Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Por años mi médico personal, Arnaldo Bresciani, mantuvo a los míos, incluida mi madre que va para los 90 y a mí, en muy buen estado. Le pregunté por el crononavirus y me aseguró que era otra gripe, que no haga locuras como encerrarme y dejar el deporte, el sol y el aire libre.

Luego estos burócratas políticos -a los que no les tengo confianza dada su proverbial ineficiencia y corrupción- incluidos los de la OMS, cuyo presidente es marxista leninista, dijeron que este virus es peor que una gripe, una ¡pandemia!

Investigué en profundidad y todos los mejores especialistas independientes que encontré -Goldsmith, Wodarg, Elkin, Smith, Ayyadurai y sigue la larga lista- coinciden con pocas diferencias en el consejo de mi médico. Para remate están las cifras oficiales que, aun cuando podrían estar exageradas porque acusan al coronavirus cuando existían enfermedades terminales, muestran que mueren más por influenza.

Fin de la discusión, solo falta ver si el tiempo confirma ya definitivamente que es otra gripe. Pero le doy a los que opinan distinto el beneficio de la duda, porque a la verdad absoluta solo Dios la tiene, aunque los arrogantes quieran tenerla.

Tal es la arrogancia de estos burócratas que forzaron cuarentenas violando el primer DD.HH. que es el de la libertad, destruyendo el estado de derecho y, algunos, realizando un virtual golpe de Estado al cerrar los poderes legislativo y judicial. Y sabiendo que las muertes dada la debacle económica son mucho más numerosas que las provocadas por el virus.

Pero como si no bastara la evidencia científica de que la actitud de políticos y burócratas es delirante, violan el sentido común al decir que trabajar es peligroso, juntarse con familia y amigos no es sano, es peligroso el sexo y más vale masturbarse, hacer deporte es contraproducente y siguen las imbecilidades.

Ahora, ¿podremos desandar este camino a la dictadura marxista leninista? Por cierto, ya intentarán la vacunación obligatoria de vaya a saber qué veneno al estilo de los experimentos “médicos”, como el Zykol B, del doctor Mengele. El problema más grave es desarmar el pensamiento único que han instalado con ayuda de innumerables medios presionados por los gobiernos.

Como señala el filósofo Gabriel Zanotti, es la masificación, gobiernos “asesorados” por “expertos” formados en la barbarie… Tan terrible como previsible. Salidos de la educación formal positivista, en definitiva, de la afirmación irracional de que el hombre puede lograr una verdad irrefutable y, por ende, puede imponerse violentamente al que “no entiende”.

Decía Schopenhauer, que acuñó el término en 1819, que el pensamiento único se sostenía a si mismo sin necesidad de referentes; se auto sustentaba en su propia voluntad. Marcuse añadió que era un pensamiento compuesto de hipótesis, tan solo, que se auto validaban a través de su repetición incesante, falta de contrastación, y asociación del pensamiento a lo subjetivo. Al final, las personas que se masifican en “la verdad absoluta” necesitan quién las someta.

En fin, como soy una persona más -lo que no es poco- no está en mi el destacarme, pero le advierto que, si opina contra el pensamiento único, la “pandemia”, puede sufrir consecuencias importantes, personalmente tengo una situación de privilegio que me permite hacerlo, a lo sumo algún medio no publica mis columnas pero, en ese caso, el problema lo tienen ellos y sus lectores.

 

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio  y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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