Por Alejandro A. Tagliavini*

                 Cuenta Masaki Kondo que el control de la curva de rendimiento por parte del gobierno está convirtiendo a Australia en una meca del “carry trade”. Cuando no, los Estados, con sus artificiales (esto es, contra natura, coaccionadas) interferencias están creando fortunas sin que conlleve trabajo ni producción.

                  La curva más pronunciada de Australia es el resultado de dos factores. El primero es el aumento de la emisión de bonos para financiar el estímulo fiscal del gobierno, que ejerce una presión al alza sobre los rendimientos de los bonos a más largo plazo. El segundo es la política de control de la curva de rendimiento del Banco de la Reserva de Australia que mantiene los rendimientos a tres años anclados en 0.25%.

               Como se ve en el gráfico, al igual que otros mercados importantes, el gobierno australiano ha aumentado las ventas de bonos para financiar medidas de estímulo récord para hacer frente a la brutal crisis provocada por las cuarentenas y demás restricciones a los mercados. Ya tuvo dos ventas de deuda récord este año. El martes, vendió AUD 17.000 M (USD 12.000 M) de bonos con vencimiento en 2025, lo que provocó un aumento de la demanda de los fondos de cobertura y de los bancos centrales.

               La curva de rendimiento de Australia es la más empinada entre los principales mercados soberanos, y comprar en estos casos suele ser una apuesta ganadora claro que, si se compra desde afuera, también hay que considerar el cambio de divisa (US$), o si se compra desde Europa el cambio con el euro.

               En momentos en que, las apuestas sobre el control de las curvas de rendimiento están popularizándose, lo cierto es que de momento se puede ganar más en países que ya tienen una y que están atrayendo a los inversores “Down Under” (australianos). Los inversores pueden explotar esa diferencia pidiendo préstamos a tasas más bajas a corto plazo e invirtiendo más arriba en la curva.

               Por ejemplo, se podría emplear una estrategia de “carry-and-roll”, pidiendo prestado durante un corto período de tiempo a tasas relativamente más baratas para comprar bonos de mayor rendimiento a largo plazo. Luego, los jugadores ganan “carry” del cupón del bono y “roll” de su apreciación del capital a medida que la nota se desliza hacia abajo en la curva hacia el vencimiento. Cuanto más pronunciada es la curva de rendimiento, mayor es la ganancia.

                El diferencial entre los bonos australianos a dos y 10 años ronda los 60 puntos básicos, en comparación con alrededor de 46 puntos básicos de los de EE.UU. Y solo 16 puntos básicos en Japón. Una estrategia de carry-and-roll funciona mejor si las tasas se mantienen poco cambiadas, y difiere de las llamadas apuestas de aceleradores de curva donde los operadores esperan que los rendimientos a más largo plazo sigan aumentando.

                Los inversores japoneses, en particular, están aprovechando las oportunidades en el mercado australiano. Los fondos de la nación asiática compraron US$ 6.000 M de deuda australiana en mayo, la mayor cantidad de datos desde 2005, según el informe de balanza de pagos del Ministerio de Finanzas a principios de este mes.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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