Por Alejandro A. Tagliavini*

 

No votaría a Obama… el Nobel de Paz que, solo en 2015, lanzó 23.144 bombas, demostrando que los políticos que le dieron el premio buscan la paz de los cementerios.

Tampoco a Hillary… que sostendría el demagógico “Obamacare” que se financia, tras pasar por una burocracia que se queda con parte del dinero, con impuestos que terminan pagando los pobres vía suba de precios o baja de salarios. O sea, que le quitan al pobre, se quedan con parte y le devuelven poco en salud.

Pero este niño caprichoso que se instaló en la Casa Blanca -a la que no me importaría que privatizaran y construyeran un shopping mall de modo que la gente común pudiera reinar allí- promete desastres. Y, hablando de construir, pude haber encontrado a Eric Trump en la inauguración de la Tower de Punta de Este, pero con tantos lugares bonitos y agrestes por allí -que prefieren los aristócratas europeos que van por esas zonas- la inauguración del cemento y el plástico no atrae.

Es un improvisado, no porque repudia a la clase política -que ahora integra- y que, por tanto, llegó a un lugar desconocido, sino que lo es por naturaleza, realiza todo a impulsos caprichosos lo que puede llevarlo lejos en un mundo donde la última ratio de la “autoridad” es la violencia: si ley no se cumple, la “justicia” finalmente ordenará que la policía la imponga por la fuerza.

Cuenta Lee Edwards, de la Heritage Foundation, que llamaron a ambos candidatos “HIllary no contestó, pero Trump sí… y le transmitimos nuestras propuestas… muchas fueron tomadas en cuenta”.

Las de Hillary no eran brillantes, pero evidentemente el improvisado no tenía ninguna y por eso tomó las de una de las usinas conservadoras más influyentes bastante incoherente al tener algunas buenas ideas como menos Estado, más mercado, menos impuestos y regulaciones, pero luego, entre otras incoherencias, aumentar el gasto militar. Y no se puede estar con Dios y el diablo, o recortas gastos y bajas impuestos o subes el presupuesto militar.

“Los republicanos no tenían tanto poder desde los años 20. Ganaron la Presidencia, controlan las dos cámaras del Congreso y tienen 31 (de los 50) gobernadores… les tocará nominar un lugar clave en la Corte Suprema entre los nombres que le propusimos”, asegura Edwards.

El libre comercio que propone la Heritage es incoherente con la salida del TPP y el aumento de aranceles para productos importados. Con este carácter caprichoso Donald Trump declaró la fecha de su asunción “Día Nacional de la Devoción Patriótica” con una idea de patria hereje, infantil y materialista.

Patria es “la tierra de los padres”, designada por Dios, que merece un amor natural de las personas de bien. Pero para los políticos, es un gueto, para su servidumbre, con fronteras impuestas y defendidas con violencia, con fanatismos ‘patrióticos’ al estilo barrabrava, e intereses creados, con ridículas aduanas y pasaportes que sirven para violar ‘legalmente’ los derechos humanos básicos.

Trump es el presidente con menor aprobación en su inicio (45%) desde 1943, y con mayor desaprobación (45%) en tanto que solo el 10% no opina, mostrando una fuerte polarización que está llevando al país a la confrontación.

Irónicamente, creo que será bueno para el mundo que necesitaba sacudirse el polvo que estaba cubriendo sus ya muy viejas ideas, no es que las de Trump sean buenas -que Dios se apiade de EE.UU.- sino que era necesario un sacudón.

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

 

@alextagliavini

 

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