El chavismo y el kirchnerismo hicieron de todo con la corrupción ...

Por Alejandro A. Tagliavini*

                “Hay quienes piensan distinto a mí, incluso yo, al cabo del tiempo, pienso distinto a mí”, J.L. Borges.

                  El mundo vive un “estado de miedo”. A partir del partido comunista chino y la OMS -burocracia dirigida por un ex integrante del gobierno marxista de Eritrea- se instaló el terror entre el público por una “pandemia” que muestra ser, como han dicho especialistas serios como Michael Levitt o Pablo Goldsmith, otra gripe. De hecho, al Covid 19 se le atribuyen unas 420.000 muertes mientras que la OMS estima que anualmente por influenza mueren hasta 650.000 (en Argentina, son 32.000 al año).

                   Y el miedo provoca a la violencia que sojuzga, por eso el ¡No tengáis miedo!, con el que Juan Pablo II saludó desde la Plaza de San Pedro, al iniciar su Pontificado, en 1978, fue el lema de su trabajo. Porque sabía que el coraje es el opuesto a la violencia al punto que volteó a la URSS, sin sangre, sin guerras, con acciones pacíficas.   

                    Con el miedo han instalado “cuarentenas” forzadas por el monopolio de la violencia estatal y los ciudadanos viven entre el temor al virus y a ser encarcelados si desobedecen el confinamiento. Y las justifican ridículamente, como el “informe” del fallido Imperial College que asegura que el confinamiento en 11 países de Europa ha evitado más de tres millones de muertes. Un verdadero acto de ciencia ficción o de ficción ciencia.

                   Por su parte, economistas como Juan Ramón Rallo, sin que le importe el derecho humano de la libertad, dice que muchos pensarán “que han sido las medidas de distanciamiento físico decretadas por el Gobierno las que han hundido la economía… En ausencia de imposiciones gubernamentales, dirán, tal vez el número de muertos hubiese sido mayor, pero buena parte de la economía seguiría en funcionamiento… conclusión… esencialmente errónea: incluso sin medidas de distanciamiento físico impuestas… los propios ciudadanos las aplicarían… hundiendo… la actividad económica…”.

                  En primer lugar, no hay evidencia de que “el número de muertos hubiese sido mayor” sino lo contrario. Pero lo importante es que, aun si los ciudadanos aplicaran las mismas medidas voluntariamente, cosa que dudo que hicieran de no ser por el pánico difundido desde los gobiernos, la diferencia sería fundamental: en un caso es la violencia del Estado que reprime al mercado, en el otro es el mercado que busca su desarrollo y equilibrio.

                 Esta violencia, estas cuarentenas, han producido daños globales enormes y los desnutridos aumentarán en cientos de miles. En Argentina, por caso, el Estado se ha agrandado siendo su última acción la intervención y futura expropiación de Vicentin, la mayor comercializadora de soja, que es una de las mayores exportaciones del país, como el petróleo para Venezuela.

                   Como señalan I. Cachanosky y A. Etchebarne, “la palabra expropiación en los labios de un gobierno que ha elogiado… (a) Maduro… genera honda preocupación… no es la primera empresa expropiada, y lo más grave es que probablemente no será la última”.

                    José Luis Espert, destacado economista y político, escribió que el presidente “dijo con toda claridad que quieren… asegurarse la soberanía alimentaria”. Según Víctor Salmerón, en 2007, Chávez anunció la “soberanía alimentaria”, y hasta 2012 el Estado tomó el control de 26 empresas en el sector de alimentos y fundó compañías de helados, sardinas y atún, expropió silos, centros de acopio y seis millones de hectáreas.

                     La tendencia en Argentina es hacia el chavismo, mas allá de la ideología, por la misma inercia, porque con la cuarentena se ha agrandado enormemente el Estado mientras se destruye al sector privado y, en un círculo vicioso, a medida que las empresas privadas vayan quebrando, siguiendo la misma ideología serán expropiadas y Estado tendrá el peso, y el autoritarismo, del venezolano.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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