Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Según EY, el 23% de las empresas recortaría sus inversiones en 2020, un 25% las incrementaría y un 53% las mantendrá constantes, cuando en 2017 el 81% proyectaba un crecimiento. Los empresarios esperan aire fresco del nuevo gobierno, aun así, de momento los números no dan. El 55% cree que sus ventas crecerán en 2020 -debido a la inflación, en términos de volumen no son tan optimistas- el 11% piensa que se mantendrán constantes y el resto que caerán.

Y asustan las amenazas, como que aplicarán la “ley de góndolas” si las ganancias son consideradas excesivas. Para atraer inversiones, por el contrario, hay que desregular porque esto le permite al inversor actuar cómodamente. Y hay que bajar lo que el Estado les quita para aumentar la rentabilidad, al no poder aumentar precios dada la competencia y el bajón en el salario real.

De tres modos el Estado absorbe recursos: los impuestos, las artificiales tasas de interés y la inflación. Los impuestos vienen aumentando, lo que podría compensarse en parte con la baja de las tasas -por menor costo financiero- ya que el BCRA logró que la tasa de la Leliq cayera al 55%, el nivel más bajo en 9 meses. Pero no está claro que caerá la inflación como prometieron.

Tras el supercepo, el BCRA ya emitió más de $450.000 M, así la base monetaria se expande un 32%. El 20 de diciembre, el nuevo BCRA transfirió adelantos transitorios al Tesoro por $100.000 M y, por la compra de divisas entre el día siguiente a las elecciones y el 20 de diciembre inyectó $199.049 M. Y todavía no se conocen los datos de los últimos días.

Las colocaciones de Leliq no aspiran circulante desde las elecciones, dado el desarme de esos papeles. En cambio, los pases pasivos a un día sí redujeron la base monetaria. En otras palabras, hasta ahora pareciera que la emisión sigue con su inercia desde que se fue Macri. En cualquier caso, recordemos que la inflación no tiene que ver con el “exceso de circulante” sino con el exceso de emisión en tiempo real, precisamente, la inflación equilibra al mercado de modo que -en tiempo real- no quede excedido el circulante.

En definitiva, se sigue volcando dinero al mercado y eso podría sostener la inflación si la demanda por las menores tasas no aumenta lo suficiente. Parte de ese exceso de dinero se ha volcado a la bolsa que, durante 2019, trepó 46,5% hasta las Paso -11 de agosto-, luego cayó abruptamente 97% hasta el 2 de septiembre y desde entonces sube 85%, así en todo el año gana 38%. En buena parte para acceder al mercado cambiario, mediante el “contado con liqui” y el dólar MEP.

De hecho, la bolsa sube poco comparada con el IPC que aumenta 55% en 2019, con los plazos fijos que rindieron algo menos que el IPC, contra el dólar oficial que escala 63%, y mucho menos contra el blue que remonta 96%. Excepcionalmente los títulos públicos tuvieron una gran perfomance al quedar establecida –“ley de emergencia” mediante- la voluntad de pago del gobierno. El Par en dólares con legislación argentina, avanzó un 64%. También jugó a favor que MSCI mantuvo la categoría “emergente”.

Otra parte del exceso de emisión se va al blue -cuya demanda está artificialmente empujada por el cepo- que sin dudas irá al IPC e, indirectamente, a la inflación -y otra vez al blue- ya que baja la demanda de dinero e, irónicamente, en un círculo vicioso obligará al BCRA a emitir más como consecuencia del aumento del IPC.

Para colmo, la fuga de capitales tienta cada vez más. Hoy en el mundo hay unos US$ 80 B bajo gestión y nada de eso vendría a la Argentina. Mientras las tasas de interés globales dejan de caer y hasta podrían subir, en 2019 el petróleo avanzó más de 33%, 13,5% el oro, el trigo 11,4%, el maíz 5% y la soja 7,2%. Wall Street está cerca de sus máximos históricos: 35% sube el Nasdaq. También el Stoxx 600 -incluye a las principales cotizadas de 17 países europeos- y el MSCI ACWI -incluye a las mayores cotizadas globales- han subido significativamente.

Los inversores estadounidenses se enriquecieron en US$ 6 B durante 2019, ¿deberían tomar ganancias?  El mercado está posicionado para crecer en 2020, aseguran los analistas y los encuestados por Bloomberg dicen que las probabilidades de una recesión, en los próximos 12 meses, es de solo el 30%.

El acelerón tecnológico es innegable. El avión necesitó 68 años para alcanzar 50 M de usuarios, el automóvil 62, la televisión 22. Pero a los móviles solo 12, Internet 7, Facebook 3. Destaca el comercio online, con Amazon y Alibaba. Según BoFAML, “la esperanza de vida aumenta rápidamente” y la clave está en “la medicina de precisión”, así las compañías del sector de la salud y la biotecnología también tienen gran potencial.

Por cierto, Warren Buffett invierte en energía eólica US$ 30.000 M, pero “No lo haríamos sin el crédito estatal de producción que recibimos”, confesó al Financial Times. O sea, estos empresarios que son “la cara visible del capitalismo” en rigor son contrarios al mercado porque viven de privilegios estatales a costa del impuesto que pagan los pobres. Fortunas exageradas como las de Buffet, Gates y Bezos -gracias a la estatista ley de copyright que lo que hace es crear monopolios- no son un producto natural del mercado.

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

@alextagliavini

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