Por Alejandro A. Tagliavini*

                Como vengo diciendo desde hace tiempo (desde entonces, de paso, la plata que recomendamos subió más de 60%, demasiado) el optimismo de los mercados es exagerado porque las consecuencias de las represiones a los mercados por parte de los gobiernos -cuarentenas y demás- eran peores de lo calculado y claramente no están dispuestos a desandar el camino con tanta facilidad, es decir, no levantarán esta restricciones con tanta facilidad.

                Para remate, la solución es la peor que podrían haber elegido: la keynesiana, inundar al mundo con dinero helicóptero que comenzará por traer inflación y terminará por perjudicar severamente a la producción, para empezar, porque no tiene sentido trabajar y producir si al dinero lo regalan, lo tiran desde un helicóptero.

                La economía de EE.UU. se ha contraído en un histórico 32,9% en el segundo trimestre, según el Departamento de Comercio, el peor descenso desde la Gran Depresión, tras el descenso del 5% registrado en el primer trimestre. La caída más pronunciada de la producción desde que el Gobierno comenzara a recoger estos datos en 1947.

               Aunque la actividad económica comenzó a repuntar en mayo al aliviarse las restricciones, el impulso ha disminuido frente a la negativa de muchos gobiernos de levantar estas restricciones y hasta revertir las medidas de reapertura.

              Al mismo tiempo, el Departamento de Trabajo informaba de que el número de solicitudes iniciales de subsidio por desempleo aumentó hasta 1,434 M durante la semana que concluía el 25 de julio, frente a la cifra revisada al alza de 1,422 M de la semana anterior, poniendo de manifiesto las preocupaciones en torno a la desaceleración de la recuperación económica. Éste ha sido el segundo aumento semanal consecutivo.

              Los informes llegan en un momento en que millones de estadounidenses desempleados van a perder el suplemento semanal al beneficio por desempleo de US$ 600 el sábado, cuando expira parte de un histórico paquete de ayuda gubernamental, que enorgullecería a Keynes, de casi US$ 3 B.

               El Comité Federal de Mercados Abiertos de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) culminó el miércoles su reunión de dos días y mantuvieron las tasas de interés entre el 0 y el 0,25%, desde mediados de marzo. “… La actual crisis… tendrá un gran peso en la actividad económica, el empleo y la inflación a corto plazo, y plantea riesgos considerables para las perspectivas económicas a mediano plazo”, asegura la Fed. Todavía no están claros los resultados de la revisión que ha realizado sobre su arsenal de herramientas, particularmente su forward guidance, es decir, sus proyecciones futuras.

                A la espera de los detalles que podrían comenzar a conocerse en el próximo coloquio virtual organizado por la Fed de Kansas para el 27 y 28 de agosto en sustitución del tradicional encuentro en Jackson Hole, Wyoming, la institución ya reveló en la actualización de su cuadro macro publicado en junio que no hay vistas de volver a subir las tasas por lo menos hasta 2023.

               En los últimos cuatro meses, la Fed ha desplegado un arsenal sin precedentes de keynesianismo para “blindar” a la economía del profundo impacto provocado por las cuarentenas. Además de múltiples programas de emergencia para garantizar el acceso a crédito de empresas y ciudadanos, el banco central también compra por primera vez deuda empresarial en los mercados primario y secundario.

               Todo ello junto a las compras mensuales que actualmente alcanzan los US$ 80.000 M en bonos del Tesoro y 40.000 M en activos respaldados por hipotecas, han elevado su balance desde los 4,1 B en febrero hasta alrededor de los US$ 7 B.

               Por si quedara alguna duda de que la inflación global no tiene fecha de fin, la Fed se comprometió a continuar aumentando sus tenencias de valores del Tesoro y valores respaldados por hipotecas residenciales y comerciales al menos al ritmo actual “para mantener el buen funcionamiento del mercado, fomentando así la transmisión efectiva de política monetaria a condiciones financieras más amplias”.

               Por cierto, su líder subrayó que “la pandemia” -palabra de moda que debe leerse como las represiones a los mercados con la intención de “cuidar la salud pública”- ha provocado que quienes más han sufrido los despidos son, de forma desproporcionada, los más débiles. “Si ganas US$ 40.000 al año o menos, tienes un 40% de posibilidades de haber perdido tu trabajo”, aseguró. Es decir, el Estado -el monopolio de la violencia, la violencia- siempre perjudicando a los más débiles.

               Entretanto, en el Capitolio, republicanos y demócratas siguen luchando para ver quién es más keynesiano y aprobar las últimas medidas de estímulo antes del viernes, cuando expiran algunas de las medidas anteriores. Además, se conocía el PBI de Alemania publicado este jueves, que se contrajo un 10,1% en el segundo trimestre, su mayor caída de la historia, y terminando con casi 10 años de crecimiento económico.

               Así las cosas, las bolsas europeas caían con fuerza mientras que los futuros se adelantaron a la baja de Wall Street, tanto los del S&P 500 como los del Nasdaq y los futuros del Dow. Entretanto, la temporada de presentación de resultaos sigue a buen ritmo, muy centrada en las Grandes Tecnológicas. Apple (NASDAQ:AAPL), Facebook (NASDAQ:FB), Amazon (NASDAQ:AMZN) y Alphabet (NASDAQ:GOOGL) publicarán sus informes tras el cierre de este  jueves, un día después de que sus ejecutivos fueran interrogados por un comité anti monopolio del Congreso como si los monopolios no tuvieran origen, precisamente, en el Estado cuando con leyes artificialmente impide la competencia, como con las leyes de copyright que monopoliza ideas.

                Caían también los precios del petróleo, a pesar del enorme descenso de las reservas de crudo de EE.UU. la semana pasada. La Administración de Información Energética de EE.UU. registró un descenso de 10,612 M de barriles de las reservas durante la semana que concluía el 24 de julio, el mayor desde 2019. Los futuros de crudo WTI caían lo mismo que los del Brent. Obviamente, ante tanta inflación, los futuros de oro y los de la plata y el cobre aunque con alguna toma de ganancias, se mantenían firmes,  mientras que  el par EUR/USD ronda los 1,179.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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