Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El FMI, que yerra bastante, proyecta para la Argentina una caída de 1,7% del PBI en 2019 y un repunte de 2,7% en 2020, mientras que el gobierno corrigió hacia un crecimiento nulo en 2019, desde la caída de 0,5 proyectada. Demasiado optimistas. Mientras Macri, desesperado por fondos, “embarra la cancha” institucional con la “extinción de dominio” que, más allá de la intención, es fuertemente contrario al espíritu de la Constitución.

Por su lado, la economía global crecería 3,5% en 2019 y 3,6% en 2020, dos y una décima, respectivamente, debajo de su anterior pronóstico, entre otras cosas, por el alto endeudamiento público y privado. Zafaría España, entre otros, de esta rebaja.

En cualquier caso, sí parece cierta una desaceleración global y la curva de tasas de interés en EE.UU. la estaría reflejando lo mismo que el VIX, el índice de aversión al riesgo global más usado que mide la volatilidad de los futuros a 30 días que se hacen sobre el SP 500, hoy debajo de 20 pero podría llegar a 35. El cierre de Gobierno de EE.UU. para los analistas, según Bloomberg, durará hasta marzo y costará 0,25% del PBI en el primer trimestre, dejando al crecimiento abajo del 2%, y aumentando la posibilidad de recesión.

Una buena es la probable caída del precio del petróleo en el mediano plazo. No solo porque cada vez se usa menos, dadas las alternativas y la tecnología que ahorra consumo, sino porque gracias al shale oil EE.UU. es el mayor productor global (11,8 M de barriles diarios) superando hoy a Arabia Saudita que podría producir (12 M) a su máxima capacidad llegando a la cima, pero en 2019 EE.UU. alcanzaría los 12,9 M superando al potencial saudí.

Además, está la guerra comercial que, en rigor, no es el problema de fondo. Por cierto, como señala Mark Niquette, Trump recauda con los nuevos aranceles a productos chinos, US$ 8.000 M hasta diciembre, pero irónicamente los que pagan son los consumidores de EE.UU.

El problema de fondo es que China creció 6,6% en 2018 dato que, pese a superar las expectativas oficiales (6,5%) es el peor desde 1990. Pero no es culpa de Trump, ya en 2015 el crecimiento del PBI bajó del 7% por primera vez desde 1990. Y las predicciones son que siga cayendo en la primera mitad de 2019 y luego se estabilice para terminar 2019 entre 6 y 6,3%.

Ahora, como escribió Michael Schuman de Bloomberg, China ya está en crisis: “completa, con bancos destripados, compañías en bancarrota, y rescates estatales”. Según el BIS, la deuda total en relación con el PBI llegó al 253% en 2018, desde el 140% de la década anterior. Ninguna economía emergente desde los 90 ha provocado una expansión tan grande y ha escapado a una crisis financiera.

Para sumar incertidumbre, los británicos no consiguen aclarar el Brexit. Y así, mientras que los mercados en EE.UU. no abrieron ayer lunes, bajaron las principales bolsas europeas en tanto que la porteña viene “trepando” en lo que va de 2019 más de 13,5% en pesos y más de 17,5% en dólares, encima incluso del 8,3% de la Bolsa de San Pablo, del 6,5% del S&P 500, del 4,7% del Ibex 35 en Madrid, del 2,8% en Frankfurt y del 2,2% en Tokio.

Entretanto se discute en Davos, foro del “establishment” si los hay que a pesar del engañoso discurso “promercado”, es un encuentro para el satu quo y no para avanzar realmente hacia la libertad económica. En las 48 ediciones anteriores se han ocupado por cómo recaudar más impuestos, lo que resulta coherente con la cantidad de políticos presentes, acompañados por “empresarios” que han hecho su fortuna -a veces exagerada- en base a privilegios estatales.

Así, quizás no estaba tan errado el ultraconservador sitio online Breitbart al describir a Davos como “un colectivo de élites izquierdistas y sus compinches corporativos que debaten sobre configurar las agendas globales para dividir el botín”. Uno de los participantes, Bill Gates, por caso, ha hecho su fortuna en base a las leyes de “copyright” que no son sino un monopolio intelectual. Los derechos de autor deberían ser el resultado del acuerdo voluntario dentro de un mercado libre, y no impuestos por el gobierno.

Por caso, según los historiadores más serios, Thomas A. Edison era un ‘patentador’ serial para enriquecerse. La lámpara incandescente solo fue perfeccionada por él y patentada en 1879. Pero muchos lo consideran un destacado inventor porque patentó más de mil inventos… demasiados. El alemán Heinrich Goebel fabricó lámparas tres décadas antes, mientras que Joseph Swan obtuvo la primera patente de una lamparita en Gran Bretaña, antes que la de Edison que se la plagió a Swan, y este lo llevó a las cortes británicas que le dieron la razón.

Aunque, nunca fue a Davos, un íntimo y socio de Gates, Warren Buffet es otro ejemplo de fortunas exageradas a espaldas del mercado. En las últimas elecciones en EE.UU., financió un referéndum -que ganó- para que el gobierno de Nevada mantenga el monopolio eléctrico de su empresa NV Energy, contra la liberalización que abarataría las tarifas dada la competencia.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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