una fase de fantasía instrumentada desde los bancos centrales que se autoalimentaba a medida que las acciones subían y todos querían entrar en la bolsa por el miedo a perderse la siguiente subida (FOMO o Fear of Missing Out). El siguiente gráfico muestra la marcha de apertura mensual de cuentas de trading entre particulares:

             En este otro gráfico, la última actualización de NAAIM o National Association of Active Investment Managers, muestra la súbita recuperación de las operaciones de trading electrónico después de establecerse las cuarentenas:

NAAIM

                   En fin, sea como sea, la deuda se paga, y entonces el dinero helicóptero de los bancos centrales resta potencial de crecimiento futuro, reduce la productividad y el crecimiento normal de salarios, debilita al emisor y convierte en frágil cualquier sistema, económico, financiero o bancario y, esto, más tarde o más temprano se verá en toda la economía.    

                   Entretanto en el submundo argento, el riesgo país se hunde a la mitad: cae más de 1.000 puntos, por el debut de los nuevos bonos del canje, hasta ubicarse en las 1004 unidades. Sucede que este jueves el banco JP Morgan actualizó la canasta de títulos soberanos con los que mide el EMBI argentino e incluyó los papeles surgidos de la reestructuración, que operan con tasas de entre 11,5 y 12,5%

                 Si bien la caída de hoy es parece significativa, está lejos el nivel en el que pueda endeudarse a tasas sustentables. Por caso, el cupón promedio de los bonos del canje es de 3,07% con un interés máximo del 5%, mientras que la cotización de mercado actual se ubica alrededor del 11,5%.

                Con mucho entusiasmo esta mañana Julián Yosovitch informaba que algunos analistas creían que una baja en la tasa debería hacer subir el valor actual de las acciones, lo cual podría generar avances de entre 15% al 30%.

                Finalmente, no ocurrió tal cosa y el S P Merval hoy subió solo 0,75% y quiero ver quién es el corajudo que, aunque precisamente las acciones están muy bajas, se anima a comprarlas considerando que la bolsa porteña muestra caídas mayores al 80% en dólares desde su máximo de enero de 2018 y desde entonces la economía va empeorando con un Estado cada vez más asfixiante y un sector privado cada vez más debilitado e inseguro.

*Senior Advisor, The Cedar Portfolio 

@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com