Por Alejandro A. Tagliavini*

 

Mientras que algunos gobiernos de derecha, el argentino por caso, se dicen “pro empresa” pero en los hechos agrandan el sector estatal en detrimento del privado, prácticamente todo el mundo va en sentido contrario, ¡incluso la dictadura comunista cubana!

A Barack Obama le quedan solo tres meses y un Congreso que no tiene intención de levantar el embargo a Cuba. Así las cosas, ha emitido el 14 de octubre una directiva presidencial para “consolidar” los avances logrados y para que sean “irreversibles”. Además, introdujo un nuevo paquete de medidas que entró en vigor el 17 de octubre.

Obama dijo que “la interacción es la mejor manera de… hacer progreso”. Y sin dudas es verdad. Precisamente, la gran ventaja del mercado sobre las imposiciones coactivas del Estado es que las relaciones entre las personas se realizan pacífica y voluntariamente, lo que garantiza que todas las partes progresan ya que, al ser acciones voluntarias, de otro modo no se concretarían.

Las medidas benefician a los empresarios estadounidenses que quieren hacer negocios en Cuba, pero también velan porque en la isla se impulsen sectores, como el cuentapropista (los trabajadores autónomos). Según Carmelo Mesa-Lago, uno de los autores del estudio “Voces del cambio en el sector no estatal cubano”, una de las reformas más importantes ha sido la reducción del sector estatal y la correspondiente expansión del “sector no estatal” (eufemismo del Partido Comunista para quién todavía la palabra “privado” es herejía).

En 2010, el gobierno cubano dijo que había empleo excedente en el Estado y que era necesario despedir para ahorrar recursos, mejorar la productividad laboral y aumentar los salarios. Si “se le deja florecer”, dice Mesa-Lago, el creciente sector no estatal puede ser el que “rescate” la crisis económica. Y cuánta razón tiene.

A pesar de que Rusia tiene algunas de las tierras más ricas del mundo y que, antes de la revolución bolchevique, era el principal exportador mundial de granos, durante el comunismo no llegaba a producir lo suficiente para el consumo interno y fue el mayor importador mundial. Entre 1920 y 1930 murieron casi 10 millones de rusos por inanición, mientras que otra cantidad similar se salvó gracias a las donaciones occidentales. Rusia utilizaba el 25 por ciento de su fuerza laboral en tareas agrícolas. Luego, la URSS permitió la existencia de mini chacras privadas que, aunque solo totalizaban el 3 por ciento de las tierras cultivables, producían el 27 por ciento de los alimentos rusos.

El fuerte empuje que experimenta hoy el “sector no estatal” cubano, integrado por cuentapropistas, usufructuarios de terrenos, miembros de las nuevas cooperativas, compradores y vendedores de viviendas privadas, etc. está configurando un panorama socioeconómico en la isla que ya involucra a más de un millón de personas, alrededor del 30 % de la fuerza laboral, que es ya clave como motor de la economía en un país que asiste a una reducción gradual del sector estatal. El 90 % de los emprendedores “tiene ganancias y el 70 % de ellos reinvierte” en sus negocios.

En fin, falta muchísimo todavía. Entretanto, puede decirse que el discurso comunista es “muy bonito” pero la realidad parece capitalista: “Se ha despertado (en Cuba) una fuerza de emprendimiento muy fuerte y la gente quiere trabajar, ser independiente y generar su propia riqueza”, asegura Emilio Morales, presidente del Havana Consulting Group.

 

 

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

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