Por Alejandro A. Tagliavini*

 

En una entrevista, de El País de Madrid, Alain Minc (París, 1949), intelectual, directivo empresarial y un importante mentor del nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, pone las cosas en su lugar. Asegura que el nuevo presidente estaba seguro de que “el sistema se ha descompuesto y caerá, hay que recogerlo”, mostrando cuan harta esta la gente del sistema político, pero, al mismo tiempo, que las personas son conservadoras al punto que suelen optar por el “que todo cambie, para que nada cambie”.

El periodista le pregunta qué ha prometido el “liberal” Macron para derrotar al populismo y Minc responde “Más Europa, menos desocupación, menos Frente Nacional”. O sea, demagogia “light”. ¿Qué ha inventado Macron? “El populismo mainstream” responde sin dudarlo Minc y describe que “el populismo siempre era la expresión de un extremismo. Y los partidos tradicionales eran la expresión del mainstream. Pero puede existir un populismo mainstream: es decir, los reflejos del populismo con la finalidad de Europa y la economía social de mercado”.

¿Un populismo elitista? pregunta el periodista y Minc aclara: “No elitista, sino mainstream, un populismo de personas que aceptan las reglas dominantes de la modernidad. Macron es un producto de las élites, pero los que lo votan no son élites”.

Veremos cómo termina esta trama, pero se parece mucho al presidente argentino quién aseguró, al mejor estilo peronista, que “El transporte público es lo más democrático que existe”, dejando claro que “democracia” para él no es el sistema según el cual las personas eligen libremente sino la masificación -la extensión a todo el pueblo- de una cuestión. Y continuó diciendo que quiere “un Estado al servicio de la gente”, lo que resulta una contradicción ya que, sus leyes, se imponen coactivamente, precisamente, por que las personas se niegan a suscribirlas voluntariamente.

Mauricio Macri durante la campaña insinuó que sus políticas serían “liberales” -por mercado- sin embargo, las libertades han progresado poco si acaso, los impuestos han crecido, el tamaño del Estado también y, como consecuencia, la economía no para de caer.

Frente a las críticas por el descontrolado gasto estatal, dice estar muy preocupado y que lo recortará, pasadas las elecciones. Más incoherencia es difícil de lograr. Dejemos de lado el que, al mismo tiempo, sigue planeando aumentos en el gasto. Al poner como prioridad su poder -ganar las elecciones- antes que el recorte, considerando que el poder político se basa, precisamente, en la cantidad de dinero que pueden repartir, está diciendo que lo aumentará todo lo que pueda.

Para ello cuenta con un aliado en el Banco Central que emite dinero de manera descontrolada, para financiar sus gastos, tanto que la inflación en 2016 llegó a disparatado 40,9%, según datos oficiales. Y le hacen creer a la opinión pública que eso no es preocupante porque, luego, “retirarán el excedente” de dinero al vender bonos de deuda, endeudándose a tasas exageradísimas. Endeudamiento que, irónicamente, provoca un aumento de la inflación en un círculo vicioso difícil de creer.

Así las cosas, créase o no, entre otros, la familia de Taufiq Touma refugiada de Alepo, prefirió volver a la guerra en Siria antes que quedarse en Argentina. En fin, es de esperar que la opinión publica sepa diferenciar entre este populismo “mianstream” y una economía basada en el mercado natural.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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