Por Alejandro A. Tagliavini*

 

El viernes los índices europeos cerraron, con signo mixto, una semana marcada por el mensaje del Banco Central Europeo (sobre el fin del programa de compras de deuda), la tensión en el G-7 y la caída semanal de Brasil. El EuroStoxx está a solo un 0,4% del soporte que lo podría llevar a mínimos de 2018. Por otra parte, la perspectiva de un alza del precio del dinero en EE.UU. esta semana que comienza, provocó una salida de capitales de los mercados emergentes. El más castigado fue nuestro mayor socio del Mercosur, cuya bolsa se desplomó 8,7% en reales (11% en euros) en cuatro sesiones hasta el jueves.

Con la fuerte corriente vendedora, que afectó a los emergentes durante mayo, salieron US$ 12.300 M que los extranjeros tenían colocados en bonos y acciones, según el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, en inglés). En cuanto a la inversión de capital en propiedades, fábricas y otros activos el IIF estima que los flujos netos fueron de US$ 110.000 M en el primer cuatrimestre de 2018, frente a los US$ 37.000 M en igual período del 2017. Las inversiones hacia Brasil fueron neutras, mientras que para India y Argentina fueron negativas.

Para peor, estos flujos se verán disminuidos si las tasas en EE.UU. continúan subiendo. La economía norteamericana sigue expandiéndose con solidez, lo que se refleja en el desempleo y datos de producción industrial conocidos el viernes, aumentando las probabilidades de que la Fed mantenga su endurecimiento monetario y, aunque ya dijo que elevará las tasas dos veces este año, los analistas creen que podrían llegar a ser hasta cuatro.

En medio de este panorama llega el “salvataje” del FMI, excepcional. Los analistas calculaban que Argentina podría acceder a un máximo de US$ 6.600 M anuales hasta un total de US$ 20.000 M equivalente al 435% de la cuota del país. Pero recibió US$ 50.000 M, el más grande incluso encima de Grecia en términos nominales y entre los primeros como cuota de la cuota del país en los mercados emergentes.

Es decir, el “modelo” está salvado o, como dice Alberto Ramos de Goldman Sachs, “La asistencia del FMI no resuelve el problema fundamental; simplemente lo financia”. O sea, por la inercia política y la “ideología” implícita en los años de gobierno de Macri, todo indica que más allá de unos “recortes” cosméticos, el modelo que llevó a pedir el “salvataje” ahora podrá continuar hasta la próxima crisis.

Los inversores esperan el 20 de junio cuando MSCI decidirá si eleva al país a la categoría emergente. Para Morgan Stanley existe 70% de probabilidad de recategorización. Y estima un ingreso de US$ 3.000 M antes de su efectiva implementación en mayo de 2019 y una potencial de suba de 20% para las acciones en los cuatro meses siguientes. Otra posibilidad es que MSCI decida ampliar el período de consulta hasta junio de 2019 pero, dado que las elecciones en Argentina se darían a posteriori, a la espera de los resultados electorales se postergaría para 2020 un potencial ingreso a emergente.

En mi opinión no corresponde la recategorización porque el sistema económico en general es disfuncional -dado el peso desordenado y exagerado del Estado- y solo sobrevive gracias a préstamos. Casi el 70% de la deuda pública total está denominada en moneda extranjera. Ahora, según el último dato oficial esta deuda equivalía al 57% del PIB a fines de 2017. Pero dada la devaluación en torno al 34%, ha subido unos 6 puntos porcentuales, por lo que hoy, al mismo stock, llega al 63%.

Sumando las emisiones de 2018, antes del acuerdo con el FMI, alcanza el 65% del PIB y, aunque lejos de los ratios europeos, está cerca del 70% que el FMI evalúa como límite prudente para las economías emergentes. Tengamos en cuenta que la devaluación implica una caída del PIB nominal en dólares, ergo, el ratio de deuda sube.

Ahora, en lo que va 2018, el pago de intereses de deuda totalizó $93.639 M, el rubro de mayor crecimiento interanual entre los gastos del sector público. En la comparación con el primer cuatrimestre de 2017, el incremento nominal es del 57%. Un descontrol que no pareciera que vayan a terminar realmente.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

www.alejandrotagliavini.com

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