Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Así como alentó el rumor de que se ascendería a emergente, faltando mucho, el gobierno enarbola un crecimiento, al menos, dudoso. Más allá de las palmaditas políticas, el mundo no nos ve bien: las inversiones genuinas no llegan, el MSCI no ascendió al país y el riesgo país (EMBI +) está en 445 pb y sube, en tanto, Evo Morales consiguió 189 y baja.

Bloomberg acaba de publicar un duro informe. “Argentina pierde brillo por endeudamiento y riesgo electoral”, titula la columna en donde asegura que “Los bonos… del país se cuentan entre los de peor desempeño en los emergentes… el peso sigue bajando a niveles récord y esa volatilidad… fracasó… (en) recuperar la categoría de mercado emergente… (quedando) en el nivel de frontera junto con Mauricio, Sri Lanka y Kazajistán”.

Y termina con una dura cita de Edwin Gutierrez, de Aberdeen Asset Management Plc, que, tras asegurar que su fondo no participó en la venta de bonos a 100 años luego de que los rendimientos se apartaran del objetivo inicial de 8,25%, dijo que “Cuando dicen que han terminado por el año, no hay que creerles”.

Pero hablando de endeudamiento, no es poco lo que dice Ferreres: “las Lebacs son el 120% de la circulación monetaria… No sabemos qué línea va a tomar el BCRA para absorberlos, no ha dicho cómo”. No lo ha dicho porque no tiene ninguna idea racional al respecto, es una bola de nieve descontrolada.

La palabra de moda es “gradualismo” -es la principal crítica al gobierno- cuando el problema es que va a contramano. Gradualista -fiel a su cultura milenaria- es China, cuyo PIB per cápita llegó a crecer más de 14% anual. Prácticamente todos los analistas hablan de un supuesto crecimiento del PIB argentino, que ahora vienen bajando y de 3,5% ya están 2,7%. Pero ninguno de estos pronósticos tiene asidero racional.

El Indec dice que terminó la recesión al haberse sumado tres trimestres consecutivos con una suba respecto del anterior: 0,1%; 0,7% y 1,1%. Descontado el aumento poblacional, 0,4% trimestral, la progresión del PIB per cápita sería -0,3%; 0,3% y 0,7%. Y veremos cómo sigue. El EMAE desaceleró su crecimiento en abril (0,6% contra 1,5% en marzo) y, por múltiples razones, creo que seguirá cayendo hasta tornarse negativo. De hecho, si observamos la curva del EMAE -indicador fuertemente relacionado con el PIB- la tendencia de la curva media es claramente hacia la baja.

El argumento más “sólido” entre quienes dicen que el país crecerá, es tomar a la construcción -artificialmente apalancada desde el Estado- y aplicar el modelo auto regresivo. Pero esto supondría un crecimiento del Estado -y las empresas amigas- en detrimento del mercado cada vez más acosado y exprimido: así, el de Macri, es el camino “capitalista” al socialismo. De hecho, el empleo privado viene cayendo mientras que el estatal crece. En cualquier caso, por la ley de marginalidad, es imposible el crecimiento genuino si crece la pobreza, el desempleo y el delito.

 

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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